LOGIN10 AÑOS… CAPÍTULO 7. Una experiencia diferenteByron parecía consternado, pero la frase le seguía dando vueltas en la cabeza: “…resulta curioso que ninguno de los hombres con los que sale se parezca a él. Como si deliberadamente buscara todo lo contrario para no compararlos”.Y él tampoco se parecía en nada a aquellos hombres. Byron tenía la genética Blackwood, cabello negro, ojos oscuros, uno noventa de estatura, hombros anchos, caderas estrechas, músculos sin forzarlos y parecía elegante pero no intelectual de biblioteca.—Son todo lo contrario a mí —murmuró repasando la foto y su asistente se quedó mirándolo—. Espera… ¿y si es eso? —preguntó como si hablara consigo mismo mientras su expresión cambiaba poco a poco.—Señor, creo que necesito un poco de contexto —carraspeó Tessa.—Giulia Orlenko me odia sin que le haya hecho nada —explicó él—. Y no lo entendía, pero ahora me dices que estuvo enamorada de un hombre. Algo salió mal, ¡obviamente! Muy mal diría yo si diez años después sig
10 AÑOS… CAPÍTULO 6. Chismes de oficinaEn Blackwood Holdings, Byron estaba terminando una llamada cuando su teléfono vibró sobre el escritorio. Miró la pantalla y durante un segundo no reconoció el número, pero cuando abrió el mensaje, una sonrisa apareció inmediatamente en su rostro.—¡Poooor finnnn! —exclamó recostándose en la silla ejecutiva y volvió a leerlo.Después escribió:“Necesitaré una dirección, a menos que la primera prueba de la cena sea encontrar tu casa”.La respuesta llegó un minuto después.“Pensé que los auditores eran buenos averiguando cosas. ¿En serio vas a fingir que no sabes ya dónde vivo?”Byron soltó una carcajada.“Viernes. Siete. Estaré ahí.” Lo escribió con confianza y luego se restregó la cara.—¡Que Dios me ayude! ¿Y ahora cómo averiguo yo dónde vive la loca esta? Él dejó el teléfono y levantó los ojos hacia la escultura instalada frente a su escritorio. La había hecho llevar allí porque era donde más tiempo pasaba, y llevaba desde la mañana descubrié
10 AÑOS… CAPÍTULO 5. Un juego para dos—Tengo la extraña sensación de que debería conocerte.Giulia permaneció mirándolo durante unos segundos y después soltó una carcajada. De todas las cosas que había esperado escuchar de Byron Blackwood después de diez años, aquella era probablemente la más absurda.—¿Eso es lo mejor que tienes? —preguntó, cruzándose de brazos—. Porque debo admitir que esperaba un poco más de originalidad. «Siento que te conozco de algún lado» debe de aparecer en la primera página de cualquier manual barato de seducción.Byron frunció el ceño.—No estaba intentando seducirte…—Claro que no.—Aunque me atraes —añadió tranquilamente, tanto que Giulia lo miró como si no pudiera creer lo que le estaba diciendo—. ¿Qué? —Byron se encogió de hombros—. Negarlo sería bastante estúpido considerando que llevo varios días mirándote más de lo conveniente.Y aquella sinceridad consiguió borrar parte de la sonrisa de Giulia.—Entonces quizá deberías trabajar en tu autocontrol —si
10 AÑOS… CAPÍTULO 4. Una batalla peligrosaA Byron aquella frase le sentó como una bofetada, aunque no sabía por qué y ese era el problema: que demasiadas cosas relacionadas con aquella mujer, él no podía explicarla, como si las reacciones fueran viscerales, instintivas, sin que tuviera poder sobre ellas.—¡Giulia, espera, no quise decir…! —intentó detenerla, pero ella ya se alejaba taconeando, y lo peor era que sí, sí había querido decirlo, porque mientras de su boca salían aquellas palabras, su mente solo estaba molesta por el recuerdo de ese hombre que Giulia no había superado en diez años—. ¿¡Pero qué demonios me pasa!? —se gruñó a sí mismo mientras caminaba hacia el área de la subasta, que estaba por comenzar.Siendo objetivo Byron no sabía absolutamente nada de arte, pero sí sabía cómo sacar de quicio a cualquiera, así que cuando la subasta comenzó él pidió su paleta y se sentó en primera fila entre los que estaban dispuestos a pujar.Cuando llegó el turno de la escultura, Giulia
10 AÑOS… CAPÍTULO 3. Una artistaLas puertas del ascensor de cerraron entre ellos, pero Giulia no hizo un solo gesto. Tampoco en su auto, ni en su departamento. Solo cuando encendió la luz del ático que usaba para pintar, su mirada se posó en aquel retrato oscuro que había pintado de memoria.No era Byron de memoria, no era el muchacho del que se había enamorado, era el hombre en el que ella imaginaba que se convertiría. Lo había pintado cinco años antes, como despedida, como nostalgia, como una especie de dolor raro que no se iba.Y entonces sí lloró, pero no por él. Lloró por la mujer que no había logrado recuperarse del todo en diez años. Lloró por la adolescente que había descubierto lo fácil que era que le rompieran el corazón y la adulta que no había sabido remendarlo.Le dio la vuelta al cuadro, donde su imaginación había alcanzado un punto bastante similar a la realidad, y negó despacio.—Qué fácil se te hizo reducir diez años a una noche —murmuró.Pero luego se secó las lágri
10 AÑOS… CAPÍTULO 2. Una intriga personalGiulia se quedó mirando la mano de aquel hombre como si quisiera romperla. ¿De verdad estaba frente a ella, presentándose formalmente, mirándola como si nunca la hubiera conocido?—Entonces el placer es solo suyo, señor Blackwood —respondió finalmente, estrechándole la mano con más fuerza de la necesaria—. Yo me contentaré con conservar la decepción.Byron entrecerró los ojos, desconcertado por la frialdad de aquella mujer. No la conocía, aunque no podía negar que por unos segundos al verla por primera vez no había podido dejar de mirarla. Tenía algo… no sabía qué, pero no solo era la intensidad de una mujer atractiva o el deseo que provocaba una persona hermosa. Era algo más, como si de repente hubiera regresado a casa y esa casa estuviera en una oficina, con ella.Quizás por eso el trato cortante lo hizo arrugar el ceño.—¿Es solo mi impresión o no le agrado demasiado, señorita Orlenko? —preguntó, y la vio retirar la mano, llevándola a su fa







