LOGINMarcus había recibido la llamada de su abuelo, mismo que le informaba que Helena tenía muy buenas ideas, o al menos le estaba evitando muchos problemas, pues Arthur había llegado a la misma conclusión que la joven, el hecho de que los Evans rentaran avionetas de Owen Moore, sumado al hecho de que los Rivers, ya estaban haciendo lo mismo, sólo sería tentar el mafioso de que dejara Dallas, para tratar de recuperar Nueva York, y Marcus simplemente no lo pensó, quería regresar a su hogar y besar a su esposa, y quizás castigarla por haber estado semanas sin decirle nada de todo aquello a él.Porque para Marcus Helena debía de aprender algo, y debía de entenderlo de inmediato, y eso era que él era su respaldo, solo podía confiar en él, quizás se estaba convirtiendo en un hombre posesivo, si debía ser honesto siempre lo había sido, pero solo con su clan, con su puesto de líder de la mafia de Nueva York, ahora sin embargo, ese eje se estaba corriendo, su norte estaba cambiando, Helena se esta
William la observó un instante, y luego adoptó una expresión más suave, casi paternal, era falsa, pero estaba bien interpretada.—Solo quería informarte que Damián vendrá a cenar.Dijo sin más y Helena frunció el ceño.—¿Damián Rivers?La pregunta le salió con una nota apenas perceptible de disgusto, y William asintió, satisfecho de haber captado su atención.—Ese mismo, sé muy bien que se espera que al menos pasen un par de meses antes de que algún familiar de mis nueras venga de visita, pero teniendo en cuenta que tú recibiste a Erika, y que Cecilia lleva varios meses viviendo en la mansión, consideré que no había problema, además fue Damien que lo pidió, y me resultó imposible negarme, espero que eso no te cause ningún inconveniente a la hora de reorganizar la cena.Helena lo escuchó en silencio, porque la advertencia estaba escondida dentro de cada palabra, no era solo el anuncio de una visita, era un recordatorio de jerarquías, era una forma elegante de decirle, yo decido quién e
Helena fue a la cocina en busca de un vaso de agua, pero en realidad lo que necesitaba era algo más fuerte, como un maldito analgésico.Porque la cabeza le latía con una presión sorda, insistente, de esas que se metían debajo de la piel y se instalaban detrás de los ojos hasta convertir cualquier movimiento en una molestia, y sabía de sobra lo que significaba, su cuerpo estaba avisándole que su periodo estaba por llegar, o que ya había comenzado sin darle demasiada tregua, porque desde que se había despertado aquella mañana con el cuerpo más tenso de lo normal, había sospechado que algo así ocurriría, y lo odiaba, no por el dolor en sí, sino por todo lo que traía consigo.La incomodidad, y la posibilidad de manchar las sábanas, esa absurda, ridícula vulnerabilidad que sentía cada vez que su cuerpo le recordaba que no era invencible, aunque antes, eso no le habría importado tanto, pero ahora sí.Porque ahora estaba en la mansión Jackson, ahora dormía en una cama que no era suya, ahora
Arthur le pidió a Helena un café, y que, si podía tener la amabilidad de llevárselo a la oficina que aún le pertenecía, por supuesto esta oficina no era tan grande como la de Marcus, pero tampoco era tan pequeña como la oficina en la que le permitieron entrar a Helena para recibir a Erika, claro que Helena estaba dispuesta a acatar aquel pedido, más que nada porque Arthur se había llevado la carpeta con documentos que Charlie le había dado.—Rayos, espero no haberlo arruinado.Musitó la castaña mientras caminaba por el corredor, porque por supuesto que Helena podría haber realizado aquella llamada, y acomodado los documentos en la tranquilidad de su recámara, pero su plan era fácil, suponía que Marcus tenía cámaras en la mansión, al menos eso es lo que había supuesto, porque claro que Marcus era una persona astuta, no se arriesgaría a que Cecilia finjera un ataque por parte de Helena, tampoco era como que durante todo el tiempo estuviese el custodio con ella, para Helena estaba todo
Marcus lo había meditado durante suficiente tiempo, si bien antes de partir a Moscú había dado la orden de que se investigue lo que había sucedido aquella noche en la que Ethan terminó muerto, desde su llegada no había tenido ni tiempo, ni ganas, de revisar aquello, y es que aunque le preocupase o quisiera ocuparse, no podía olvidar que tenía prioridades, como lo era su clan, la mafia y la expansión de su negocio, además por supuesto, adaptarse a los cambios, como lo era el estar casado, no solo debía cumplir con sus deberes maritales, sino también controlar una guerra que podía explotar en cualquier momento entre Helena y Cecilia, además, obviamente tenía que adaptarse al hecho de que no tenía sólo una mujer, sino dos mujeres, de clanes ajenos viviendo bajo el techo de su mansión, el que alguna de las dos fuese un espía, también era una posibilidad aunque no quisiera pensar de esa forma de su esposa, y claro no se podía olvidar de lidiar con los reproches silenciosos de Verónica, y
De esa forma la pareja de recién casados abandonó la mansión Evans, mientras Roger increpaba a Erika sobre sus acciones, y esta simplemente trataba de explicar que sólo había tratado de cumplir uno de los tantos planes que tenía Ethan con referente a Helena, Charlie se convencía tontamente, de que la forma de actuar de Marcus, únicamente se debía a lo inepta que era su hija para entretener a un hombre en la cama.Mientras el mafioso con más poder de Nueva York no sólo abría la puerta del vehículo para su esposa, sino que también se aseguraba de colocar su cinturón de seguridad con sumo cuidado.—Lamento mucho los comentarios de Roger, Ethan siempre decía que es demasiado impulsivo y creo que no se equivocaba.Aseguró Helena, sin creer que aquel despliegue de carácter por parte de Marcus se pudiese deber a que, su esposo había escuchado y visto lo que sucedió en la oficina de Charlie, simplemente lo adjudicó a que se había cansado de amenazas poco cubierta de Roger.—Me tienes sin cuid







