LOGINAlana Silva sempre viveu com perguntas sem respostas — e um passado escondido por trás das paredes de um orfanato. Quando completa 21 anos, uma carta misteriosa revela que seu sangue pode carregar o sobrenome de uma das famílias mais influentes do país. Entre freelas de design gráfico e longos dias como babá, ela cruza o caminho de Leonardo, um viúvo recluso que perdeu a esposa para o câncer e hoje se esconde atrás das paredes da própria dor. Na mansão onde a pequena Lívia vive, cercada de silêncio e saudade, Alana encontra mais do que um trabalho. Há uma governanta amarga demais para uma simples funcionária, uma cunhada protetora que parece esconder segundas intenções, uma ex-noiva que surge do nada com olhos marejados e intenções confusas… E uma meia-irmã que a vê como confidente — sem saber o laço que as une. Mas quem realmente fala a verdade? Entre promessas quebradas, olhares não ditos e sentimentos proibidos, Alana vai descobrir que às vezes o maior segredo não é sobre quem ela é… mas em quem ela pode se transformar quando o amor e a verdade finalmente colidem.
View More¿Qué pasa cuando metes la pata hasta lo más profundo en vísperas de navidad? O peor aún ¿Qué pasa cuando tu papá se entera de lo que has hecho?
Esta es la historia de Hannah Cicarelli Sinclair, nuestra pequeña Sherlock, que ahora ya es toda una mujer y a sus dieciocho años ha decidido ser oficial de policía. Lo que no sabía era que por una locura de su superior jerárquico estaría metida en un tremendo problema que llegaría a escalar hasta la seguridad nacional de su país.
Por otro lado está el culpable de todos los dolores de cabeza de Hannah. El capitán Benedict Henderson, un hombre de buen corazón que ama a su familia, aunque esta haya quedado rota por la pérdida de su hermano mayor hace cinco años.
Un acuerdo que los beneficia a ambos o eso es lo que creen …
Una propuesta…
Dos familias poderosas que tienen ideales muy distintos…
Un amor que nace de la camaradería y ayuda mutua…
Una venganza mal direccionada...
Un niño que llega inesperadamente a sus vidas....
Y un par de personajes muy especiales...
Son algunas de las cosas que tendremos en esta historia auto conclusiva.
Seducción, traiciones, secretos, intrigas, mentiras y sospechas, entre giros y más giros, es lo que puedes esperar de una original, divertida y un poquito, solo un poquito de comedia negra en esta historia de amor en la que nada es lo que parece.
Nota al margen… Las terapias son de exclusiva responsabilidad de quién lea.
Nueva York, Hace cinco años atrás…
—¡Capitán!—su amigo, el teniente Shaw entra a su oficina y sin golpear, Benedict levanta la mirada, frustrado pues es su segundo castigo en el mes por no haber seguido las instrucciones de su comandante y como niño regañado, se encontraba trabajando tras un escritorio—, han llamado al escuadrón Anti bombas desde las oficinas de Henderson & co.
—¿Qué?— el joven capitán, el primero de su clase y el mejor desactivador de toda la costa este se levantó como si de su trasero le hubieran puesto un cohete— Dame la situación, Shaw.
—Hace dos horas el lugar fue invadido por una turba de protestantes en contra de la carrera armamentista y la participación de esta empresa en la licitación de misiles teledirigidos, la situación fue superada por los mismos efectivos de la empresa hasta que— el teniente Shaw se queda callado y eso enfurece a Ben.
—¿Hasta qué, Travis?
—Hasta que su hermano se comunicó con su padre, están pidiendo cinco millones de dólares, sino los consiguen dentro de una hora, harán detonar la bomba que se encuentra en la oficina de su hermano, Capitán.
—¿Qué?
—Eso es lo último que recibimos por la radio.
—Vamos, no hay tiempo que perder.
—Pero, señor, su castigo.
—¡Me vale m****a! Vámonos.
En menos de un minuto, Ben y su teniente enfilan sus pasos hasta Henderson & co. La empresa de su familia y en la que su hermano es Ceo. No le importa que lo vuelvan a castigar, es la vida de su hermano la que está prendiendo de un hilo.
Al llegar al lugar, todo es un caos, ve gente esposada por los equipos SWAT y a los ya metiches de los periodistas que esperan la noticia para su primera plana.
—Capitán Henderson, es cierto que su hermano se encuentra adentro.
—Capitán, usted se encuentra amonestado, está haciendo esto por que es su hermano el afectado o le interesa dejar bien a la empresa de su familia.
—Capitán, capitán , respóndanos.
Ben es escoltado por su equipo y se adentra en esas oficinas que juró jamás volver a pisar. Sabe que están contra tiempo y aún no hay noticias de su padre.
—¿Qué mierdas haces aquí?— le reclama el comandante Rodríguez, su jefe directo y quién está haciendo la exploración para desactivar la bomba.
—Señor. Yo…— se queda estático al ver a su hermano con ese chaleco que debe estar rebosando de C4 y la mirada de su jefe y la de su hermano le confirman lo peor.
—¡Henderson, sal de aquí!
Pero Ben no escucha a nadie y se mantiene al lado de su hermano, esperando por un milagro, él sabe que conseguir esa suma de dinero no es tan fácil como se piensa, pero sus padres son muy importantes en las altas esferas de las empresas armamentista.
—¡Benedict, sal de aquí!—Grita su hermano Daniel y el muchacho vuelve a negar.
—Hermano, ya vienen mis compañeros del escuadrón antibombas, te prometo que saldremos los dos de aquí.
—Sabes que eso no pasará, solo dile a Jacky y a nuestros padres que los amo.
El sonido del contador de tiempo lo ensordece, los gritos de sus compañeros y de la gente alrededor no los escucha, solo lo ve a él, cuando alguien lo toma por la espalda y luego ese pitido que no se quita de sus oídos. Una luz y luego oscuridad.
—¡Daniel!—Su grito ahogado por el pitido que ahora siente en sus tímpanos destrozados y la polvareda alrededor de él y de sus compañeros es lo único que cubre la imagen dantesca que se cierne a su alrededor.
Como puede, intenta acercarse al lugar, pero el teniente Shaw lo vuelve a sujetar—Déjame ir— grita, sin escuchar su propia voz. Se produce una segunda explosión y su cuerpo sale disparado junto al de su compañero, el dolor en el pecho es lacerante, como si algo se hubiera incrustado en el, pero vuelve a hacer el intento de levantarse, siente un mareo enorme y luego nada…
Dos días después, en una cama de hospital el joven oficial Henderson despierta sobresaltado.
—¡Daniel!— grita y ahora si escucha su voz, la mano de alguien conocido le sostiene, era su padre.
—¡Dios! Por fin despiertas.
—Pa… Papá, mi hermano...
—Tu hermano está muerto, Benedict, pero eso ya lo debes saber estuviste ahí— el hombre le dice sin siquiera sentir un ápice de pena por sus hijos, pero qué esperaba Benedict, así era ese hombre al que llamaban padre.
En eso se escuchó la puerta abrirse y un doctor junto a una enfermera aparecieron.
—¿Hace cuánto despertó?— pregunta molesto.
—¿Y eso importa?
—Por supuesto señor, habría sido mejor dejarlo solo que con una persona tan empática como usted—espeta con sarcasmo.
—Dígame su nombre completo, medicucho de m****a.
—Oh, claro, por supuesto. Bruno Cicarelli, jefe subrogante de este humilde hospital y quién salvó la vida de su hijo.
Alana*5 anos depoisAbro a porta do escritório depois de bater.O mesmo escritório.A mesma mesa de madeira. A mesma janela ampla. O mesmo homem atrás do computador.Mas nada ali me intimida mais.Cinco anos atrás, eu sentei naquela cadeira com as mãos suando e o coração acelerado, com medo de não ser suficiente.Hoje eu entro com um sorriso no rosto, uma taça de vinho na mãe e uma vida inteira construída ao lado dele.Na mesa, entre relatórios e o notebook aberto, há uma foto.Nós quatro.Leonardo sorrindo sem reservas. Lívia já quase da minha altura. E o pequeno Heitor, de dois anos, rindo com os olhos apertados.Meu coração aperta do jeito bom.Heitor.Ainda consigo ouvir minha própria voz trêmula naquele dia.Flashback:— Eu preciso te contar uma coisa.Leonardo levantou os olhos do computador. O mesmo gesto de anos atrás. Só que o olhar já não era frio.Era casa.— O que foi? Que cara é essa?Eu coloquei uma caixinha na mesa, sem conseguir falar.Ele olhou pra caixa, olhou p
Leonardo*Se alguém tivesse me dito, que eu me casaria de novo e ainda estaria jogando sinuca eu o mandaria embora o chingando.Mas lá estava eu.Pedro gritando porque perdeu de novo. Marcos dizendo que a culpa era da “falta de estratégia emocional”. Meu pai observando tudo com aquele sorriso contido de quem já viu muita coisa na vida. E Fernando, genro do Marcos, defendendo que videogame era treino de coordenação, não fuga da realidade.O espaço reservado para os homens tinha sinuca, videogame, pebolim e até jogos de tabuleiro. Era quase infantil.E talvez fosse exatamente isso que eu precisava.Leveza.— Você está calmo demais — Pedro comentou, encostando o taco de sinuca na mesa. — Isso me preocupa.— Eu estou tranquilo.Ele riu.— Mentiroso.Eu não estava nervoso.Estava meio apavorado. Queria que tudo saisse perfeito, a Alana merecia isso, nós mereciamos.Marcos se aproximou, segurando um copo de água.— Nem parece que você já fez isso antes.— Pois é, pra mim é como se fosse a p
Oito meses depois*Eu achei que no dia do meu casamento estaria calma.Equilibrada. Centrada. Serena.Mentira.Eu estava chorando desde a hora que acordei.— Eu devia cobrar um extra, olha só como a base não borra mesmo você chorando tanto — a maquiadora avisou, rindo.— Desculpa — eu funguei, segurando o riso e as lágrimas ao mesmo tempo.O estúdio de beleza estava cheio. Cheiro de laquê, café fresco e ansiedade boa.Elaine estava sentada perto da janela, fazendo as unhas e me observando como quem vê um milagre acontecendo devagar. Rafaela se equilibrava para segurar o pequeno Erick e deixar a maquiadora trabalhar em paz. Minha sogra conversava animada com Débora, falando sobre o sabor do bolo que eu e Leonardo escolhemos com amor.E, por um segundo, eu só observei.Essa era a minha sala agora.Minha gente.Minha história.— Você vai me fazer chorar de novo se continuar olhando assim — Rafaela avisou.— Eu só estou… me lembrando — eu respondi.— Lembrando do quê? Que você vai casar c
Alana*Eu passei o dia com a Rafaela no espaço em que ela alugou pra ser seu atelie. Livia ficou com a gente na parte da tarde, eu e Leonardo ainda vamos visitar escolas para escolher uma e fazer a matricula dela. Quando cheguei em casa eram cinco e vinte da tarde, dei banho na minha menina e depois eu tomei banho e me arrumei, quando desci Leonardo estava com Regina sentado no sofa.— Oi amor — Ela falou me olhando e vindo até mim— Olá — Vamos sair. — Ele simplesmente fala depois de me dar um selinho.— Sair pra onde?— Surpresa.Desconfiei. Mas fui.Lívia já estava de tênis, animada como se fosse viajar para outro país. Leonardo havia a arrumado novamente enquanto eu estava no meu quarto.No fim, era só o parque. Toalha xadrez. Cesta. Comida e bebida.Simples.Perfeito.O sol estava suave, o vento bagunçando meu cabelo e a risada da Lívia preenchendo tudo. Existia grama.Existia família.E existia ele me olhando de um jeito diferente.Eu voltei a atenção para Lívia tentando alim












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