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Entre ustedes dos

last update publish date: 2026-08-20 02:54:44

—Ya sabes perfectamente qué hacer con esa polémica. Elimina el rastro y emite un comunicado —ordenó Villarreal con una voz demandante. Dio media vuelta, ingresó a su habitación de un solo paso y cerró la puerta de un fuerte portazo

Erika rodó los ojos con fastidio y negó con la cabeza, soltando un bufido. No podía creer que su jefe hubiera caído nuevamente en las redes de esa mujer después de todo el daño del pasado; y peor aún, al revisar las redes, notó que las murmuraciones ya corrían como p
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    —¿Este hombre te está molestando? —pregunta Domenic, cruzándose de brazos con una actitud tan protectora y dominante que el muchacho pensó de inmediato que se trataba del novio o esposo de la paciente.La asistente ejecutiva miró al joven del traje colorido y luego giró el rostro hacia su jefe, aun sensible e impactada por las palabras sinceras que acababa de escuchar.—No… para nada —respondió ella en voz baja.—Disculpen la molestia, ya me retiro —dijo el joven dando un paso atrás con educación, haciendo una breve inclinación con la cabeza hacia Ericka antes de salir al pasillo, dejándola a ella con cada una de sus palabras profundamente grabadas en la mente.—Ericka… ¿te puedo hacer una pregunta? —Villarreal se acercó al borde de la cama, arrastrando una presencia pesada y oscura.—Sí, claro, dime —respondió ella intentando recomponer su postura ejecutiva.—¿Tú sabías lo de mi hermano y Malvina?Ericka tragó grueso con dificultad, sintiendo el peso de la mirada inquisidora de su je

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    —Sé que estás odiándome, Domenic, pero tampoco las cosas son como te las imaginas —dijo Donato en un murmullo denso, intentando acortar la distancia física mientras el viento de la azotea despeinaba su cabello.—¿Te quieres lavar las manos? ¿Es eso? —Domenic le preguntó directamente mientras lo fulminaba con una mirada cargada de un veneno puro y visceral.El ceo apretó la mandíbula con tanta rabia que los músculos del rostro se le marcaron como piedra, manteniendo el cuerpo rígido y tenso ante su propio gemelo.—Para nada —negó Donato de inmediato, alzando ambas manos en un gesto de defensa—. Siempre que estoy con una mujer, por más ganas desmedidas que le tenga, me cuido. Siempre, Domenic. Y para descartar cualquier jugada sucia de esa mujerzuela, cuando hicieron la prueba de ADN con la muestra del niño, le pedí al médico en privado que me la hiciera a mí también. Así que está cien por ciento confirmado que es tu hijo, no el mío.Domenic se pasó la mano derecha por el rostro con pes

  • CEO lascivo no te pertenezco: perder para amar   Eres un puto cobarde

    En la azotea.—Domenic, ¿qué pasa contigo? —Donato no se aguantó y le preguntó con molestia, deseando internamente que no fuera a mencionar a Gema, porque le había jurado a la joven que no le diría nada a su hermano y, más aún, porque su madre lo tenía sentenciado.Donato lo ve sacar un cigarro del estuche y encenderlo rápidamente con sus manos temblorosas.—Dime la puta verdad —procedió a decir Domenic en cuanto expulsó el humo denso por la boca.Donato tragó grueso, sintiendo la garganta seca, pero intentó mantener un temple serio.—No entiendo de qué hablas.—¡Tú sabes bien de qué te hablo, joder! —exclamó enfurecido, dando un paso al frente—. ¿Cómo vas a ocultar algo tan importante?—Domenic… —Donato piensa que la discusión es sobre Gema y desvía los ojos—. Se me salió de las manos.—¿Esa es tu maldita respuesta, Donato? Mírame a los ojos, como el puto hombre que eres, como la sangre Villarreal que tienes en tus venas. ¡Dilo, joder!Donato no fue capaz de sostenerle la mirada a su

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    El móvil de Domenic sonó en ese preciso instante, una llamada entrante vibrando con insistencia en el bolsillo de su pantalón. Pensó de inmediato que ese sonido sería la salvación perfecta para interrumpir la conversación tan delicada y comprometedora que estaba teniendo con su pequeño hijo.—Dame un momento, Gael — dijo haciendo un ademán suave con la mano mientras retrocedía un paso.El niño soltó un largo y pesado suspiro, dejando caer los hombros con desánimo.Domenic sacó el teléfono y observó la pantalla: era un número totalmente desconocido. Por un segundo de ilusión traicionera, Villarreal pensó que se trataba de Gema.—¿Bueno? —contestó con voz grave, aguardando con el aliento contenido escuchar esa dulce voz de Walton.—Ni creas, Domenic, que me quitarás a mi hijo tan fácilmente —se escuchó al otro lado de la línea. Era Malvina, cuyo tono sonaba profundamente angustiado, inestable y al borde del llanto.—Otra vez tú… —siseó entre dientes, girándose sutilmente para mirar de r

  • CEO lascivo no te pertenezco: perder para amar   Regresa con mamá

    Gael se aferró con más fuerza a la tela de la blusa de Emma, a quien se le partió el corazón al sentir el temblor de la criatura.Domenic observó la escena con un nudo en la garganta. Dio tres pasos largos hacia adelante, acortando la distancia, y se agachó levemente frente al pequeño.—No digas que no te quiero, Gael… Siento que hay muchos malos entendidos entre nosotros. Vamos a sentarnos a hablar tranquilamente, de hombre a hombre.Emma frunció sutilmente el ceño al escuchar la expresión de su hijo.Si apenas Gael era un niño pequeño de cuatro años, ¿cómo se le ocurría a Domenic abordarlo diciéndole «de hombre a hombre»? Sin embargo, la mujer guardó silencio, se puso de pie con elegancia y decidió darles privacidad.Entendía perfectamente que para su hijo esta experiencia y estos sentimientos eran completamente nuevos y atemorizantes.Ambos quedaron a solas en el área de juegos.El niño mantuvo su mirada fija en el suelo, apretando las manos sobre la alfombra de números de colores.

  • CEO lascivo no te pertenezco: perder para amar   Aquel que conspire contra un Villarreal.

    —Cuando tú quieras actuar, Malvina, hazlo sin amenazas. Te lo recuerdo —dijo él, dando un paso intimidante hacia ella, acortando la distancia con una presencia que la hizo dar un leve paso hacia atrás, pero con su mentón en altoDomenic inclinó la cabeza apenas unos milímetros, fijando su mirada llena de frialdad implacable sobre la mujer que años atrás quería como esposa.—Que el apellido Villarreal no es en vano y que todo aquel que conspire contra un Villarreal no llega demasiado lejos.La respiración de Malvina se agitó de inmediato.El pecho le sube y baja con agitación mientras sus labios se entreabren por la sorpresa; jamás pensó que Domenic le hablara de esa manera tan tajante y amenazante, sin un ápice del antiguo apego que alguna vez le tuvo.—¡Saquen a esta mujer de aquí ahora mismo! —ordenó Villarreal alzar la voz con un tono firme que retumbó en las paredes de la estancia.Malvina abrió sus ojos de par en par, impactada ante la orden llenándose de desespero.—¡No me iré s

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