INICIAR SESIÓNCapítulo 3. El enfrentamiento.
POV de Sofia. El viaje hasta la casa fue largo; estaba allí físicamente, pero mi espíritu abandonaba gradualmente mi cuerpo. Estaba literalmente cansada. Estaba cansada de estar viva. Estaba cansada de correr de un caos a otro, y la única persona que se suponía que debía consolarme y ser ese hombro en el que apoyarme era el mismo idiota del grupo de la escuela que pedía mil dólares para publicar el video completo. El coche finalmente se detuvo, la puerta se abrió de par en par y el guardia de seguridad, también vestido con traje, hizo una reverencia mientras el conductor entraba. Había venido aquí innumerables veces, pero Tristsin nunca me permitía pasar de la puerta. Alababa la actitud brutal de su padre, así que no insistía. Al ver la mansión en todo su esplendor, se me cayó la mandíbula de admiración; el recinto era digno de contemplar, todo gritaba lujo. La atmósfera era acogedora y fría al mismo tiempo, y el conductor condujo hasta el centro del recinto. La luz brillaba desde grandes pilares hasta cada unidad; parecía una vista del cielo, y todo el lugar olía a opulencia. Bajé del coche; la fría brisa presionó contra mi piel desnuda, mi cuerpo se movió y mis entrañas se revolvieron. El anciano salió por el otro extremo y caminó hacia mí. Me tomó de la mano y se lo permití; su toque estaba frío contra mi mano. —Ven. —Me jaló suavemente y lo seguí, limpiándome los ojos. Odiaba a Tristain, pero aun así no quería verme hecha un desastre; eso solo alimentaría su ego. Tristain era orgulloso y un amante muy egoísta. Había aguantado con él durante tanto tiempo porque era mi primer amor. Poco sabía que me estaba apuntando para ser humillada. Debí haberme ido cuando lo encontré acurrucado en el dormitorio con una compañera de clase, pero no, fui demasiado estúpida para leer lo que estaba escrito en la pared. Miren a dónde me ha llevado. La puerta principal se abrió en el momento en que nos acercamos; era más parecida a esas puertas que veíamos en los anuncios de lujo. El hombre me hizo entrar y luego caminó detrás de mí. Una figura estaba sentada en la silla real, con la cabeza bloqueando la entrada. Era él. Tristain sostenía su teléfono, riéndose descontroladamente. —Tristain —lo llamó el hombre fríamente. —Papá —respondió de inmediato, usando sus pantuflas y caminando hacia nosotros, sin apartar los ojos de su teléfono, con los labios todavía extendidos en una sonrisa. Quería abalanzarme sobre él. Quería descargar mi frustración sobre él. Por primera vez en cinco años, dentro del hombre del que había estado enamorada, algo abrumador me consumió, y no era amor; era puro odio. —Yo estaba… Levantó la mirada del teléfono y entonces nuestros ojos se encontraron. Abrió la boca en estado de shock, su teléfono se le escapó de la mano, y su padre lo miró fríamente, y yo también. Tristain intentó mantener la compostura después, pero su reacción lo había delatado; no esperaba verme en la casa, ni esperaba que entrara con su padre. —¿Qué está pasando? —Sus ojos recorrieron a ambos. —¿Y cómo entraste? —me espetó. Me mordí los labios; la superficie volvió a desprenderse, haciendo que la herida se abriera. —Estoy decepcionado de ti —respondió su padre, pasando junto a él hacia la sala de estar. —Sofia, ven a sentarte aquí —ofreció el padre. Caminé hacia él y me senté cerca. El sofá era suave, todo el lugar estaba frío y mis ojos captaron el bar. Había bebidas caras expuestas como si estuvieran siendo subastadas. Tristain me miró, con el cuerpo incómodo. Todo en la casa gritaba lujo: costosos marcos de arte que valían una fortuna colgaban discretamente en cada esquina, una superficie impecable, una lujosa lámpara de araña que colgaba en el aire y un reloj de pared hecho de oro. Ahora todo tenía sentido. Tristain no estaba actuando con orgullo; esa era su naturaleza. Estaba aburrido y había sido criado en la riqueza. No era de extrañar que me viera como algo secundario, esa vagina cremosa que necesitaba tener cerca para calentar su cama y eyacular cuando estuviera excitado. Fui una tonta al pensar que el hijo de un rico señor de la mafia me trataría mejor; incluso las sirvientas de la casa de su padre vivían una vida más cómoda de la que yo había vivido en mi vida pasada. Las lágrimas brotaron, pero las controlé. —Papá, ¿qué hace ella aquí? —preguntó Tristain nuevamente, con el sudor acumulándose en su frente. Su padre puso ambos teléfonos sobre la mesa del sillón, se quitó el traje y lo arrojó sobre el asiento, prestando poca o ninguna atención a Tristan. El anciano tocó una campana que estaba cerca de él; dos sirvientas salieron corriendo, una llevaba un nuevo par de cómodas pantuflas y la otra le llevó un vaso de agua. Me quedé sentada, observando cómo se desarrollaba todo el drama. —¿La conoces? —preguntó su padre, con las manos dentro de los bolsillos de sus pantalones y el pecho desnudo completamente expuesto. Vi sus tatuajes por completo, su hermoso rostro quedando completamente iluminado. Los miré, la forma en que el anciano había frotado mi pecho y el recuerdo volvió a inundarme. —¿Te crié de esta manera? —La voz de su padre me devolvió a la realidad. —Papá, no es lo que piensas —la hermana de Tristain intentaba explicar, pero su padre no estaba dispuesto a escucharlo. —¿Estás tratando de decirme que no los publicaste? —Su padre levantó una ceja. —Papá, no es para tanto —Tristain intentó restarle importancia con una risa, pero ya era demasiado tarde; perdí la paciencia. —Tú… —¿Te atreves a publicar mi estado vulnerable en mi grupo de la escuela y te atreves a decirme…? Toqué la pantalla de mi teléfono, apuntándolo directamente a su rostro; el teléfono seguía vibrando con mensajes. —¿Y me dices que no es para tanto? —Me reí incómodamente. —Deja de fingir emociones. —¿Qué? Me acerqué a él y me miró con desprecio. —¿Qué me dijiste? —pregunté de nuevo para asegurarme de haber oído bien. —Deja de fingir… Le propiné un fuerte golpe en la cara. Se llevó la mano a la mejilla, sorprendido. El padre me miró con satisfacción. —¿Tú…? —¿Acabas de…? —Se frotó la mejilla, todavía sin poder creerlo. Chisté:Capítulo 178Mía — Parte 8TYANAMe levanté de la cama, sujetándome las costillas. Todavía me dolían los pezones. Me quedé junto a la cortina, a su merced.—Tu coño era bastante estrecho. Me encantó cómo apretaba mi miembro —comentó con una sonrisa satisfecha.—Deberíamos hacerlo más a menudo. Necesito que esa entrada esté más libre.Hizo un gesto con la mano para demostrar lo que quería decir.Tragué saliva.Lo miré con profundo resentimiento. Por alguna razón, todavía llevaba el anillo de bodas en el dedo y, de vez en cuando, me lo mostraba deliberadamente. Yo lo interpretaba como otra forma de burlarse de mí.—Tengo las piernas débiles —respondí con una voz apenas audible.—Oh, mi princesa, ¿quieres que te aplique un poco de ungüento? —preguntó, arqueando las cejas y pasándose la lengua por los labios, como si estuviera dispuesto a devorarme por segunda vez.Aparté la mirada durante un instante y luego volví a mirarlo.—Ya me lo he aplicado —respondí fríamente.—Hum...Cruzó los br
Capítulo 177Mía — Parte 7TYANA—Eres mía y solo mía.Sus palabras resonaban una y otra vez por toda la habitación. Christopher finalmente soltó mi pierna. Sentía un ardor insoportable entre los muslos, como si hubiera sufrido un desgarro. Lloraba desconsoladamente, gritando con todas mis fuerzas.Se inclinó sobre mí. Yo apenas podía hablar. La saliva se acumulaba en mi boca. Me había vuelto dócil, suplicándole que tuviera piedad de mí. Ya no me atrevía a responderle.Salió de la cama y se dirigió directamente a la ducha, dejándome allí. Apreté las sábanas entre mis manos, intentando controlar mi voz.Esta no debería haber sido mi cruz. No era justo que tuviera que cargar con semejante sufrimiento.Vivienne y mi padre habían planeado todo aquello a la perfección, y Christopher había aprovechado la oportunidad ideal para utilizarlo en mi contra.No salió de la ducha hasta bastante después. Escuché el sonido del agua correr en el baño, pero no me moví. Tenía las piernas abiertas y sent
**Capítulo 176****Mía – Parte 6****Punto de vista de Tyana**Christopher se quitó cada prenda de ropa que llevaba puesta mientras yo me quedaba de pie como una prostituta esperando a que su cliente hiciera lo que quisiera conmigo. Estaba casada con el monstruo que tenía delante de una forma grandiosa.Todo el mundo lo vio sonreír cuando me puso el anillo en el dedo, pero ahora estaba a punto de humillarme en privado.Solté una risita cuando sus pasos se acercaron a donde yo estaba. Sus manos recorrieron mi cuerpo despacio, como si me perteneciera. Y me pertenecía. Ahora era suya.—Suave y jugosa. Justo como me gusta —bromeó Christopher, frotando mi pecho despacio. Lo miré con resentimiento.—Sabes que puedes tener a cualquier mujer que quieras. ¿Por qué me haces pasar por esto? —pregunté entre lágrimas, arrepintiéndome de no haber huido o de no haber destrozado todo cuando tuve la oportunidad. Solo me habrían etiquetado como una mala hija y nada más, o quizás me habrían desheredado.
Capítulo 175Mía — Parte 5TYANALa multitud comenzó a murmurar, como si no supieran que aquella unión no debía celebrarse. Me habían obligado a estar allí, sin dejarme otra opción que casarme con un hombre por el que no sentía nada. Sin embargo, todos se habían reunido para presenciar mi desgracia y humillarme todavía más, con una sonrisa en el rostro, incluido mi propio padre.Todas las miradas estaban puestas en mí. Me observaban fijamente y podía sentir cómo se me erizaba la piel por dentro. Aun así, permanecí allí de pie, con el corazón latiéndome tan rápido que parecía a punto de estallar.—Tyana —me llamó mi padre desde cierta distancia.Giré lentamente la cabeza para encontrarme con su mirada. Su voz apenas era un susurro, pero conseguí distinguir cada palabra que salió de su boca.—No me deshonres. Jamás te lo perdonaré.Sus palabras resonaron desde el lugar donde estaba.Me aferré al borde de mi velo y me volví hacia mi supuesto esposo. Tenía los ojos fríos. No vi en ellos n
Capítulo 174Mía — Parte 4TYANAMe acurruqué formando una bola, con la ropa empapada por mis propias lágrimas.Poco a poco, comencé a sentirme mareada.Una cosa era tener que enfrentarme a la prensa y otra muy distinta era llegar a casa y encontrarme con un novio esperándome.Cerré los ojos y poco a poco me quedé dormida, mientras el estómago me rugía de dolor. Apenas había tomado té y una taza de té durante todo el día y, aquella noche, como tantas otras, prefería pasar hambre antes que comer de un plato servido por un payaso que no me había traído más que dolor durante toda mi vida.Unos golpes en la puerta me despertaron bruscamente. La luz de la mañana me daba directamente en la cara y uno de mis pechos había quedado al descubierto por la bata que llevaba puesta.—¿Quién...? —tartamudeé.—Señorita Tyana —llamó una voz desde el pasillo.Me resultaba familiar, pero no conseguía identificarla. Acababan de despertarme de la manera más brusca. Me dolían los ojos, los sentía pesados y
Capítulo 173Mía — Parte 3TYANALas lágrimas comenzaron a brotar antes de que pudiera contenerlas.Me derrumbé y rompí a llorar delante de ellos. Las palabras se negaban a salir de mi boca.Mi visión se nubló. La habitación comenzó a inclinarse lentamente ante mis ojos. Todo daba vueltas, pero aun así permanecí de pie, golpeándome el pecho repetidamente.—Padre, por favor... No... No... No...—Yo no... —Me golpeé el pecho con más fuerza—. No lo quiero.Caí de rodillas y avancé a rastras hasta los pies de mi padre, suplicando que tuviera piedad de mí. Él apartó los pies bruscamente, como si yo estuviera maldita y el simple hecho de que mis manos tocaran su piel desnuda pudiera contagiarle la lepra.—¿Vas a salir de mi vista ahora mismo e irte con tu esposo? —espetó mi padre.Me levantó de golpe y me empujó hacia el señor Christopher, quien sonrió y me sentó sobre sus muslos contra mi voluntad.Intenté resistirme, pero eso solo empeoró las cosas.Las manos de mi padre volaron de un lad







