로그인Kenan, era el mayor, el estratega, Kenan, era el que se había pasado la vida entera renunciando a cualquier cosa que no fuera responsabilidad… ahora lloraba porque, por primera vez, tenía algo que no se podía compartir con nadie, que no sean sus hermanos, que no se podía delegar, que no se podía usar como arma, y eso era la paternidad.Sky alzó la mano y le apartó, con los dedos, un mechón de cabello húmedo de la frente, y luego, sin pensarlo demasiado, posó su otra mano sobre la de él, sobre su vientre.—No es ridículo. —susurró— Solo… creo que es mucho para procesar.Y solo entonces Kenan soltó una carcajada entrecortada.—Sí. —aseguro al tiempo que respiró hondo— Es mucho.La dulzura de ese instante se quebró con la precisión de un cuchillo cuando Jano, que había estado callado demasiado tiempo, dejó escapar una exhalación llena de alarma.—Esto no tiene sentido. —dijo, en voz baja, pero con un tono que cortaba— No hay correlación entre tiempo y desarrollo, no hay… nada que encaje.
Por un instante, nadie habló, y el silencio en el Pabellón Cielo peso más que cualquier hechizo, más que cualquier decreto del Rey, solo se escuchaba el respirar entrecortado de los cuatro, y el eco lejano de los guardias cambiando el turno tras la puerta cerrada.—Esto… —susurró Sky, llevándose las manos al vientre— esto definitivamente no estaba así anoche.Sus dedos recorrieron la curva nueva de su abdomen con una mezcla de incredulidad y pánico, aunque no era un bulto grotesco, pero tampoco un simple exceso de comida, la piel se veía tensa, estirada, y bajo sus manos… algo se deslizó, como un pequeño empujón desde dentro y Sky contuvo un jadeo.—Se movió. —dijo, ahora sí alzando la voz entrando quizás en pánico— Les juro que algo se movió.Kenan, que todavía estaba procesando la locura de haber despertado marcado por las garras de Sky, levantó la cabeza de golpe, sus ojos, siempre analíticos, siempre calculadores, dejaron de lado completamente el tema del reclamo, no le importó en
Kaelith observó el techo del calabozo como si allí pudiese ver el pasado, tal vez nunca había dejado de verlo.—El portal se abrió en el pasillo, dándome el tiempo justo para contener un grito… y es que el horror de aquella escena, me aturdió al completo, Esa imagen me persigue hasta el día de hoy, la forma en que los guardias yacían en su mayoría decapitados, aunque unos pocos estaban agonizando, sus heridas me dejaban en claro que no sobrevivirían, y yo… no me atreví a caminar entre sus cuerpos, no porque tuviese miedo de dejar marca alguna de mi paso por allí, era solo… la culpa que no me dejaba verlos a la cara.La princesa pasó sus manos por su rostro, como si con aquel acto pudiese borrar de ella, la imagen que durante años llevaba atormentándola.—Por lo que nuevamente abrí un portal, y esta vez me llevó al lado de la cuna de la princesa Cielo… la princesa sonrió al verme, tan ajena a todo el caos que había a su alrededor, sus ojos… sus ojos guardaban una inocencia que jamás ha
Azrael caminaba por el corredor del castillo, en los milenios se llevaba como rey, jamás había sentido el peso sobre sus hombros, como lo sentía en ese momento, y es que no solo era la traición, sino más bien de quién había venido, no negaría que en un pasado creyó realmente sentir un poco más de aprecio por Morgana, ahora descubría que el hecho de que la consideraran su favorita, sólo se debía a su labia, y a la absurda idea del Rey de haber querido creer, que Morgana había obedecido su mandato, el de no utilizar su don de hipnosis en la voz.Porque era así solo ahora Azrael comprendía que aquel pequeño favoritismo que había sentido por Morgana solo se debía a que ésta utilizaba su poder de hipnosis permanentemente sobre él, haciéndole creer que era su favorita.Pero no era solo la traición de Morgana era la tradición de toda la familia Draeville, incluso cuando pasó a los calabozos a interrogarlos, uno por uno intentaron manipularlo, en especial aquellos que poseían el veneno en cad
El cuerpo de Sky se sentía raro, estaba soñando, lo sabía, y aun así era uno de esos sueños vividos que mantenía su ser activo, aunque su cuerpo estuviese en estado de descanso.Miró a su alrededor, percatándose que en esta ocasión no estaba en el bosque, y es que todos sus sueños se basaban en ese paisaje conocido, aunque a veces soñaba con el bosque lobuno, otras veces soñaba con el bosque del reino demoníaco, uno que había logrado apreciar al caminar por la pasarela de la cima del Castillo, esperaba que luego de que su padre resolviera las cosas, les permitirá salir, aun así, en ese momento no estaba en el bosque, estaba más bien en su recámara.La luz del día se filtraba por las cortinas, y una leve brisa ingresaba por las grandes ventanas, las flores de ciruelo caían, dando una imagen única, y aun así en lo único que podía reparar Sky era en que su cuerpo se sentía raro.Caminó hacia el espejo, percatándose que era la misma de siempre, aunque cargaba un camisón que jamás había vi
Ese día transcurrió, y también pasó un segundo día, un tercer día, el rey demonio iba de pabellón en pabellón, nadie sabía qué pensaba hacer, si había encontrado culpables, si había decretado inocentes, ni siquiera su propia reina, que lejos de inquietarse, solo se mantuvo en silencio y dio un paso al costado, no porque los asuntos del reino no le interesasen, sino porque a la reina le interesaba la familia, y entre aquella familia, quitando a Morgana, porque Morgana así lo quiso, se encontraban las concubinas y los príncipes, mentiría si dijera que en el pasado no había sufrido porque su rey tuviera que compartir su tiempo, sus caricias, y su amor son otras mujeres, pero con el tiempo ella también comenzó a descubrir el corazón de estas concubinas, los niños fueron naciendo, absolutamente todos antes que Sky, pues Sky era la hija menor del Rey, por supuesto que la reina les tenía cariño, no sólo eran los hijos de su esposo, los había visto crecer, y aún así había tenido la decencia d







