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32. SIN SALIDA

Author: L.N
last update publish date: 2026-06-03 22:14:01

VICTORIA

Mis dedos empapados de sudor seguían presionando el botón de llamada una y otra vez, temblando tanto que apenas podía tocar la pantalla.

Mantuve el volumen al mínimo para que no escucharan si Lorenzo contestaba.

Una y otra vez intenté llamarlo, como una lunática desesperada con una sola idea fija en la cabeza... que solo él podía salvarme.

El auto entró en un tramo lleno de baches, como si fuera un camino rural, y reboté con tanta violencia dentro del maletero que las sacudidas casi me
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  • ALFA LORENZO   35. TE HE FALLADO

    LORENZOEl hombre se detiene, y lo fulmino con la mirada.Ya estoy lo bastante tenso. No necesito que le ponga más dramatismo a esta situación.—No. Ella no estaba bien. Él estaba intentando violarla...No esperé a escuchar otra palabra.Volví a salir corriendo, dirigiéndome afuera con una sola idea: tomar uno de los autos que traje e ir directo a la manada principal de los Brona.Detrás de mí, escucho a su hermano ladrar algunas órdenes, luego salir también, diciendo que iba a verla.No me importan sus planes. Yo tengo los míos.—Leo, deja a alguien aquí para reunir cada detalle. El resto viene conmigo al territorio Brona.Leo asiente, y regreso por el sendero de tierra hasta la carretera donde dejamos los Hummer.—No. Yo conduzco...—Puedo hacerlo.Aparto a Leo con el hombro cuando intenta bloquearme el paso hacia el asiento del conductor.—Joder, Lorenzo. Estás temblando de rabia. Cálmate o vas a asustarla más cuando la encuentres. Y ahora vamos a entrar en territorio enemigo. Desp

  • ALFA LORENZO   34. CONFIANZA ROTA

    LORENZO—Señor, los hombres están en posición.—Muévanse. Ahora... ahora...Doy las órdenes mientras oculto mi propia aura y avanzo con mi equipo privado a través del bosque.Nino trianguló la señal del celular antes de que muriera cerca de esta zona, y Leo reunió a los hombres de inmediato.Encontraron el auto de Victoria en el estacionamiento... y al chofer, apuñalado.Solo había enviado a un hombre con ella porque su relación conmigo todavía no era oficial. Lo último que esperaba era que la atacaran.Pero jamás imaginé que su antigua manada estaría cazándola.Algunas cámaras captaron a dos tipos con sudaderas, con las capuchas echadas sobre la cabeza, pero cuando fueron a apresarla, sus rostros quedaron grabados.Una rabia ciega ruge dentro de mí cada vez que recuerdo ese video.Lo aterrada que debe de estar. Y ni siquiera puedo imaginar lo que le están haciendo, o voy a perder la cabeza de la ira y la culpa.—Estamos cerca, pero hay huellas de neumáticos. Siento más lobos adelante

  • ALFA LORENZO   33. ¡ERES MÍA, VICTORIA!

    VICTORIAEl hedor húmedo y mohoso me revolvió el estómago a punto de vomitar.En cuanto me soltó, me arrastré hasta una esquina, tensa y con los ojos muy abiertos, observándolo como una criatura acorralada que aún tenía dientes.—Eso es lo que siempre me encantó de ti. No tienes idea de lo dura que me pones la polla... ni de cuánto voy a disfrutar destrozándote, pedazo por pedazo.El odio y la lujuria supuraban de cada palabra en esa boca asquerosa.Salió furioso y cerró la puerta de golpe. Escuché cómo un cerrojo se deslizaba al otro lado.Me lancé hacia la pequeña ventana que había visto, pero estaba tapiada desde afuera. No había escapatoria.Mis ojos recorrieron la habitación en ruinas. La hierba crecía entre las grietas de las tablas sueltas.Dentro de los restos de algunos muebles rotos, encontré un trozo de madera carcomido. Lo escondí detrás de mi espalda y me senté en la cama, esperando...Conté los segundos. Conté los pasos afuera.Escuché a esos idiotas hablar, y así fue co

  • ALFA LORENZO   32. SIN SALIDA

    VICTORIAMis dedos empapados de sudor seguían presionando el botón de llamada una y otra vez, temblando tanto que apenas podía tocar la pantalla.Mantuve el volumen al mínimo para que no escucharan si Lorenzo contestaba.Una y otra vez intenté llamarlo, como una lunática desesperada con una sola idea fija en la cabeza... que solo él podía salvarme.El auto entró en un tramo lleno de baches, como si fuera un camino rural, y reboté con tanta violencia dentro del maletero que las sacudidas casi me hicieron perder el teléfono.El ruido de la ciudad se desvaneció detrás de nosotros, y supe que, después de más de media hora en la carretera, nos estábamos acercando a lo que sería mi destino final.—Por favor, Lorenzo... contesta, por favor —murmuré, pero seguí sin obtener nada.Incluso llamé al número guardado como el de su madre, y su teléfono estaba apagado.Ni siquiera sé por qué tomé hoy el maldito teléfono que esa vieja bruja me había dado, y ni siquiera tenía mis contactos guardados.L

  • ALFA LORENZO   31. VOY POR TI, MI OMEGA

    LORENZOLos flashes de las cámaras me iluminaron al instante, y empecé mi discurso ensayado y diplomático.No iba a permitir que meses de trabajo y millones invertidos hundieran mi posición como Patriarca.La rueda de prensa se alargó, pero cuando las preguntas empezaron a desviarse hacia cosas que no tenían nada que ver con mis laboratorios, me aparté.—Eso es todo por hoy —dije, caminando de vuelta hacia las cortinas.—Patriarca, ¿es cierto que resultó gravemente herido?—¿Va a tomar otra Luna pronto?—Mucha gente está preocupada porque aún no tiene herederos...Dejé atrás su parloteo con un dolor de cabeza del demonio y avancé con mi seguridad hacia los autos.Stephanie se encargaría del resto.Subí al Bentley con mi madre, que me esperaba en el asiento trasero.—A la manada —le ordené al chofer, pellizcándome el puente de la nariz.Este estrés me estaba quitando años de vida.—Lo hiciste bien. Llevo mucho tiempo insistiendo en que necesitabas mostrar tu rostro al público.—Dame el

  • ALFA LORENZO   30. LA LLAMADA DESCONOCIDA

    LORENZO—Mmm —gemí cuando empezaron los manoseos sobre mi polla.Toques expertos, hábiles... y me obligué a imaginar que eran las manos de Victoria.Victoria ni siquiera tendría que esforzarse mucho para ponerme duro... moría por enterrarme en ella hasta las malditas bolas y correrme adentro.Mi polla dio un tirón cuando quedó libre de mis bóxers, y un anillo apretado de dedos empezó a acariciarme la punta.—Shh... sí, sí... solo la punta... —gruñí en voz baja, mientras mis colmillos pulsaban en mis encías.Recordé lo mojada que había estado, tan estrecha que casi me hizo perder el control... me dieron ganas de embestirla hasta tocarle el fondo de esa vagina deliciosa.—Grr... más apretado —resoplé, impaciente, empujando las caderas hacia arriba, intentando recrear esa fricción, esa sensación de deslizarme dentro de Vicky en el baño.Shh... estaba tan estrecha porque hacía mucho tiempo que nadie se la follaba.Ese bastardo de su ex no la había estado tocando, y yo me moría por hacerla

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