Mag-log inRYSALa cabeza me estalla, las punzadas en mis sienes son insoportables y me cuesta trabajo respirar. Un sinfín de imágenes de lo que ha pasado, son un flash por mi mente, hasta recordar las últimas crudas palabras de Leon Rossetti. Sabía que meterme con él en un juego, era peligroso, que terminaría perdiendo, el asunto es que pensé que tenía palabra. Las cosas no salieron como las pensaba, estoy más perdida que al comienzo. Lo peor es que ya sé que todo el teatro de la boda con él, todo el show de actuación con la mentira de que él obtendría algo a cambio de ayudarme, era eso; una mentira bien manipulada por el capo de la mafia italiana. Hago un conteo mental de ya no volver a confiar en nadie que no sean mi padre y Gabriel. Algo se quiebra en mi interior, porque sé que tiene razón en algo, fui ingenua, impulsiva y orgullosa. Me creí invencible por el hecho de conocer algunos acontecimientos que tendrían que pasar, evitando los caminos que me llevarían a mí y a mi familia a la ruin
LEONEl puto beso me ha jodido la cabeza. Rysa Botticelli cree que puede jugar conmigo, mi sangre hierve con una mezcla de rabia y algo más oscuro que no quiero nombrar. La miro de reojo mientras el coche avanza por las calles oscuras de la ciudad, mi estómago se contrae al verla confundida, con esos ojos azules desorbitados y esa boca entreabierta que todavía sabe a mí. La he obligado a sentarse a mi lado luego de apuntarle con un arma.—¿Qué está pasando? —su voz tiembla, aunque intenta disimularlo con firmeza, es una niña ingenua—. ¿Por qué estás aquí?No respondo. No puedo. Mi mandíbula está tensa, mis nudillos blancos agarran con firmeza el arma que descansa sobre mi regazo. El sabor de su boca aún persiste en mis labios, dulce, amenazante, adictivo, eso me enfurece más que cualquier traición. No debí haberla besado. No debí haber sentido esa corriente eléctrica recorriendo mi columna, ese estúpido latido desbocado en el pecho que ahora me avergüenza y que no sé qué significa.
RYSANo me hace feliz tener la mirada de todos encima de mí, en especial cuando mi cabeza está dándole vueltas al mismo asunto una y otra vez; ¿por qué el capo sigue con esta farsa si sabe que no soy hija biológica de Enrique Botticelli? Supongo que lo voy a tener que averiguar, no obstante, algo me dice que soy una pieza que él puede mover a su antojo en su tablero.—Deja de pensar tanto.Su voz me saca de mi ensimismamiento. Espabilo, parpadeando un par de veces hasta que caigo en la realidad de nuevo.—¿Qué?—La gente va a pensar que estás pasando un mal momento.—Es la verdad.El fantasma vago de una sonrisa apenas visible, se dibuja en su perfecto rostro.—Es la segunda vez en el día que me tratas como a un enemigo acérrimo.—Lo eres —respondo con seguridad—. Lo único que nos diferencia del resto, es que ambos queremos conseguir algo del otro, aunque no he descifrado por qué aceptas casarte conmigo ni cuál es el beneficio que obtendrás por ello.Una risa que no tiene nada de amab
RYSALa cabeza me estalla, no he podido dormir en toda la noche, dándole vueltas al mismo tema una y otra vez. He pensado en todas las opciones de una posible emboscada, al final llego a la misma conclusión, es imposible que la persona que me mandó el mensaje anoche, sea alguien que me quiera hacer daño, de lo contrario, ¿por qué pedirme vernos? ¿Por qué no solo anunciar al mundo que no tengo sangre Botticelli? Ese sería un golpe duro para mi familia. Hay algo raro aquí y pienso averiguarlo. La opresión en mi pecho no desaparece, este mal presentimiento no me ha abandonado desde que salí de aquella casa en medio del bosque. Sigo recordando al capo desnudo, cubierto de sangre, follando a su amante mientras su mirada permanece sumida en una oscuridad escalofriante. Si pensaba antes que Davian era un monstruo, Leon es el verdadero diablo, algo me dice que jugar con él es peor que el infierno, es por eso que debo ir a tientas, soy consciente de que este es su terreno, su mundo, uno en e
RYSANo tengo idea de lo que hago en el auto de Davian, hace más de dos horas que salimos de mi casa, no hemos cruzado una palabra desde entonces, es incómodo, más cuando escucho el sonido ligero de su respiración a mi lado, me pregunto si él podrá escuchar el tambor de los latidos de mi corazón. El miedo me invade, después de todo, él sigue siendo aquel hombre que no tuvo piedad de mí, mucho menos de la vida que se estaba gestando en mi interior. Ese recuerdo me sigue aplastando el pecho, creo que nunca lo voy a poder superar. Veo los árboles negros perderse detrás de nosotros, la oscuridad de la noche se los va tragando conforme avanzamos. Las luces delanteras de su auto es lo único que ilumina el camino, dentro de la espesa carretera, no hay luna, no hay estrellas, solo nubes grisáceas que anuncian una lluvia repentina. Esto ya no me gusta nada, es un Rossetti, no me debo olvidar de eso, tal vez quiera matarme como ya lo hizo, no le tembló la mano antes, ahora, no creo que sea m
RYSANo pude dormir en toda la noche, me sofoca la decisión que tomé, pese a tener una nueva oportunidad, se siente como caminar directo a la horca. Todos son mis enemigos, quiero proteger a los míos, sin embargo, me cuesta hacerlo cuando ellos me ocultan muchas cosas, una de ellas es mi verdadero origen.«No puedo pensar en eso, primero tengo que asegurar la vida de mi padre y hermano. Después, me encargaré de conseguir más información acerca de mis verdaderos padres»El día va empezando y ya se siente igual que el inicio de una película de suspenso. Observo la hora que marca el reloj digital sobre el mueble a un costado de mi cama, son las once de la mañana, jamás me había permitido despertar tan tarde, sin embargo, después de la horrible noche llena de pesadillas, ameritaba más descanso. Tomo una bocanada de aire, me levanto, me doy una ducha y me visto, saliendo de mi habitación, el aire se comprime en mis pulmones, tengo mucho qué planear, en especial, el cómo daré la noticia de







