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Paula C
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Novelas de Paula C

Cadenas de odio: La esposa equivocada

Cadenas de odio: La esposa equivocada

Elara creció en la sombra de la miseria, cuidando a un padre enfermo y aceptando una vida de sacrificios que nunca cuestionó. Camila, su gemela perdida, creció entre diamantes y engaños, dejando un rastro de corazones rotos y una muerte que clamaba venganza: la de Julián Vance. ‎Para el implacable magnate Dante Vance, solo hay una verdad: la mujer que destruyó a su hermano debe pagar con cada gota de su felicidad. Tras una búsqueda incansable, Dante encuentra a quien cree que es la culpable. No le importa que ella jure inocencia, ni que sus manos tengan cicatrices de trabajo duro en lugar de seda. Para él, ella es Camila, la seductora que debe ser castigada. ‎Atrapada en un contrato matrimonial que es en realidad una sentencia de muerte social, Elara es arrastrada a una mansión de cristal donde el frío del mármol es lo único que la recibe. Dante se propone romperla día a día, convirtiendo su existencia en un funeral perpetuo. Sin embargo, mientras más intenta destruirla, más se obsesiona con la luz que emana de su "pecadora". ‎¿Qué pasará cuando el odio ciego de Dante se transforme en una posesión devoradora? ¿Podrá el perdón alcanzar al hombre que la obligó a dormir a sus pies, mientras la verdadera Camila mueve los hilos desde la oscuridad para que su hermana cargue con sus pecados? Cuando la venda caiga y Dante descubra que ha destruido al único ángel que quedaba en su mundo, será su turno de suplicar de rodillas por una redención que Elara quizás ya no esté dispuesta a darle.
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Chapter: Epílogo
Los pasillos de la residencia guardaban las huellas de los últimos cinco años: marcos con fotografías de sus viajes a la playa, dibujos coloridos pegados en la cocina y un perchero donde las chaquetas de Dylan colgaban un poco más abajo que las de los gemelos. Mateo y Amara se habían convertido en el eje protector del más pequeño. Mateo vigilaba que Dylan no olvidara sus juguetes por el jardín, mientras Amara no se separaba de él, disfrutando de cada momento a su lado. El sol de la tarde iluminaba el jardín. Recostados en las tumbonas frente al césped, Dante y Elara se mantenían abrazados, disfrutando de la brisa. Él la atrajo contra su pecho, inclinándose para susurrarle al oído lo hermosa que estaba. Elara le dedicó una sonrisa mientras apoyaba su mano en la cintura de él, con la vista fija en sus hijos. Unos metros más adelante, Dylan corría persiguiendo un coche a radio control que Mateo manejaba desde la distancia. El pequeño reía con fuerza cada vez que el vehículo esquivaba
Última actualización: 2026-06-29
Chapter: Capítulo 202
Elara se llevó una mano a la espalda, sintiendo el peso de su vientre mientras caminaba por la cocina. Aquellos meses de espera, que al principio parecieron una eternidad, se habían esfumado en un suspiro, y aunque aún faltaban unos días para la fecha prevista, una punzada inusualmente fuerte la hizo detenerse en seco. El vaso que sostenía en la mano resbaló de sus palmas, y cayó al suelo, rompiendo la quietud de la tarde. Elara se apoyó con todas sus fuerzas en el borde de la encimera, conteniendo el aliento. Sintió un líquido caliente empaparle las piernas y el vestido, extendiéndose con rapidez por el piso. El bebé había decidido adelantarse. Una contracción intensa y desgarradora la obligó a doblarse por la mitad, cortándole la respiración por completo. En la sala, Dante estaba distraído con los niños cuando el estruendo del cristal rompiéndose lo puso en alerta. El sonido, inesperado y alarmante, lo hizo ponerse en pie de un salto. Dejando atrás a los pequeños, corrió hacia l
Última actualización: 2026-06-29
Chapter: Capítulo 201
El frío de diciembre se consolidó con una ventisca que cubrió por completo Nueva York. Dentro de la suite de la clínica privada, el ambiente era muy diferente; la temperatura se mantenía templada y el suave zumbido del monitor de ultrasonido llenaba el espacio con un compás constante. ​Dante permanecía de pie junto a la camilla, con una mano metida en el bolsillo de su pantalón y la otra sosteniendo los dedos de Elara sin soltarla ni un segundo. Sus ojos estaban fijos en la pantalla donde el obstetra movía el transductor sobre el vientre de ella, que ya dibujaba una curva evidente bajo la bata médica. En las sillas del rincón, Mateo y Amara observaban en silencio, fascinados por las formas grises que cambiaban en el monitor. ​—Muy bien —dijo el médico, ajustando la imagen—. El ritmo cardíaco es fuerte y el bebé se está desarrollando perfectamente para la semana dieciséis. Todo marcha impecable, Elara. ​—¿Ya podemos verlo? —interrumpió Amara, bajándose de la silla de un salto y a
Última actualización: 2026-06-27
Chapter: Capítulo 200
La puerta pesada se abrió y Dante entró quitándose el abrigo largo, sacudiendo los restos de nieve de los hombros. Detrás de él entraron Marcus y dos empleados más, cargando un pino fresco y frondoso junto con varias cajas grandes y elegantes, repletas de esferas y luces nuevas que Dante había mandado comprar de inmediato tras la llamada. Los niños vitorearon al ver el despliegue, y Amara se abalanzó sobre su padre. Dante se agachó para recibir el impacto de la niña, que se le colgó del cuello. —¡Eres el mejor, papá! —exclamó ella, feliz. Dante la alzó en vilo sin el menor esfuerzo, pero sus ojos buscaron por instinto a Elara sobre la cabeza de la pequeña. La recorrió con la mirada, deteniéndose en las líneas de su rostro para asegurarse de que no hubiera rastros de fatiga. Luego, les indicó a los empleados dónde acomodar las cosas antes de que se retiraran discretamente. —Primero vamos a comer algo —dijo Dante, bajando a la niña al suelo antes de caminar con paso firme hacia El
Última actualización: 2026-06-27
Chapter: Capítulo 199
​El olor del café por las mañanas, que antes era su parte favorita del día, se había convertido en el primer enemigo de Elara. ​Dejó la taza intacta sobre la encimera de la cocina y se apoyó contra el mueble, esperando a que el leve mareo que le subía por la boca del estómago se disipara. Solo eran seis semanas de embarazo, pero su cuerpo ya empezaba a dictar sus propias reglas, ajeno a la rigurosa agenda médica que ella pretendía mantener en su clínica. ​Unos pasos firmes y pausados rompieron el silencio de la planta baja. No le hizo falta darse la vuelta para saber que era él; el magnetismo de Dante siempre llenaba la habitación antes de que él siquiera hablara. ​Dante cruzó el umbral vestido con su traje de sastre gris oscuro, impecable, aunque traía la corbata un poco floja. Se detuvo en seco al ver la taza de café llena y el rostro ligeramente pálido de Elara. Sus cejas se juntaron de inmediato. —¿Estás bien? —preguntó, con un matiz de genuina preocupación en la voz. ​
Última actualización: 2026-06-27
Chapter: Capítulo 198
​La clínica privada estaba envuelta en un silencio pulcro cuando Elara bajó del coche. Solo habían pasado un par de semanas desde que confirmaron su propio embarazo, pero esa mañana el destino tenía otros planes. Sophie se había puesto de parto de madrugada. ​Al empujar la puerta de la suite de maternidad, la tensión de la clínica desapareció. Sophie estaba recostada en la cama, cansada pero con un brillo radiante en los ojos. A su lado, Thomas no se separaba de ella ni un segundo; le sostenía la mano con devoción mientras contemplaba la pequeña cuna de cristal junto a ellos. ​Había nacido una niña. ​—Mírala, Elara —susurró Sophie en cuanto la vio entrar, con la voz pastosa pero cargada de una felicidad desbordante—. Es perfecta. ​Elara se acercó a paso rápido, conteniendo el aire. Al asomarse a la cuna, sintió un vuelco en el corazón. La bebé era diminuta, con un rastro de pelo oscuro y los puños cerrados junto a la cara. Thomas saludó a Elara con un abrazo corto y una sonris
Última actualización: 2026-06-25
La conquista de un corazón frio

La conquista de un corazón frio

Alessandra Montenegro ha pasado toda su vida bajo la sombra de su padre, pero tras un enfrentamiento final, logra escapar para buscar lo único que siempre quiso: a Rodrigo Álvarez. Sin embargo, para acercarse al implacable CEO de Álvarez Group, deberá dejar atrás su apellido y convertirse en Ana Montalvo. Bajo esta nueva identidad, entrará a trabajar para el hombre que ama desde niña, un hombre cuya arrogancia y frialdad parecen impenetrables. ¿Podrá Ana derretir su corazón antes de que Rodrigo descubra quién es ella en realidad?
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Chapter: Epílogo
Han pasado cuatro años desde aquella tarde en la playa donde intercambiamos promesas frente al mar, y si cierro los ojos, todavía puedo sentir la sal en mis labios. Pero hoy, el aroma que llena mi vida es muy distinto: es el aroma de las peonías frescas en el jarrón del salón y el olor a madera nueva de la cuna que Rodrigo terminó de armar ayer mismo. Me acaricié la barriga, que ya pesaba con la contundencia de los ocho meses. Dentro de mí, una pequeña vida daba pataditas rítmicas, como si tuviera prisa por salir a conocer el mundo que la esperaba. Una niña. Rodrigo, el hombre que una vez creyó que su destino eran solo rascacielos y cifras, casi se desmaya de la emoción cuando el doctor nos lo confirmó. Para él, este embarazo ha sido un viaje de redención. Con Thiago, se perdió los primeros pasos, las primeras palabras, el asombro del primer diente. Esta vez, Rodrigo ha vivido cada náusea, cada ecografía y cada antojo de medianoche como si fuera el milagro más grande de la humanida
Última actualización: 2026-03-19
Chapter: Capitulo 186
El sonido del mar no era un rugido, sino un susurro cómplice que acariciaba la arena blanca de la costa. Me miré en el espejo de cuerpo entero de la villa y, por primera vez en toda mi vida, no busqué defectos, ni ojeras, ni rastros de aquel cansancio crónico que me había acompañado durante años de huida. El vestido, de una seda que parecía líquida, caía sobre mi cuerpo como una caricia fría pero reconfortante. Sin embargo, era el velo lo que atrapaba toda mi atención. Era de un azul profundo, casi cerúleo, que Liliana me había sugerido con una sabiduría casi mística. Se movía suavemente con la brisa que entraba por la ventana, como si tuviera vida propia, como si fuera un pedazo de cielo atrapado entre mis manos. —Estás… —La voz de Layla se quebró en la puerta. Llevaba un vestido color champán que resaltaba su alegría habitual, pero sus ojos ya estaban cristalinos—. Estás para que te escriban un poema, Ale. No, un libro entero. Sonreí, pero mi reflejo me devolvió una sombra de mela
Última actualización: 2026-03-19
Chapter: Capitulo 185
Había pasado apenas una semana desde que regresamos de las montañas suizas, pero sentía que mi ADN se había reconfigurado. El frío de los Alpes todavía vivía en mis mejillas, pero el calor que traía en el pecho era nuevo, sólido. No era la euforia pasajera de un romance de verano; era la paz de saber que todas las piezas del rompecabezas, por fin, encajaban. —¡Alexandra! Si te quedas mirando esa ventana un segundo más, voy a pensar que te estás arrepintiendo y tendré que secuestrarte para que no cometas una locura —la voz de Layla, vibrante y cargada de ese sarcasmo que tanto me había salvado la vida, me trajo de vuelta a la realidad. Estábamos en el ático de mi casa, rodeadas de catálogos de papel grueso, muestras de seda salvaje y un ejército de tazas de té a medio terminar. Layla, mi mejor amiga, la que sostuvo mi mano cuando no había diamantes ni promesas, estaba sentada en la alfombra con las piernas cruzadas, rodeada de muestras de flores secas. A unos pasos, mi madre sostení
Última actualización: 2026-03-19
Chapter: Capitulo 184
La mañana en la cabaña se filtró por las cortinas con una timidez dorada, muy distinta al fuego voraz de la noche anterior. Me desperté con el peso reconfortante del brazo de Rodrigo sobre mi cintura y el sonido de la respiración acompasada de Thiago, que en algún momento de la madrugada se había colado entre nosotros. Por un instante, deseé que el mundo se detuviera ahí. No quería más contratos, ni ciudades ruidosas, ni pasados que sanar. Pero la vida, cuando es plena, siempre te empuja hacia adelante. ‎Rodrigo se removió y me buscó la mirada. No había rastro de sueño en sus ojos, solo una determinación suave, una que me hizo saber que lo que estaba a punto de decir cambiaría el rumbo de nuestra pequeña burbuja. ‎—Alexandra —susurró, apartándome un mechón de pelo de la cara—, anoche, mientras te veía con Thiago frente al fuego, entendí que ya no puedo seguir guardando mi felicidad en compartimentos estancos. ‎Me incorporé un poco, intrigada. Él tomó aire, como si estuviera a punto
Última actualización: 2026-03-19
Chapter: Capitulo 183
( Alexandra) El rítmico golpe del agua contra el muelle era lo único que desafiaba el silencio, y me pareció la música más honesta que había escuchado en años. Me quedé un momento apoyada en el marco de la cocina, observando la escena: Rodrigo peleaba con la leña —con más voluntad que destreza—, mientras Thiago orbitaba a su alrededor, insistiendo en que mañana necesitábamos una red de pesca. Cerré los ojos y respiré. El aroma a pino y tierra mojada se me instaló en los pulmones, limpiando los restos de la ciudad. Es increíble lo rápido que el cuerpo reconoce dónde está la paz. Me puse manos a la obra con la cena. Nada sofisticado; esta noche no había ejecutivos que impresionar ni protocolos que seguir. Solo quería alimentarlos. Mientras picaba el ajo, el aroma de la albahaca fresca me trajo un recuerdo fugaz de aquella casita cerca del mar donde aprendí a cocinar entre errores y tutoriales. En aquel entonces, la cocina fue la trinchera que compartí con mi madre. Entre el vapor
Última actualización: 2026-03-17
Chapter: Capitulo 182
‎Me quedé mirando a Alexandra un segundo más, ignorando el parpadeo constante de la pantalla de mi ordenador que anunciaba correos urgentes. Aquella oficina, que durante tres años había sido mi cuartel de guerra y mi celda de aislamiento, de pronto se sentía pequeña, asfixiante de tanto acero y cristal. ‎—Ale —le dije, tomando sus manos y atrayéndola hacia el gran ventanal que dominaba la ciudad, el mismo lugar desde donde tantas veces planeé cómo destruir a mis enemigos para no pensar en mi propio vacío—. Quiero llevarlos a conocer un lugar. ‎Ella me miró con curiosidad, ladeando la cabeza mientras Thiago seguía intentando descifrar el mecanismo de mi silla giratoria. ‎—Tengo una propiedad en la zona norte —continué, bajando la voz—. Es un lugar que compré en un momento de impulso, buscando una salida que nunca llegué a usar. Quiero que vayamos ahora mismo. Si te gusta, si sientes que puedes respirar ahí, será nuestra. Quiero que elijas cada detalle, que borres cualquier rastro
Última actualización: 2026-03-17
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