Share

Capítulo 1

last update publish date: 2025-06-05 09:47:11

CONTRATO CON  EL ARROGANTE CEO.

Capítulo 1

Narrador omnisciente.

Dicen que el mundo es inmenso, pero a veces las distancias más largas pueden acortarse con un simple giro del destino. Dos almas, tan distintas como el día y la noche, cuyas vidas parecían destinadas a no cruzarse jamás, estaban a punto de coincidir. Vincent Sinclair y Denayt Thompson vivían en universos separados, con costumbres, aspiraciones y sueños totalmente opuestos.

Vincent Sinclair

Mide 1.90. Es un hombre elegante y de presencia imponente. Su cabello oscuro, corto y perfectamente peinado hacia atrás. Siempre viste trajes de diseñador, oscuros y hechos a medida.

Su rostro es anguloso, masculino, con una mandíbula marcada, pómulos altos y definidos. Lleva una barba perfectamente arreglada, que realza sus facciones. Sus ojos son de un gris acerado, una mirada penetrante, segura y dominante. A veces fría, casi cortante, pero con destellos de calidez que aparecen fugazmente y pueden descolocar a cualquiera. El puente recto de su nariz, junto a sus cejas gruesas y perfectamente cuidadas con un arco sutil, acentúan la intensidad y el carácter de su expresión.

Sus labios son definidos y sensuales: el superior más fino, el inferior un poco más lleno, sugiriendo un control absoluto de sí mismo, pero también la capacidad de ser seductor cuando lo desea.

Su complexión es atlética, con un torso amplio y marcado que se intuye incluso bajo las camisas. Hombros anchos, brazos firmes. Su piel tiene un tono bronceado natural, resaltando los tatuajes intrincados que decoran su cuello y pecho.

Denayt Thompson.

Mide 1.65. Es delgada, pero con curvas suaves y femeninas. Su cabello largo con mechones dorados ligeramente ondulado, caen libremente o en una trenza.  Los rasgos faciales son suaves y delicados. Sus ojos son grandes, de un color verde claro expresivos y llenos de vida. Sus cejas son gruesas naturales, bien definidas y de un tono castaño que resalta contra su piel dándole una expresión delicada.

Su nariz es pequeña y fina, perfectamente proporcionada a su rostro, con una curva suave que le otorga un aire angelical. Sus labios son carnosos, de un color rosa pálido y natural, tienen una forma bien definida que aporta suavidad a su expresión facial. Su piel es blanca con algunas pecas esparcidas de manera encantadora sobre sus mejillas y nariz, se acentúan mucho más al estar al sol. Acostumbra a vestir modesta y sencilla, con ropa en tonos tierra, gastada, pero bien cuidada.

El destino, siempre caprichoso, tejía hilos invisibles entre ellos. Lo que parecía imposible, pronto se haría inevitable.

Pero volvamos atrás, dónde inició todo.

           ━━━━━━✧♛✧━━━━━━

Los Ángeles; Beverly Hills.

9 de noviembre.

Nunca pensé que mi cumpleaños número 28 sería el día que cambiaría mi vida por completo. A lo largo de los años, me  acostumbré a que mis amigos intentaran sorprenderme con algo fuera de lo común. Una fiesta de lujo, un viaje extravagante... cosas que siempre parecían más importantes para ellos que para mí. Tenía que pagar una estúpida apuesta que “les deje ganar” era el mejor cuando se trataba de juegos, pero ese día decidí darles ese gusto.  Lo que pidieron como pago era dejar que celebraramos mi estúpido cumpleaños.

No me gustaba celebrarlo, pero no tenía de otra. "Relájate, Vincent. Te prometemos que será una noche que no olvidarás"

Decidieron que era hora de escaparnos de la rutina. Convencieron a la parte más sensata de mí de embarcarme en un viaje hacia un lugar desconocido. Nos subimos a mi jet privado, el vuelo duró unas pocas horas. Al aterrizar, alquilaron un auto y nos dirigimos a un mundo que parecía completamente alejado de la vida que conocía. Lejos del control, siempre había controlado cada aspecto de mi vida y de mis negocios. Mi imperio no se había construido solo, y mucho menos con apuestas al azar. Pero allí estaba, dejándome arrastrar a la nada  a ese lugar que ni siquiera recordaba haber visto en el mapa.

Llegamos a un pueblo polvoriento y olvidado por el mundo, el tipo de lugar que evitaba a toda costa. Dimos un recorrido luego  insistieron que en ese lugar podría presumir mis talentos “divertirnos” Entramos en un viejo edificio clandestino, un lugar donde los hombres iban a perder lo poco que les quedaba. El aire estaba cargado de humo, whisky barato, y apuestas desesperadas. Me senté con una copa en la mano observando el espectáculo.

Fue entonces cuando fijé la mirada en una mesa del fondo. Había un hombre desaliñado, la desesperación se marcaba con cada arruga de su rostro. Pero sonreía porque al parecer estaba ganando todas las rondas. Ya tenía un buen acumulado.

Conocía ese tipo  de hombres dispuestos a todo, aunque no tuvieran nada. Me acerqué y le dije que quería jugar. Me miró de pies a cabeza, uno de sus amigos le dijo: es tu oportunidad, eres el mejor en esto, estos niños ricos no saben nada, solo gastar el dinero que les dan sus padres. Me senté y lo dejé jugar. Lo dejé ganar las dos primeras rondas porque quería ver hasta dónde llegaría su avaricia. Sus ojos brillaban cada que un nuevo fajo de billetes se ponía en la mesa seguro de  que me había vencido. Tripliqué la apuesta, una cantidad tan exagerada que no podría pagar ni trabajando todo un año. Lo miré, él sonreía pensando que ya lo tenía ganado y en esa última mano, lo aplasté.

Su rostro cambió en un instante. La desesperación se transformó en miedo. Trató de negociar, de encontrar una salida. Pero no había escape. Me debía una suma que jamás podría pagar. Le dije que al día siguiente lo esperaba en el hotel donde me quedaba con mi dinero, ni más ni menos. El tipo se arrodilló diciendo que me devolvía todo lo que me había ganado, incluso lo que ganó en toda la noche antes de mí. Sonreí y escupí con desprecio.

—Mañana a las ocho. Apuesta es apuesta. Un hombre se mantiene firme en sus compromisos, y las deudas son sagradas.

Ahí fue cuando todo comenzó.

Lo primero que hice fue irme al hotel, “si a eso se le podía llamar hotel”. Mis amigos insistieron en recorrer bares en busca de diversión; mujeres, pero me negué. Ya les había dado el gusto de llegar hasta ese asqueroso lugar. No podía negar que había disfrutado ganarle al “dizque mejor”  en aquel lugar clandestino. La curiosidad  me devoraba: ¿cómo iba a pagarme? Pensé que tal vez tuviera el descaro de pedirme una ronda más.

Al día siguiente, desperté con la sensación abrumadora de querer largarme de ese lugar. Bajé a la cafetería del hotel, empecé a  hojear el menú sin interés. Una mesera se acercó, diciendo que me estaban buscando. Miré mi reloj; eran las ocho. Cuando vi al tipo acercarse, sonreí con arrogancia, se le notaba nervioso. Ridículo. Lo observé con curiosidad, pensando cómo iba a saldar su deuda.

—Señor, por favor... déjeme devolverle lo que apostó...

Levanté una mano cortando su súplica en seco.

—Necesito el dinero que gané.

—Es que no tengo cómo pagar esa cantidad...

—Entonces, ¿por qué apuestas si no puedes pagar? ¿Creías que podrías aprovecharte? —espeté—. Quiero mi dinero o tendrás serios problemas conmigo.

Lo vi tragar saliva mientras se pasaba las manos por el cuello tratando de calmarse.

—Lo único valioso que tengo es mi hija... le ofrezco que trabaje como su empleada hasta saldar la deuda.

Mis cejas se alzaron, casi divertido. Era absurdo.

—Solo le pido una condición —agregó, con voz temblorosa.

Lo miré fríamente, mis labios se torcieron en una sonrisa fría.

—¿De verdad crees que estás en posición de poner condiciones?

Bajó la cabeza.

—Es lo más valioso que tengo. Solo pido que sea su empleada, no dama de compañía. Sé que es un hombre de palabra.

—¿Tu hija como empleada? —Hice una pausa conteniendo una risita—. Espero que no estés jugando conmigo. No soy alguien que acepte migajas por una deuda sería. ¿Quieres que confíe en ti? Entonces que sea bajo mis términos, no los tuyos.

Me incliné hacia delante sin dejar de mirarlo. Por la diversión del momento decidí aceptar.  Tal vez la curiosidad. O tal vez, simplemente, quería ver hasta dónde llegaría esa desesperación humana.

—Acepto, pero recuerda que tu hija me deberá lealtad absoluta. Si no cumple, las consecuencias serán tuyas.

Después de pronunciar esas palabras, el hombre se quedó en silencio esperando una respuesta. Lo miré un momento evaluando la situación.

—Tráela —ordené, sin cambiar el tono de voz.

Richard: así se presentó, nervioso y sin decir nada más, salió apresurado de la cafetería. Pocos minutos después, regresó con una joven que bajó la cabeza al entrar. Casi me sangran los ojos al verla, llevaba un vestido color caca horrible y una caja en las manos. Hice una mueca de fastidio.

—Ella es mi hija, le aseguro que es muy trabajadora.

Le pasó la mano por la espalda, animándola a acercarse. Ella levantó la mirada y esbozó una pequeña sonrisa.

—Un gusto, su señoría. Mi nombre es Denayt.

Casi se me rompen los tímpanos al escucharla hablar; ni siquiera pronunciaba bien las palabras, ni su propio nombre. Qué nombre más horrible, tanto o más que la portadora.

Richard comenzó a explicarle que iría a trabajar conmigo por un tiempo, que ella sabía que necesitaban el dinero y que no podían perder las oportunidades. La observé con curiosidad. Claramente, ella no sabía la verdad. Por lo visto, el hombre no tenía ni idea de dónde vivía yo. Pensaba que era de algún pueblo cercano.

Me incliné hacia atrás en mi silla observándola con calma.  No podía creer lo que estaba sucediendo y menos que su padre fuera tan patético como para ofrecer a su hija como pago. ¿Realmente pensaba que aceptaría algo así? Suspiré mirándola una vez más, analizando cada aspecto de su apariencia, su actitud sumisa. ¿De verdad creía que podía serme de utilidad? Esa cosa.

—¿Qué tienes ahí? —Pregunté con el ceño fruncido mirando sus manos.

—Son mis cosas, su señoría. Mi pá dijo que iba a trabajar de interna.

—¿Tu pá…? —repetí, con una sonrisa incrédula que apenas ocultaba mi indiferencia.

Esa era la primera vez que alguien me hablaba de esa forma, como si fuera un noble y no un simple CEO. La miré de arriba a abajo, eso solo hacía que mi disgusto creciera.

—Vincent, me llamo Vincent —murmuré, apretando la mandíbula.

—Vincin —repitió ella, como si estuviera probando mi nombre en sus labios.

Ni siquiera podía repetir mi nombre. Qué se suponía que haría con “eso”. En lugar de recibir un pago por haber ganado, parecía que había caído en un juego ridículo. “Esto es un mal chiste”, pensé, sentí una mezcla de irritación y desafío. ¿Cómo podía haber llegado a esto?

Me levanté de golpe, ni siquiera pensaba esperar a mis amigos; qué clase de ridículo haría.

—Nos vamos —escupí con frialdad.

Antes de que se subiera al auto, Denayt se despidió de su padre con una sonrisa inocente de “pronto nos vemos”. Elevé una ceja con evidente burla. Estaba a punto de entrar en el auto cuando escuché su voz temblorosa.

—Señor…

Volví la mirada hacia Richard, sin mostrar emoción alguna.

—Recuerda lo que le comenté —susurró, con la mirada esquiva, como si temiera que ella escuchara —. Por favor, mi hija es una gran empleada, pero solo eso.

De verdad pensaba que yo sería capaz de involucrarme con eso, que estupidez. Mis gustos no eran tan patéticos.

Con un tono burlón, le respondí:

—¿Cree que volverá a verla? Me la entrega como pago de una apuesta y ni siquiera sabe dónde vivo ni quién soy. Usted no tiene ningún derecho de pedir nada.

Sus ojos se abrieron, vi el miedo en ellos. Era como mirar a un ratón atrapado; la desesperación en su mirada era un recordatorio del poder que tenía en esa situación. Para mí, era un espectáculo disfrutar de su inquietud, la forma en que se encogía ante mi presencia. La sensación de poder me llenaba; era una victoria más que solo una simple apuesta.

—Recuerde, Richard —dije mientras me dirigía hacia el auto—, en este juego, el que pierde debe aceptar las consecuencias. No se engañe; yo nunca juego para perder.

Continuará…

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • CONTRATO CON EL ARROGANTE CEO   Capítulo 152

    Mis manos se tensaron ligeramente sobre el volante. La miré de reojo. Ella tenía la expresión más inocente del mundo.—¿Ah, sí?Asintió lentamente.—¿Quieres que te muestre?Se me escapó una risita ronca.Jaque.La pequeña Taz acababa de encontrar otra manera de hacerme perder el control sin siquiera tocar el volante.—A ver… qué has aprendido.Sin dejar de mirarme se inclinó un poco hacia mí, extendió la mano y envolvió la palanca de cambios con los dedos. La apretó con suavidad, subió y bajó la mano por el pomo de cuero negro como si realmente estuviera practicando.—Primero… hay que agarrarla bien —susurró, con esa voz suave y peligrosa—. Firme, pero sin apretar demasiado.Su mano subió y bajó otra vez. Mis dedos se clavaron en el volante.—Después… —continuó, con esa inocencia fingida— hay que sentir cuándo está lista para cambiar… Tragó saliva. Sus mejillas se pusieron más rojas, pero no apartó la mirada de la mía. Dejó la palanca y deslizó su mano directamente a mi entrepi

  • CONTRATO CON EL ARROGANTE CEO   capítulo 151

    Decidí ignorarla. Seguí conversando con Vincent hasta que, unos minutos después, mi atención se desvió hacia otro lado del salón. Abigail ya no estaba sola. Hablaba con un hombre que no reconocí. Era alto, elegante y llevaba un traje oscuro perfectamente ajustado. Desde donde estaba podía ver que ella le decía algo mientras sostenía la copa entre los dedos. Él sonrió, ella también.No parecía una conversación particularmente importante.Al menos eso pensé. Pero ocurrió algo extraño. El hombre levantó la mirada.Sus ojos encontraron los míos.Solo fue un segundo. Pero fue suficiente para que me sintiera observada.Fruncí ligeramente el ceño.Él volvió a mirar a Abigail.Ella siguió la dirección de sus ojos y nuestras miradas se cruzaron otra vez, la sonrisa de Abigail cambió. Después volvió a decirle algo al hombre, él soltó una risita y asintió.Yo no entendí nada. Pensé que simplemente había coincidido con su mirada y que probablemente el hombre solo sentía curiosidad, como tantas

  • CONTRATO CON EL ARROGANTE CEO   capítulo 150

    Nos escabullimos por un pasillo lateral, lejos de las luces y de las miradas. Vincent no dijo una sola palabra. Solo apretó mi mano con más fuerza y me guió hasta un baño privado del hotel. Entramos. La puerta se cerró con un clic suave. El corazón me latía tan fuerte que pensé que se me iba a salir del pecho.Me empujó suavemente hacia el lavabo de mármol. Antes de que pudiera protestar, sus manos ya estaban en mi cintura, levantándome y sentándome sobre la superficie fría. El contraste me hizo estremecer.—Vincent… alguien puede… —susurré, pero mi voz salió débil, traicionera.—Entonces tendrás que estar calladita —murmuró contra mi cuello, mientras sus manos subían por mis muslos, abriéndome las piernas con lentitud.El vestido se arrugó hasta la cintura. Sus dedos encontraron el borde de mis bragas, las bajó despacio, arrastrándolas por mis piernas hasta que cayeron al suelo. Solté un jadeo ahogado. Vincent se arrodilló entre mis piernas. Me miró desde abajo, con esa oscuridad p

  • CONTRATO CON EL ARROGANTE CEO   Capítulo 149

    Canción del capítulo; YOU PUT A SPELL ON ME - AUSTIN GIORGIO.Quizás nunca podría sentir por mí ni la mitad de lo que yo sentía por él.A final del mes, como siempre, llegó mi período. Estúpidamente, sentí tristeza.Una tristeza que me dio rabia admitir incluso conmigo misma, porque mi tonto corazón ya había empezado a construir una historia de amor con el caballero de hielo.Una historia que probablemente sólo existía en mi cabeza. Y lo que más rabia me daba era que no sabía cómo carajos lo hacía, pero ese hombre siempre terminaba dándose cuenta de todo lo que me pasaba. Como siempre Carmencita me preparó un té, medicamentos e incluso chocolates. Era tan obvio. Quizás porque quería asesinarlo con la mirada cuando pasaba por mi lado. Cada que lo miraba sentía rabia y también amor. Mucho más de lo que quería sentir.Odiaba estar así.Odiaba quererlo tanto.Odiaba no poder descifrar a ese maldito súcubo.━━━━━━✧♛✧━━━━━━Mayo.Siempre que hablaba con mis hermanas tenía que inventar mil

  • CONTRATO CON EL ARROGANTE CEO   Capítulo 148

    Denayt.El último mes había sido una locura total. Decidí invadir cada espacio del caballero de hielo. No solo su mente.Su mundo. Su maldito espacio personal. Incluyendo cada rincón de su cuerpo.Y, para mi desgracia, yo misma me estaba enculando cada vez más.Cada vez que ese hombre me hacía perder la cabeza, yo terminaba enamorándome un poquito más.Era ridículo. Peligroso y absolutamente delicioso.Amaba sacarlo de quicio.Amaba esa mirada gris que se oscurecía cuando conseguía hacerlo perder la paciencia. Pero amaba todavía más saber que, después de todo, siempre terminaba buscándome. En sus brazos.Contra una pared. Encima de él, o debajo de él.Volvió a preguntar lo mismo; Si ya me había llegado el período. Debía admitir que me encantaba torturarlo con eso.Ver cómo intentaba mantener aquella expresión de hombre completamente controlado mientras yo me hacía la desentendida era demasiado divertido.Una tarde se me ocurrió una gran ideota.Una idea terrible y probablemente suicid

  • CONTRATO CON EL ARROGANTE CEO   Capítulo 147

    Sonrió, besó mi cuello clavando sus dientes en él. Puta madre. De repente empezó a hacer demasiado calor. —No es mala idea, que me ayudes a quitármela —desabrochó mis pantalones. —¿Y quien dijo que tengo que quitártela si se puede hacer a un ladito? Agarré su hermoso culo y la levanté obligándola a enredar sus piernas entorno a mi cintura, la lleve contra la pared y sin dejar de besarla metí mi mano derecha entre sus piernas acariciando su coño empapado por encima de los shorts. La tela ya estaba mojada. Introduje dos dedos bajo la prenda y los hundí mientras ella gemía contra mis labios, apretando mi polla con más fuerza. Soltó un gemido largo y entrecortado cuando mis dedos se hundieron más profundo en su coño, curvándolos justo donde sabía que la volvía loca. Incluso en medio del placer, sus ojos verdes brillaban con esa chispa juguetona que me volvía loco. Saqué los dedos lentamente y los llevé a su boca. Los recibió con una sonrisa traviesa, lamiéndolos y chupándolos con l

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status