INICIAR SESIÓNAlessandra Montenegro ha pasado toda su vida bajo la sombra de su padre, pero tras un enfrentamiento final, logra escapar para buscar lo único que siempre quiso: a Rodrigo Álvarez. Sin embargo, para acercarse al implacable CEO de Álvarez Group, deberá dejar atrás su apellido y convertirse en Ana Montalvo. Bajo esta nueva identidad, entrará a trabajar para el hombre que ama desde niña, un hombre cuya arrogancia y frialdad parecen impenetrables. ¿Podrá Ana derretir su corazón antes de que Rodrigo descubra quién es ella en realidad?
Ver másHan pasado cuatro años desde aquella tarde en la playa donde intercambiamos promesas frente al mar, y si cierro los ojos, todavía puedo sentir la sal en mis labios. Pero hoy, el aroma que llena mi vida es muy distinto: es el aroma de las peonías frescas en el jarrón del salón y el olor a madera nueva de la cuna que Rodrigo terminó de armar ayer mismo. Me acaricié la barriga, que ya pesaba con la contundencia de los ocho meses. Dentro de mí, una pequeña vida daba pataditas rítmicas, como si tuviera prisa por salir a conocer el mundo que la esperaba. Una niña. Rodrigo, el hombre que una vez creyó que su destino eran solo rascacielos y cifras, casi se desmaya de la emoción cuando el doctor nos lo confirmó. Para él, este embarazo ha sido un viaje de redención. Con Thiago, se perdió los primeros pasos, las primeras palabras, el asombro del primer diente. Esta vez, Rodrigo ha vivido cada náusea, cada ecografía y cada antojo de medianoche como si fuera el milagro más grande de la humanida
El sonido del mar no era un rugido, sino un susurro cómplice que acariciaba la arena blanca de la costa. Me miré en el espejo de cuerpo entero de la villa y, por primera vez en toda mi vida, no busqué defectos, ni ojeras, ni rastros de aquel cansancio crónico que me había acompañado durante años de huida. El vestido, de una seda que parecía líquida, caía sobre mi cuerpo como una caricia fría pero reconfortante. Sin embargo, era el velo lo que atrapaba toda mi atención. Era de un azul profundo, casi cerúleo, que Liliana me había sugerido con una sabiduría casi mística. Se movía suavemente con la brisa que entraba por la ventana, como si tuviera vida propia, como si fuera un pedazo de cielo atrapado entre mis manos. —Estás… —La voz de Layla se quebró en la puerta. Llevaba un vestido color champán que resaltaba su alegría habitual, pero sus ojos ya estaban cristalinos—. Estás para que te escriban un poema, Ale. No, un libro entero. Sonreí, pero mi reflejo me devolvió una sombra de mela
Había pasado apenas una semana desde que regresamos de las montañas suizas, pero sentía que mi ADN se había reconfigurado. El frío de los Alpes todavía vivía en mis mejillas, pero el calor que traía en el pecho era nuevo, sólido. No era la euforia pasajera de un romance de verano; era la paz de saber que todas las piezas del rompecabezas, por fin, encajaban. —¡Alexandra! Si te quedas mirando esa ventana un segundo más, voy a pensar que te estás arrepintiendo y tendré que secuestrarte para que no cometas una locura —la voz de Layla, vibrante y cargada de ese sarcasmo que tanto me había salvado la vida, me trajo de vuelta a la realidad. Estábamos en el ático de mi casa, rodeadas de catálogos de papel grueso, muestras de seda salvaje y un ejército de tazas de té a medio terminar. Layla, mi mejor amiga, la que sostuvo mi mano cuando no había diamantes ni promesas, estaba sentada en la alfombra con las piernas cruzadas, rodeada de muestras de flores secas. A unos pasos, mi madre sostení
La mañana en la cabaña se filtró por las cortinas con una timidez dorada, muy distinta al fuego voraz de la noche anterior. Me desperté con el peso reconfortante del brazo de Rodrigo sobre mi cintura y el sonido de la respiración acompasada de Thiago, que en algún momento de la madrugada se había colado entre nosotros. Por un instante, deseé que el mundo se detuviera ahí. No quería más contratos, ni ciudades ruidosas, ni pasados que sanar. Pero la vida, cuando es plena, siempre te empuja hacia adelante. Rodrigo se removió y me buscó la mirada. No había rastro de sueño en sus ojos, solo una determinación suave, una que me hizo saber que lo que estaba a punto de decir cambiaría el rumbo de nuestra pequeña burbuja. —Alexandra —susurró, apartándome un mechón de pelo de la cara—, anoche, mientras te veía con Thiago frente al fuego, entendí que ya no puedo seguir guardando mi felicidad en compartimentos estancos. Me incorporé un poco, intrigada. Él tomó aire, como si estuviera a punto












Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.
reseñasMás