تسجيل الدخولEra como antes. Como cuando él se sentaba a su lado. Como cuando podían hablar sin pensar demasiado. Como cuando no tenía que preguntarse si estaba molestándolo.Selene sintió que aquella pequeña distancia finalmente comenzaba a desaparecer. Pero entonces...El teléfono de Alaric comenzó a sonar. El sonido rompió el ambiente cálido del comedor. Alaric tomó el teléfono. Miró la pantalla. Su expresión cambió ligeramente.—Es mi asistente.Contestó.—Habla.Selene continuó comiendo, pero no pudo evitar notar el cambio en el rostro de Alaric. Al principio permaneció serio. Después sus cejas se fruncieron. Su mirada se volvió más profunda.—¿Estás seguro?Hubo una pausa.—¿Cuándo ocurrió?Otra pausa.—Entiendo.Alaric permaneció callado durante varios segundos.—No. No le digas nada todavía.Selene dejó lentamente los cubiertos. Algo había ocurrido. Podía verlo en su rostro. Finalmente, Alaric terminó la llamada. Dejó el teléfono sobre la mesa. Selene lo observó.—¿Qué pasó?Alaric permanec
Selene asintió.—Sí.—¿Tú preparaste todo esto?—Sí.—¿Por qué?Selene bajó la mirada.—Porque has hecho mucho por mí.Sus dedos se entrelazaron.—Y quería agradecerte de alguna manera.Aquellas palabras tocaron algo dentro de Alaric. No era una gran declaración. No era una promesa. Pero para él significaba mucho más de lo que Selene podía imaginar.Después de haber escuchado aquella conversación con Luci, había pasado varios días convenciéndose de que para ella aquel matrimonio no significaba nada.Y ahora ella estaba allí.Esperándolo. Preparando su comida. Alaric sintió que la dureza que había mantenido durante los últimos días comenzaba a resquebrajarse. Nunca había sido bueno resistiéndose a Selene.Al parecer, seguía sin serlo.—Gracias —dijo finalmente.Selene levantó la mirada. Parecía sorprendida.—¿No estás molesto?—¿Por qué estaría molesto?—Pensé que quizá...Ella no terminó la frase. Alaric la observó durante unos segundos.—Me sorprende.Una pequeña sonrisa apareció en
La cena estuvo lista después de casi una hora. Selene contempló los platos que había preparado. No eran perfectos.Sabía que no tenían la presentación impecable de los platos que preparaba la cocinera profesional. Pero todo había sido hecho por ella.Cada ingrediente. Cada especia. Cada pequeño detalle. Selene se quitó el delantal y miró hacia la puerta.—Espero que le guste.Helena se acercó.—Estoy segura de que le gustará.Selene sonrió.—Gracias.—Señora. —Selene se giró. Helena la miraba con una expresión cálida—. No tiene que agradecerle todo el tiempo por haberla ayudado.Selene guardó silencio.—El señor no hizo todo eso esperando algo a cambio.La mirada de Helena se suavizó.—Quizá simplemente quería que usted estuviera bien.Las palabras tocaron algo dentro de Selene. Ella bajó lentamente la mirada.—Lo sé.Y precisamente por eso quería hacer algo por él. Aunque fuera una pequeña comida. Aunque él no volviera a sentarse a su lado como antes. Aunque aquella distancia continu
—Entonces déjenme hacerlo.—Por supuesto, señora.Helena señaló los ingredientes.—Dígame qué necesita.—No.Selene negó con la cabeza.—Quiero hacerlo todo yo.La cocinera abrió los ojos con sorpresa.—¿Todo?—Sí.—Pero podemos ayudarla.—De verdad, no hace falta. —Selene sonrió—. Quiero que esta comida sea completamente mía.Helena la observó durante unos segundos. Finalmente asintió.—Está bien. —Sin embargo, antes de apartarse, añadió—. Si necesita cualquier cosa, solo tiene que llamarnos.—Lo haré.Las dos mujeres comenzaron a retirarse hacia el otro extremo de la cocina. Selene respiró profundamente. Por alguna razón, estaba nerviosa. Era solo cocinar.Había preparado comida muchas veces antes. Pero esta vez era diferente. Esta vez estaba cocinando para Alaric. Y, aunque no quería admitirlo, esperaba que él notara el esfuerzo.Selene comenzó escogiendo los ingredientes. Había carne fresca, verduras, algunas hierbas aromáticas y varias especias. Mientras lavaba las verduras, sint
Los días continuaron pasando en la villa.Al principio, Selene había intentado convencerse de que el cambio en Alaric era solo algo temporal. Quizá tenía demasiado trabajo. Quizá habían surgido problemas en alguna de sus empresas. Quizá simplemente estaba cansado.Después de todo, Alaric siempre había sido un hombre ocupado. Desde que lo conocía, parecía tener la capacidad de dividir su atención entre innumerables asuntos sin perder nunca la calma.Por eso, durante los primeros días, Selene no quiso pensar demasiado en su comportamiento. Si él hablaba menos, ella también guardaba silencio. Si él comía en otro horario, ella no preguntaba.Si salía temprano y regresaba tarde, simplemente asumía que tenía cosas importantes que hacer. Pero los días fueron pasando. Y cada día, la distancia entre ellos se hacía un poco más evidente.Alaric seguía ocupándose de ella. Eso era lo extraño. Nunca había dejado de hacerlo. Si Selene necesitaba algo, alguien de la casa aparecía inmediatamente para
Al mismo tiempo, en otro lugar de la ciudad, Owen esperaba en una pequeña sala privada de un restaurante.Había escogido aquel lugar porque era discreto. No quería que nadie supiera que estaba reuniéndose con el detective. Durante varios días había intentado ponerse en contacto con él.Sin éxito.Por eso, cuando finalmente recibió un mensaje indicándole que podían encontrarse, Owen no perdió tiempo. La puerta se abrió. El detective entró. Su aspecto era mucho más desaliñado que la última vez que Owen lo había visto.Llevaba una chaqueta oscura y tenía el rostro serio. Owen levantó la mirada.—¿Dónde demonios estabas?El detective cerró la puerta detrás de sí.—Tuve algunos problemas.—No me interesa.Owen señaló la silla frente a él.—Siéntate.El hombre obedeció. Durante unos segundos ninguno habló. Owen lo observó con impaciencia.—Te contraté para encontrar a Selene. Desapareciste durante días y dejaste de responder mis llamadas. ¿Qué ocurrió?El detective tragó saliva. No parecía







