LOGINPero no era solo su cuerpo lo que quería.
El sonido de su voz. Su risa. Su ingenio. Incluso solo la forma en que apoyaba la cabeza en su pecho cuando dormía.
Ratoncito, papi quiere todo.
Me follaré mi camino hacia tu corazón y tu alma si es necesario.
Simplemente no puedo perderte, niña.
Estaba a punto de decirle mierdas que nunca pensó que dir&iac
Desde luego no Vivian. Zorra fría y despreocupada. Le enseñaría a faltarle al respeto. A ignorarlo. A hacerle sentir menos que un hombre. «¿Ves cuánto le encanta a mi niña pequeña? La aterrorizas y aun así suplica por mi polla. No voy a parar. ¿Quieres quedarte en mi casa? Será en mi cama, mirando mientras me follo a tu hija cada noche. Tienes que aprender tu sitio. Quiero que sientas exactamente cómo es quedar segunda», le vació el corazón rencoroso a su mujer. Demasiado poco y demasiado tarde, pero ahí estaba. Metió la mano bajo los brazos de una Cora que chillaba y le agarró las dos tetas con manos duras. Luego apretó. «Por favor. Papi, tu polla me mataría. No cada noche. Por favor, mamá. ¡Oh, sí! Justo como… ¡joooodeeeeer!» gritó Cora como una descosida, mientras Declan usaba sus tetas de asas para tirarla de vuelta sobre su polla y empalarla en ella. «Esto no te molesta, ¿verdad, Viv?» la provocó Declan, arremetiendo de verdad contra el coño de Cora, subiéndola y bajándola
Declan miró a su mujer, luego el coño abierto y goteante de Cora, y sonrió de lado.Así, sin más, la cara de su mujer decidió por él.Agarró las caderas de Cora y se clavó hasta el fondo de una embestida dura que le arrancó un grito de la garganta a Cora.«¡Mamá! ¡Papi! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh, joder!» gritó Cora, mientras el placer de tomar una polla después de meses de estar vacía la abrumaba de golpe, cortándole el impulso. «Perdón, mamá», soltó ahogada.Pero Declan no lo sentía.La reacción de Vivian no tenía precio.Se retiró y empezó a follarse a Cora al instante.Embestidas hondas y castigadoras se clavaron en Cora, mandándole el cuerpo de un lado a otro. Declan la folló con ira con todo lo que tenía.Sus huevos golpeándole el coño mojado. Los sonidos chapoteantes de su coño siendo estirado rudo y crudo por la polla gorda de Declan. Los alaridos de éxtasis de Cora. Y los gemidos de satisfacción de Declan. Esos fueron los sonidos que llenaron la habitación y ahogaron la indignación de Viv
«Nadie decepciona a tu madre como yo, princesa», dijo, pajéandose la polla despacio, viendo cómo los ojos de ella seguían el movimiento. «Papi no está decepcionado de ti. Ven aquí. Puedes chupar la misma polla que tu madre tuvo en la boca hace una hora si eso es lo que de verdad quieres. Está bien, princesa. Los dos somos fracasos esta noche.»«Sí, papi», aceptó demasiado rápido, la vergüenza y el respeto por sí misma olvidados en el momento en que él sacó la polla.Gateó por la cama a cuatro patas, casi cargando contra él como un guepardo, los ojos cachondos clavados en su polla.Las lágrimas se secaron rápido. Fue como si le hubieran accionado un interruptor en el cerebro. Se lanzó contra él y le metió la polla en la boca demasiado rápido, demasiado hondo, atragantándose al instante.«Joder», gimió Declan ante su imprudencia, mirándola con el ceño fruncido desde arriba, temiendo que le arrancara la polla limpia del cuerpo.Demasiados dientes. Demasiada saliva. Demasiado ansiosa, jod
Cora tragó con fuerza. La postura territorial y de control de Declan y la idea de que lo había enfadado le hicieron palpitar el clítoris. Su coño estaba loco. Cuanto más la fulminaba como un depredador, un carcelero, más mojada se ponía.Todo el cuerpo se le calentó. Se apretó los muslos, desesperada por calmar el dolor otra vez insistente entre ellos.«¿Puedo ir? Papi, es solo una noche. Volveré pronto. Solo van a estar Kelly y…» soltó, y luego se apagó de golpe.La mentira de que no asistían chicos se le quedó atascada en la garganta. La cámara de su habitación se solapó con la postura imponente de papi.Declan dio un paso más cerca, mirándola de arriba abajo.«¿Kelly y quién? ¿El chico de follar nuevo que quiere restregarte? Ya estás cebada para una follada después de esta tarde, princesa», dijo con una mueca, el aliento caliente en sus labios, haciéndola temblar. «Sí, papi te estaba mirando esta tarde, puta de mierda. ¿Crees que no sé detrás de qué corres una semana antes de que e
Declan quería darle a su mujer la respuesta que necesitaba, pero las palabras simplemente no salían.Justo cuando la boca se le abrió para responder, el móvil de ella vibró.Él se guardó, como si no hubiera pasado nada. La intimidad del momento se evaporó, porque Declan sabía quién llamaba.Incluso en una puta situación así, ella le contestaría. Interrumpiría su conversación por él.Ella se levantó, encontró un pañuelo, se limpió la cara en el reflejo de la pantalla oscura del ordenador y contestó el móvil.Sin saber que su marido estaba a sesenta centímetros, muriéndose por dentro.«Hola, padre», dijo, tomando la llamada, su llamada, como siempre hacía.Padre esto, padre aquello.Incluso después de que Declan comprara la empresa del hombre, el padre de Vivian aún parecía ser más hombre para su mujer de lo que lo era Declan.Viejas heridas resurgieron. El padre de Vivian despreciando a Declan
Se tragó su polla para matarle la diversión. Recordarle que este era su juego. Arriba y abajo. De un lado a otro.La garganta lo llevó a un frenesí, callándolo del todo. Puede que las lágrimas le fluyeran del tragárselo hasta el fondo, pero las piernas de él estaban inestables. Gemidos largos y arrastrados.«Si mantiene las piernas cerradas hasta que se escriba ese último examen», dijo, jadeando contra su cadera, la saliva goteándole del tronco cuando se salió de él otra vez para hablar. «No la tocas nunca más. Confías en que sea responsable. Vienes solo a mí. Yo te mantendré follado. No te cuelas en su habitación porque tu polla se aburrió. Me respetas, joder, y respetas este matrimonio.»Él asintió demasiado rápido, el cerebro casi ignorando la perspectiva de que Cora fuera responsable, y luego dijo con voz tensa: «Es una puta, Viv. Se desviará. ¿Entonces qué?»Ella le volvió a meter la polla en la boca, desordenada y mojada, con saliva goteándo







