LOGINUna marca de amor en la piel, un accidente que borró todo de su mente, una amante manipuladora, una esposa odiada por su marido y un tío dispuesto a conquistar y consentir a la mujer de su sobrino. Eso y mucho más encontrarás en esta maravillosa historia donde la atracción de lo prohibido será el inicio de un amor correspondido.
View MoreLos medios de farándula anunciaban el regreso de Alejandro Johnson. Muchos de ellos se aglutinaron para conseguir la primicia, pues, se rumoraba que se había casado en el extranjero y venía acompañado de su esposa.
Ninguno de ellos sabía que en una lujosa mansión se encontraba una bella dama viendo la televisión, reía porque todos creían que el hombre venía acompañado, cuando en realidad, ella era la esposa.
Solo que nunca había sido presentada al mundo, razón por la cual, ella ni siquiera estaba enterada de que él estaba de regreso en el país que un día abandonó sin dar una explicación y ahora; los rumores eran ciertos, el hombre apareció con otra mujer a su lado.
La desilusión en el rostro de Melissa fue muy notoria. Lo había amado desde hace muchos años y pensó que casarse con él sería una buena opción para cumplir aquella promesa que un día él le hizo. “Cuando sea adulto me casaré contigo” prometió en aquella ocasión en la escuela. Sin embargo, al parecer, a él se le olvidó y con el tiempo, dicha promesa se esfumó.
—Señora, ¿quiere prepararle usted misma la cena al señor Alejandro?
Consultó la empleada. Una señora muy carismática y de edad avanzada. Había sido la niñera de Alejandro y se quedó para seguir cuidando de él en su adolescencia y ahora le hace compañía a Melissa.
—¿Tú crees que vendrá a casa? Ja, él, seguro viene directo a un hotel con su amante.
Se burló. En el pasado, ella amaba cocinar para su esposo, aunque él, pensara que todo lo hacía la cocinera.
Fue hace seis años cuando sus familiares los casaron con el fin de llegar a una tregua entre ambas familias que desde la antigüedad se habían convertido en enemigas.
Pero había un detalle, y es que, Melissa y Alejandro habían estudiado juntos los primeros años de escuela y luego se separaron. Pero años después que se volvieron a encontrar, ella lo reconoció, pero él a ella no.
Melissa tomó a bien entrar en ese matrimonio, creyó que con el tiempo él tendría sentimientos por ella, en agradecimiento a lo que sucedió en su infancia.
Sin embargo, ni siquiera hubo tiempo para hablar de ellos y conocerse un poco, Alejandro la evitaba a toda costa y dos semanas después huyó a otro país.
—Ha pasado algún tiempo, señora. Quizá Alejandro quiera venir a verla esta misma tarde, le recomiendo que lo espere como la buena esposa que es.
Continuó hablando la empleada. Ella se niega a creer que el joven que ella quiere como hijo, le haya fallado a la mujer que se convirtió en su esposa.
—No insista, doña Melba. Lo que está a la vista de todos, no se puede negar.
Melissa se levantó del sofá y fue al jardín. La noche se hizo presente pero el esposo no regresó a casa. Ella sonrió con amargura y se fue a dormir.
Al día siguiente sería una fecha muy importante en el calendario y no estaba dispuesta a que la presencia de Alejandro le interrumpiera sus planes.
Como todos los días después de que fue abandonada, Melissa fue a trabajar en la empresa de su suegro. Ella era su asistente personal y estaba feliz con su trabajo.
Al llegar, el señor se disculpó con ella por el actuar de su hijo, sin embargo; ella lo tranquilizó diciendo que eso no le afectaba, total, entre ellos no habían sentimientos para dañarlos.
—Ya que él ha vuelto, le entregaré la presidencia—. Anunció su suegro. —Si prefieres renunciar, encontraré un nuevo trabajo para ti.
—Me quedaré. No me importan las decisiones que su hijo haya tomado, estoy satisfecha en el lugar que ahora estoy y definitivamente continuaré aquí.
Declaró.
Su suegro sonrió. Estaba orgulloso de la mujer que eligió como nuera, aunque eso significara que le había arruinado la vida a ella y a su propio hijo.
—Nos vemos en el restaurante por la noche. El festejo sigue en pie como cada año.
Dijo el suegro.
—Por favor, no le diga nada a su hijo.
Suplicó Melissa. El señor suspiró y con un gesto, prometió cumplir.
En el restaurante se encontraban los suegros, Melissa apenas iba llegando y ellos guardaron silencio. Habían estado hablando de lo imprudente que fue Alejandro al aparecer en público con otra mujer y tener el descaro de no haberse presentado a visitarlos todavía.
Melissa tomó asiento junto a la persona que lo acompañaba y que era el festejado. De pronto, una pareja entró al restaurante, por desgracia, el camarero les ofreció la mesa que estaba a escasos pasos de la dulce familia.
La suegra se tensó. Al verla así, Melissa también volteó a ver en la misma dirección, justo en ese momento, Alejandro levantó la mirada y sus ojos se encontraron con los de ella.
—¿Qué pasa, cariño? ¿Los conoces a ellos?
Preguntó la mujer a su lado.
—Conocidos de la familia.
Respondió sin dar más explicaciones. Ni siquiera fue digno de ir a saludar.
La cena llegó para los integrantes de las dos mesas. Cada uno estaba metido en su mundo, de pronto llegó lo más esperado para Melissa; el pastel de cumpleaños.
Los mariachis cantaron y todo fue maravilloso, los abuelos le entregaron regalos muy costosos a su querido nieto, a la vista y paciencia de Alejandro.
Sí, Melissa tuvo un hijo y esa noche estaban celebrando su cumpleaños número cinco.
El elegante hombre le rodeó la cintura con sus grandes y suaves manos coquetas que intentan a toda costa bajar y apretar las nalgas de la chica que se estremece y lo detiene con todas sus fuerzas.—¿Qué pasa? No es que no te haya tocado anteriormente para que ahora me niegues algo que me pertenece.—Yo… creo que ha sido un error venir a su casa señor.Expresó. Zafándose de su agarre y estabilizando su respiración agitada.Julián sonrió. La atrapó nuevamente y la arrimó contra el escritorio.—Pequeña, esta no es mi casa. Es tuya y de nuestro hijo… bueno, cuando le cambiemos el apellido al niño seré su padre legalmente.Todo eso era raro para Melissa. Cada palabra que ese hombre decía la dejaba todavía más confundida.—Señor Julián…—Llámame solo Julián, o mejor dime cariño—ordenó, relamiéndose los labios.—Yo…Antes de que ella volviera a protestar, él la besó y mordió suavemente el labio. —Mi sobrino no te quiere, ¿a qué le temes? Cuestionó entre besos. Eso provocó que Melissa perdier
No pasó ni media hora después de aquella llamada amenazante cuando dos hombres ya estaban en la puerta de la casa forcejeando con Melissa para llevarla a la oficina por órdenes de Alejandro.Ese día las estadísticas se habían ido al suelo, todo era un caos en los números de la empresa y los inversionistas habían perdido todo su dinero en cuestión de segundos.Acusaban a Alejandro de una mala administración, pero hubo alguien que entró a la sala de juntas y expuso su caso. Era Karla, ella acusó despiadadamente a Melissa de ser la causante de dichas perdidas.Alejandro estaba sin comprender como es que había ocurrido todo tan de repente, sabía que él era bueno en los negocios y jamás llevaría su propia empresa a la quiebra.Así que, decidió creerle a su amante y de inmediato ordenó traer a Melissa frente a él para que diera una explicación. Pero ella no pudo explicar nada, era la más inocente y su puesto de diseñadora de joyas no tenía la más mínima conexión con el departamento de finan
Para cuando Melissa despertó, casi no recordaba nada de la noche anterior. Su cabeza dolía horrible, era la primera que vez que tomaba más de la cuenta y el daño causado era evidente.Se sorprendió al ver la cama echa un completo desastre, su parte intima dolió cuando intentó levantarse, un jadeo salió de su garganta. Fue entonces cuando su mente se aclaró.Bajó como loca buscando al hombre, rogaba para que su marido no hubiera regresado a casa y los haya descubierto.Se burló de sí misma cuando descubrió que su marido todavía no había vuelto, era obvio, estaba con la mujer que amaba y no era necesario regresar temprano un fin de semana.Los días pasaron y Melissa fingió no saber que Alejandro se veía a escondidas con su amante. En aquella ocasión, él se disculpó diciendo que había surgido una reunión de imprevisto y le tocó viajar durante el día. Ella solo sonrió aceptando la realidad, una realidad que dolía hasta lo más profundo de cada hueso.Melissa le comentó que su tío había lle
Mientras se terminaba de cocinar la comida, ella se fue a poner hermosa para esperar a su amado. Había comprado seis botellas de vino, era fin de semana y ya mañana no trabajarían, no importaba si se pasaban de copas.Media hora después todo estaba listo. Eran las siete de la noche pero ella sabía que ese día su marido se tardaba por asuntos de la empresa, así que, no era de extrañar que todavía no llegara.El timbre de la puerta principal sonó. Melissa sonrió, acomodó su cabello rizado y caminó a recibir al hombre, imaginando que había olvidado las llaves de su propia casa.—¿Quién es usted?Consultó al hombre que estaba de pie. Se estremeció cuando él la recorrió de pie a cabeza con una mirada cargada de deseo. Era muy elegante, mucho más que su marido y sus pensamientos pecaminosos la hicieron estremecer.—¿No me invitarás a pasar, sobrina?Preguntó el hombre, levantando una ceja y relamiéndose los labios como si acabara de toparse con un dulce bombón derretible a su paladar.En es






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