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Follándome a un desconocido (I)

Author: Blue Dammy
last update publish date: 2026-04-27 06:12:58

—Sirve el alcohol más fuerte que tengas —le dije al bartender mientras sus ojos se abrían por la sorpresa. Mis dedos golpeaban impacientemente el mostrador mientras la música alta del bar retumbaba contra mis oídos.

—Ya te has bebido cinco botellas y quieres otra —dijo.

Me incliné ligeramente hacia adelante, con la cabeza un poco mareada por el alcohol que ya corría por mis venas.

—Haz tu trabajo y sírveme otra copa —respondí mientras le pasaba el vaso.

—¿Perdiste tu trabajo o algo así? —interrumpió.

Una risa amarga escapó de mis labios mientras me pasaba una mano por el cabello.

—Claro… descubrí que mi prometido me estaba engañando con una presentadora de televisión muy sexy —dije mientras él me pasaba la bebida.

El vaso se sentía frío en mi mano cuando lo levanté.

—Uh… lo siento —dijo mientras me tragaba el alcohol de un golpe.

El líquido me quemó la garganta, haciéndome toser ligeramente.

—¿Lo sientes? —me reí—. No hace falta que lo sientas. Rompí el compromiso. Que se quede con la actriz sexy, o la presentadora, o lo que sea —bufé.

Me giré hacia mi derecha y noté a un hombre extraño vestido de negro mirándome fijamente. Su aura era tranquila y su mirada me provocó escalofríos en la columna. Un extraño frío recorrió mi cuerpo cuando nuestros ojos se encontraron.

Tragué saliva y caminé hacia él, con el sonido de mis tacones resonando suavemente en el suelo.

—¿Por qué me estás mirando? —pregunté.

Una sonrisa se formó en su rostro, pero no respondió. Su expresión calmada hizo que mi pecho se apretara ligeramente.

—¿Eres mudo? ¿No puedes hablar? —insistí.

—¿Tu novio te engañó, señorita Greene? —preguntó.

Mis ojos se oscurecieron mientras me acercaba más a él, con la cabeza nublada.

—¿Cómo sabes mi nombre? —pregunté.

—Sé muchas cosas sobre ti, señorita Greene —dijo—. ¿Quieres vengarte de él y hacerle sentir el mismo dolor?

Mis dedos se curvaron ligeramente a mis costados mientras la rabia y el dolor volvían a invadirme.

—Sí… sí quiero que se arrepienta de lo que me hizo y que sienta el mismo dolor que yo estoy sintiendo —respondí.

—Conozco algo que te hará sentir bien —dijo.

—¿Qué? —pregunté, inclinándome más cerca.

—Sígueme —dijo mientras se levantaba con una sonrisa y salía del bar. Yo lo seguí tambaleándome, intentando mantener el equilibrio.

Su coche estaba aparcado frente al bar. El aire fresco de la noche rozó mi piel mientras caminábamos hacia él.

Abrió la puerta para mí y me senté en el coche. El asiento de cuero se sentía frío contra mis piernas. Él entró y cerró la puerta detrás de nosotros.

—¿Qué puedes hacer para hacerme sentir bien? —pregunté.

Antes de que pudiera decir otra palabra, me atrajo hacia él y plantó un suave beso en mis labios. Mis cejas se fruncieron cuando nuestros labios chocaron. Mi respiración se entrecortó ligeramente en la garganta.

No lo detuve.

Quería más de él.

Me subió a su regazo mientras apretaba mi culo. Mis manos se hundieron en su cabello mientras devorábamos nuestros labios, succionando mi labio inferior con el suyo. Mi corazón latía con fuerza en el pecho.

Un gemido escapó de mis labios cuando me agarró el culo con fuerza. Mis dedos se apretaron en su cabello mientras mi cuerpo reaccionaba a su toque.

Sus manos encontraron mis pechos y los apretaron con fuerza. Otro gemido salió de mi boca mientras jadeaba, arqueando ligeramente la espalda.

No sabía lo que estaba haciendo, tocando a un desconocido en su coche, pero se sentía tan bien.

Sus manos agarraron mis pechos con fuerza y los apretaron de nuevo. Tomó mi pezón en su boca y lo mordió con los dientes.

—Joder… —gemí mientras frotaba mis caderas contra su pierna.

—¿Ya estás cachonda? —preguntó.

Su lengua rodeó mi pecho mientras lo chupaba con más fuerza. Mi respiración se volvió más pesada y mis dedos se aferraron a sus hombros.

Su mano se deslizó dentro de mis bragas y metió un dedo en mi coño.

—Joder… —me mordí el labio mientras sus dedos entraban y salían de mí.

—¿Te gusta eso, señorita Thorne? —preguntó mientras seguía empujando su dedo, volviéndome loca.

Rodeó mi clítoris con el pulgar y continuó embistiendo.

Sacó los dedos, se bajó la cremallera de los pantalones y reveló su enorme polla monstruosa.

—Siéntate encima y móntala como si tu vida dependiera de ello —ordenó.

Acaricié su polla dura con las manos y lentamente me bajé sobre ella. Se me cortó la respiración al sentir cómo me estiraba.

Un gemido escapó de mis labios una vez más.

—Joder… —gimió mientras sentía su enorme longitud dentro de mí.

Eché la cabeza hacia atrás y el coche se balanceó mientras él me sujetaba más cerca.

—Oh joder… —gimió mientras yo rebotaba sobre su polla, subiendo y bajando mientras él abría mi culo.

—Dios mío… —gemí mientras aumentaba el ritmo y movía mi cintura sobre su polla.

—Joder… eres tan buena —gimió de nuevo mientras yo seguía cabalgándolo, yendo hacia adelante y hacia atrás, abriendo las piernas para que entrara más profundo y rebotando sobre su polla.

—Joder… voy a correrme —gimió.

—Córrete dentro de mí —dije mientras echaba la cabeza hacia atrás y me movía de un lado a otro.

—Oh… joder… —su agarre se apretó en mi cintura.

—Joder… —gimió mientras explotaba dentro de mí, su semen chorreando por mis muslos mientras yo suspiraba de alivio.

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