เข้าสู่ระบบPasaron dos días y, en París, la mansión Delacourt estaba tranquila. En el despacho, Jeremías bebía mirando el fuego.—A esta hora esos dos bastardos deben estar muertos. Al fin podré estar tranquilo.—Señor, llegaron.Jeremías se giró y vio a seis mujeres, de unos 20 a 30 años, vestidas en ropa interior frente a él, con la mirada baja.—Bien, ¿revisaron su fertilidad?—Sí, señor.Jeremías se acercó a ellas. Su mano apretó sus pechos, luego su trasero.—Me gustan. Levanten el rostro.Las mujeres levantaron el rostro. Sus facciones eran bonitas, pero todas ellas tenían los ojos llenos de lágrimas.—¿Saben por qué están aquí? Bueno, porque sus padres las vendieron a mí. Mi hijo fue asesinado, así que necesito un heredero. La primera que me dé un hijo varón será mi esposa y tendrá su vida resuelta, así que tendrán que portarse muy bien conmigo. Espero que tengan experiencia en complacer a un hombre.—Señor, todas son vírgenes.—Mejor aún.—Tú, ¿cuántos años tienes?—Veintiuno, señor.Jer
La noche llegó y el avión privado ya esperaba con los motores encendidos sobre la pista. El viento movía suavemente el cabello de todos mientras las luces iluminaban la enorme aeronave preparada para despegar. Lily permanecía abrazada al cuello de Fabiano con fuerza, como si así pudiera impedir que se fuera.—¿De verdad no puedo ir contigo a ver a los mellizos?—No, mi amor. No puedes faltar a la escuela o serás bruta como tu tía Bella.—¡Oyeeeeeee, idiota!—¿Ves? No sabe decir nada más que "idiota". Cuando puedes decir tarado, cabeza hueca, sin cerebro, energúmeno... hay muchas opciones. Por eso, princesita, debes ir al colegio, sacar buenas notas y apenas salgas estaré esperándote para llevarte donde Marcel.Lily suspiró resignada.—Está bien, tío.La pequeña volvió a abrazarlo con todas sus fuerzas y Fabiano le besó la cabeza antes de dejarla lentamente en el suelo.—Pórtate bien mientras no estoy.—Sí.Después pasó a los brazos de Gerald, quien metió la mano en el bolsillo del abr
Fabiano y Baltazar galopaban saltando las vallas sin el menor problema. Los dos purasangres parecían competir entre sí, estirando el cuello y devorando la pista con cada zancada. Durante todo el recorrido ninguno logró sacar una ventaja clara; iban prácticamente emparejados, levantando polvo tras ellos mientras Gerald los seguía un poco más atrás con una sonrisa divertida. Solo al llegar a las últimas tres vallas Fabiano se inclinó un poco hacia adelante, acarició el cuello del caballo y le habló con entusiasmo.—Vamos, precioso, una última carrera. No podemos perder contra la florecita amargada.El caballo respondió aumentando el galope y saltó las tres últimas vallas con una velocidad impresionante, cruzando la meta apenas un cuerpo por delante del caballo blanco de Baltazar.Fabiano levantó un brazo victorioso.—¡Te ganéeeee! ¡Soy el tío favorito de Lily!Baltazar desmontó con calma y sonrió mientras acariciaba el cuello de su caballo.—Acepto mi derrota. Además, no llevo ni un mes
La mañana pasó entre risas. Fabiano jugaba con Lily cuando Jack, Baltazar y Noah volvieron a la sala. Gerald reía con Oliver en sus brazos, lanzándolo al cielo una y otra vez mientras el pequeño soltaba carcajadas que llenaban toda la casa. Bella estaba sentada en el suelo con las piernas cruzadas mientras Olivia le hacía unas trenzas, y Lily aprovechaba que Fabiano permanecía quieto para llenarle el cabello de pinches con mariposas, flores y pequeños brillitos de colores.—Me veo demasiado guapo.—Así es, tío.Lily acomodó una última mariposita en su cabello y sonrió orgullosa de su obra.—Awww... yo ya quiero ir a París. ¿Me llevas? Quiero ir a montar a Azabache con Marcel.—Azabache es muy grande. ¿No quieres a Marshmallow?—No, Azabache, porque ahí cabemos los dos con Marcel y es más rápido.—Claro, claro.Baltazar observó curioso.—¿Quién es Azabache?—Es el caballo de Marcel, tío. Mi novio tiene un caballo enorme, negro, precioso, y Micca tiene un pony que se llama Marshmallow.
Noah miraba a Fabiano y luego a Baltazar.—Debo reconocer... que jamás imaginé que el hombre que llenó de purpurina mi casa fuera el líder de los sicarios más temidos de Europa, o sea Marcus me había dicho que tú, Gerald, Gigi, el novio de Gigi eran peligrosos, aunque se veían infantiles, incluso Miguel y Erick, pero jamás creía que a ese nivel.Fabiano infló orgulloso el pecho.—Gracias.—Eso no fue un cumplido.—No importa. Igual lo tomaré como uno.Baltazar soltó una risa baja mientras Jack negaba con la cabeza.—Ahora entiendes por qué ayer terminé con dolor de cabeza.—Perfectamente, yo mejor que nadie te puede entender, lo tuve todo un fin de semana en mi casa, y las veces que he ido a Paris, realmente vuelvería loco hasta a un monje tibetano.Respondió Noah mirando a Fabiano.—Y también entiendo por qué Marcus vive estresado cada vez que te ve llegar.Fabiano sonrió con absoluta satisfacción.—Eso quiere decir que estoy haciendo muy bien mi trabajo, gracias, me enorgullece ser e
Noah quedó con el vaso de whisky a medio camino entre la mesa y sus labios. Miró primero a Baltazar, luego a Fabiano y finalmente a Jack, buscando en alguno de los tres una señal de que aquello era una broma.—Fabiano vino a matarme, y casi lo logra.Respondió Fabiano con total naturalidad.—Bueno... técnicamente venía a matar a la florecita, al otro rey mago chiquitito, a Bella y al profesor guapo.Noah bajó lentamente el vaso.—¿Al profesor guapo?—Adrián.Aclaró Bella desde la puerta, asomando apenas la cabeza.—Sigue, yo no interrumpo.Fabiano sonrió mientras Bella se sentaba en las piernas de Baltazar.—¿Ves? Hasta ella sabe quién es el profesor guapetón.—Sigue hablando.Dijo Baltazar con paciencia.—Bueno, resulta que hace unos días nos llegó un trabajo. Jeremías Delacourt, un anciano bastante desagradable por cierto, contrató a las Sombras de la Muerte para eliminar a Baltazar Delacourt, Gaspar Delacourt, la mujer de Baltazar y un tal Eduard. Nos envió fotografías, antecedente







