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Papi Profesor Cachondo 2

last update Fecha de publicación: 2026-04-10 04:51:09

A diferencia de la fantasía en la página, Tiana no llevaba pantalones ni bragas para el caso.

La pequeña puta llevaba esa minifalda diminuta sin nada debajo. Sus labios vaginales asomaban entre sus piernas, brillando por la humedad. Matt sabía que no habría bragas, porque había estado mirando ese mismo coño desnudo y rosado todo el mes.

Todo mientras fingía no notar que ella le estaba mostrando. Su coño atormentaba sus sueños, la vista ahora le hacía la boca agua a pesar de sí mismo.

—Levántate, Tiana. Detente. Ya te divertiste. Ahora deja de mostrarle a tu papi, quiero decir profesor papi, quiero decir a mí, tu profesor y esposo de tu madre. Deja de mostrarme tu coño. Por el amor de Dios, ponte un maldito sostén la próxima vez que vengas a clase también —gruñó Matt, con la voz gruesa por el control forzado, escapando un gemido bajo mientras luchaba contra el impulso de extender la mano y azotar su culo.

Apenas Matt terminó la frase, mordió su puño para ahogar otro gemido profundo y gutural. Tiana había aprovechado el tiempo para empezar a desabotonar su blusa uno por uno, deliberadamente lento, revelando su escote cremoso centímetro a centímetro. La polla de Matt se endureció y palpitó aún más, saltando dentro de sus pantalones mientras sus enormes tetas rebotaban libres.

Las tetas de Tiana venían completas con pezones rosados y duros que rogaban ser retorcidos y chupados. La vista envió una descarga directa a sus bolas.

—Voy a ir al infierno. Voy a tener otro divorcio, ¿verdad? —dijo con un suspiro resignado.

Su mano fue directo a su polla dolorida, palpándola bruscamente a través de la tela, mientras el precum se filtraba y manchaba sus pantalones de traje.

—Mierda, no. Tiana, joder, detente. Cualquiera podría entrar aquí —suplicó Matt con voz ronca, respirando entre jadeos.

Se dijo a sí mismo que simplemente se fuera, pero no podía dejar de babear sobre sus tetas, con los ojos pegados a los globos agitados. Matt imaginó enterrar su cara entre ellas. Después de eso, estaba perdido.

—¿Qué pasa, Profesor papi? No tuviste problema en tener una aventura con mi mamá y terminar su matrimonio de veinte años —se burló Tiana, demasiado excitada para retroceder ahora.

Su coño se contrajo de necesidad mientras levantaba más la falda para mostrarle a Matt su culo redondo y carnoso. Lo sacudió hacia él de forma provocadora.

Sus nalgas se sacudieron de manera tentadora con un suave golpe. Luego agarró sus pesadas tetas y las sacudió hacia él también, gimiendo suavemente mientras sus pezones se endurecían aún más en el aire fresco.

—Tu mamá y yo nos enamoramos. Ella era infeliz con tu papá. Estas cosas pasan. Lamento que te hayamos lastimado. Por favor, Dios, detente —suplicó Matt, el profesor compuesto y distinguido retrocediendo mientras el recién casado y ex jugador entraba en pánico—. Solo quiero conocerte. ¿Es tan malo? Vamos, ponte tu—Jesús, tienes unas tetas bonitas y joder, ese es un culo grande —admitió sin aliento, permitiéndose mirar entre sus dedos, con la polla palpitando dolorosamente mientras observaba su espectáculo.

—Me gustaría conocerte también. A mi coño también. Empecemos contigo follándomelo muy, muy duro, Profesor papi —se burló Tiana con un puchero inocente.

Sus manos temblaron ligeramente por la adrenalina y el miedo mientras alcanzaba la hebilla de su cinturón. Los dedos de Tiana se enredaron, pero estaba decidida a seguir adelante. Rozó el calor de su bulto.

Si él la rechazaba ahora, estaba jodida. La delataría y su mamá la odiaría para siempre. Si, por otro lado, tenían un rapidito (no tan rápido) polvo duro… todos ganan. Él tendría algo contra ella y ella algo contra él.

—Aléjate de mi polla, ¿qué m****a estás haciendo? —gritó Matt, con la voz quebrándose.

Sabía perfectamente hacia dónde iba esto, sus caderas lo traicionaban al empujar ligeramente contra su toque, pero gritó de todos modos. Solo por si acaso eso lo despertaba de esta pesadilla placentera.

Matt supo que estaba jodido en el momento en que le permitió desabrochar su cinturón y bajar la cremallera de sus pantalones. Ella liberó fácilmente su polla gruesa y venosa. Salió pesada y goteando precum, el olor de su almizcle mezclándose con la excitación de ella en el aire.

—Relájate. Un polvo pequeño nunca mató a nadie. Es esto o le digo a mi mamá que me sedujiste y me follaste mientras estaba borracha. ¿Qué va a ser, Profesor papi? —preguntó Tiana con audacia, una mano en la cadera en desafío mientras la otra se envolvía alrededor de la polla palpitante de Matt.

La acarició con firmeza mientras las venas palpitaban calientes bajo su palma, una gota de precum untando sus dedos.

Helen creería cien por ciento en Matt sobre Tiana y con buena razón. Tiana era una puta, su reputación susurrada en círculos familiares y su madre lo sabía. El buen profesor no lo sabía, o al menos no lo había reconocido hasta ahora.

—Esto está tan jodido. Por favor no le digas eso a mi nueva esposa —suplicó Matt, con la voz temblorosa mientras se veía a sí mismo justificando lo que estaba a punto de pasar.

Su determinación de resistir el coño joven, apretado, mojado y cálido frente a él y esperar a su esposa se derrumbó cuando Tiana se arrodilló.

El aliento caliente de Tiana rozó su punta, haciéndola temblar. Eso fue la gota que colmó el vaso. Matt estaba harto de que jugaran con él. Si iban a follar de todos modos, sería en sus términos. La perra recibiría un polvo brutal y dominante que le permitiría recuperar el control.

—Levántate, joder —rugió de repente, agarrando las coletas de Tiana y jalándola bruscamente de vuelta a sus pies con un tirón fuerte.

Tiana chilló, sorprendida de que el profesor tuviera ese lado. El escozor del dolor fue directo a su clítoris.

Tiana abrió la boca para rogar perdón y misericordia, escapando un gemido de sus labios, pero Matt no le dio la oportunidad de hablar.

Le azotó el culo con fuerza repetidamente, los chasquidos resonando fuerte en el pasillo mientras sus nalgas se ponían rojas.

Un jadeo agudo salió de su garganta. Sin réplica descarada. Esto le dio a Matt un sentido de logro y el impulso de confianza para empujarla de cara contra el banco de la sala de conferencias frente a ellos. Sus tetas se aplastaron contra la madera fría. Un gemido ahogado salió de Tiana. Demasiado ido para detenerse ahora, Matt metió la mano entre las piernas de Tiana, separando bruscamente sus pliegues resbaladizos.

—Puta de m****a. ¿Cuánto tiempo más se supone que debo resistir tus provocaciones, Tiana? ¿Sabes qué les pasa a las niñitas que ruegan que las follen? Que les usan el coño hasta que duele, Tiana —gritó Matt al oído de Tiana, su aliento áspero enviando escalofríos por su columna.

Jaló más fuerte de sus coletas, levantando su cabeza mientras frotaba furiosamente sus pliegues mojados. Sus dedos, resbaladizos con sus jugos, se retiraron de sus pliegues y golpearon rudamente su clítoris.

—Ya era hora, joder —ronroneó Tiana sin aliento, arqueando la espalda mientras los sonidos húmedos y chapoteantes de frotar su clítoris llenaban el aire—. Empezaba a pensar que no me estabas mirando. Que me imaginé tus miradas entre mis piernas y a mis tetas, Profesor papi —ronroneó, su voz convirtiéndose en un jadeo mientras él pellizcaba fuerte su clítoris.

A la m****a esperar a Helen. A la m****a perder su matrimonio por esta puta quejica y pequeña provocándolo todo el tiempo mientras decía delante de su mamá que lo odiaba. Matt estaba harto de fingir que no se daba cuenta, la frustración acumulada hirviendo. Su polla iba a follar ese coño apretado. Punto. El pensamiento de Helen se desvaneció en el fondo de su mente mien tras la lujuria tomaba el control, su polla exigiendo satisfacción.

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