แชร์

Capítulo 4

ผู้เขียน: Dani Benítez
last update วันที่เผยแพร่: 2025-05-20 07:53:04

Desperté por unos ruidos extraños. Ya no estaba en el sillón, sino en mi cama. Mi pequeña habitación estaba totalmente a oscuras y me puse de pie con cuidado, encendí la luz y observé el hermoso cielo estrellado a través de la ventana. Aquel extraño ruido seguía escuchándose. Me acerqué a la puerta y la abrí con cuidado.

¿Cómo había llegado a la habitación?

Alguno de ellos debió haberme subido, mi rostro se calentó de la vergüenza, seguro me encontraron dormida en el sillón.

En silencio y tratando de no hacer ruido caminé a través del pasillo oscuro siguiendo aquel ruido. A medida que me acercaba se iba volviendo más claro. Era la voz de una mujer. Cuando estuve cerca a la tercera puerta, me detuve abruptamente.

—¡Oh, dios, si, Autros! —gimió una voz femenina.

—Mierda —susurré por lo bajo.

«Vamos, Bianka, date la vuelta ahora mismo y vuelve a tu cama.»

Mis malditos pies se movieron por si solos. Y me acerqué más a la habitación. La puerta estaba abierta.

«No, esto no está bien.»

Giré dispuesta a marcharme, pero entonces escuché su voz.

—¿Te gusta, maldita perra? —preguntó Austro con una voz ronca que mando escalofríos directos a mi coño—. ¿Te gusta sentir mi polla?

Me recargué de la pared con la respiración agitada y observé a través de la rendija de la puerta abierta. Austros estaba totalmente desnudo apoyado de rodillas en la cama y una chica de cabello rojo apoyada en manos y pies mientras él la penetraba una y otra vez. Sus movimientos eran bruscos mientras una de sus manostomaba a la chica por la garganta y ella gemía de placer.

El corazón me latía a toda prisa y el calor se había apoderado de todo mi cuerpo. Estaba excitada, muy excitada y mi maldita cabeza me envió imágenes mías en esa cama mientras el metía su polla una y otra vez en mi coño. Solté un gruñido frustación, estaba cansada de tener que darme placer por mi misma.

¿Por qué no podía tener una puta vida normal como las demás personas?

Miré a ambos lados del pasillo para percatarme de que no hubiese nadie y bajé mis bragas con cuidado. Acaricié mi coño con uno de mis dedos y aguaté par evitar soltar un gemido y ser descubierta.

Dios, necesito una polla, no un puto dedo.

Mis ojos se humedecieron por la maldita impotencia mientras escuchaba los gemidos de Austros y la chica de fondo. Quería llorar, el cúmulo de situaciones llegó de repente, solo quería arrastrarme hasta el piso, abrazarme a mi misma y llorar hasta que no me quedasen lágrimas.

—¿Bianka? —una voz susurrando mi nombre se escuchó en la oscuridad.

Me quedé quieta e inmóvil. Deimos estaba parado frente a mi con una expresión de sopresa en su rostro. Me había descubierto, mi jefe me había encontrado en el pasillo con las bragas en los muslo y masturbándome mientras escuchaba a su hermano follarse a una mujer. Esta era la peor vergüenza del maldito mundo. Las manos comenzaron a temblarme mientras observaba el rostro inexpresivo de Deimos.

—Yo —susurré por lo bajo—, lo sien...

Él se acercó con rapidez y me tomó por los hombros alejandóme de la puerta. Mi rostro debía de haber estado más rojo que la sangre. Sus brazo cubiertos de tatuajes tomaron los míos y una lágrima rodó por mis ojos.

—Señor, lo siento.

Su dedo índice cubrió mis labios y me atreví a observar sus ojos oscuros. Tenía una expresión diferente.

—Bianka —me dijo y un escalofrío recorrió mi columna vertebral—. Yo puedo ayudarte.

Una de sus manos descendió y se coló por debajo de mi vestido. Me tensé.

¿Qué estaba haciendo?

Uno de sus dedos acarició lentamente mi coño y me retorcí del placer.

—Joder, estás muy mojada, Bianka —pegó su cuerpo al mío y su calor se mezcló con mi piel.

Las sensaciones comenzaron a abrurmarme cuando su lengua comenzó a juguetear con mi oreja y sentí la dureza de su entrepierna pegarse a mi cuerpo.

—¿Estás tan necesitada que tienes que masturbarte mientras escuchas a mi hermano follarse a otra? —me preguntó mientras seguía torturándome con sus caricias lentas.

Su lengua seguía acariciando mi oreja y mi respiración se volvió un desastre mientras intentaba moverme para que acelerara sus caricias. Pegó mas su cuerpo a mi, acorralándome contra la pared. Su mano dejó de sujetar mi brazo y atrapó uno de mis senos.

—Si mis hermanos se enteran de esto me matan, será nuestro oscuro secreto, Bianka ¿De acuerdo? —me pidió y solo pude asentir.

Las caricias cesaron y adentró dos de sus dedos en mi vagina.

—Jo...—su mano cubrió mi boca evitando que gritara.

Sus movimientos eran rápidos, exquisitos y yo me estaba derritiendo contra su cuerpo mientras mis fluidos empapaban sus manos. Se sentía jodidamente bien su toque, su cuerpo pegado al mío, el calor de su boca en mi oreja. Deimos sabía perfectamente lo que hacía y estaba volviéndome totalmente loca cada vez que sus dedos salían y entraban en mi coño. Éramos un desastre de gemidos bajos. Su estrepierna se rozaba una y otra vez contra mí en busca de alivio.

—Voy a usar tu cuerpo cada vez que quiera. Estás tan apretada que estoy muriendo por meter mi polla en tu coño.

No hablé, estaba sumida en un torbellino de sensaciones que jamás había experimentado, aquello era totalmente diferente a tocarme yo misma. Me agarré de su camisa cuando no podía contenerme más, el apretó su agarré en mi boca y yo me dejé llevar por el mejor orgasmo que había tenido de mi vida.

Los ruidos en la habitación de Austros nos avisaron que se disponían a salir y nos separamos con rapidez. Observé la mano de Deimos totalmente mojada por mi fluidos y él me mostró una sonrisa.

—Tranquila, ha sido un placer, ve a tu habitación.

Asentí sin decir palabra con la vergüenza cubriendo mi rostro, subí mis bragas y corrí hacía mi habitación. Cerré la puerta detrás de mi y me senté en el suelo sintiendo los latidos acelerados de mi corazón.

Esa noche soñé que un hombre me daba la mejor noche de mi vida, pero cada vez que veía su rostro, veía uno diferente. Veía los rostros de los hermanos Snow.

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป

บทล่าสุด

  • COVET Siete Corazones para Bianka   Extra

    Gerión SnowAndrés Snow estaba muriendo. El hombre que había criado y educado a siete muchachos como si fueran sus hijos, estaba postrado en un cama, listo para recibir a la muerte.No habíamos dormido nada, expectantes a lo que pudiese pasar, porque una vez que nuestro padre dejara este mundo, nuestras vidas cambiarían para siempre.—¿Y si muere y Caelus no llega? —preguntó Balios. Llevaba rato caminando de un lado a otro con impaciencia. Andrés había pedido la presencia de los siete para darnos su última orden. Pero Caelus era militar y pasaba la mayor parte de su vida fuera de casa. Tuve que usar mucho dinero para que finalmente mi hermano fuese libre de las milicias y regresara a casa.—Entonces tendremos al fantasma de Andrés Snow caminando por estos pasillos —dijo Austros con una sonrisa.Deimos lo miró como mala cara, como si este no fuera un momento para sus bromas. Pero todos sabíamos que Austros podía bromear incluso muriendo. La puerta de la habitación de nuestro padre se

  • COVET Siete Corazones para Bianka   Epílogo

    La chica frente a mi finalmente cierra esa agenda color lila que tanto me ha molestado ver durante estos meses y me mira con el rostro satisfecho. Sonrío al ver que he logrado complacerla y me acomodo en el sillón. Doy un último trago a mi vaso de wiskey y lo pongo en la mesita que está mi derecha.—Eso sería todo —le digo.—Muchas gracias por eso, señora White —me dice con amabilidad.—Puedes llamarme Bianka.Ella asiente y se pone de pie, mientras comienza a guardar sus cosas en su mochila.—Le enviaré el borrador del libro para que apruebe su publicación...—comienza a explicarme pero la interrumpo.—Confío en ti, estoy segura de que harás un buen trabajo, no quiero leerlo.Suficiente había tenido con vivirlo en carne propia y tener que contarle cada detalle de ello a una desconocida. Ella asiente sin añadir algo más.—¿Necesitas que alguno de mis hombres te llevé a casa? —pregunto por cortesía, ya se cual es su respuesta.—Mi novio está esperando fuera.Asiento y la acompaño a la p

  • COVET Siete Corazones para Bianka   Capítulo 37

    —Podemos hacer esto de dos maneras, Bianka —dijo Poll—. La sana: te vienes conmigo y les doy una muerte rápida a tus siete imbéciles y ese que no tengo idea de quien. La mala: intentas hacer algo estúpido y ves como los mato a todos lentamente. ¿Qué eliges?—No le hagas nada a Austros, papá —dijo Elena saliendo detrás de los hombres de Poll.Habían llegado varios más corriendo desde distintas parte del bosque , estábamos completamente en desventaja. No podía permitir que le hiciera daño a los Snow, pero irme con él, regresar a esa maldita cárcel, dejar que arruine mi cabeza y me convierta en su marioneta, tampoco era otra de las opciones. Miré a mi alrededor en busca de alguna salida. ¿Por qué los Snow no me dieron un arma?—Por mucho que pienses no hay salida para esto —Poll volvió a hablar—. ¿Sabes qué? Creo que tengo que darte un incentivo.Hizo una seña a uno de sus hombres. El disparo hizo eco contra la montaña y el grito escapó de mis labios de inmediato mientras cerraba los ojo

  • COVET Siete Corazones para Bianka   Capítulo 36

    Mi hermosa Bianka.Este libro es para ti.Para que vivas un cuento de hadas en tu imaginación.El verdadero mundo es diferente, mi niña.Espero que seas valiente y que nunca dejes ganar al villano de tu cuento.Las manos me temblaban mientras sostenía el cuento infantil. ¿Por qué Delle había retenido esto tanto tiempo? Nunca me lo dió mientras viví en el burdel. Había olvidado por completo que existía este libro que mi madre leía cada noche antes de llevarme a dormir. Solo tuve que verlo en las manos de Elais para que el corazón se me quisiera escapar del pecho.Abrí la primera página y el cuento inició. El libro era tan hermoso, lleno de ilustraciones de Blancanieves, la bruja malvada, el palacio, los bosques. Una extraña sensación de añoranza me llenó mientras leía y las lágrimas caían. Escuchaba la voz de mi madre en mi cabeza, el crepitar de una chimenea y el ruido de los árboles siendo movidos por el viento."Blancanieves huyó del cazador y se aventuró al bosque."La palabra caz

  • COVET Siete Corazones para Bianka   Capítulo 35

    ElaisEl sonido de la puerta de la habitación de Bianka al cerrarse hizo eco en las paredes de la casa. Los papeles con sus resultados en la mesa y esa sensación de tristeza instalándose de inmediato en mi pecho.—¿Esto es cierto? —preguntó Caelus levantando los papeles hacia Malik. Este asintió.—El doctor al que pagué pudo conseguir todo el registro de Bianka —nos dijo—. Poll le hizo la operación y no solo eso, Bianka estuvo sedada durante los dos meses que la tuvo secuestrada, por eso no recuerda absolutamente nada. —Quería volverla loca —dijo Deimos—. Es la forma más fácil. Llevarla ante un juez cuando estuviese lo suficientemente sedada como para no saber ni su nombre y pedir una custodia sobre ella y todos sus bienes.Vi como Gerión tomó una profunda respiración intentando controlar sus impulsos. Solo Dios sabía lo que iba a pasar con Poll el día en que estuviese en las manos de mis hermanos, o las mías. Nuestro padre había dejado en claro antes de morir que debíamos encontra

  • COVET Siete Corazones para Bianka   Capítulo 34

    «¿Alguna vez te preguntaste cómo caminarías luego de haber pasado la noche con siete hombres?»Lo más probable es que esa idea nunca pasase por la cabeza de una persona común y corriente. Porque vamos...¿Una mujer y siete hombres? Solo alguien como yo podía encontrarle sentido a lo que estaba viviendo y a lo que mi cabeza y corazón quería. Cuando abrí los ojos y los vi a todos allí conmigo supe que no existía otro lugar en el mundo en el que quisiera estar. Intenté moverme y un dolor agudo recorrió mis músculos. Cada centímetro de mi cuerpo protestaba: las caderas por el uso brutal de Balios, las muñecas por las ataduras de Deimos, el interior de mis muslos por la barba de Austros. Hasta la lengua me dolía.«¿Cuántas veces la había mordido para no gritar?»—Parece que alguien finalmente despertó —Gerión murmuró contra mi hombro, su voz áspera por el sueño. Intenté responder, pero solo salió un gemido cuando intenté sentarme. Las piernas me temblaron como un cervatillo recién naci

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status