LOGINDespués de revisar todo Baltazar miró a Jack.—Jack, llévate todo esto. Necesito hablar con Bella de algo importante, sobre todo de cómo anda vestida. Y ahora, aunque se caiga el mundo, nadie me molesta.—Como digas.Jack sacó las cajas y cerró la puerta.—Em... yo creo que iré a cambiarme de ropa.Fue a levantarse, pero Baltazar la tiró hacia su cuerpo, pegando su espalda con su pecho, besando su cuello mientras sus manos sujetaban sus muslos y sus pulgares acariciaban su intimidad.—¿Crees que te dejaré ir? Me desafiaste. Además, no terminamos lo que empezamos. Dije que te enseñaría a respetar y lo haré, Bella, te enseñaré a respetar gatita.—Bal...La levantó, poniéndola contra el escritorio. Separó sus piernas y tomó una navaja. Mientras estaba sentado, las caderas de Bella quedaban justo a la altura de su cara. Mordió suavemente su muslo interior mientras con la navaja rompía sus bragas.—Bal...—Shht... Tú te lo buscaste, gatita.Su rostro se hundió en su intimidad, devorándola
Baltazar estaba en su despacho junto a Jack revisando varios informes de los nuevos negocios que pensaba abrir en América. El enorme escritorio de madera estaba cubierto de carpetas, contratos y mapas con distintos territorios marcados. Jack le explicaba los avances mientras Baltazar escuchaba en silencio, haciendo pequeñas anotaciones con una pluma negra.—Las reuniones con los socios quedaron confirmadas para el martes. También revisé los terrenos del puerto, creo que...La puerta se abrió sin siquiera tocar.Bella apareció estirándose perezosamente, todavía con el cabello algo despeinado por el sueño. Llevaba un pequeño pijama de seda color marfil con finos tirantes que dejaban sus hombros completamente descubiertos y terminaba a mitad del muslo. Sobre él solo llevaba una bata liviana abierta que apenas cubría lo necesario. Caminaba descalza, frotándose uno de los ojos con el dorso de la mano.Jack levantó la vista apenas un segundo, Baltazar también, los dos hombres permanecieron
Pasaron dos días y, en París, la mansión Delacourt estaba tranquila. En el despacho, Jeremías bebía mirando el fuego.—A esta hora esos dos bastardos deben estar muertos. Al fin podré estar tranquilo.—Señor, llegaron.Jeremías se giró y vio a seis mujeres, de unos 20 a 30 años, vestidas en ropa interior frente a él, con la mirada baja.—Bien, ¿revisaron su fertilidad?—Sí, señor.Jeremías se acercó a ellas. Su mano apretó sus pechos, luego su trasero.—Me gustan. Levanten el rostro.Las mujeres levantaron el rostro. Sus facciones eran bonitas, pero todas ellas tenían los ojos llenos de lágrimas.—¿Saben por qué están aquí? Bueno, porque sus padres las vendieron a mí. Mi hijo fue asesinado, así que necesito un heredero. La primera que me dé un hijo varón será mi esposa y tendrá su vida resuelta, así que tendrán que portarse muy bien conmigo. Espero que tengan experiencia en complacer a un hombre.—Señor, todas son vírgenes.—Mejor aún.—Tú, ¿cuántos años tienes?—Veintiuno, señor.Jer
La noche llegó y el avión privado ya esperaba con los motores encendidos sobre la pista. El viento movía suavemente el cabello de todos mientras las luces iluminaban la enorme aeronave preparada para despegar. Lily permanecía abrazada al cuello de Fabiano con fuerza, como si así pudiera impedir que se fuera.—¿De verdad no puedo ir contigo a ver a los mellizos?—No, mi amor. No puedes faltar a la escuela o serás bruta como tu tía Bella.—¡Oyeeeeeee, idiota!—¿Ves? No sabe decir nada más que "idiota". Cuando puedes decir tarado, cabeza hueca, sin cerebro, energúmeno... hay muchas opciones. Por eso, princesita, debes ir al colegio, sacar buenas notas y apenas salgas estaré esperándote para llevarte donde Marcel.Lily suspiró resignada.—Está bien, tío.La pequeña volvió a abrazarlo con todas sus fuerzas y Fabiano le besó la cabeza antes de dejarla lentamente en el suelo.—Pórtate bien mientras no estoy.—Sí.Después pasó a los brazos de Gerald, quien metió la mano en el bolsillo del abr
Fabiano y Baltazar galopaban saltando las vallas sin el menor problema. Los dos purasangres parecían competir entre sí, estirando el cuello y devorando la pista con cada zancada. Durante todo el recorrido ninguno logró sacar una ventaja clara; iban prácticamente emparejados, levantando polvo tras ellos mientras Gerald los seguía un poco más atrás con una sonrisa divertida. Solo al llegar a las últimas tres vallas Fabiano se inclinó un poco hacia adelante, acarició el cuello del caballo y le habló con entusiasmo.—Vamos, precioso, una última carrera. No podemos perder contra la florecita amargada.El caballo respondió aumentando el galope y saltó las tres últimas vallas con una velocidad impresionante, cruzando la meta apenas un cuerpo por delante del caballo blanco de Baltazar.Fabiano levantó un brazo victorioso.—¡Te ganéeeee! ¡Soy el tío favorito de Lily!Baltazar desmontó con calma y sonrió mientras acariciaba el cuello de su caballo.—Acepto mi derrota. Además, no llevo ni un mes
La mañana pasó entre risas. Fabiano jugaba con Lily cuando Jack, Baltazar y Noah volvieron a la sala. Gerald reía con Oliver en sus brazos, lanzándolo al cielo una y otra vez mientras el pequeño soltaba carcajadas que llenaban toda la casa. Bella estaba sentada en el suelo con las piernas cruzadas mientras Olivia le hacía unas trenzas, y Lily aprovechaba que Fabiano permanecía quieto para llenarle el cabello de pinches con mariposas, flores y pequeños brillitos de colores.—Me veo demasiado guapo.—Así es, tío.Lily acomodó una última mariposita en su cabello y sonrió orgullosa de su obra.—Awww... yo ya quiero ir a París. ¿Me llevas? Quiero ir a montar a Azabache con Marcel.—Azabache es muy grande. ¿No quieres a Marshmallow?—No, Azabache, porque ahí cabemos los dos con Marcel y es más rápido.—Claro, claro.Baltazar observó curioso.—¿Quién es Azabache?—Es el caballo de Marcel, tío. Mi novio tiene un caballo enorme, negro, precioso, y Micca tiene un pony que se llama Marshmallow.







