LOGINXIARA
¡¿Esto no puede ser verdad?!. No puedo morir sin descubrir quién mató a Hugo y si él, fue el culpable de esas muertes.
Dejo de mirar por la ventana para mirar al hombre frente a mí.
-¿Usted los conoce?, ¿verdad?.
-No. —Se acerca demasiado a mí, tanto que puedo oler su exquisito perfume, hace que se me nublen los sentidos—.Pero sé quiénes son. -Entonces tengo razón, usted tiene que ver con la muerte de mi esposo.–Me alejo rápido de él, agarro los documentos que llevo horas analizando y se los muestro. Se acerca con la vista fija en ellos— -¿Qué son…?. -Son parte de los documentos de Hugo que encontré y ahora entiendo el por qué le chantajeaba.—Me los arranca de las manos. Busca como loco entre los documentos—.Deje de rebuscar como si fuera un perro buscando un hueso en el basurero, sí, tengo evidencias que pueden llevarlo a la cárcel. —Me mira furioso— -Y yo tengo evidencias con las cuales puedo hundir en un pozo muy profundo la intachable imagen de Hugo Alcalá y de paso… la suya. -Sí, es usted un m*ldit* desgraciado. -¡Los dos estamos metidos en esta m*erda!, ¡así que esto es lo que haremos!.. Trabajar juntos, confiar uno en el otro, que ambos salgamos ganando. -O perdiendo, porque por lo que veo, cualquier cosa que tenga que ver con usted, señor Durand, es letal.—Se ríe y no sé si mi corazón late descontroladamente por el miedo que me causa o por…—.Solo responda. ¿Trabaja con la gente que asesinó a mi esposo?.–Suspira– -Desde un punto de vista sí, mi empresa lava dinero para una organización criminal llamada Las sombras del Diablo, comandadas por David Cardona. Su esposo descubrió algunas de mis transacciones y decidió chantajearme. Sin saber que detrás de mí existe alguien más peligroso que la radiación de Chernobyl— -Eso es mentira... Él no.. -El sí, deje de cegarse, abra los ojos m*ldita sea, que esto es muy serio y si no acepta lo que lo que vine a proponerle. -Yo con usted y de usted no quiero nada, Durand, salga de mi casa.—Lo interrumpo— -Desagradecida, ¿que parte de vine a salvarla no entendió carajo?. Estoy arriesgando no solo mi vida por usted. -¿Qué?.–Susurro. Eso no puede ser verdad– -Solo deseo sacarla de este problema, sería una lastima que una mujer tan hermosa y brillante, muera por los errores del imbécil de su esposo.–Hijo de…– -¡Váyase a la m*ierda!, ¡largo!. -Xiara.–Aprieta su dientes. Se acerca a mi rostro– -¡¿Qué?!, ¡¿Qué es lo quiere?!, ¡¿Por qué está aquí?!, ¡¿por qué me está contando esto?!. ¡¿Siente culpa o qué?!.—Cierra los ojos. Cuando habla, su voz es más grave de lo usual— -Estoy aquí porque Cardona me ha dado un ultimátum para eliminarla. Así que mientras la miro, pienso si matarla o no.—Retrocedo hasta que mi espalda toca la pared— -Que bello ahora me está amenazando. -Te estoy ofreciendo una salida y ni siquiera me hace caso.—Se acerca otra vez— -¿Qué tipo de salida?. -Trabajar conmigo. Ayudarme a destruir a Cardona desde adentro. —Levanta la mano derecha y roza mi mejilla con sus nudillos. El contacto envía un pulso electromagnético por todo mi cuerpo. Cierro los ojos mientras huele mi cuello y disfruto la sensación. ¿Qué es esto? ¿Por qué me hace sentir así?– -Xiara.—Acaricia mis mejillas con ambas manos—.No quiero que le hagan daño y créame, preferirá que sea yo su ejecutor, porque si ellos le ponen una mano encima deseará la muerte al instante.—Mueve su mano izquierda señalando la ventana—.Con el simple hecho de ellos estar allí abajo, usted, ya está muerta. -Usted..—La barbilla me tiembla, se me hace un nudo en la garganta y no puedo hablar, dejó que mis lágrimas caigan— -Xiara, la necesito, por eso estoy aquí, para mañana, en la prensa saldrá que unos ladrones entraron a su edificio, asesinaron a varias personas y se llevaron algunas cosas, ¿Y qué cree?, usted estará entre esas personas. Tengo un plan, trabaje conmigo, juntos vamos a destruir al hombre que asesinó a su esposo la quiere muerta.—Me aclaro la garganta y trato de respirar— -¿Qué.. Qué propone exactamente?.—Sonríe—-Usted y yo vamos a seducir a la hija de Cardona, ella tiene acceso a todo. Ella es nuestra salida.
-¿Pero está diciendo...?.–No puedo creer eso– -Entre los dos la vamos a enloquecer, la llevaremos al mejor éxtasis de su vida y estando allí, entre sus piernas, robaremos las claves de acceso de todos los archivos. Le hablo de robo de identidades, una red de asesinatos que lleva años y cuando tengamos todo lo meteremos a prisión. Por lo tanto también lograremos que deje de perseguirla. -¿A ver si entendí..?.—No puedo creer esto—.¿Usted me está proponiendo, que los dos tengamos sexo con una mujer?.–Afirma–. ¿Osea un trío?.–Afirma mordiéndose el labio inferior–.¿Y me imagino que ella es igual de peligrosa que su padre?.–Afirma–.¿Quiere engañarla y de paso robarle para encerrar a su padre en una cárcel?. -Sí, a todas las anteriores. -¡¿Está loco?!. -Será fácil, ella tiene una debilidad... -Ni siquiera voy a preguntar cuál.. -Tranquila, no será necesario, se la diré. El sexo, en su máximo esplendor.—Termino de cortar la poca distancia que queda entre los dos, lo miro fijamente— -Yo no soy lesbiana, no me gustan los tríos, no soy espía, no soy capaz de hacer ni la mitad de las cosas que usted me está proponiendo o imaginando.–Sonríe sensualmente. Imbécil–.Así que váyase, llamaré a la policía, ellos sacarán la basura de la calle y la que está en mi casa. -Si no acepta me veré obligado a..—Me nuevo para tomar el teléfono y llamar a la policía pero me detiene, toma mis manos, las coloca detrás de mí espalda. Caemos al sofá yo encima de él— -¡Suélteme Durand!. -No lo haré hasta que acepte. Si no lo hace, tendré que matarla o ambos moriremos esta noche. —Y como para enfatizar sus palabras, el sonido de pasos en las escaleras, hace que ambos nos congelemos mirando directo a la puerta—.Ya vienen por usted Xiara.—Susurra, el caliente de su aliento roza mi rostro al mirarlo—.¿Cuál es su respuesta?.—Él me suelta, nos podemos de pie. Él saca dos armas— -Yo... -Decida ahora.—Los pasos se detienen frente a mi puerta.. ¡Dios mío!– -¡Doctora Alcalá!. ¡Somos de mantenimiento, tenemos un problema en el edificio, abra por favor!.–René me coloca detrás de él. El sonido de una sierra me pone a temblar y con el calor de su cuerpo contra el mío, tomo la decisión más peligrosa de mi vida— -Está bien señor Durand. Lo haré.—Él sonríe— -Entonces, doctora Alcalá, oficialmente acabas de firmar el contrato más letal de su vida.–Y tiene razón. Siento que acabo de venderle mi alma al diablo–.Espero que no tengas miedo a las alturas.–Habla bajo mientras camina hacía mí habitación, es la única que está abierta– -Qué ¿Por qué?. -Porque vamos a saltar.–Señala mi ventana– -¡Estamos en un cuarto piso!.–Susurro entre gritos– -¡Es saltar o morir.–Me devuelve el grito susurrado–-¡Mierda!.–Corro devuelta a la sala, agarro los papeles, los entro e ni cartera.
Llego a la habitación, pongo mi clave de la caja fuerte y saco todo entrándolo inmediatamente a mi cartera. Cuando lo miro esta susurrando algo y mueve las manos calculando–
-Yo salto primero y te atrapo.–Niego. La puerta explota. Él salta y yo...–
-¡Habra abra la puerta doctora Alcalá!.–¡Oh por Dios!, ¡oh por Dios!...
XIARA¡¿Esto no puede ser verdad?!. No puedo morir sin descubrir quién mató a Hugo y si él, fue el culpable de esas muertes. Dejo de mirar por la ventana para mirar al hombre frente a mí. -¿Usted los conoce?, ¿verdad?.-No. —Se acerca demasiado a mí, tanto que puedo oler su exquisito perfume, hace que se me nublen los sentidos—.Pero sé quiénes son.-Entonces tengo razón, usted tiene que ver con la muerte de mi esposo.–Me alejo rápido de él, agarro los documentos que llevo horas analizando y se los muestro. Se acerca con la vista fija en ellos—-¿Qué son…?.-Son parte de los documentos de Hugo que encontré y ahora entiendo el por qué le chantajeaba.—Me los arranca de las manos. Busca como loco entre los documentos—.Deje de rebuscar como si fuera un perro buscando un hueso en el basurero, sí, tengo evidencias que pueden llevarlo a la cárcel.—Me mira furioso—-Y yo tengo evidencias con las cuales puedo hundir en un pozo muy profundo la intachable imagen de Hugo Alcalá y de paso… la su
RENÉ Agarro mi celular y marco el número que memoricé al ver el expediente de Xiara. Miro la hora antes de marcar. 11:45 am.•-Señora Alcalá, habla René Durand.—Le digo, cuando veo que me responde. Se escucha su respiración agitada al otro lado de la línea. Respiración que sigo sintiendo en mi rostro desde ayer que la conocí—•-¿Cómo consiguió mi número?.•-Tengo mis métodos. Necesitamos hablar.•-Ya hablamos...•-Tengo información sobre lo que realmente le pasó a su esposo.—Hace silencio otra vez—•-¿Qué tipo de información?.•-El tipo que podría enviarla a la cárcel como cómplice de asesinato.—Vuelvo a escuchar su respiración agitada a través del teléfono—•-No sé de qué está hablando.•-Claro que lo sabe. Hugo no solo murió porque descubriera algo peligroso, doctora Alcalá. Murió porque hizo algo terrible. Algo que usted conoce perfectamente.•-Eso es mentira. Alguien me envió un mensaje diciendo que vió algo qué…•-Existe evidencia, señora Alcalá.•-No me importan las evidencias,
᯽ XIARA Entro al hospital. Los pasillos familiares, que antes me consolaban, ahora se sienten como una prisión ahogante y desesperante. Cada esquina me recuerda a mi Hugo, la cafetería donde desayunábamos juntos, la sala de juntas donde presentó su última propuesta de expansión, el estacionamiento donde nos despedimos con un beso la mañana de su muerte.-Hugo.. Mi amor..-Doctora Alcalá, ¿se encuentra bien?—.La voz de Mirian la enfermera jefe, me saca del trance en el que estoy—.Lleva mucho tiempo parada frente al elevador. Sus puños están cerrados y su respiración muy agitada.—Abro los ojos, la miro—-Estoy bien, Mirian. Solo... Cansada.-Debería tomarse unos días más. Han pasado solo 5 días desde...-Estoy bien.—Repito con más firmeza, tal vez me lo crea—. El trabajo me mantiene cuerda.—Me despido con cariño.Subo al ascensor para llegar al segundo piso e ir a mi oficina. Necesito analizar mejorlas cosas... René Durand sabe algo, eso es obvio. Pero también hay algo en su mirada...
᯽XIARA Mi corazón late a 600 km/h, un tren bala no se le compara y es que el hombre frente a mí, me mira de una manera tan letal que me pone los nervios de punta.-Usted sabe algo.—Susurro—. Lo veo en sus ojos.—Me sonríe, pero su mirada sigue siendo aterradora, tanto que debo respirar para no salir corriendo de aquí—-Lo único que veo aquí es el reflejo de una mujer que está acusando sin pruebas a un hombre que acaba de conocer.-Entonces no le importará que vaya a la policía. Que les cuente sobre su última transacción con Hugo. Que investiguen cada detalle de su empresa.—Su sonrisa se desvanece al instante. Perfecto, dí en el clavo—-Le sugiero que no haga eso.-¿Me está amenazando?.-Le estoy dando un consejo.–El silencio se extiende entre los dos por breves segundos cargados de una tensión que puedo sentir en cada fibra de mi ser. Hay algo más aquí. Algo que él no me está diciendo—.Márchese, señora Alcalá.—Él regresa a su asiento, su voz ahora es más glaciar que sus ojos—. Y por
★ Vancouver ᯽ Xiara Alcalá El hielo del quinto trago que me preparé ya se derritió y es que no puedo apartar los ojos de la pantalla de mi laptop, tengo tanto tiempo con la mirada fija en ella que hasta siento que los números y letras, danzan frente a mi, como si se burlaran de mi dolor y mi desesperación. Logro mover la vista hacía un nombre en mayúsculas que está en la parte superior derecha de mi pantalla. "Durand Black Label". Es el nombre de la empresa en la que mi difunto esposo estuvo y a la cual, le hizo una transferencia de $5,899,000 CAD. Tres días después, lo encontraron flotando en el río Fraser con una bala en la nuca.-No fue un robo, esto no fue un simple robo. Lo sé.–Susurro por milésima vez, acariciando la alianza de matrimonio que cuelga de mi cuello—.Los ladrones no ejecutan con tanta precisión–.Mi amor…–Se me traba la garganta–.El apartamento se siente demasiado vacío sin tu escandalosa risa llenando cada rincón. Dos años de matrimonio que se han esfumado como h







