MasukCap. 32: Al Chalet
Ritter está muy emocionado, va a ser padre nuevamente. Lara después de las sospechas y de sentirse mejor, fue al médico y tras un eco, lo corroboró trayéndose la sorpresa de que tenía mellizos en su vientre.
Aquella noche Ritter la levantó en brazos, estaba verdaderamente feliz de que estuviese embarazada y más aún de que fuesen dos.
—¿Desde cuándo lo sabes?
—Cuando llegamos del hospital con Egmont tuve náuseas y vómitos, hasta que hoy lo confirme con el eco… Estoy feliz Ritter, no sólo por lograrlo sino también por la gran bendición que esto representa. Ritter le besó en los labios.
Egmont bostezó.
—Ya tengo sueño —Lara y Ritter se acercaron a la cama de su hijo.
—Descansa mi amor, mañana será un nuevo día de muchos días más para nuestra familia.
—Estoy tan feliz como ustedes, así que vayan a celebrar como esposos —finalizó Egmont. .
***
Marlene aún tardó unos días más en salir de su recamara, pero notó cambios de todos en la casa. Ahora era vigilada y controlada las 24 horas del día.
—Mamá, deberías quedarte aquí un tiempo más. Yo he pensado que deberías ir a terapias de grupo controladas, con un buen psicólogo. No te voy a obligar, sopésalo y me dices para escoger con quien hacerlo.
—Yo quiero irme hijo, me hace bien estar cerca del mar, y quizás terminó con eso de los tragos.
—No se hace así madre, debes ir a terapia, es lo recomendable.
—¿Pero me dejas irme al puerto por un tiempo y lo hacemos al regresar?
—¿Me estás diciendo que aceptas? —le dijo juntando los parpados.
—Sí, pero inicio al regresar.
Ritter asintió.
—Siempre y cuando lleves dos hombres de seguridad y a Adalgisa.
—Sé que lo hace por mi bien, pero no es necesario.
—En ese caso olvídalo, no saldrás de esta casa.
Marlene resopló amargamente.
—Por Dios, Ritter. Quiero estar sola, ¿y me vas a dar un ejército para que me vigilen?
Ritter asintió.
Marlene frunció los labios y después sonrió.
—Está bien.
—Hecho, entonces iremos el fin de semana y te dejamos allá.
***
Aquella noche Ritter le comunicó a Lara, que irían al puerto de Hamburgo para dejar a su madre y también para tomar un poco de sol.
El viernes por la noche salieron camino allá con Egmont y el personal de seguridad así como también Aby, y Adalgisa que es la señora acompañante de Marlene.
Para Lara era una incógnita el lugar al que iban a llegar, pues el oír continuamente sobre el chalet de Marlene imaginaba un pequeño departamento en la playa, pero al llegar en el helicóptero desde el aeropuerto Lara se sorprendió de ver donde estaba el supuesto chalet, sabía que Hamburgo es una ciudad portuaria, pero bien organizada con gente de status social estable a alto.
Desde el aeropuerto partieron en helicóptero hasta el chalet el cual goza de un helipuerto, una vivienda de tres pisos con un amplio jardín, piscina y una terraza sobre el último piso donde podrían hacerse desde exquisitas parrilladas hasta fiestones, además de contar con una playa privada detrás de la casa.
El sol estaba montado en medio cielo a pleno mediodía. Egmont corrió alegre por el jardín, a Lara le encantó todo el lugar.
Ritter disfrutó de ver el cambio de ánimo en su hijo y su mujer.
—Papi, ¿puedo jugar en el jardín?
—Claro, pero te digo desde ya, para la piscina no puedes entrar estando solo. La puerta para la piscina la cruzarás tú solo cuando tengas veinte años, antes, siempre debes estar acompañado de un adulto que sepa nadar —le dijo con aseveración, Lara le desmesuró los ojos y este siguió serio—. ¿Eso lo entendiste Egmont?
—Claro papi, perfectamente. Pero papi… Si aprendo a nadar bien y tal, ¿crees que podré traer a mis amigos algún día?
Ritter ladeó la cabeza
—¿Me estas tomando el pelo? —, pero Egmont siguió serio—: No, es en serio, sería genial si pudiera traer a mis amigos a esta casa en la playa. Lara sonrió, pero negó con la cabeza diciéndole:
—Egmont, pero es bueno que quieras invitar a tus amigos, pero eso será más adelante, cuando tu abuela Marlene te lo permita.
Marlene entraba con un plato de sandías que se veían muy rojas y apetitosas…
—Sí —dijo, sentándose con el plato en la mano, mientras la señora traía una bandeja para poner en la mesa y les sirvió a los demás—, tienes que pedirme permiso y yo te lo daré cuando tu padre lo autorice y podrás entonces bañarte en la piscina con tus amigos.
Ritter asintió.
Egmont con sus ojos tan iguales a él le dio una mirada al techo.
—Sí, dentro de 15 años —refutó Egmont.
Ritter escondió una sonrisa mientras que Marlene soltó la carcajada. Lara vio para el techo, no podía ridiculizar a su marido.
Más tarde salieron a pasear por el lugar, Marlene se quedó podando el jardín.
Pasaron todo el día recorriendo el lugar en el descapotable que Ritter mantiene en el chalet.
—Me gusta mucho este lugar, se ve un poco de sol, aguas tibias. ¿Acaso te gusta Aby?
—Sí, señora —Aby era callada, reservada pero había logrado ganarse un lugar con Lara, claro está, los alemanes son de sangre fría, ecuánimes y muy reservados, pero cuando está con Egmont u otros niños es muy juguetona y cariñosa. Lara ya la tenía en su corazón y le gustaba ese don de empatía que Aby poseía con los niños.
Al regresar ya anochecía, Ritter estaba colorado. Marlene, al verlos se horrorizó.
—Mira como están de colorados. Tomen tres vasos de leche fría para evitar irritarse con el calor nocturno del cuerpo —les dijo Marlene camino a su habitación.
—Marlene se distrae aquí, mira qué hermoso podó las plantas y qué bellas las rosas osirias. Debería quedarse aquí… La siento apenada todavía con el bochorno del sábado. ¿Sera que recuerda algo?
Ritter corrió detrás de Egmont sin responder.
Después cenar, Lara estaba cansada y se fue a la habitación, se duchó y se quedó esperando a Ritter viendo la playa desde el ventanal.
—Este lugar es tu ambiente… —le dijo Ritter y se metió al baño. Lara sonrió. Luego de un rato la sorprendió al tomarla por la cintura y pegarse a su cuerpo de espaldas. Ella se volvió y se miraron tan cerca, él le dio un beso apasionado que la hizo suspirar jadeante, meter sus manos hasta su húmedo cabello y sentirlo endurecerse entre sus piernas, sonrió y en susurros le comentó:
—¿Te viniste preparado sin nada debajo? —separándose un poco lo vio totalmente desnudo al sacarse la bata—. ¡Um! murmuró con la mirada vidriosa y lasciva pasó su lengua por los labios de él que le atrapó enseguida.
Ritter metió sus manos por debajo de la blusita del pijama y acarició la aureola de uno de sus senos.
—Ah, Ah —gimió ella. Él continuó pellizcado el pezón con fuerzas mientras chupaba aire, después le chupó el labio superior, lo que la hizo pegarse a su miembro ya duro y frotarse contra él.
Ritter sacó la blusita lanzándola a su espalda, cubrió el pezón con su lengua sonando al chuparlo. Lara gimió más fuerte, él chupó aire entre dientes metiendo su mano por el pijama sin nada debajo y gimió al sentir la humedad de ella en su centro. Con rudeza la subió a la orilla de la ventana, sacó la panty pijama y abrió sus piernas agachándose a lamerla, trajo la mano de ella y la guió hasta su propia vulva llevándosela impregnada de sus fluidos hasta los labios de ella y lamió sobre su boca, con chasquidos excitantes de su lengua. Lara se reclinó siguiendo pegada a su beso con sabor y olor a ella, pero él fue a meterse entre sus piernas para chuparle el sexo, devorarla con su lengua y hacerla gritar y correrse en sus labios. Su pene estaba enorme asomando el líquido seminal cuando volvió a su boca, a sus orejas, su cuello. Finalmente la puso de espaldas reclinada al marco de la ventana, con su manos masajeó sus nalgas, apretándolas, y pasándoles su pene duro, gruñó al apartar sus nalgas y poner su punta para apretarla moviéndole de arriba abajo entre las duras nalgas de Lara, acarició con ella todo ese camino mientras chupaba con fuerzas el aire haciendo un ruido tan excitante, Lara se reclinó más y abrió sus piernas para sentirlo hundirse entre sus pliegues hasta chocar su cuerpo a las nalgas de su hembra, moviéndose sobre ella, embistiéndola salvaje de una vez y con todo, arrancándole un gritó, luego otro más fuerte y así en cada embestida, sin detenerse apretándole por la cintura mientras ella se asía fuertemente al marco de las ventanas con ambas manos, jadeante, oyéndose el —¡plas, plas, plas!— de sus cuerpos al chocar una y otra vez, hasta que quedaron flácidos y temblorosos, sin fuerzas apoyado él sobre el trasero de ella y luego cayeron desplomados sobre la bata de baño… en el piso.
Cap. 114: El beso de los novios. El enorme jardín de la mansión de Derek Wolf estaba decorado de colores pasteles y un gran arco de rosas Blancas lo cubría. Había muchas piedrecitas en el largo camino desde la puerta del jardín hasta el aro de los novios. Un sacerdote estaba esperando mientras apretaba su libro de oraciones en sus manos y un colgante del rosario marcaba unas cuantas enseñanzas que daría el cura a los novios y los presentes ese día, soleado y maravilloso.Aby salió de la mano de su padre, un anciano abogado que se veía tan orgulloso de su hija y de todo lo que ella representaba… Se detuvieron en la entrada principal hasta oír el arrancar de la orquesta y los coros.Todos se pusieron de pié cuando sonaron los compases de un Ave María cantados por un coro de pequeñas y bellas niñas que entre risas y bromas lo cantaban acompasadas.La clínica estaba toda presente. Todos los compañeros de trabajo de los novios y los dueños de las clínicas Wolf estaban allí…El novi
Cap. 113: Un perdón no es suficiente.Derek esperaba en la sala de operaciones, mientras Mía y Ritter estaban en la sala de operaciones. El rostro de Derek estaba totalmente serio, de su boca nadie había oído que pronunciase alguna palabra desde que vio a Aby en aquel pozo de sangre…—Hijo —le dijo Zav sentándose a su lado y apretando su mano dentro de la de él—. Todo va a salir bien.Derek continuaba viendo al frente, a la nada.—A veces no sabemos con quien convivimos, y tu madre siempre ha sido manipuladora, pero jamás imagine que fuese capaz de hacer todas las cosas que te hizo para evitar que te unieras a esta muchacha.Derek resopló.—Mi madre aceptó a Adalia a mi lado, sólo porque con ella a mi lado yo obtendría la vice presidencia de las clínicas, de lo contrario no lo hubiese hecho. Ya luego con nació Berit ella sintió que tenía a alguien más en su vida.Zav sonrió.—Sí, ella pensó que tendría a alguien más a quien manipular, pero se encontró con una dura roca, es decir, Be
Cap. 112: ¡Paralítico!Derek salió de la habitación mientras su madre le seguía.—Madre ¿qué haces aquí? ¿Por qué no avisas que vendrás y llegas así sin avisar y sin tocar a la puerta de los demás… ¿Hasta cuando esta invasión a mi privacidad?—Derek, he venido porque quiero salvarte precisamente de ese francés. ¿O acaso estás interesado en ese francés?Derek soltó la carcajada.—Madre, te repito: ¡RESPETA MI PRIVACIDAD! Lo que yo haga con mi vida es mi asunto y tú no tienes nada que ver con ella. ¿Estamos?—No estamos, no me resigno a ver que tú, sólo por esa necesidad de cariño y de ser reconocido seas capaz de aceptar a ese hombre aquí…—Mamá tú viniste por qué quieres separarme de ese hombre o de todo lo que “ese hombre significa para mi”… ¡MALDICIÓN VETE! DÉJAME DECIDIR LO QUE QUIERO EN MI VIDA Y CON QUIEN! Derek le gritaba tan fuerte que Jérémie estaba muy nerviosa en la cocina caminando de un lado a otro, las mucamas estaban caminando también alrededor de las escaleras y los
Cap. 111: SituacionesDerek apretó la mano de ella cuando la sintió querer zafarse de su agarre, entonces ella chilló de dolor y él miró la mano que mantenía sostenida entre las de él para quedarse sorprendido al ver que el dedo meñique estaba toda la piel negra por una quemadura que había sufrido. Derek se quedó estupefacto al darse cuenta de que su amada Aby tenía una quemada igual a la que había sufrido, esa mañana, su chef Jérémie en la cocina, justo cuando preparaba las delicias que todos degustaban y halagaban por su exquisito sabor. En silencio simuló no haberse dado cuenta de nada, quería escuchar que le diría Aby con respecto a lo que tenía en ese preciso dedo.—Aby, ¿te pasa algo? ¿Te duele esta mano?Ella lo miró con dolor en sus ojos y a punto de llorar.—Es que me quemé este dedo cuando ayudaba a adornar las mesas de degustación, ya sabes que me gusta hacer eso.—Sí, ya veo. Pero es que eso lo tenía que hacer mi chef Jérémie y resulta que este se fue y ni siquiera t
Cap. 110: Doble compromiso.Después de 15 días de intenso trabajo entre las clínicas y la mansión de Ritter preparando los adornos y envolviendo los regalos y premios a entregar al personal, así que se hizo intenso el trabajo que tuvieron que hacer entre todos.Aquél día el rollizo chef llegó bien temprano a las clínicas, ya en las cocinas las ayudantes habían acondicionado con todos los ingredientes que el chef había pedido con antelación.Jérémie estaba ajetreado aquella mañana, mientras que Derek se movía angustiado y marcaba cada cinco minutos un número telefónico, sin embargo ese número parecía estar apagado.Derek entró al auditorio y Lara estaba siendo ayudada a colocar una tarima en el centro, los hombres movían cada cosa según las instruciciones de ella, Derek se le acercó y le preguntó.—Lara, ¿Has tenido noticias de Aby hoy?—Sí, ella está muy ocupada así que no podrá estar por estos lados…—¿Qué dices? ¿Y por qué no podrá estar por aquí? —Por qué ella estará hoy prepar
Cap. 109: Mi esposaSi Derek tenía dudas sobre luchar o no por volver a conseguir el amor de Aby, con este beso todo quedó muy claro. Él no la dejara ir esta vez.Aquella mañana Jérémie llegó muy temprano, estaba animado y conversador. La primera en notarlo fue Berit.—Hallo, Jérémie. Hoy estas contento. ¿Por qué?—Quizás y sólo quizás comparta contigo hoy algún secretito de cocina.—Entonces vendré directo a la cocina hoy. Por cierto Jérémie, la abuela se fue a su chalet, así que en cuanto regresé de clases podemos esta a nuestras anchas.—¿Te gustaría que traiga a Arón más tarde?—Sí —Berit abrió sus ojos enormemente y junto sus manos —. Soy muy feliz al poder compartir con mi… Amiguito Arón. Jérémie sonrió divertido y agregó:—Haré un postre que les guste a los dos.—Nos vemos Jérémie, estoy muy feliz hoy porque tú estad feliz y me traerás a mi niño Arón.***Derek aquella mañana se vistió en un traje de taller en beige todo con una camisa en dos tonalidades más oscuras, lo q







