Compartilhar

04.

last update Data de publicação: 2025-11-03 21:12:26

CHRIS

Estoy entrando en crisis.

Cuando Sophie se fue de la ciudad, del país, me hice a la idea de que no volvería a verla porque es lo que pactamos con los abogados del divorcio. Cada quién por su parte, cada quién haciendo su vida como mejor le parezca, sin tener contacto alguno el uno con el otro. Eso estaba claro.

Ella vivía su vida en Londres, yo en Chicago. Todos felices y contentos.

Durante años la única información que obtuve de ella fue gracias a nuestro hijo, quien siendo pequeño hablaba de su madre en cada ocasión que lo tenía conmigo. Incluso cuando creció llegué a escuchar su voz una o dos veces durante una conversación con Max al teléfono, pero nada más.

Estaba bien con eso. O eso me hice creer.

Entonces llegó la notificación del juicio y una vez más, el futuro que planeé se ve en el limbo porque una vez más entró en mi vida. Irremediablemente la vería de nuevo y tuve semanas para hacerme a la idea.

Hablé con mi psicólogo, hicimos un plan para que mi vida no se descarrilara con su presencia y hasta llegué a tomar ansiolíticos para mantener a raya mis pensamientos. Llegué a pasar noches enteras sin dormir, pensando, generando ideas en mi mente sobre cómo sería nuestro próximo encuentro, qué nos diríamos, qué pasaría.

Soñé con ella los últimos días esta semana, angustiado, pensando en si en mi mente seguía siendo igual que antes porque hasta su figura llegó a distorsionarse en mi mente por todos los años que han pasado y por todo lo que mi propia mente llegó a pasar.

Pero ningún escenario en mi mente, ni idea que hubiera cruzado por mi cabeza se asemeja a lo que viví recién.

Mi cordura está al límite. Todo el día ha estado igual. Hasta pensé que no llegaría al aeropuerto a recogerlos como mi hijo me pidió hacerlo porque una vez en el estacionamiento, me temblaban tanto las piernas que hasta pensé que había algo mal con ellas.

Como fuera me armé de valor, los esperé porque es lo que mi hijo quería, y entonces la vi.

Ya me esperaba su comportamiento frío y distante. Me preparé mentalmente para ello durante varias semanas, sin embargo no estaba listo para el reluciente anillo que vi en su bendito dedo.

Justo donde solía tener la alianza que la unía a mí en santo matrimonio... ¡Mierda!

Estando en el coche siento que no puedo respirar. Estoy conduciendo aunque no tengo idea de dónde voy, solo sé que necesito salir de aquí lo antes posible. Necesito pensar con claridad y eso solo va a pasar si me permito volver a respirar con normalidad.

En medio de mi caos y de mi maldita cabeza dando vueltas como un loco, puedo ver que estoy entrando en un barrio más que conocido para mí por lo que piso el acelerador buscando la casa.

Estaciono fuera haciendo chillar las ruedas sobre el asfalto, lo que llama la atención del vecino, pero el cual poco me importa. A decir verdad solo necesito sacar de mi pecho todo lo que estoy sintiendo por lo que golpeo la puerta, llamando, aunque sé que hay un maldito timbre.

No puedo esperar. No entiendo de esperas en estos momentos por lo que apenas la puerta se abre, entro en la propiedad prácticamente corriendo por la sala hasta llegar a la cocina donde me sirvo un vaso con agua el cual paso lo más pronto que puedo sintiendo pasos detrás de mí.

—¡Christopher!—grita mi madre, llegando hacia mí. Puedo ver en su expresión lo preocupada que está y no puedo decir mucho, solo negar con mi cabeza ante su inspección de mi cuerpo—. ¿Qué tienes? ¿Por qué entraste así, pasó algo?

Inhalo profundo, sacudiendo la cabeza levemente.

—Yo... no puedo respirar.

Ante eso mi madre me toma de los brazos, obligándome a dejar mi mirada en la suya. Con sus manos me acaricia, buscando darme algo de consuelo aunque poco lo logra.

—Tranquilo. Sigue el movimiento de mis hombros y obsérvame, ¿vale?—me pide con calma. A los segundos hago lo que dice, lo repetimos varias veces y como siempre, cada vez que la he necesitado, me ha ayudado lo suficiente como para que mi cabeza deje de ser un maldito lío, justo como ahora.

No sé cómo sentirme ahora que estoy tranquilo. No tengo idea de qué hacer o qué decir porque a decir verdad, ni yo sé qué pasó o por qué, solo sé que necesito calmarme lo suficiente como para no permitirme caer en los viejos ciclos.

Mi madre espera paciente a que diga algo, incluso tiene tiempo de hasta servirme un té en la espera de que diga algo, lo que me da a entender que siempre va a ser mamá la única que pueda calmar mi alma.

Cuando deja la taza frente a mí me sonríe levemente tomando asiento en el taburete de la barra.

—¿Ahora vas a decirme qué pasó? Porque no tienes una crisis de esas desde hace tiempo.

Le doy un sorbo al té, sin importar que me queme la lengua porque a este punto necesito algo que me haga despertar.

—Sophie regresó—suelto de repente, sintiendo el peso de la realidad sobre mis hombros.

—¿Sophie y Max regresaron ya? Creí que venían dentro de unos días. ¿Dónde se están quedando?

Veo la emoción en su expresión y es que mi madre ha sido la única que ha mantenido contacto con Sophie a lo largo de los años porque ambas coordinaban los obsequios que le darían a Max para las festividades y aunque mamá acordó jamás darme noticias de ella para apoyarme, ahora me lamento de haber aceptado ese acuerdo porque cuando la miro a la cara no puedo evitar preguntarme si ella ya sabía sobre su compromiso.

—¿Hijo?

—¿Sabías?—pregunto con el ceño fruncido—. ¿Sophie te dijo que se va a casar?

Mi madre suelta un suspiro, bajando la taza. Como dije, ella lo sabía, su expresión me lo dice todo. Ni siquiera es necesario que hable porque sus gestos lo dicen todo, y me rompe el corazón porque de haberlo sabido al menos me habría preparado psicológicamente para el golpe emocional que recibí, pero no.

—Me pediste que no te dijera nada sobre ella—responde, encogiéndose de hombros—. Seguí tu propio pedido, hijo.

Bajo la mirada soltando un suspiro.

—Si al menos me hubieras dicho, yo...

—¿En qué podría haberte afectado tanto? Ambos siguieron con sus vidas, tú pediste...

—¡Sé lo que pedí pero no estaba listo para esto!—reprocho molesto—. ¿Cómo no pudiste decirme que va a casarse? Además, ¿con quién se casará? ¿A quién conoció que le aceptó casarse? Supuestamente... m****a, Max dijo que no estaba con nadie.

Mi madre frunce el ceño al verme.

—¿Y eso en qué te afectaría, hijo? ¿Por qué le preguntas esas cosas al niño?

—No lo sé—admito—. No sé por qué quería saber cómo estaba la madre de mi hijo, no sé, pero ustedes... todos mintieron.

—No mentimos, solo no dijimos algo que no querías escuchar, eso es todo.

—¡No es lo mismo!

Me molesta demasiado que no le estén dando la importancia que se merece. Como su ex esposo tenía que ser el primero en enterarme que se va a casar y... m****a, ni siquiera lo que pienso tiene sentido.

—Mira, hijo, si esto te hace sentir bien... yo lo supe solo hace unos meses—comenta mi madre con total tranquilidad.

—¿Meses?

—Bueno, Sophie me lo contó porque cuando hablábamos escuché la voz de un hombre. Le pregunté y no tuvo más opción que decirme la verdad.

Miro al techo en busca de tranquilidad porque ahora mismo eso es lo que me falta. Pensar que hace meses yo me ponía intranquilo con la idea de que pronto tendría a Sophie de nuevo en la ciudad cuando en realidad de lo que tendría que haber estado intranquilo es por el hecho de que se va a casar Dios sabe cuándo.

—Mamá, apenas lo supiste debiste decírmelo—reclamo con total molestia.

—¿Para qué?—indaga mi madre con el ceño fruncido—. ¿La habrías llamado para felicitarla? ¿Le habrías enviado flores? Por favor, hijo. Los dos sabemos que no habrías reaccionado bien a la noticia.

La fulmino con la mirada.

—Sí, porque ahora lo tomé bien, ¿cierto?

—Es que no termino de entender cuál es el problema. Roger parece ser buena persona.

Abro la boca sorprendido.

—¿Roger? ¿Se llama Roger?

—Sí—dice, bebiendo de su té.

—¿Qué clase de nombre es ese?

Mi madre frunce los labios para no reírse de mí, aunque no es necesario que se ría ya que con solo verle la cara es suficiente, lo que no entiendo porque estoy sufriendo un puto ataque ahora mismo. No es divertido.

—Creo que es un buen nombre inglés.

—Roger... suena a que se viste con pantalones hasta las rodillas y las medias justo por debajo—comento, sacando una carcajada de mi madre—. De verdad, Roger suena como que juega a padel los fines de semana.

—¡Christopher!

Mi madre no puede parar de reir y yo no puedo dejar de pensar en que esta mujer está loca porque yo no estoy diciendo nada que saque carcajadas de la forma en qeu ella se está riendo ahora mismo.

Estoy angustiado, demasiado dolido como para poder pensar en algo más que no sea que Megan se va a casar.

—Mamá, ¿cómo pudiste ocultarme algo como esto? ¿En qué quedamos tú y yo? Dijimos que las cosas importantes me las dirías.

Ella sacude la cabeza.

—Dije que si se trataban de Max te las diría, pero esto no tiene anda que ver con el niño, ¿o sí?

Suelto un largo suspiro agarrando mi cabeza. Ahora mismo tengo jaqueca. De verdad. No tengo idea de cómo voy a cerrar los ojos esta noche porque lo único en que puedo pensar es que Sophie conoció al tal Roger y es tan bueno como para convencerla de querer casarse cuando ella dijo... me juró, cuando firmamos el divorcio, que no volvería a pasar por lo mismo. Y tonto le creí.

—Hijo—mi madre acaricia mi mano—. Ambos decidieorn seguir adelante con sus vidas. Ella simplemente lo está superando mejor que tú. Es feliz. Deberías serlo también por ella.

—¿Cómo podría estar feliz por ella, mamá? Siento... siento que se me rompe el corazón.

Las últimas palabras realmente me lastiman al punto en que me permito soltar algunas lágrimas que no quería derramar desde hace tiempo.

—Debes ser feliz porque no tienes alternativa, Chris. Se va a casar, encontró a alguien más y en poco tiempo regresará a Londres de donde nunca quiso volver. ¿Entiendes?

Las palabras de mi madre surten efecto en mí y no porque al fin acepté la realidad de las cosas, sino porque simplemente no tengo otra opción.

Ya no más.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • DIVORCIADO ARREPENTIDO    EPÍLOGO

    SOPHIE Quince años.A veces digo el número en voz baja solo para comprobar que es real. Quince años desde que caminé vestida de blanco marfil hacia el hombre que ya había sido mi esposo una vez y que estaba a punto de convertirse en mi para siempre consciente. Quince años desde que decidimos que nuestro amor no sería una historia rota, sino una historia reconstruida.Y aquí estamos.Sigo despertando a su lado.Sigo sintiendo su mano buscar la mía incluso dormido.Sigo eligiéndolo.La casa ya no es la misma de entonces. Es más grande, más ruidosa, más vivida. Las paredes guardan fotografías, trofeos, dibujos antiguos, cartas que Love pega con cinta en el refrigerador y que yo nunca retiro. El jardín que una vez fue escenario de una propuesta bajo las estrellas ahora ha visto fiestas, discusiones, risas y reconciliaciones.Max ya no es el niño que abrazaba a su padre la noche antes de nuestra boda.Ahora está en la universidad.Y es problemático.No en el sentido oscuro, sino en el sen

  • DIVORCIADO ARREPENTIDO    133.

    Pov de ChrisLa casa está llena.Risas que se mezclan, pasos que van y vienen por el pasillo, el tintinear de copas que chocan en la planta baja mientras los invitados llegan para la cena de ensayo. Familiares que no veía desde hace años, amigos que fueron testigos de nuestra caída y ahora celebran nuestra reconstrucción. Todos hablan de mañana como si fuera un espectáculo, como si fuera un evento histórico, como si la ciudad entera estuviera pendiente de lo que sucederá cuando Sophie camine hacia el altar.Y lo está.Pero en medio de todo ese ruido, yo solo escucho mi propia respiración.No es miedo. No exactamente.Es la magnitud.La magnitud de lo que estamos haciendo.Me siento un poco aturdido, como si el aire fuera demasiado denso. Sonrío, saludo, abrazo, agradezco… pero en un momento dado necesito escapar. Necesito silencio. Necesito recordar por qué mañana no es un evento social, sino una promesa sagrada.Busco a mis hijos con la mirada y los encuentro cerca de la escalera. Le

  • DIVORCIADO ARREPENTIDO    132.

    Pov de ChrisEl probador huele a tela nueva y a madera pulida. El espejo frente a mí es alto, implacable. Refleja cada detalle del esmoquin negro que el sastre termina de acomodar sobre mis hombros.—Perfecto —murmura él mientras alisa la solapa—. Hecho a su medida.Asiento, pero apenas lo escucho.Me quedo mirando mi reflejo.El hombre que me devuelve la mirada no es el mismo que una vez vio marcharse a la mujer que amaba creyendo que lo había perdido todo. No es el mismo que se tragó el orgullo, el dolor, la culpa. Este hombre ha aprendido. Ha caído. Ha pedido perdón. Ha luchado.Y ahora está a punto de volver a casarse con ella.Con Sophie.Trago saliva.Por un instante, un pensamiento me atraviesa como un rayo frío: ella pudo haberse casado con otro hombre. Pudo haber rehecho su vida lejos de mí. Pudo haber amado a alguien más con la misma intensidad con la que me amó una vez.Pudo haber tenido una hija que no fuera mía.Love…Cierro los ojos un segundo. La imagen de mi pequeña ri

  • DIVORCIADO ARREPENTIDO    131.

    SOPHIE Ha pasado un mes.Treinta días desde aquella noche bajo las estrellas en la que Christopher se arrodilló frente a mí y volvió a elegirme.Treinta días en los que mi vida dejó de ser solo mía.No pensé que renovar votos pudiera convertirse en un fenómeno mediático. No imaginé que nuestra historia —esa que creí tan íntima, tan dolorosamente privada— se transformaría en una especie de símbolo público.“Si ellos pudieron volver a amarse, cualquiera puede.”He leído esa frase tantas veces que ya no sé si me reconforta o me pesa.Los medios no nos han dejado en paz. Cada salida, cada compra, cada reunión con proveedores termina convertida en titulares sobre segundas oportunidades, sobre amores que renacen, sobre finales que no eran finales.Es hermoso.Y agotador.Hoy, por ejemplo, solo quiero hacer algo simple.Escoger mi vestido de novia.Nada más.Nada menos.El auto se detiene frente a la boutique más exclusiva de la ciudad. Un lugar elegante, discreto, con vitrinas que parecen

  • DIVORCIADO ARREPENTIDO    130.

    CHRIS Despierto antes que el sol.No es ansiedad.No es miedo.Es esa sensación nueva, limpia, que se instala en el pecho cuando sabes que hiciste lo correcto.Giro ligeramente la cabeza y la veo.Sophie duerme boca abajo, con el cabello extendido sobre la almohada como una sombra dorada. Una de sus manos descansa cerca de su rostro, y la otra… la otra está sobre mi pecho, como si incluso dormida necesitara sentir que sigo aquí.Sonrío.Mi mirada baja lentamente hasta su mano izquierda.Ahí está.El anillo.El diamante capta la primera luz de la mañana que se filtra por la cortina y la devuelve en pequeños destellos suaves.Mi pecho se expande.Va a ser mi esposa otra vez.No desde la prisa.No desde el miedo.No desde la costumbre.Desde la elección.Me incorporo un poco sobre el codo para observarla mejor. Sus pestañas proyectan pequeñas sombras sobre sus mejillas. Su respiración es profunda, tranquila. No hay tensión en su frente. No hay rastro de pesadillas.Durante mucho tiempo

  • DIVORCIADO ARREPENTIDO    129.

    SOPHIE La casa vuelve al silencio poco a poco.Las risas se apagan, las últimas despedidas se convierten en ecos suaves detrás de la puerta que Chris cierra con cuidado. Las luces del jardín siguen encendidas, cálidas, titilando como si no quisieran aceptar que la noche ya terminó.Max cayó rendido apenas su cabeza tocó la almohada. Love se quedó dormida en mis brazos mientras le quitaba el pequeño vestido blanco que todos halagaron durante la fiesta. Los miré unos minutos antes de salir de sus habitaciones, asegurándome de que respiraban tranquilos, de que el mundo estaba en orden.Ahora estoy en la cocina, recogiendo platos, apilando vasos, limpiando restos de crema de pastel de la encimera.Hay algo profundamente íntimo en limpiar después de una celebración. Como si el orden regresara lentamente, pero dejara impregnado el recuerdo.Chris está a mi lado, arremangado, pasando un paño húmedo por la mesa.Lo miro de reojo y todavía siento el calor de la sorpresa en el pecho.—No puedo

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status