Share

Propuesta

Author: maracaballero
last update publish date: 2024-01-22 04:50:14

Grace se tornó lívida al escuchar la propuesta del hombre de fuerte presencia, sin embargo, no podía aceptarla. Cambiar su libertad para asumir una identidad ajena no estaba en sus planes, a pesar de la atractiva oferta financiera. Aunque el dinero sería más que bienvenido, la sugerencia de pausar su maestría durante un año y que, al concluir, él costearía la totalidad del programa académico, no encajaba con sus principios.

Si optara por el acuerdo propuesto, la deuda de su padre quedaría saldada, pero Grace estaría vinculada a la vida de este hombre durante doce meses. Durante ese período, las preocupaciones financieras quedarían atrás, y no habría nada de intimidad entre ambos. La relación sería puramente una fachada ante la familia del hombre, concebida únicamente para eludir un matrimonio forzado. A pesar de sonar como un cliché, la contradicción entre la apariencia de opulencia del hombre, evidenciada por su costoso traje, y la elección de Grace como su pretendida esposa temporal suscitaba interrogantes.

Ella no se sentía bien, ni física ni emocionalmente. A lo largo de los años, descuidó su bienestar, y esta oferta la hacía cuestionarse más sobre su autoestima. ¿Por qué no elegir a otra mujer más capacitada y atractiva para el papel que él sugería? La situación la llevó a reflexionar sobre aspectos que había pasado por alto en medio de sus desafíos y preocupaciones cotidianas. Grace necesitó un momento para pensar en la propuesta. Observó su reloj; solo faltaban dos paradas, menos de cinco minutos para llegar a su destino. Sin embargo, la ansiedad se reflejaba claramente en el rostro del hombre que aguardaba su respuesta frente a ella.

—Quizás no acepte de inmediato, pero necesito tiempo para pensar en su propuesta—, dijo Grace al ponerse de pie. La preocupación la invadió al recordar que le habían robado parte de su bolso, y solo le quedaba el cordón sobre su hombro. A pesar de la sonrisa sarcástica del hombre, ella se negó con determinación cuando él le hizo señas para que regresara a su asiento.

El hombre, acostumbrado a que todos cumplieran sus órdenes, se sorprendió al ver la firmeza de Grace.

—Vuelve a sentarte, Grace—, ordenó con tono firme y autoritario. Ante esto, ella respondió con determinación:

—A diferencia de usted, que parece disfrutar molestando a los familiares de otros con esa etiqueta de ‘garantía’, yo tengo un trabajo que no puedo perder. Mi parada es la siguiente, dile a tus hombres que se aparten porque me voy a bajar.

— ¿No entiendes, Grace? Vuelve a tu lugar—replicó el hombre con tono autoritario.

—No, es usted quien no entiende. Me bajaré del tren. Si tengo que enfrentarme a sus hombres, lo haré, pero no perderé mi trabajo. Haga lo que quiera, pero no me dejaré intimidar—afirmó Grace con determinación, desafiando la autoridad del hombre.

Al notar la firmeza de Grace, Edward, el hombre dominante, experimentó una extraña sensación interna. Edward, magnate con imperios en restaurantes, hoteles y casinos en todo el mundo, acostumbrado a conseguir lo que deseaba, se vio momentáneamente sorprendido por la valentía de la mujer que desafiaba su autoridad. Aunque le dio un breve plazo, ya estaba decidido a seguir con su plan, y en su mente, Grace se volvía perfecta para el papel de su prometida ficticia.

—Bien, tienes veinticuatro horas, ni una más, —le dijo Edward a Grace. Luego, indicó a uno de sus hombres que la dejara pasar. El vagón se detuvo en la parada de Grace. Antes de bajar, ella se detuvo y miró a Edward.

— ¿Cómo sabré que he tomado una decisión? Por cierto, no sé su nombre. ¿Cómo es que dijo que se llama?— preguntó Grace antes de abandonar el vagón. El hombre apretó los labios, evidenciando su firmeza.

—No lo he dicho. —Hizo una breve pausa entrecerrando su mirada. —Me llamo, Edward. Y lo sabré, confía en eso. Buen día, Grace. — dijo Edward. Luego, Grace descendió, las puertas se cerraron, y ella permaneció mirando hacia el otro lado de la ventana donde estaba el hombre. Mantuvo la mirada sin pestañear hasta que el vagón comenzó a moverse y siguió su camino.

Mientras Grace se dirigía apresuradamente a su trabajo, su mente se vio inundada por el recuerdo del inusual acuerdo propuesto por el hombre del vagón. Recordó cómo él, Edward, y su título presumido: magnate de imperios empresariales, le había pedido que fuera su prometida ficticia durante doce meses. La propuesta incluía resolver sus asuntos financieros: él se comprometía a cubrir los costos de su maestría y proporcionarle una suma generosa para asegurar su comodidad durante varios años. Aquel recuerdo la dejó perpleja, reflexionando sobre las implicaciones de tal oferta y las decisiones que tendría que tomar. Sin embargo, al mirar su reloj, se dio cuenta de que estaba llegando tarde a su trabajo, y con un suspiro, se apresuró aún más, dejando atrás las complejas decisiones que la aguardaban.

Mientras avanzaba hacia su trabajo en la tranquila tarde, Grace experimentaba el cálido saludo de la dueña de la florería y las sonrisas amigables de las personas conocidas en su camino. El sol descendía gradualmente en el horizonte, pintando el cielo con tonos dorados y naranjas. Al llegar al lugar donde desempeñaba su labor, el aroma tentador de la comida se mezclaba con el ajetreo amigable del personal. Aunque el recuerdo del intrigante acuerdo con Edward persistía en su mente, la familiaridad de su entorno y las interacciones cotidianas proporcionaban un breve respiro antes de sumergirse en las complejidades de su jornada laboral vespertina.

«Concéntrate, Grace, luego te sigues preocupando»

 

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Bajo Acuerdo   Hola lectores

    Se les informa que estoy en proceso de terminar este libro, ya se retomó la lectura para proceder a subir capítulos y finalizar la historia. Se está retomando la escritura,ya que por problemas de salud me lo impedía, perooooo ya estoy poniéndome al día. Gracias por su gran paciencia y por sus mensajes en rds sociales. Vengo con todo, así que al terminar estas historias pendientes, llegan más. Un fuerte abrazo en la distancia a todos.

  • Bajo Acuerdo   Un festejo inesperado

    Edward llegó al imponente edificio donde se alzaba su ático, un santuario de lujo en medio del bullicio de la ciudad. Se detuvo un instante, respirando profundamente para controlar las emociones que lo embargaban. La rabia, como un fuego voraz, y la ira, como un torbellino implacable, aún luchaban por consumirlo, pero sabía que debía mantener la compostura. Necesitaba cada pizca de autocontrol para ejecutar el plan meticulosamente trazado. No podía permitirse un paso en falso, un desliz que pudiera comprometer todo el esfuerzo invertido.Con un gesto nervioso, pasó una mano por su cabello, sintiendo la textura suave entre sus dedos. Soltó un largo suspiro, dejando que el aire escapara lentamente de sus pulmones, buscando un instante de calma en medio de la tormenta interna. Dejó caer la cabeza pesadamente sobre el respaldo de cuero del sillón, cerrando los ojos con fuerza, como si pudiera bloquear la realidad con ese simple acto. Se repitió una y otra vez, como un mantra tranquilizado

  • Bajo Acuerdo   Una cláusula

    Fiona revisó por enésima vez la brillante pantalla de su celular, un brillo que contrastaba con la tenue iluminación del elegante restaurante. Sus dedos se deslizaron brevemente sobre el cristal, como si esperando una notificación milagrosa que disipara su impaciencia. Luego, con un suspiro apenas audible, dio un breve y delicado sorbo a su copa de vino, ya casi vacía, observando el líquido carmesí danzar lentamente antes de desaparecer. Exactamente habían transcurrido treinta minutos desde el tiempo acordado, la media hora se había cumplido con exactitud matemática, como una sentencia silenciosa. Torció ligeramente su boca, una mueca sutil de decepción cruzando su rostro, pensando que quizás, después de todo, Edward no llegaría a la cita. La idea, aunque la había contemplado fugazmente, la llenaba de una frustración contenida. Pero se equivocó, su pesimismo se desvaneció en el aire, cuando observó al gerente del restaurante, impecablemente vestido, guiando a Edward con paso firme y d

  • Bajo Acuerdo   Vulnerabilidad

    Grace había sucumbido al sueño en los brazos de Edward después de compartir un rato íntimo en la cama. Habían hecho el amor dos veces, entregándose a la pasión y la conexión que sentían el uno por el otro. Edward se encontraba absorto, intentando descifrar la complejidad de ese sentimiento profundo que lo embargaba por completo. Era una sensación que le llenaba el pecho, haciéndole sonreír de una manera casi infantil, como un tonto enamorado. Con delicadeza, desvió la mirada hacia Grace, quien yacía desnuda, cubierta por la suave seda de la sábana. Su cabello, suelto y abundante, se extendía como una cascada sobre sus hombros y una parte del brazo de él, que ella utilizaba como almohada, aferrándose a su cercanía incluso en el sueño. Con la yema de los dedos, acarició suavemente su mejilla pálida, sintiendo la suavidad de su piel bajo su tacto. Estaba tan intensamente centrado en la serenidad de su presencia, en la belleza tranquila de su rostro dormido, que apenas percibió la suave v

  • Bajo Acuerdo   Una respuesta a las dudas

    New York, Estados Unidos.Grace se quedó mirando su reflejo en el espejo por lo que pareció una eternidad, los minutos pasando con una lentitud agonizante. Unas ojeras oscuras, como manchas oscuras, estaban grabadas bajo sus ojos grises, usualmente vibrantes, un testimonio de noches sin dormir y un dolor implacable. Una ola de náuseas, familiar e inoportuna, la invadió, y tropezó, temblando, hacia el baño. Con una serie de violentas arcadas, vació los restos de su desayuno en el inodoro, un desayuno que Lorenza había insistido en que comiera, un constante acto de cuidado desde que salieron de Italia. Toda la familia Langford se había unido a ella, su preocupación una presencia tangible, un escudo contra el peso aplastante de su pérdida.—Oh, Dios—, jadeó, su voz débil y ronca. —Ya no queda nada...— Otro espasmo la agarró, pero nada más saldría. Su estómago se revolvió con una miseria vacía.—Aquí—, escuchó la voz reconfortante de Lorenza acercándose. Lorenza le ofreció una botella de

  • Bajo Acuerdo   Una prueba

    Edward escudriñó el entorno con disimulo, girando la cabeza a derecha e izquierda casi imperceptiblemente. En su mente, maquinaba una estrategia para distraer a sus hermanos. La idea era simple: simular que iba a echar un vistazo rápido a un par de locales a los que ellos ya habían entrado, preguntándose internamente qué tipo de compras estarían realizando. Pero, en realidad, Edward tenía un objetivo mucho más concreto, una meta que lo consumía por dentro. Su mirada se dirigía insistentemente hacia un único lugar: el local con imponentes puertas dobles de cristal, un símbolo de lo que él necesitaba. La fachada, pintada de un verde llamativo, contrastaba con la gran ventana que ofrecía una vista tentadora del interior, invitándolo a cruzar el umbral. Se quedó plantado en la banqueta, observando con atención el flujo constante de personas que pasaban frente a él, saludándolo con un gesto casual o una sonrisa amable. Él respondía automáticamente, pero su mente estaba en otro lugar.—¿Qué

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status