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CAPÍTULO 04

Autor: Merfevi
last update Fecha de publicación: 2026-02-06 06:47:24

— ¿Eres sorda o muda? ¿Qué haces en mi auto?

—¡Ninguna de las dos! —respondí enojada—. Y tu auto esta en mi estacionamiento. 

—¿Génesis? —El susodicho mencionó mi nombre.

—¡Mi amor… mi madre quiere que vayamos…! ¡Génesis! —Lo que me faltaba para completar este día. Dafne apareció también en el estacionamiento—. ¿Pero qué sucede contigo? ¿Por qué estás vestida así?

—Hola, hermana… Para mí también es un gusto verte —dije con ironía, cruzándome de brazos para demostrar indiferencia ante su presencia.

—¡Es que en serio, Gen! ¡Mírate! Esas no son maneras de conocer a mi prometido, mi futuro esposo.

Regresé la mirada hacia el hombre que, segundos antes, vociferaba groserías hacia mí. El tipo seguía ahí, de pie, con una mirada extraña sobre mí. ¿Era guapo? Muchísimo. ¿Que casi me daba un orgasmo solo con verlo? También, no lo niego. Pero solo con el hecho de ser el prometido de mi hermana, su nombre ya estaba anotado en mi lista de personas odiadas.

—Mucho gusto —habló con una voz ronca y sensual.

—Pues me gustaría decir lo mismo, pero, según mi hermana, estoy vestida de manera indecente para los reyes de Inglaterra.

Hice una exagerada reverencia, como si estuviera frente a la realeza, aunque, para mí, solo eran un par de personas que iban a fastidiar mi vida.

—Nunca vas a cambiar —bufó Dafne.

—Lo mismo digo, hermana, lo mismo digo…

Me alejé del lugar, regresando a mi único refugio: mi casa. Fui directo a la cocina y tomé un vaso de agua, ya que sentía la garganta seca. Esos eran los efectos que Dafne provocaba en mí.

Lamentaba no tener una relación normal con mi hermana. Muchas veces anhelé ese cariño fraternal, como cuando éramos niñas. La esperaba hasta altas horas de la noche, solo para asegurarme de que regresara bien.

Dafne demostró a corta edad que tenía talento para el modelaje, así que mamá la llevaba a concursos de belleza. Cada vez que se iban, yo las esperaba en casa. Cuando entraban por la puerta, corría hacia Dafne para abrazarla, y ella siempre respondía con uno igual o más fuerte. Pero eso fue cambiando. A medida que ganaba certámenes, se fue alejando de mí poco a poco, hasta que llegó el momento en que dejó de corresponder mis abrazos. Me decía que estaba cansada y pasaba de largo.

Era increíble cómo no quedaba ni rastro de lo que alguna vez fuimos.

Suspiré y llamé a Will para informarle que llegaría unos minutos tarde. Me apresuré a darme un baño y a vestirme lo más decente posible. Aún me desconcertaba la presencia de Dafne y su prometido Ethan en la casa. Se suponía que vendrían hasta el fin de semana.

A pesar del martilleante dolor de cabeza, me cambié y subí a mi auto. Manejé tan rápido que sentí que iba en una carrera de Nascar.

Al llegar, tomé el elevador y me dirigí hacia el salón donde se realizaban las entrevistas y pruebas fotográficas para los nuevos modelos.

Esta era una oportunidad única para todos aquellos que querían llegar a ser famosos e importantes en la industria del modelaje. Se daba en dos ocasiones al año, así que muchos aprovechaban para demostrar sus habilidades y sus perfectos cuerpos.

Éramos cuatro personas las que conformábamos el equipo para la primera selección de modelos. Después, pasarían por otro filtro, donde se encontraban mi madre y todo su equipo de la revista. Ellos daban la aprobación final.

—¡Al fin apareces! Creí que no llegarías a tiempo —me regañó Will.

—La culpable es tu novia. Dejaron que tomara demasiado anoche, desperté tardísimo y ahora tengo un dolor de cabeza terrible.

—Espero que vengas de buen humor… —mencionó mi amigo.

—No, para nada. Me topé con la sorpresa de que mi hermana está en la casa. No tengo idea de a qué hora llegó… —Me senté en mi lugar en espera del resto del equipo.

—Con relación a eso…

—Hola, hermanita… —Un frío recorrió mi cuerpo al escuchar su voz. Me quedé helada solo de ver cómo se sentaba a mi lado.

—¿Qué estás haciendo aquí? —reclamé.

—Hoy seré parte del equipo de selección. Mi vasta experiencia será de mucha ayuda —dijo con autosuficiencia.

Solo froté el tabique de mi nariz. Esto era lo último que me hacía falta.

—Tengo que ir por azúcar. —me levanté de la silla y fui a buscar la mesa de bocadillos, necesitaba algo para colmar los nervios y la furia que Dafne me causaba.  

Me levanté de la mesa y fui a buscar un pastel o algo, pero no había nada de lo que buscaba, tome un vaso de agua y saque un cigarrillo de mi bolsa. 

Un cigarrillo. Solo eso calmaría la ansiedad que sentía en ese momento.

Pasé por un vaso de agua, ya que tenía la garganta seca. Tomé el elevador. Mientras bajaba, bebí un poco.

Estaba tan ansiosa que, cuando sentí que el elevador había llegado al primer piso, salí sin esperar a que las puertas terminaran de abrirse.

Solo di un paso fuera… y choqué contra un pecho duro, lo que provocó que el resto del agua se derramara por toda su camisa.

Elevé la mirada y me encontré con unos ojos furiosos.

Pero lo peor de todo…

No se trataba de cualquier persona.

¿Es que el mundo estaba conspirando contra mí?

Había miles de hombres en la ciudad, cientos en este edificio…

Y yo me topaba con el prometido de mi hermana.

Ethan Fox.

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