LOGINVICTORIA“¡Cuidado, Nova!”Mi grito se perdió dentro del rugido del Alfa cuando se lanzó sobre mi loba.Estábamos acorraladas, y no importaba cuán rápido corriéramos.Como si todo estuviera ocurriendo en cámara lenta, vimos su enorme cuerpo arquearse en el aire.Las mandíbulas abiertas, los colmillos al descubierto, listo para despedazarnos.Nova también enseñó los colmillos. Incluso con ese miedo paralizante, estábamos listas para pelear hasta el final… uno mortal."¡Maldito hijo de puta!" le gruñí a Luca con toda la rabia que sentía, con todo ese arrepentimiento aplastándome el corazón.Y justo cuando estábamos a punto de chocar en medio de aquel claro nevado, ocurrió algo imposible de creer.Vi una mancha negra pasar como un rayo. Rápida, enorme, letal.Se estrelló con fuerza contra Arche, impidiéndole lanzarse sobre Nova.Los vi caer a varios metros de distancia, enredados en la nieve.Un impresionante lobo negro estaba atacando al lobo de Luca con las garras afuera y los colmillo
NARRADORA—…¡y Viento Zafiro toma la delantera, damas y caballeros, qué carrera…!La voz emocionada del anunciador retumbó por el megáfono.Los hombres observaban desde los palcos privados, con la emoción vibrándoles en el cuerpo.Sin importar de qué clase social vinieran, la adrenalina de apostar, de ganar o perder, los estremecía a todos por igual… a todos excepto a Lorenzo.Él no estaba allí por las carreras. Le importaba una mierd4 qué caballo ganara.Solo necesitaba que el hombre sentado unos asientos más allá lo notara, tal como había hecho desde el principio.Sobre todo porque Lorenzo había apostado por el caballo rival solo para llamar su atención.—¡Patriarca Greco, creo que me deberá unos cuantos miles! —El Beta del Rey se levantó de su silla de cuero, incapaz de contenerse, casi corriéndose en los pantalones solo porque "Viento Zafiro" iba en la delantera.—Eso parece, señor Grimal —respondió Lorenzo con falsa molestia, y luego se llevó el vino a los labios con calma.El Be
VICTORIA—Angelo, mantenme informado. Quiero saber cuándo lo tengan. No puede haber errores —murmuró tan bajo que solo lo capté porque estaba sentado a mi lado.—Sí, señor. —Angelo se inclinó, respondiendo a través de la ventanilla—. Disfruten su luna de miel.Me miró con una sonrisa.—Prometo devolvértelo con al menos un poco de energía —le solté sin vergüenza, ganándome una sonrisa de Angelo y un resoplido de Lorenzo.—Deja de coquetear con mi mujer y ve a buscarte una propia —respondió mi macho con frialdad mientras subía la ventanilla polarizada de forma grosera.Por supuesto, Angelo no se lo tomó en serio. Sabía que Lorenzo siempre había sido así de brusco.—¿Hablabas de Luca? —susurré, inclinándome hacia su oído mientras el auto empezaba a moverse.Su mano se deslizó para acariciarme despacio el muslo por encima de los pantalones palazzo.—Sí. Hoy lo trasladan a la prisión que ordenó el Rey hasta el juicio, pero voy a interceptarlo en el camino —me dijo con una sonrisa fría que
VICTORIA—Ah, ah, ah...Mi silueta se movía en la oscuridad, marcando el ritmo sobre el macho que me volvía loca.Mis caderas rodaban y mi culo caía en golpes salvajes contra sus muslos mientras lo cabalgaba como una puta que quería enloquecerlo.—Aahh... Lorenzo... shhh... ah, mi amor, estoy tan cerca...Aceleré mis movimientos sin tenerle compasión, con la cama traqueteando bajo mi balanceo lujurioso y desesperado.Inclinada sobre su pecho, dejé que aquella polla dura entrara y saliera con facilidad de mi coño empapado.Los gemidos cachondos de Lorenzo se volvían cada vez más roncos, sus caderas embestían hacia arriba contra mí, llegando profundo y rozando mi punto dulce justo como debía.Bajo mis manos, su corazón golpeaba como un tambor.Mis muslos empezaron a temblar por el esfuerzo, el sudor me corría por la espalda mientras aquellas oleadas de lujuria me arrastraban cada vez más cerca del límite.Por la forma en que él estaba perdiendo el control, supe que también estaba cerca
VICTORIAAbrí los ojos en la habitación oscura del hotel.Recordé que había estado esperándolo en el sillón frente a la puerta, así que era obvio que me había quedado dormida.Una sonrisa espontánea se extendió por mis labios cuando sentí su cuerpo fuerte prácticamente encima del mío, en una posición dominante y protectora.Sus feromonas me envolvían de una forma que me encendía y enviaba escalofríos necesitados directo a mi coño.Su respiración lenta rozaba la parte de atrás de mi cuello, el punto exacto donde me moría por llevar su marca.Lo deseaba. Necesitaba tenerlo dentro de mí, que me llenara y confirmara nuestro vínculo.Después de haber estado justo al borde, y después de la forma en que había arriesgado tanto para quitar a mis enemigos del camino, este lobito merecía una muy buena recompensa.Así que me escabullí de la prisión de sus brazos.Me moví un poco, esperando no despertarlo antes de la sorpresa.—Mmnn... Vicky, duerme un poco más, bebé...Resopló y rodó sobre su esp
NARRADOR—Señor, justo como ordenó, le quité el teléfono a ese tipo Luca cuando chocó contra mí intentando escapar entre la multitud —dijo el hombre, mirándolo por el espejo retrovisor.Angelo fue quien extendió la mano y lo tomó de sus dedos hábiles.Su chofer había sido una vez uno de los ladrones más “talentosos” de la ciudad, hasta que una mujer mandona que le robó el corazón y un bebé en camino, lo hicieron enderezar el rumbo.—Bien hecho, Patricio.Eso fue todo lo que dijo Lorenzo.No necesitaba ofrecer recompensas ni dar más elogios. El pecho del chofer se infló de satisfacción mientras arrancaba el auto.Sabía que Lorenzo le daría una recompensa muy generosa por ese favor.—Envíaselo a Nino para que lo analice. Quiero saber quién estaba detrás de la ayuda extra que recibía ese idiota de Luca.Angelo asintió ante las órdenes de su jefe.Aunque nunca lo decía, cada día lo sorprendía más lo astuta que era la mente de Lorenzo.Así era como había durado tanto en una posición tan pe






