LOGIN—¡Llamen a mi padre ahora mismo! —rugió Domenic fuera de sí, comenzando a moverse bruscamente sobre la camilla—. ¡Quitenme esta mierda de cables ya mismo! ¡Gema está en peligro mortal y nadie me dijo un carajo!El caos se apoderó de la recámara. Domenic comenzó a jalar con desesperación las vías intravenosas de sus brazos, descontrolado por el pánico de imaginar a Gema en manos de sus enemigos.Por más que Ericka intentó intervenir apoyándose en la camilla, sus esfuerzos eran completamente inútiles ante la fuerza desmedida del magnate.—¡Domenic, no te quites los cables! ¡Por lo que más quieras, detente! —le suplicó Ericka con lágrimas en los ojos—. ¡Cálmate, por favor! ¡Joder! ¡Escúchame bien, enfermera! —gritó Ericka con las venas del cuello a punto de estallar—. ¡Esta imbecilidad te va a salir absurdamente cara! ¡Más te vale irte a ocultar donde ningún Villarreal te encuentre jamás para descargar su ira sobre ti!—¡Perdóneme, señorita Ericka! —sollozó la enfermera, aterrorizada.—¡
Al caer la tarde, las sombras comenzaron a alargarse sobre los muros de la habitación de cuidados intensivos. Domenic siente una opresión en el pecho, ese amargo presentimiento de que las cosas no estaban bien con Gema.Le resultaba sumamente sospechoso que ella no hubiera vuelto a ingresar a la estancia y que tampoco el pequeño Gael hubiera pisado el lugar en horas. Él conocía a la perfección a su madre Emma: cuando ella ocultaba algo grave, solía desvanecerse o enviar intermediarios.Un profundo sentimiento de rabia e impotencia lo consumía por dentro; la frustración de verse postrado en una camilla, incapaz de levantarse y valerse por su propio mérito, le hacía apretar los dientes hasta sentir dolor en la mandíbula.Cuando ya estaba a punto de colapsar por la desesperación, la puerta de madera se abrió con un chasquido sordo. Para su absoluta sorpresa, la figura que cruzó el umbral fue Ericka. A la ejecutiva le habían valido cinco hectáreas de vergüenza las órdenes estrictas de la
—Necesito apurarme de una buena vez para acabar contigo… — vocifera Malvina mientras caminaba hacia la puerta del piloto.Gema, sacando fuerzas de la nada y guiada por el puro instinto de supervivencia, estiró la pierna y le asestó una patada certera a la puerta del vehículo, haciendo que la estructura de metal golpeara a Malvina y la hiciera retroceder tambaleante dos pasos.—¡¿Qué carajos?! —exclamó Malvina desorbitada, viendo cómo Gema salía del auto apoyándose de las paredes, tambaleándose sobre sus piernas pero manteniéndose en pie.—Ya has despertado, infeliz… —Malvina arqueó una ceja con malicia, ajustando la postura.—Así que tú y Román estaban juntos en esto… —Gema se sostuvo del capó del auto, pasándose la mano por la frente para aplacar el mareo.—Román ya no existe —soltó Malvina con desprecio helado—. Detesto profundamente a los hombres idiotas que cambian de parecer a última hora.—Eres una mujer infinitamente cruel… —reclamó Gema con la voz firme a pesar del dolor—. Has
—¡Mi mami! ¡Mi mami! ¡Secuestraron a mi mama Gema! —el pequeño Gael sollozaba angustiado, abrazándose con fuerza a la cintura de Emma tras escuchar la conversación a quemarropa que ella sostenía con su tío Maskyn en medio del pasillo.El niño temblaba de pies a cabeza, hincando con desesperación mientras las lágrimas le empapaban la carita. Emma se inclinó de inmediato, envolviéndolo en un abrazo protector mientras le acariciaba la espalda con desesperación.—¿Qué sucede aquí? —preguntó Donato, quien apareció a pasos rápidos por el pasillo principal, vistiendo un traje impecable, pero con el rostro tenso, dispuesto a ingresar a la habitación de su gemelo para hablar con él de hombre a hombre.—Gael, cariño, por favor no te desesperes así —le suplicó Emma con la voz cortada, besándole la frente al pequeño antes de erguirse y fijar su mirada seria en Donato—. Se han llevado a Gema... La han secuestradoDonato frunció el ceño de golpe, sintiendo que una descarga de rabia le recorría la c
—No le será posible por ahora, señorita. No puede salir de esta habitación bajo ninguna circunstancia; está a mitad de su ciclo de infusión y debe cuidarse de cualquier infección.—Pero es mi mejor amigo, necesito abrazarlo…—Pronto podrá hacerlo. Por ahora debe mantenerse completamente tranquila sabiendo que él está fuera de peligro inmediato.Ericka suspiró profundamente, dejándose caer sobre las almohadas con un alivio inmenso.—Oye… ¿te puedo hacer una pregunta personal? —indagó mirando a la enfermera.—Sí, claro, dígame.—¿Tú conoces a ese muchacho… a William Grey?—¿El joven apuesto de los globos? ¡Pero claro que sí! —sonrió la enfermera de inmediato—. Él viene seguido a ayudar voluntariamente a los niños de la unidad de oncología. Aparte de ser increíblemente guapo, es un verdadero amor de persona. Él también padeció cáncer agresivo, lo vimos en su momento más oscuro en esta clinica, pero logró vencer la enfermedad por completo. Es un hombre sumamente fuerte y maduro. Y déjeme
—Tengo un pésimo presentimiento, Channel… Gema no está por ninguna parte en los baños, y encontré una mancha de sangre fresca en el piso. La voy a llamar al celular ya mismo —explicó sacando el teléfono con las manos temblorosas.—Iré a hablar de inmediato con el jefe de seguridad de la clínica para que revisen los circuitos cerrados de las cámaras —intervino Maskyn con severidad.—Por favor, ni una sola palabra de esto a Domenic ni a Charles todavía; un impacto así podría provocarle un paro en su estado —suplicó Emma.—¡Mi mamá! ¡Algo malo le pasó a mi mamá Gema! —gritó el pequeño Gael rompiendo en llanto y abrazándose a la falda de Emma.—Tranquilo, mi amor, no sabemos nada con certeza todavía… Debes calmarte, recuerda que no podemos alterarle la salud a tu padre.En la habitación de Domenic—¡Mi muchacho! —exclamó Charles al ingresar a la estancia, acercándose a la camilla con una sonrisa de paz por verlo con vida—Padre… —murmuró con la voz ronca.—Eres sumamente fuerte, Domenic…







