LOGIN—¡Siéntate aquí y no te muevas ni un poco, Xander!La voz de Xena sonó firme en cuanto entraron en el dormitorio principal del segundo piso. Su rostro, todavía húmedo por las lágrimas, reflejaba una determinación imposible de cuestionar.Xander miró a su esposa durante unos instantes antes de soltar un largo suspiro. Finalmente, obedeció sus órdenes y se sentó en el borde de la enorme cama. Su camisa blanca, sucia de polvo y manchada de sangre seca, se sentía cada vez más rígida sobre su cuerpo.Xena se dirigió rápidamente al baño, tomó el botiquín de primeros auxilios y regresó para sentarse justo al lado de Xander. Sus manos temblaron ligeramente al abrir el frasco de antiséptico y verter un poco del líquido sobre un algodón estéril.—Esto te va a arder un poco —susurró Xena con dulzura.Sus dedos se movieron lentamente mientras presionaba el algodón contra el rasguño de la mejilla izquierda de Xander. Él ni siquiera hizo una mueca de dolor. Sus ojos oscuros permanecieron fijos en e
—¡No necesitas recordarme cómo murió mi madre, porque jamás lo olvidaré! —rugió Xander con una voz atronadora. Su mandíbula se tensó mientras clavaba la mirada en la cámara de vigilancia instalada en una esquina de la habitación.Las venas del cuello de Xander se marcaron visiblemente. La furia que le ardía en el pecho estuvo a punto de hacerle perder el control por completo.La risa burlona de Henry Vance volvió a resonar por los altavoces internos.—David tiene mucha suerte de contar contigo. Lástima que sea tan estúpido.Xander apretó con fuerza su rifle y dio un paso hacia la pared de acero donde estaba instalada la cámara de vigilancia.—¡Ni se te ocurra usar el nombre de mi madre para provocarme, viejo!—¡Señor Xander, contrólese! —intervino Mark rápidamente, sujetándolo por el hombro con una expresión de profunda preocupación—. ¡No permita que Henry controle sus emociones! ¡Esta es una trampa para obligarlo a tomar una decisión precipitada! ¡Nuestro objetivo principal aquí es n
Las puertas del ascensor ejecutivo emitieron un suave tintineo cuando Xena entró para dirigirse al último piso del edificio de Romanov Group. El aire frío del sistema de climatización le acarició el rostro, pero la agitación que sentía en el pecho aún no había disminuido en absoluto. Haber logrado expulsar a Cecilia y Darren del vestíbulo principal le había proporcionado una breve satisfacción, pero una profunda sensación de vacío comenzó a atormentarla en cuanto entró en el despacho de su difunto padre.Xena se acercó al gran escritorio de madera de teca que había pertenecido a Fransisko Romanov. Se sentó en la silla y luego sacó el teléfono móvil de su bolso.Desde que Xander se había despedido de ella aquella mañana, el hombre no le había dado ninguna noticia. Una sensación de inquietud comenzó a apoderarse de sus pensamientos. Xena pulsó el botón de marcación rápida para llamar al número personal de Xander.—El número al que llama se encuentra apagado o fuera del área de cobertura
—¿Ustedes dos creen que pueden poner un pie en este edificio y actuar como si fueran sus dueños?La voz de Xena cortó la tensión en el vestíbulo principal de Romanov Group con un tono frío y autoritario. Sus ojos se posaron alternativamente en Cecilia y Darren, sin mostrar el menor temor.Cecilia se detuvo, endureciendo la expresión.—¡Cuida tu lengua, Xena! ¡Solo vine para ver cuánto tiempo puede resistir una mujer como tú!Xena no respondió a los insultos de Cecilia con una explosión de ira. En cambio, giró ligeramente el cuerpo hacia el mostrador de recepción principal, donde varios empleados permanecían de pie, visiblemente asustados.—Sisca, activa ahora mismo las cámaras de seguridad internas del vestíbulo —ordenó Xena con voz tranquila, pero firme—. También contacta al equipo de relaciones públicas y al departamento de medios internos de la empresa. Graben todos los movimientos y cada palabra de estas dos personas sin perder ni un solo segundo.Sisca, la recepcionista, asintió
—¡Ya no tienes que seguir haciéndote la víctima delante de mí, Darren! ¡Tu máscara cayó anoche!La voz de Xena resonó con fuerza en el vestíbulo principal de Romanov Group. Aquella mañana, los rayos del sol atravesaban los altos ventanales del edificio central, iluminando la figura de Xena, que permanecía erguida con un elegante vestido formal negro. Su rostro ya no reflejaba la duda, el miedo ni la desesperación que antes solían dominar sus facciones. Su mirada era fría y transmitía una determinación absoluta.Frente a ella, Darren estaba impecablemente vestido. Acababa de entrar acompañado por dos guardaespaldas, con la intención de ocupar la antigua oficina del difunto Fransisko. Sin embargo, sus pasos se detuvieron por completo ante la barrera formada por el equipo de seguridad de confianza de Xander, encabezado por Alex.Darren soltó una risita mientras se peinaba el cabello hacia atrás con los dedos.—Xena, no te dejes llevar por las emociones. ¿Vas a expulsar al hombre que ha e
—¡¿Cómo pudiste hacerme esto, Darren?! ¡¿Cuántos años llevas mintiéndonos a mi padre y a mí?!La voz de Xena temblaba violentamente mientras contenía la furia que le golpeaba el pecho y amenazaba con hacer añicos toda su cordura. Intentó avanzar hacia Darren, pero el brazo de Xander, firmemente ceñido a su cintura, la mantuvo en su lugar.Darren se limitó a esbozar una leve sonrisa. Su mirada permanecía serena, sin el menor rastro de culpabilidad.—Nunca te mentí, Xena. Fuiste tú quien nunca me preguntó quién era realmente mi familia.—¡Dijiste que tu padre vivía en el extranjero y que nunca se había preocupado por ti! —gritó Xena, con los ojos enrojecidos mientras luchaba por contener las lágrimas de decepción—. ¡Te metiste en la vida de mi familia, te convertiste en la persona de confianza de mi padre y fingiste ser mi protector! ¡Y resulta que eres el hijo del hombre que destruyó la vida de mis padres!Henry Vance soltó una risita y le dio unas palmadas orgullosas en el hombro a Da







