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Mujer insolente, atrevida. ¿Quién se cree que es para hablarme así? Pues va a ser muy bueno tenerla en la palma de mi mano, voy a hacer que se trague toda esa arrogancia y sarcasmo. Si cree que va a mandar sobre mí está muy equivocada, las cosas van a ser a mi manera, no a la de ella. Estaba enojado por ser tan atrevida pero confieso que me sorprendió recordar lo que ya le había hecho. Estaba tan borracho en esa fiesta, lo único que recordaba era que había perdido mis documentos y tuve que hacerlo todo de nuevo, el resto solo eran borrones. ¿Me siento culpable por haber hecho eso? Sí, pero no le daría ese gusto a ella. Ni de broma. Noté que la atrevida había olvidado su bolso y su teléfono, sonreí cogiendo el aparato y lo desbloqueé sin dificultad alguna. Ser criado con programación te da trucos que nadie imagina. Guardé mi número en su teléfono y también tomé el de ella, lo guardé en su bolso como si no hubiera tocado nada y salí de la sala para devolvérselo. La busqué por el lugar y me enfadé al ver a Lívia hablando llena de sonrisas con Rodrigo, que trabaja con nosotros en la empresa. Me acerqué sujetando su cintura y vi cómo la sonrisa del hombre disminuía en la misma intensidad que la mía aparecía. — Veo que ya conociste a mi prometida, Rodrigo. — Sentí a Lívia intentar alejarse. La sujeté más cerca besando su cabeza. — Estamos prometidos, atrevida, compórtate. — Susurré en su oído volviendo mi atención al hombre frente a nosotros. — ¿Prometida? No sabía que estabas con alguien. — Quizás porque no tienes que saber de mi vida. — Dije con obviedad, aún con una sonrisa victoriosa en mi rostro. — Olvidaste tu bolso en mi sala, querida. Estaba tan bueno que no te diste cuenta, ¿verdad? — Miré a mi prometida, su mirada podría matarme en cualquier momento. — Gracias. — Forzó una sonrisa. — ¿Qué estás haciendo, idiota insolente? — Susurró furiosa. — Cumpliendo mi parte del contrato, deberías hacer la tuya. — Miré de nuevo al hombre. — ¿No tenías que estar trabajando, Rodrigo? — Claro, con permiso. — Sonrió falsamente y se fue. — No me toques. — Gruñó alejándose. — ¿Olvidaste las reglas del contrato, atrevida? No voy a quedar con fama de cornudo en esta historia. — Dije con brusquedad, lanzándole el bolso. — Qué gracioso, pensé que ya lo tenías. — Sonrió cínica. Cerré el puño tratando de controlar la ira, su sonrisa victoriosa solo hizo que aumentaran las ganas de darle unas buenas nalgadas. Una sonrisa maliciosa apareció en mi rostro. — ¿Por qué me miras así? Tu pervertido abusivo. — Intentó golpearme con su bolso y yo esquivé riéndome. — ¡Idiota! — ¡Atrevida! Nos quedamos mirando sin hablar. No puedo negarlo, Lívia es una mujer extremadamente atractiva, su cuerpo delgado y esculpido volvería loco a cualquiera, sus ojos claros son penetrantes y su cabello, ah su cabello, me hace querer viajar en esos hilos rubios y completamente suaves. ¿Qué estás pensando, Rafael? Tienes que odiarla y no desearla. — Veo que ya se están entendiendo. — Salimos del trance al oír la voz de mi padre. Miré hacia él, que nos observaba con una sonrisa. Debe estar divirtiéndose con la situación. — Sí, Lívia es súper adorable. — Fui cínico mirándola de nuevo. Estoy seguro de que está a punto de saltar a mi cuello para ahorcarme. — Qué bien, será importante que tengan una buena relación. — Eduardo habló sonriendo. Ese hombre no me inspira confianza, no sé por qué pero algo me dice que está tramando algo. Y voy a descubrir qué es. — ¿Qué decidieron? — Preguntó Lívia. Estoy más tranquilo por saber que ninguno de los dos quiere este matrimonio. Imagino lo horrible que sería convivir con una mujer pegada a mí todo el tiempo, queriendo cariño y esas cosas. — Vamos a fijar la boda para mediados de marzo, para que tengan tiempo de organizarse bien y conocerse mejor. — Dijo mi padre. Respiré hondo pensando en tener que meter a una mujer completamente desconocida en mi casa, como mi esposa. ¿Cuándo se resumió mi vida en un contrato estúpido? — ¿Están de acuerdo? — Preguntó mi padre. — Súper, no veo la hora. — Lívia forzó una sonrisa. Solté una risa baja y me detuve cuando ella me pateó. — ¿No es así, Rafael? — Por supuesto. — Sonreí falsamente. — Necesito irme, tengo una reunión en un rato. Hasta luego. — Me despedí de ellos y no esperé a que mi padre dijera nada más. Caminé a pasos rápidos hacia el ascensor y respiré aliviado por salir de todo este lío. Sé que no tengo a dónde huir, si cancelo el contrato pago multa, si incumplo alguna de esas reglas tontas y sin sentido, también pago multa, este contrato se basa en dinero, desde el principio hasta el final, y nosotros dos lo sabemos. Creo que en eso no tendremos problema, y es genial. Pero si Lívia espera que voy a dejar su vida tranquila, está muy equivocada. Mi casa, mis reglas, no voy a cambiar para complacer a una mujercita atrevida como ella. Sexy, pero totalmente atrevida.5 años después ... Salí del coche ansiosa por ver a nuestro pequeño, pasamos el viernes y el sábado en una cabaña maravillosa. Admito que no estábamos al cien por cien con ganas de ir y dejar a Arturito solo, pero Fabiana nos convenció de que necesitábamos tiempo para nosotros, desde que nació hace un año y medio, Luca y yo no salimos sin él, tenemos un apego enorme a nuestro hijo. Luca y yo nos casamos hace tres años y decidimos tener a Arthur, fue nuestra elección y no nos arrepentimos de haber renunciado a muchas cosas. Hoy en día tengo mi marca de ropa y accesorios y soy apasionada de cada prenda, Lívia me ayuda bastante en esa parte. — ¿Ya habrá comido? — Pregunté preocupada. Arthur suele ser un poco exigente para comer. — No sé, princesa, pero ya llegamos por si no ha comido. — Besó mi cabeza. Caminamos hasta la puerta de la casa de mis suegros, Luca tocó el timbre y no tardamos en oír la voz de mi suegra y el gritito de nuestro hijo. — ¿Quién será que ha llegado, mi amor
5 años después....— ¡Qué mierda! — Refunfuñé sintiendo el dolor en mi pie. Miré hacia abajo y negué al ver el objeto pequeño. — Así que así es como siempre perdemos. — Lo cogí y lo guardé en el bolsillo.Miré a mi alrededor y noté la habitación vacía, eran casi las diez de la mañana y la casa estaba en silencio. Caminé hasta el baño para hacer mis cosas, si antes ya no tenía espacio en este lavabo, ahora tengo mucho menos.Bostecé todavía cansado de la mala noche, abrí la puerta de la habitación y el silencio anterior se fue. Bajé las escaleras con una sonrisa en el rostro y aumentó en cuanto mi presencia fue reconocida.— ¡Papá! — Me agaché esperando el abrazo desgarbado de Dom.— Buenos días, hijo. — Besé su rostro y me levanté con él en brazos. — ¿Se despertaron temprano? — Me acerqué a Lívia, que estaba sentada en el suelo junto a un plato de papilla.— A las siete de la mañana. — Rió con una mueca. Me senté a su lado con Dom en mi regazo.— ¿Por qué no me despertaste? Podría hab
---17:50La arena mojada estaba en contacto con nuestros pies, el agua fría no era una molestia, aprendí a amar este lugar de la misma manera que aprendí a amar a Lívia.Nunca imaginé que amaría a alguien con esta intensidad, hasta el punto de ir rompiendo barreras que juré no romper. Lívia no llegó a mí de manera convencional, no me enamoré a primera vista, todo lo contrario, pero fui aprendiendo poco a poco lo que significa amar a alguien.Y hoy no me veo sin sus ojos verdes, ese cabello castaño en mi rostro cada mañana, me he acostumbrado incluso a sus cosas brillantes y llamativas.¡Tengo un sillón rosa en la habitación!Necesito agradecer a mi padre por este contrato loco, quizás si no fuera por esto, Lívia seguiría odiándome por aquel accidente en la fiesta, o quizás nunca más nos veríamos, no hay forma de saberlo.— ¿En qué estás pensando? — Los brazos de mi esposa rodearon mi cuerpo. Hice lo mismo atrayéndola más hacia mí.— Estaba pensando en nosotros. — Olí su cuello.— Yo
14 de Marzo — 08:12JuevesHoy es el día en que vamos a decidir qué hacer con nuestras vidas. Cumplimos un año de casados y en consecuencia es el día final del contrato, sé lo que quiero, pero ¿realmente Rafael quiere esto para él?Esta pregunta ronda mi cabeza desde hace dos semanas, desde que el abogado de Eduardo se puso en contacto con nosotros. No voy a negar que este matrimonio comenzó turbulento, pasamos por muchas cosas hasta que decidimos realmente vivir este matrimonio.Al principio nos odiábamos, juré para mí misma que no me enamoraría del idiota que era Rafael, quería dificultar al máximo nuestra convivencia, pero es muy difícil cuando estás todo el tiempo con la persona. Conocí aspectos de Rafael que jamás imaginé, fui encantándome con cada actitud y aunque las idioteces también existieran, cuando me di cuenta ya estaba enamorada y deseando que él sintiera lo mismo por mí.Quizás si mi madre estuviera viva todo sería diferente, no habría conocido a Rafael, o quién sabe to
---02 de Diciembre — 16:55SábadoSonreí mirando a mi marido conversando con otros empresarios, el evento comenzó hace una hora más o menos, Rafael está radiante y nuestra familia aún más.Trabajó tanto estos últimos días, está realmente empeñado en agregar valor a la empresa que Artur tanto se esforzó en cuidar y cultivar.— Querida. — Helena tocó mis hombros. La miré. — Están llamando para que nos tomemos fotos, ¿dónde está Rafael?— Está conversando con algunos empresarios, voy a llamarlo.— Gracias, mi amor. — Besó mi rostro antes de caminar hacia los padres de Luca.Caminé hacia mi marido y los hombres con los que conversaba. Rafael aumentó la sonrisa al verme, en cuanto me acerqué, extendió las manos para unirse a las mías.— Disculpen, señores. — Dije saludándolos con un gesto de cabeza. — Tu madre nos llama para tomarnos fotos, amor.— Entonces vamos. Ha sido un placer hablar con ustedes, señores, con permiso. — Sonrió antes de dirigirme hacia nuestra familia.— Me siento com
24 de Noviembre — 19:45ViernesMiré a mi alrededor confundido, sin saber qué estaba haciendo aquí a esta hora. Ya estaba en el ascensor, a punto de irme, cuando Débora me avisó que mi padre quería hablar conmigo. Vine a su oficina totalmente perdido y seguí igual al darme cuenta de que mi padre no estaba aquí.En mi teléfono había un mensaje de Lívia preguntando si ya iba llegando, me pidió que comprara un medicamento para el dolor de cabeza. Le respondí y miré el reloj una vez más.¿Dónde está mi padre?— Perdona el retraso, uno de los inversores me llamó para hacer unas preguntas y acabó hablando demasiado. — Mi padre finalmente entró en la oficina, sentándose frente a mí. — Gracias por haberte quedado, hijo.— Me preocupé, normalmente no me llamas para conversar a esta hora. — Fui sincero.— No hay nada de qué preocuparse, quiero hablar sobre algo que aplazé por motivos que ya sabes.— ¿Puedes ir al grano? — Pregunté frunciendo el ceño, totalmente confuso.— Claro, bueno, ya no es







