Home / Romance / Amarte Duele / Capítulo 2

Share

Capítulo 2

Author: Sra De Taker
last update publish date: 2025-10-13 06:11:43

La cena se alargó más de lo esperado. Se contaban anécdotas de la infancia y sin dejar por fuera, los planes de la boda. El ambiente se volvió asfixiante, cálido y familiar. Todos parecían encantados con la prometida de Alejandro, Valentina. Era una mujer de presencia tranquila y elegante. 

Parecida a Alejandro.

Tenía esa sonrisa amable que se ganaba a cualquiera y Sofía, pese al dolor en el pecho, no pudo evitar pensar que era perfecta para él.

—¿Te vas ya, Sofi? —preguntó Gabriel, sorprendido, cuando la vió ponerse de pie. Estaban en la terraza de la mansión.

—Sí, tengo un examen a primera hora y la charla de prácticas laborales. No quiero llegar agotada.

—Siempre tan responsable —bromeó Alejandro, dejando la copa sobre la mesa.

Su voz la atravesó, se había dirigido a ella con tanto cariño, que por un segundo deseó quedarse solo para seguir escuchándolo hablar.

—Ya no soy la niña que se dormía a las ocho, Ale —se obligó a sonreír.

Él rió, negando con la cabeza.

—Nunca dejarás de ser esa, mi pequeña monkey-monkey.

La frase le dolió más de lo que quiso admitir, pero no dejó que se notara.

—¿Y cómo van los estudios? —preguntó él, curioso—. Gabriel me dijo que ya estás en la recta final.

—Sí, retomé hace poco. Me faltan algunas materias y las prácticas.

—Debe ser duro —comentó Valentina—. Pero se te ve feliz.

—Lo soy. Seré la primera abogada de la familia —dijo Sofía, sin pensarlo, aunque lo de feliz estaba nulo hoy.

Valentina le sonrió, con esa amabilidad natural que tenía. Luego, con un brillo travieso en los ojos, agregó:

—Y dime, ¿hay alguien que tenga tu corazón? Eres preciosa, cariño.

Sofía sintió cómo el aire en la terraza cambiaba. Alejandro se tensó apenas, girando el rostro hacia su prometida.

—Valen, no seas la tía metiche —dijo en tono suave, aunque había una nota de incomodidad en su voz.

—No pasa nada —interrumpió Sofía, antes de que la tensión se notara más. Forzó una sonrisa y bajó la mirada, como si pensara en alguien—. Sí... hay una persona.

El murmullo de la conversación se detuvo un segundo.

—¿Sí? —preguntó Gabriel.

—Sí. Es un chico de la universidad. Ha sido muy amable conmigo. Decidimos esperar hasta después de los exámenes para salir —respondió con voz tranquila, aunque por dentro su corazón se aceleraba como si acabara el mundo.

—¿Un chico? ¿Y tú la dejaste, Gabriel? —Alejandro frunció el ceño.

Su hermano se rió, sacudiendo la cabeza.

—¡Ni loco! No tiene permiso. Solo podrá salir con Sofi si le va al Real Madrid.

Las carcajadas llenaron la terraza y Sofía se permitió reír también, aunque dolía. Alejandro, sin embargo, solo esbozó una mueca. Forzando una risa, pero su mirada se perdió un instante en el rostro de Sofía, como si algo dentro de él se resistiera a esa imagen. 

Ella enamorada.

Sofía evitó sus ojos. Sabía que si lo miraba, su mentira se desmoronaría.

—Bueno, me voy —dijo finalmente, tomando su bolso—. Fue muy lindo verlos a todos.

—Te acompaño a casa —se ofreció Alejandro, levantándose de la silla.

Sofía abrió la boca para negarse, porque no quería estar sola con él, pero al ver la expresión en su rostro, se dió cuenta de que no iba a aceptar un no por respuesta.

—Vale, está bien...

Ambos caminaban en silencio rumbo a la casa de Sofía. Los dos estaban muy metidos en su mundo, tratando de entender por qué las cosas estaban raras, si ellos eran amigos también. Alejandro caminaba con las manos en los bolsillos y el ceño fruncido. Su corazón estaba acelerado y quería abrazarla nuevamente.

—Nunca pensé que te vería así —habló, rompiendo el silencio—. En las videollamadas no habías crecido tanto... cambiaste frente a mis ojos y no me di cuenta.

—Estabas ocupado y no quisiste verlo. Todos cambiamos, Alejandro. No iba a tener diecisiete años para toda la vida —respondió ella, entendiendo que siempre la iba a ver como a una niña.

Él asintió y la miró de reojo. Físicamente, había cambiado, pero su manera de ser seguía igual.

—Hay cosas que nunca cambian —miró levemente sus labios.

Ella se detuvo frente a la puerta de su casa. Tenía el corazón acelerado y quería salir corriendo. No había preparado sus sentimientos para hablar con él. Cuando se giró, se encontró con su mirada. Esos ojos que antes deseaba como loca en su adolescencia y que rogaba porque la viera así como lo hacía hoy.

—Gracias por traerme —dijo, tratando de calmar su mente y corazón.

«Está por casarse», se recordó.

—Siempre para ti —él miró nuevamente los labios de ella y se preguntó que tan suaves serían.

Ella hizo una mala cara, porque sabía que eso no era verdad. Se iba a casar y eso sería imposible. Sofía apretó la llave entre los dedos y se obligó a girarse para abrir la puerta.

Alejandro se dió cuenta del pequeño cambio en su rostro y la mueca de desagrado que había hecho.

—¿Me puedes decir que te pasa? —preguntó, tomándola del brazo y girándola para que lo viera de nuevo—. ¿Qué dije que no te gustó?

—No es asunto tuyo lo que sea que me suceda. Deberías ir a buscar a tu prometida —dijo, con total frialdad.

Alejandro frunció el ceño y dio un paso hacia ella.

—¿Qué te pasa? No me voy a ir hasta saberlo.

—No es tu problema, Alejandro —replicó.

—Sofía...

—¡Quiero que te vayas!

—¡No!

Alejandro perdió el poco control que tenía, se acercó más, la jalo del brazo y la besó. Al inicio fue un roce torpe y temeroso, pero luego, la cordura desapareció por completo. Sus labios se encontraron con un hambre que no sabía que se tenían. Se deseaban y necesitaban a la vez. Las manos de Alejandro se deslizaron hasta su cintura, atrayéndola aún más, y Sofía, incapaz de resistirse, lo rodeó por el cuello.

Ambos necesitaban sentirse cerca y por un momento, el mundo desapareció a su alrededor.

No existía la familia, un hermano mayor ni una prometida.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Amarte Duele   Epílogo

    La elección estaba hecha. Los nombres resonaban con la fuerza de las montañas y la elegancia de los glaciares que rodeaban su hogar. Erik y Astrid.—Erik y Astrid Thorne Casillas —repitió Marina en un susurro, saboreando el peso de los nombres—. Son preciosos, Lars. Suenan a personas que no tendrán miedo de nada y son nuestros hijos.Lars asintió, besando los nudillos de su esposa. Para él, esos nombres no eran solo etiquetas; eran su vida. Erik, el gobernante eterno de la reserva que su padre había construido para él, y Astrid, la belleza divina que capturaría la luz del norte, tal como lo hacía su madre a través del visor de su cámara.Las dos semanas siguientes en el hospital fueron un ejercicio de paciencia y amor absoluto. Tal como el doctor Andersen había recomendado, Lars y Marina no se separaron de los bebés.El progreso del pequeño Erik, demostró la terquedad de los Thorne. Empezó a succionar con fuerza, ganando peso de manera constante. Sus mejillas, antes hundidas, empezar

  • Amarte Duele   18. Magnate Noruego.

    El viaje hacia Oslo fue una pesadilla hecha realidad. Lars sostenía la mano de Marina dentro del helicóptero, viendo cómo ella luchaba contra oleadas de dolor que no deberían haber llegado todavía. Marina gritaba, no solo por el dolor físico, sino por el terror de perder a sus hijos antes de tiempo.—Dios mío... es muy pronto... —sollozaba ella, entre murmuros.Al aterrizar en la azotea del hospital, el equipo de emergencias ya esperaba. Marina fue trasladada a toda prisa a la sala de partos, pero la situación era crítica.Dentro de la sala, el ambiente era de máxima tensión. Los monitores pitaban frenéticamente. El problema no era solo la prematuridad, sino la posición de los bebés. El primero de los gemelos, el niño, ya estaba encajado en el canal de parto, pero en una posición transversal que bloqueaba la salida y ponía en riesgo su suministro de oxígeno.—¡No puedo más! —gritaba Marina, con el rostro empapado en sudor y las venas del cuello marcadas por el esfuerzo—. ¡Lars, ayúdan

  • Amarte Duele   17. Magnate Noruego.

    El éxito de La Belleza de la Libertad no solo consolidó a Marina como artista, sino que la convirtió en un icono cultural. Sin embargo, con la fama renovada, llegaron nuevos desafíos. La paz de la Reserva Natural Marina, se vio interrumpida por una noticia que llegó desde el sur, una que ni siquiera el dinero de Lars pudo detener.Gabriel, hundido en la miseria moral y viendo cómo su imperio se desmoronaba mientras el de su hija florecía, decidió jugar su última carta. No buscaba dinero, buscaba relevancia. Publicó un libro de memorias titulado: La Verdad tras el Hielo, donde pintaba a Marina como una mujer manipuladora que había usado la tragedia para escalar socialmente en Noruega y que Lars Thorne no era más que su última presa.—Es patético —dijo Marina, cerrando la tablet mientras desayunaba en el porche de su estudio, con su vientre ya notablemente abultado bajo el jersey de lana—. Cree que sus palabras aún tienen poder sobre mí.Lars, que estaba afilando un hacha cerca de la le

  • Amarte Duele   16. Magnate Noruego.

    La noticia del embarazo cayó sobre ellos como una nevada suave y silenciosa, transformadora y capaz de cambiar todo el paisaje de sus vidas. Marina, sentada en la camilla de la clínica en Oslo, sentía el peso del amuleto de madera contra su pecho y, por primera vez, comprendió que su supervivencia en el glaciar no había sido solo para ella, sino para el futuro que ya latía en su interior.Sin embargo, la carrera de Marina estaba en su punto más alto. National Geographic, tras ver las fotos del glaciar, le envió una propuesta formal para liderar una expedición a la Antártida. Era el sueño de cualquier fotógrafo de aventura, el santo grial de la profesión.Marina pasó noches enteras en su nuevo estudio, mirando los mapas y sus cámaras. El deseo de seguir conquistando el mundo chocaba con la necesidad de proteger su embarazo. Lars, aunque muerto de miedo por dentro, no la presionó.—Tú eres la dueña de tu destino, Marina —le dijo una noche frente a la chimenea—. Si decides ir, moveré el

  • Amarte Duele   15. Magnate Noruego.

    El viaje hacia las Svalbard no era una simple sesión de fotos; era la prueba de fuego para la nueva Marina. Sin embargo, mientras el equipo terminaba de cargar el equipo en la avioneta de hélice que los llevaría al asentamiento más remoto, el ambiente entre ella y Lars estaba cargado de una preocupación muy grande.Lars revisaba por décima vez el transpondedor de emergencia y el teléfono satelital de Marina. Sus movimientos eran bruscos, y su mirada escudriñaba el cielo plomizo con una desconfianza que Marina conocía bien.—Lars, mírame —dijo ella, tomando sus manos grandes para detener su frenética inspección.Él levantó la vista. Sus ojos azules estaban oscuros, nublados por un mal presentimiento que no lograba sacarse del pecho.—No me gusta este clima, Marina. Los vientos en el archipiélago están cambiando demasiado rápido. Algo no se siente bien. Déjame ir contigo, puedo cancelar mis reuniones, puedo estar allí en dos horas...Marina le dedicó una sonrisa llena de paz, aunque fir

  • Amarte Duele   14. Magnate Noruego.

    Lars puso una mano firme sobre el hombro de Marina mientras salían del edificio de Lucía. Sus ojos azules, usualmente tranquilos como un lago congelado, brillaban con una determinación gélida.—No nos vamos todavía, Marina —dijo con voz profunda—. Nos quedaremos un día más. Quiero que Madrid vea quién eres ahora, y quiero asegurarme de que el suelo desaparezca bajo los pies de Jean-Pierre y Lucía antes de que crucemos la frontera.Se alojaron en la suite real del Four Seasons, el hotel más lujoso de la capital. Desde los ventanales, Marina podía ver la ciudad que una vez la adoró y luego la escupió. Pero ahora, con el brazo de Lars rodeando su cintura, se sentía como una reina en el exilio que regresaba para reclamar su corona.—Tengo una cena, mi amor —le susurró Lars al oído mientras ella se cambiaba de ropa—. Es una reunión con los principales inversores y la élite empresarial de España. Muchos de ellos son los que mantienen a flote la agencia de Jean-Pierre. Es hora de cortarles e

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status