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Papi Profesor Cachondo 3

last update publish date: 2026-04-10 04:51:27

«Más te vale no ser una puta virgen. Demasiado puto drama», gruñó Matt bajo en su garganta, empuñando su polla y recubriéndola espesamente con los jugos goteantes de Tiana.

El sonido resbaladizo era obsceno para sus oídos mientras presionaba la gruesa punta de su polla contra su entrada, provocándole el agujero con empujones superficiales que la hacían gemir.

Tiana se rio como si fuera lo más divertido que había oído en su vida. Su risa era entrecortada y burlona mientras su coño succionaba con avidez la cabeza de su polla.

«Puta de m****a. ¿Quieres polla? Hoy la vas a tener», espetó Matt, con la voz oscura de rabia y deseo.

Metió su polla en su coño de un brutal empujón, hundiéndose hasta el fondo dentro de ella con un gemido satisfecho. Las paredes del coño de Tiana se cerraron alrededor de él como una prensa.

Ella chilló con fuerza, todo su cuerpo temblando y estremeciéndose bajo la fuerza del gran y poderoso cuerpo de Matt al estrellarse contra el suyo más pequeño.

El banco crujió bajo el impacto. El dolor se mezcló con el placer para formar una deliciosa quemadura entre sus cuerpos unidos.

Luego la pequeña puta empezó a reírse otra vez, sin aliento y triunfante, y dijo con un jadeo: «Sí, Profesor papi. Dale a mi coño puto tu gran polla. No seas gentil».

Agarró sus nalgas con rudeza, los dedos clavándose lo suficiente como para dejar moretones mientras las separaba ampliamente, exponiéndola por completo, y gruñó: «No lo seré, joder».

Entonces empezó a embestir sin piedad en la pesadilla que era su hijastra, follándola duro y brusco, sus caderas empujando hacia adelante con fuerza castigadora, el aire llenándose con el rítmico golpe de piel contra piel, sus jugos chapoteando alrededor de su polla.

«Profesor, papi, joder sí», aulló Tiana en voz alta, su voz resonando contra las paredes.

¿Estaba jodido que le gustara el hecho de que la estaban taladrando sin sentido en un lugar público? El riesgo aumentaba cada embestida.

Su venganza contra su mamá, en nombre de su papá, estaba completa. Seducir al nuevo marido de su mamá para que la reclamara de la forma más sucia era la traición definitiva. Ser arada por Matt era increíble. Su polla le estiraba el coño ampliamente, golpeando puntos que hacían estallar estrellas detrás de sus ojos.

«¿Siquiera prestas atención en mi clase? Estás reprobando, joder», rugió Matt, su voz tronando sobre sus gritos.

¿De dónde m****a salió eso? Eso era lo último de los problemas de Matt mientras el sudor le corría por la espalda.

Estaba follando a su hijastra en un salón de conferencias, la puerta sin llave, cualquiera podía entrar y ver la forma depravada en que la estaba destrozando. Maldita sea, estaba traicionando a otra esposa por un coño más joven. La culpa se le retorcía en las entrañas como un cuchillo, pero la puta de Tiana se lo merecía por sus interminables provocaciones. Cuanto más fuerte la embestía a Tiana, mejor se sentía, cada empujón una liberación de la rabia y el calentón acumulados. Castigaba su coño mientras obtenía un dulce alivio para su polla y era celestial. El calor apretado de su coño lo envolvía perfectamente. ¿Cuándo fue la última vez que había follado a alguien de su edad?

«Coño jodidamente apretado», despotricó por encima de los gemidos y gritos de Tiana, martilleando su coño con brutales chasquidos de sus caderas.

El olor de su sudor y sexo era espeso en el aire.

«No tiene sentido estudiar cuando me están follando mi profesor. Fóllame más duro, Profesor papi. Joder, qué polla tan grande. No es de extrañar que mamá engañara a mi papá. Maldita sea, vale tanto la pena», ronroneó Tiana, jadeando pero aún sonriendo con suficiencia mientras la taladraban por detrás.

Su cuerpo se sacudía por el impacto. Sus tetas estaban firmemente aplastadas contra la madera fría debajo de ella. La fricción le rozaba los pezones en carne viva. Las bolas de Matt golpeaban contra su culo con húmedos chasquidos. Era un polvo rudo y brutal, pero a Tiana le encantaba. La prueba era su excitación goteando por sus muslos.

«Realmente me odias, ¿verdad? ¿No podemos simplemente llevarnos bien? Joder, amo a tu mamá, maldita sea. ¡Joder, un mes entero sin coño!», gritó Matt, sus palabras resonando contra las paredes vacías del salón de conferencias, la frustración y la lujuria luchando en su pecho. «Joder, necesitaba esto».

¿Cuántas veces había entrado aquí y actuado como si no estuviera cachondo hasta la locura, dando clase mientras su polla se esforzaba por estar dentro de Tiana?

Joder, solo era humano. Empujón. Empujón. Empujón. Tenía que tener ese coño. La necesidad era abrumadora. Maldito su coño por ser tan apretado y cálido, y apretarlo como si estuviera hecho para él.

Tiana no era virgen. Su cuerpo recibía la paliza como una perfecta puta. Sus caderas empujaban hacia atrás para encontrarse con las de él con ansiosos golpes. Matt encontró un pequeño consuelo en eso, mientras su conciencia levantaba su fea cabeza.

«Más duro. Más duro. Más duro, maldita sea. No soy mi mamá mojigata», gritó Tiana, su voz ronca y exigente. «Usa esa polla y fóllame el coño puto hasta volverme loca».

Esto excitó más a Matt, la comparación entre las dos mujeres alimentando el fuego en sus ingles. Su cerebro se apagó por completo, el instinto animal tomó el control. Su polla golpeaba dentro y fuera de Tiana, los sonidos húmedos lo consumían todo, mientras olvidaba dónde estaban e incluso que estaba casado.

Todo en lo que podía pensar era en deslizar ambas manos sobre la garganta de la puta y follársela como a una muñeca de trapo. Más profundo. Más duro. Quería estar enterrado dentro de ella una y otra vez, usando su cuerpo para su placer. Nada más importaba salvo poner a la puta en su lugar.

«Sí, Sí, Sí, SÍ. Tan bueno. Justo así. Justo jodidamente así, papi», suplicó Tiana, gritando hasta enronquecer, su voz rompiéndose en sollozos de éxtasis. «Úsame. Castígame, papi. ¿No se merece mi coño consentido y grosero esto, Profesor papi?»

¿Cuánto más duro tenía que arar a la puta Matt antes de que cerrara su puta boca? Las burlas solo lo ponían más brusco, sus manos apretando su agarre en la garganta de ella.

«Cállate la puta boca y tómalo, puta consentida. Vamos a llevarnos bien cuando lleguemos a casa, ¿verdad, niñita?», exigió Matt, mientras se entregaba por completo, dejando que su bestia interior se desatara follándola, ahogándola mientras se hundía más profundo en ella.

El odio alimentaba su polvo apasionado mientras Tiana se ahogaba con el aire. Eran un desastre de cuerpos empapados en sudor, jadeos, gemidos y semen. El éxtasis orgásmico ya no estaba lejos.

«Corriéndome. Corriéndome. Corriéndome por ti, papi», gimió Tiana debajo de Matt, su voz amortiguada contra la madera.

Solo entonces su cerebro se encendió de nuevo, la culpa cayendo sobre él en oleadas. Su pequeña figura se retorcía y convulsionaba debajo de él, su coño convulsionando salvajemente. Le golpeó como un ladrillo. Estaba casado. Follando a su hijastra.

Aun así, su polla no se dejaba razonar mientras sus bolas se tensaban. El orgasmo estaba demasiado cerca. Su polla no dejaba de arar su coño, la sensación de sus paredes apretadas ordeñando su polla demasiado adictiva. Estaba tan cachondo, el mes de privación lo había convertido en una criatura salvaje y primitiva.

Detente. Detente. Detente. Le decían las voces en su cabeza. En cambio, su polla ahora dolorida folló más duro a la hija de su esposa, persiguiendo su propio alivio.

«Eso es, nena. Córrete para tu Profesor papi. La próxima vez que tomes una de mis clases, vas a jodidamente prestar atención y estudiar. ¿Verda

d, putita?», dijo con voz ronca, mientras el semen inundaba su polla.

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