LOGINCamino a la oficina
No me gusta ir a los hospitales porque es el lugar donde siempre dan malas noticias y las personas se muestran con mucho dolor, justo así me sentía hoy; era como si me dijeran que tenía una enfermedad terminal de la que tenía el 0.000001 por ciento de probabilidades de recuperarme pero que no perdiera la fe.
Agradecí las atenciones del vecino de Mariam de recibir lo que le fuera a dejar, por más que intente preguntarle el nuevo lugar de residencia se limitó a decir que era desconocido, ella quedo de marcarle más tarde para que él le fuera diciendo el tipo de correspondencia que había llegado; fuera de eso no conocía otra información que darme.
Tendría que llamar para enfrentar a mis padres, me tocaba darles esta triste noticia sobre ella y el niño; por la cara de mamá anoche, sé que la pasara muy mal con todo esto pero juro que no soy el culpable de que ella se marchara sin avisar. Más bien fue cuestión del destino que no quiere que estemos juntos por nada del mundo, aunque se me vaya la vida en ello juro que los encontrare y los traeré de regreso.
Camine a mi coche para ir a la oficina central, probablemente había llegado esta mañana a dejar las instrucciones correspondiente antes de marcharse; debo reconocer que es una persona muy capaz en todo lo que hace y no creo que deje tirada la empresa por algo personal.
Era mejor que me diera prisa si no quería llegar tarde de nuevo, en el camino hablaría con la secretaria para que se encargara de entretenerla en lo que llegaba pero antes de marcarle a Ruth una llamada interrumpió mi cometido.
— ¿Se puede saber cuándo me ibas a avisar que regresaste a San Antonio?
—Buenos días para ti también Rene, si no tienes nada impórtate que decirme te colgare la llamada hay algo que tengo que hacer y me estas interrumpiendo.
— ¡Huuy! Que humor, ya deberías ir pensando en casarte amigo. Pero ahora que recuerdo es justamente eso lo que vas hacer en pocos días ¿Verdad? Hoy mismo iré a preparar mi smoking para la boda porque no pienso perdérmela por nada del mundo, con decirte que he cancelado mi viaje solo por acompañarte en una fecha tan importante para mi mejor amigo.
— ¿Boda? ¿De qué boda me estás hablando Rene?
— ¿Estas de broma?
—No tengo porque, no tengo idea de lo que estás hablando.
— ¡Demonios Isaías, se puede saber en qué mundo vives! Eso quiere decir que no has revisado los periódicos locales de hoy. Samantha, tú novia ha declarado que piensan casarse a fin de mes.
—¡¡¡Qué!!! Samantha se piensa casar a fin de mes, pero eso es una locura. ¿Quién es la persona que se casara con ella?
— ¿Cómo que quien? Tú
— ¿Yo?
—Sí, tú. Eso es lo que ha declarado ella en todos los medios y es lo que aparece publicado en primera plana junto con una foto de ustedes en Canadá, al parecer fue la noche en que le pediste matrimonio o al menos es lo que dicen los diarios amigo.
—Yo nunca le he pedido matrimonio a Samantha ¿De dónde ha sacado eso? Es cierto que nos hemos visto en algunas ocasiones y que me ha acompañado a muchas cenas y eventos pero eso no quiere decir nada.
—Entonces creo que estas metido en un gran pero gran problema, es mejor que te des prisa en llegar a la oficina porque los medios están como aves carroñeras en la entrada para conocer tu opinión sobre el próximo enlace matrimonial.
—Me encuentro en camino, pero lo menos que me interesa en estos momentos es responder a sus preguntas de cotilleo ¿Puedes hacerte cargo de ellos por favor? Me encargare de entrar por el estacionamiento privado para que no me molesten.
—Isaías, sabes que soy muy poco de meterme en tu vida privada pero si lo que me dices es cierto, será mejor que enfrentes a la prensa de una vez. Recuerda que si lo dejas pasar las cosas se te pueden salir de las manos y te meterás en más problemas de los que ya tienes y no creo que eso es lo que necesites en estos momentos.
— ¿Paso algo Rene? ¿Por qué me dices eso?
—No pienso mentirte, todos en la oficina están preocupados con lo que pasara con la empresa. Sobre todo después de ver esa publicación hoy.
—Deja de darle vuelta a las cosas y dime lo que pasa.
—Mariam renuncio a la empresa ayer
—¡¡¡Qué!!! ¿Cómo que renuncio? Porque nadie me dijo nada, ella no puede irse así y dejar la empresa tirada.
—Pensé que estabas enterado y por eso regresabas para tomar posesión como único presidente de la empresa, tus padres y los de ella han aceptado su renuncia desde hace un mes. La empresa está marchando perfectamente bien con las indicaciones que ella dejo, ayer fue su último día en las oficinas y le ha pedido a su secretaria que te enviara toda la información necesaria para que estuvieras al día con los pendientes. La verdad no se mucho de esa parte porque ya sabes cómo es Ruth de discreta con esa información.
— ¡Carajo! Siempre soy el último en enterarme de todo lo que pasa en mi empresa. No puedo creer que algo tan importante no me lo dijeran mis padres anoche.
— ¿De qué hablas?
—De nada, te cuento cuando llegue. Hay muchas cosas que platicar empezando con que no me voy a casar con Samantha ni hoy, ni mañana, ni nunca. Si piensa que con eso me va a marrar está muy equivocada, ella sabe muy bien que no puedo casarme de nuevo; si lo hizo para presionarme entonces veamos su cara en cuanto de mi declaración a los medios anunciado todo lo contrario.
— ¿Casarte de nuevo? ¿Cuándo coño te casaste que no se nada?
—Eso es algo que no te importa, mejor encárgate de que los periodistas aguarden a mi llegada para hablar con ellos.
Las mujeres sí que están locas, no sé qué le dio el valor a Samantha de hacer semejantes declaraciones pero no me quedare con los brazos cruzados viendo como me utiliza ella y su familia; mucho menos ahora que conozco su otra cara.
—Alexis, deja de molestar a tus hermanos. Si se despiertan no podremos terminar a tiempo tu fiesta de cumpleaños.—Solo quiero jugar con ellos mami, se la pasan durmiendo todo el día.—Debes de comprender pequeño, Luisa y Mario solo tienen tres años. Necesitan dormir un poco más de lo que haces tú, cuando tenías su edad nadie te molestaba cuando descansabas por las tardes.Mi pequeño era ya todo un niño grande, que deseaba jugar con sus hermanos menores. Cuidaba mucho de Luisa, ella se había convertido en la reina de la casa; a su corta edad ya podía manipular a sus hermanos y a sus padres sin problema, por más que trate de advertirles que no le hicieran sus caprichos nada los detenía.Solo me quedaba rogar para que cuando creciera no se convirtiera en una niña caprichosa, que nadie quisiera tener a su lado.— ¿Puedo saber en qué piensa mi bella, esposa?—Hola cariño, no te escuche llegar.—Estabas tan concentrada peleando con Alexis que no quise interrumpir su rutina de todos los día
Bien dicen que no temes con una mujer embarazada o pagaras las consecuencias, aquí me encontraba yo con mi esposa. Mientras toda la familia me miraba feo por hacerla llorar, aunque más bien parecía que se estaba muriendo alguien con los gritos que daba.—La única cosa que tienes que hacer es portarte bien con tu esposa, y ni eso sabes hacer bien, Isaías.—P-pero mamá… yo solo le estaba haciendo una simple pregunta, no fue para tanto.—Tú nunca haces las cosas chiquitas, de seguro ya le habías dicho algo más. Quítate de mi presencia antes de que me olvide que soy tu madre y te de una paliza que te regresa al como otros cinco meses.—Por favor ya no discutan, yo… yo… tengo algo que decirles.—No te preocupes hija, yo me disculpo por causar todo este enredo, no debí venir a molestarte de nuevo; es mejor que me vaya para no seguir causando problemas entre ustedes.—Aquí el único culpable fue este muchacho, déjame que me encargue de él en tu nombre.Nos enfrascamos en una pelea sin sentido
—Amor, amor… me escuchas.La voz de Mariam de nuevo llegaba a mí, a diferencia de las otras veces ahora la escuchaba a mi lado y podía sentir sus manos sobre las mías. Intente moverme y por suerte ahora lo lograba, poco a poco fui abriendo mis ojos y logre ver su imagen.—M-Mariam…—Isaías, me alegro que despertaras. Amor mío, no sabes cuánto te hemos hecho de menos en casa, solo nos faltas tú para poder estar tranquilos.—Ya na tienes de que preocuparte, no pienso marcharme de nuevo y dejarte sola. Me encargare de compensarte estos días que no hemos estado juntos, de eso te doy mi palabra.La cara de mi esposa, me indico que algo andaba mal. Sin embargo, no quería quedar como un tonto a su lado. Los doctores entraron mientras ella se apartaba para que me revisaran, tenía mil preguntas que hacerlo, pero no era el momento, tal vez más tarde ella me ayudaría con mi memoria.—Parece ser que el señor Montesino, se ha recuperado de manera satisfactoria. Esperemos unos días más para ver si
Nadie se movía de su lugar por temor a que esa loca nos lastimara, mi pecho se inflaba de preocupación, una y otra vez por cada segundo que pasaba. Su rostro reflejaba que no pensaba ceder ni un segundo.—Señorita Samantha, baje el arma. Debe de reconsiderar las cosas mejor, hay muchas personas en este lugar.—Usted no se meta, coloque las carpetas sobre la mesa y asegúrese de que Isaías firme los documentos como acordamos. Hemos perdido mucho tiempo por contratiempos, si no firmas en este momento, no creo que tu hijo y esa perra continúen con vida.—No te atrevas a tocarlos o de verdad sabrás de lo que soy capaz de hacer, Samantha. Si Javier no te mando al cementerio me asegurare de hacerlo con mis propias manos.—Piensas que estoy jugando, tal vez estas fotos te comprueben que no es así.Tiro un sobre a lado de mis pies, de donde salieron unas fotos que dejaban ver a mi esposa e hijo en manos de unas personas, dude en recogerlas, pero tenía que salir de dudas de una vez por todas. M
—Me alegro que por fin arreglaran sus problemas, jóvenes; sin embargo, no creo que lo mejor opción es que se queden aquí. Es como si se escondieran del mundo para ser felices y no es lo adecuado.— ¿Ya nos están corriendo?—No pongas palabras en mi boca, Isaías. Solo quiero que vean que no vale la pena que sigan actuando de esa forma. Ambos son mayores de edad, si sus padres de verdad están de acuerdo con su relación entonces, deben compartir su amor con ellos. El pequeño Alexis debe de querer ver a sus abuelos, eso ayudara en su crecimiento.—Ya lo hemos platicado y tiene razón señor Jian, regresaremos unos días a San Antonio para hablar con nuestras familias. Ellos deben de saber que nos encontramos bien y que tenemos planes de ampliar la familia.— ¿Qué, cuando dije yo eso?—Anoche, mientras dormías te pregunte y aceptaste, ahora no me puedes decir que no porque me voy a molestar mucho, Isaías.—Así por las buenas, cualquiera acepta el trato.Las palabras de Mariam me tomaron por s
—Señor Montesino, lamento decirle que no puede usted viajar con nosotros.— ¿Sucede algo? No estoy entendiendo nada de lo que me dice señorita.—No sabría decirle que paso, su vuelo fue cancelado esta mañana, tenemos una orden de no dejarlo abordar ninguno de nuestros aviones debido a su enfermedad cardiaca.— ¿Enfermedad cardiaca? ¿De dónde sacaron eso? Y-yo…—Cariño, me alegro poder alcanzarte. Sabía que seguirías insistiendo en realizar este viaje, aun en contra de las indicaciones médicas. Gracias señorita por su cooperación, mi esposo es un poco terco con todo esto de su enfermedad y piensa que es un juego.Deje de escuchar la conversación que tenía con lo chica de la aerolínea desde que dijo mi esposo es un terco, mi corazón empezó a reventar de alegría. Llevo mucho tiempo esperando porque ella lo dijera sin que se le presionara y hoy por fin lo ha hecho, justo el día que me pienso marchar de este lugar y darme por vencido con ella.Lástima que sea muy tarde, hablare con Luis pa







