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Nada personal, solo trabajo

Author: Angel Summer
last update publish date: 2026-09-04 04:44:26

El sótano estaba oscuro y húmedo. El olor a tierra mojada se mezclaba con el del metal oxidado de las viejas cadenas que colgaban de las paredes. Apenas una bombilla amarillenta iluminaba el lugar, proyectando largas sombras que hacían que todo pareciera aún más siniestro.

Baltazar permanecía de rodillas con una gruesa bolsa negra cubriéndole completamente la cabeza. Sus manos estaban fuertemente amarradas a la espalda con gruesas bridas plásticas que se enterraban en su piel cada vez que inten
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    Grace al ver esa pequeña caja en su escritorio abrió los ojos de par en par.—¿Fuiste...? —preguntó, acercándose lentamente a su escritorio—. ¿Fuiste por pastel?Olivier asintió, observando con una satisfacción imposible de disimular cómo el rostro de la joven comenzaba a iluminarse.—Sí. De todas maneras, no podía dormir, así que aproveché de ir a la pastelería y traerte un trocito. Sé lo mucho que te gustan sus pasteles y yo solamente quería verte sonreír.Grace miró la caja como si acabara de recibir el regalo más extraordinario del mundo.Sabía perfectamente lo que significaba conseguir un pastel de Black Biscuit. Olivier había tenido que levantarse de madrugada, recorrer una distancia considerable y esperar solamente para llevarle algo que sabía que le gustaba.Y lo había hecho por ella.—¡Graciaaaaaas! —exclamó, completamente emocionada.Antes de que pudiera pensarlo, su cuerpo reaccionó por cuenta propia, se lanzó hacia Olivier y lo abrazó con fuerza.El francés apenas tuvo tie

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    La mañana llegó mucho antes de lo que Grace habría deseado. Apenas había conseguido dormir unas horas, y no precisamente porque tuviera demasiado trabajo pendiente, sino porque cada vez que cerraba los ojos volvía a sentir los labios de Olivier sobre los suyos. Había pasado buena parte de la noche abrazada a su almohada, recordando aquella confesión, la calidez de sus manos y la manera tan delicada en que la había besado.Ahora caminaba por los pasillos de la central de las Panteras con una carpeta apretada contra el pecho y el corazón latiéndole descontroladamente. Sus ojos azules recorrían cada esquina, cada puerta y cada grupo de hombres que encontraba a su paso, buscando inconscientemente aquella figura enorme que siempre conseguía distinguir incluso entre una multitud.No sabía qué hacer.En realidad, ni siquiera estaba completamente segura de que lo ocurrido la noche anterior hubiera sido real.Había soñado tantas veces con Olivier, con sus brazos rodeándola y sus labios buscand

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    Grace dejó de respirar durante unos segundos. Sintió que el pecho se le quedaba sin fuerzas, como si su corazón hubiera decidido detenerse de golpe ante aquellas palabras que jamás imaginó escuchar. Sus ojos se abrieron de par en par, quedando atrapados en los intensos zafiros azules de Olivier, mientras un temblor involuntario recorría todo su cuerpo. Las piernas apenas conseguían sostenerla y sus pensamientos se habían convertido en un completo desastre. Era como si ahora fuera su cerebro el que hubiera decidido marcharse de vacaciones, dejándola sola frente al hombre que llevaba años amando en silencio.—¿Tú...? —murmuró, apenas reconociendo su propia voz—. ¿Tú quieres conquistarme? ¿A mí?La pregunta salió cargada de una incredulidad tan genuina que Olivier sintió una punzada en el pecho. Grace lo miraba como si acabara de proponerle algo imposible, como si la sola idea de que él quisiera ganarse su corazón fuera demasiado absurda para ser cierta. Y, sin embargo, para ella aquella

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    La habitación era amplia, ordenada y sorprendentemente sobria. Predominaban los colores oscuros, con muebles de líneas sencillas y apenas algunos objetos personales. Todo parecía estar colocado en su lugar, desde las botas junto al armario hasta el reloj que descansaba sobre una pequeña mesa. Era exactamente como había imaginado que sería la habitación de Olivier: práctica, impecable y sin adornos innecesarios.El francés cerró la puerta detrás de ella y permaneció observándola mientras buscaba un lugar adecuado para instalar el botiquín.Grace dejó el maletín sobre una mesa y se volvió hacia él.—¿Te puedes sentar? Eres muy grande.Olivier parpadeó, como si acabara de recordar que su metro noventa y ocho de estatura podía convertirse en un problema para alguien de la altura de Grace.—Obvio, perdón.Acercó inmediatamente una silla y se sentó frente a ella, apoyando las manos sobre los muslos. Incluso sentado continuaba siendo considerablemente más alto de lo que Grace habría deseado

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    Olivier los contempló a Jack y Denisse unos segundos. Después desvió la mirada hacia Grace, quien permanecía junto a ellos con la carpeta de documentos entre los brazos.El francés sintió una mezcla de envidia y vergüenza. Había atacado a Jackson convencido de que estaba defendiendo a la mujer que amaba de una traición, cuando en realidad había terminado golpeándose con su propio primo. Y lo peor era que Grace había presenciado todo aquel espectáculo, pero ver a Denisse poder cuidarlo, lo hizo sentir envidia, le encantaría tambien tener asi a Grace, cerca de él.—Voy a curarme esto. No quiero que se infecte. Con permiso —murmuró finalmente.Sin esperar una respuesta, se giró y abandonó la oficina con sus habituales pasos largos. Grace lo siguió con la mirada hasta que desapareció por el corredor, sintiendo que su corazón daba un salto dentro del pecho. Todavía le costaba comprender lo ocurrido, especialmente después de descubrir que Olivier había reaccionado de aquella manera porque c

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