FAZER LOGINAl pronunciar estas palabras, Patricia no pudo ocultar del todo cierto regodeo. Sin embargo, su control facial era excelente y mantenía un rostro que simulaba dar un consejo muy sincero.Camila notó de inmediato la intención oculta en sus palabras.—Dígame, ¿qué insinúa con eso?—Me refiero a...—Señora Patricia, Don Díaz la está esperando. No sería prudente demorarse.Andrea la interrumpió antes de que pudiera terminar la frase. Don Díaz la había asignado para acompañar a Camila durante su estadía, su misión no solo era atender todas sus necesidades, sino que también tenía el claro propósito de protegerla de situaciones como aquella.—Entendido —respondió Patricia con una sonrisa, cortando el tema de tajo.Sabía a la perfección que, bajo la estricta vigilancia del anciano, le resultaría imposible revelarle más detalles a Camila. No obstante, eso no importaba, dejar las cosas a medias solo lograba que el otro sintiera más curiosidad.Tal como lo había planeado, cuando Patricia se di
—¿Por qué pensaría eso, Patricia? ¿Qué motivo tendríamos para estar molestas?Camila le siguió la corriente, manteniendo una actitud serena.Patricia se quedó paralizada por un par de segundos antes de continuar con una sonrisa:—Me alegra escuchar eso. Tengo tantas cosas que hacer que a veces te descuido y no he podido apoyarte en el Grupo Díaz. Temía que me guardaras rencor por eso, pero ya veo que me preocupé sin motivo.Tras un tiempo sin verse, Camila parecía haber madurado bastante. Incluso al hablar con ella se mostraba mucho más desenvuelta. Sin mostrarse sumisa ni altanera, logró devolverle la incomodidad con suma facilidad. Esa astucia escurridiza sin duda la había heredado de Ricardo.Camila esbozó una sonrisa y no respondió, esperando a que Patricia continuara hablando por su cuenta. Sabía muy bien que la mujer no había ido a buscarla solo para limar asperezas.—Vamos, hoy también me quedo aquí, así que te acompañaré a tu habitación.Tras decir eso, miró de reojo a Andre
Los ojos de Christian vacilaron un instante.—Por supuesto que he oído hablar de ellos. El Grupo Torres tiene una enorme influencia a nivel internacional, y muchas de las marcas e industrias de la familia se consideran líderes en el sector.Christian pronunció esas palabras de cortesía con total naturalidad, pero la mirada que le dirigió a Camila fue incapaz de ocultar su decepción.—Entonces, su esposo es alguien del Grupo Torres.—Así es —lo interrumpió ella—. Él es el actual presidente del Grupo Torres, Gabriel. Si alguna vez tiene la oportunidad de viajar a nuestro país, mi esposo y yo lo recibiremos con gusto.Christian se quedó sin palabras.Sintió un nudo en el pecho, pero se apresuró a sonreír y asentir.—Así quedamos.La conversación llegó a su fin de forma abrupta. El banquete aún no terminaba, pero Camila consideró que ya había pasado bastante tiempo con Christian, por lo que se despidió con cortesía.Antes de separarse, intercambiaron sus números de contacto. Christian le
Sin embargo, jamás imaginó que, cuando por fin calculó el momento oportuno para enviarle una oferta con un salario altísimo, ella lo rechazaría de tajo. Al enterarse de que su empresa había perdido a semejante talento, y que él mismo había dejado ir a alguien con quien tal vez compartiría intereses, Christian se sintió profundamente desanimado.A pesar de ello, unos pocos años después, volvió a ver a Camila en un video de una gala benéfica internacional. En aquel entonces no la reconoció, solo pensó que la heredera de la familia Díaz era excepcional. Además de ser hermosa y carismática, su discurso fue brillante. En especial, el dominio que demostró sobre su área de especialidad lo dejó impresionado. Como experto, él entendía a la perfección el enorme valor de sus palabras.No fue hasta más adelante, durante una reunión con su maestro, que descubrió la verdad. Resulta que Camila era aquel mismo talento que se había arrepentido de perder años atrás. Esa revelación dejó a Christia
—No me parece correcto —respondió Camila con tacto—. Vine principalmente a visitarlo a usted, abuelo, y me conformo con hacerle compañía. Si quisiera dar un paseo, puedo hacerlo sola, no me gustaría causarle molestias a Christian. Además, tengo muchos asuntos pendientes en el Grupo Díaz y de verdad no dispongo de tiempo para quedarme más días.Los argumentos de Camila eran lógicos y razonables. Don Díaz notó su resistencia, por lo que sonrió y no insistió más.Conversaron un poco más hasta que, por fin, el anciano reveló su verdadero objetivo. Resultaba que Capital Élite estaba preparando un fondo de inversión especializado para adquirir empresas del sector médico en el país y en toda la región oriental, por lo que necesitaban colaborar con el Grupo Díaz para realizar estudios de mercado. Camila, siendo una figura destacada en el ámbito financiero, tenía el perfil profesional perfecto para el proyecto. Si lograban cerrar una alianza, sería un escenario ideal.Al escuchar que se trat
El anciano había diseñado y construido esta biblioteca. Desde las colecciones en su interior hasta cada detalle de la decoración de las habitaciones, le había dedicado muchísimo empeño. Ahora vivía y trabajaba allí de forma permanente, pasando la mayor parte de sus días leyendo en ese lugar.Don Díaz había preparado un banquete grandioso y abundante para Camila. Después de charlar un poco sobre asuntos familiares, la llevó al salón de banquetes del edificio principal.Para entonces, muchos invitados ya habían comenzado a llegar.Cuando el anciano y Camila llegaron al salón, Patricia ya se encontraba en el interior recibiendo a los invitados. Era una cena familiar organizada en honor a Camila, por lo que, naturalmente, todos los asistentes eran familiares y amigos de Don Díaz.—Es una pena que Eduardo esté ocupado y Leonardo no haya podido llegar a tiempo, de lo contrario, hoy toda la familia estaría reunida —susurró Don Díaz con una leve sonrisa. Acto seguido, tomó a Camila de la man







