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C5: No me eres de utilidad.

Autor: Yaz Salo
last update Data de publicação: 2024-09-11 05:02:36

Jordan, por su parte, no reconoció a Reinhardt, pues no había visto su rostro claramente aquella noche.

Reinhardt se quedó en silencio por un momento y decidió no revelar la razón por la que lo conocía. Se puso de pie y guardó su arma.

—Veamos qué puedes hacer —articuló, a lo que Jordan fijó sus ojos llorosos en su rostro y lo miró con extrañeza.

—¿Q-Qué… dijiste? —su nariz enrojecida brillaba debido a la luz del sótano.

Reinhardt lo tomó del brazo y lo levantó del suelo con una fuerza bruta, llevándolo fuera de la habitación. Cada paso resonaba en el vacío del cabaret hasta que finalmente llegaron al gran salón donde se llevaban a cabo los espectáculos nocturnos.

De pronto, el hombre empujó a Jordan hacia una silla frente al piano.

—Siéntate —impuso, en lo que su voz resonó en la vastedad del sitio—. Quiero escuchar cómo tocas. Viniste para solicitar trabajo como pianista, ¿no? Ahora demuéstrame que tienes talento.

Jordan se quedó confundido por la repentina orden del hombre que amenazaba con asesinarlo hacia tan solo unos minutos. ¿Qué lo hizo cambiar de opinión?

—¿Qué estás esperando? —cuestionó Reinhardt con impaciencia—. Hazlo de una vez.

Jordan se dejó caer en la silla y extendió las manos sobre el piano, las cuales temblaban sin control. Sus ojos se cristalizaron a causa del terror que estaba experimentando, su visión se tornó borrosa debido a que las lágrimas se habían amontonado en su mirada y no podía ver bien la partitura que tenía enfrente. Además, se puso tieso, incapaz de mover los dedos por el nerviosismo.

—¿Acaso mentiste? ¿No tienes ningún talento? —agregó Reinhardt, tras observar que el chico solo se quedó con las manos en el aire, por encima de las teclas.

—Estoy muy nervioso ahora mismo —habló finalmente, abrumado por la atmósfera tensa—. Por favor, solo dame unos minutos para calmarme.

—No tengo unos minutos —replicó Reinhardt con frialdad—. Solo me estás haciendo perder tiempo valioso. Tengo muchas cosas que hacer, pero aquí estoy, desperdiciando el tiempo mirando a un campesino que ni siquiera tiene integridad de palabra.

Reinhardt siempre fue un hombre muy directo y frívolo. La única razón por la que dejó vivir a Jordan fue porque sentía que le debía la vida y odiaba sentirse en deuda con alguien. Entonces, su manera de pagarle que le salvó la vida, fue perdonándole la vida. Sin embargo, no podía dejarlo libre después de lo que oyó, y tampoco significaba que iba a ser suave con él.

Jordan respiró profundamente, intentando calmarse.

—Por favor, puedo hacerlo. Solo necesito un momento.

Reinhardt resopló con impaciencia.

—Hazlo ahora mismo o no me servirás para nada. Si esta misma noche no puedes tocar, no me eres de utilidad.

—E-Espera —soltó Jordan—. Puedo hacerlo, lo juro.

Sin embargo, cuando empezó a tocar, sus dedos fallaron. Las notas se mezclaron desastrosamente, a lo que Reinhardt exhaló con pesadez, pasándose la mano por la cabeza.

—¿Te estás burlando de mí? ¿Crees que estoy aquí para reírme contigo? —refunfuñó.

—P-Por favor, déjame intentarlo de nuevo —suplicó Jordan—. A-Además, si me sigues presionando de esta manera, no podré hacerlo. Necesito estar relajado para poder tocar bien.

—No me interesa cómo te sientas —alegó Reinhardt con dureza—. Si no puedes hacerlo, entonces no me queda otra opción que enterrarte bajo el cemento de este cabaret.

—¡Deja de decirme eso! —exclamó de repente, harto de las amenazas—. ¡Si sigues insinuando que me matarás, nunca podré relajarme! ¡Necesito tranquilidad para tocar el piano, así que cállate!

—¿Quién te crees que eres para hablarme así, mal-dito campesino? —se acercó a él con un aura completamente amenazadora, a lo que Charlie intervino colocándose frente a él.

—Reinhardt, por favor, ¿por qué no dejas que me haga cargo de este niño? —preguntó.

—No —dijo él, tajante—. Tengo que verlo con mis propios ojos y escucharlo con mis propios oídos. Yo decidiré si vale la pena mantenerlo o no aquí.

—Quiero tocar y demostrarte que soy bueno en esto —indicó Jordan—. Pero no puedo estar tranquilo si se la pasa amenazándome. Me pone muy nervioso.

—Qué infantil eres —siseó Reinhardt y se volteó hacia otra dirección, dándole la espalda al chico—. No te miraré, así que toca de una vez.

Jordan, con las manos aún temblorosas, respiró profundamente, tratando de calmarse. Estiró los dedos, inhaló y exhaló varias veces, hasta que finalmente comenzó a tocar. Al principio las notas salían inseguras, pero poco a poco una melodía armoniosa empezó a surgir. La música llenó el salón y Jordan se fue relajando, encontrando su ritmo.

Reinhardt, al escuchar la melodía, se dio cuenta de que Jordan sí tenía talento. A decir verdad, era demasiado bueno en ello.

Cuando la pieza terminó, Jordan estaba menos tenso, aunque aún nervioso. Reinhardt se giró y lo miró fijamente.

—A partir de ahora, formas parte de nosotros —declaró—. Veremos hasta donde eres capaz de llegar por mantenerte con vida.

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Último capítulo

  • BAJO EL DOMINIO DEL MAFIOSO   Epílogo.

    [Quince años más tarde…]Habían pasado quince años desde aquel día en que todo comenzó. Quince años desde que Jordan, disfrazada de muchacho, se presentó en el cabaret pidiendo trabajo y Reinhardt estuvo a un paso de acabar con su vida en ese mismo instante, como si aquel joven flacucho fuese solo un estorbo en su camino. Pero justo en el filo de la tragedia, algo se interpuso en la mente del mafioso.Recordó al muchacho que se había lanzado a las aguas del muelle, cuando él mismo había sido condenado a morir encadenado a una piedra, destinado a hundirse sin remedio en la profundidad. Recordó aquel instante en que Reinhardt, con la vida escapando de sus pulmones, vio la silueta desesperada de Jordan sumergirse para salvarlo, sin medir consecuencias, sin esperar recompensa, sin siquiera saber a quién estaba rescatando. Un acto de humanidad absurdo en un mundo como aquel, un gesto que marcó un antes y un después. Jordan, sin saberlo, había salvado al mafioso más temido y poderoso del pa

  • BAJO EL DOMINIO DEL MAFIOSO   Capítulo final.

    Charlie había insistido en que Reinhardt necesitaba atención médica profesional, que alguien especializado en tratar las heridas de quienes trabajaban en el cabaret viniera a revisarlo, pero Reinhardt lo había rechazado sin dudarlo. Para él, el corte que había recibido no era nada grave, por lo que se retiró a su habitación y le indicó a Jordan que se encargara de curarlo.Jordan, sin expresar emoción alguna, se dispuso a cumplir la indicación. Se sentó frente a Reinhardt, que permanecía en el borde de la cama, mientras ella comenzaba a limpiar la herida con precisión. Aunque el corte no era profundo, sí era considerable, y Jordan comprendió que tardaría varios días en sanar por completo. Su rostro permanecía serio, mientras sus manos temblaban ligeramente, un pequeño reflejo de la tensión acumulada durante la peligrosa persecución.Reinhardt la observaba detenidamente, notando que ella parecía ausente, como si su mente estuviera en otro lugar. Sus ojos, concentrados en cada movimient

  • BAJO EL DOMINIO DEL MAFIOSO   C271: ¡Dime que estás bien!

    Reinhardt logró, con maniobras hábiles y rápidas, abrir un poco de distancia entre su vehículo y el que los perseguía, aumentando unos metros el espacio que los separaba, pero suficiente para ganar un respiro momentáneo.—Jordan, ven aquí, toma el volante, cambiemos de lugar.El miedo apretaba el pecho de Jordan, pero no dudó demasiado; la confianza en Reinhardt y la necesidad de sobrevivir la impulsaron a obedecer. Se movió hacia el asiento del conductor mientras Reinhardt se acomodaba en el lugar de copiloto, y en cuanto se estabilizó, tomó el arma y comenzó a disparar con una precisión mortal, cada bala dirigida a los vehículos que los seguían. Jordan, concentrada en la carretera, sentía cómo cada disparo recibido por detrás hacía que el coche se desviara en zig-zag, balanceándose peligrosamente, y ella tenía que reajustar el control una y otra vez para mantener el vehículo estable.Tras unos segundos que parecieron eternos, Reinhardt decidió que necesitaban un enfoque más contunde

  • BAJO EL DOMINIO DEL MAFIOSO   C270: Toma el arma y empieza a disparar.

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  • BAJO EL DOMINIO DEL MAFIOSO   C269: Me hace sentir viva de nuevo.

    Jordan lo miró con entusiasmo, pero al mismo tiempo, con cierto recelo.—Pues… la idea me agrada, pero… —comenzó, deteniéndose un instante—. ¿No será que estás haciendo esto solo para que deje de insistir en lo demás? ¿Me llevas de vacaciones para que no pueda trabajar contigo, para que ni siquiera toque el piano o haga algo de lo que me gusta? ¿Es esa tu estrategia para no cederme nada, Reinhardt? Porque si volvemos de ese viaje y todo sigue igual… no servirá de mucho.—Mira, no puedo prometerte nada, pero solo concéntrate en la idea de esas vacaciones —dijo, acercándose un poco más a ella con una leve sonrisa en los labios—. Piensa en el lugar al que iremos, lejos de todo, lejos de la ciudad y de todo lo que nos rodea. Solamente tú y yo, sin nadie que interrumpa ni moleste. Sin Charlie, sin Simone, y sin ninguno de esos hombres. Ni las bailarinas, ni los clientes, ni nadie estará allí. Solo nosotros dos. Bien armados, por supuesto, porque no podemos confiarnos, pero completamente so

  • BAJO EL DOMINIO DEL MAFIOSO   C268: He tomado una decisión.

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