INICIAR SESIÓNLo que Adrián todavía desconocía era que sus instrucciones comenzarían a tener consecuencias mucho antes de lo que imaginaba, porque, mientras él intentaba recuperar la tranquilidad de su vida familiar, dentro de la prisión Daniel ya no podía ignorar que algo había cambiado a su alrededor.Durante los días siguientes aparecieron pequeñas señales que, vistas por separado, podían parecer irrelevantes, aunque juntas formaban algo que no conseguía ignorar. Un custodio distinto acompañó uno de sus traslados, una solicitud que había presentado para comunicarse con su abogado tardó más de lo habitual y, durante la comida, un interno al que nunca había visto se sentó a unas mesas de distancia y lo observó demasiado tiempo antes de levantarse. Daniel intentó convencerse de que estaba exagerando después de la advertencia de su padre, pero al regresar a su módulo encontró al hombre esperándolo cerca del área común.—Ya empezaste a darte cuenta —murmuró su padre.—Quiero saber quién está pregunt
Porque respetar el proceso de Victoria era una cosa y aceptar pasivamente la existencia de un hombre que todavía conseguía robarle el sueño era otra muy distinta. Al día siguiente Adrián entró nuevamente al consultorio del terapeuta con el que había trabajado durante las ultimas semanas, y el hombre no mostró demasiada sorpresa al verlo regresar.—Pensé que volverías antes.Adrián ocupó el asiento frente a él.—Eso suena menos alentador de lo que probablemente pretendía.—Solo significa que atravesaste una situación capaz de reactivar muchas de las cosas que ya habíamos trabajado y, por lo que veo, decidiste venir antes de convencerte de que podías resolverlas solo.Adrián apoyó los antebrazos sobre las piernas.—Victoria sigue teniendo miedo de Daniel, aunque esté encerrado.—¿Y qué te provoca eso?—Rabia.El terapeuta esperó.—También frustración, porque hice todo lo que se suponía que debía hacer después de encontrarla, respeté sus tiempos, no la presioné para hablar, acepté que lo
Así que, mientras Daniel intentaba comprender quién podía estar moviéndose alrededor de él dentro de la prisión, Victoria tenía en mente lo que la terapeuta le había explicado sobre la recuperación y como esta no funcionaba como una línea recta y que algunas reacciones podían aparecer incluso después de sentirse mejor durante varios días, aunque Victoria empezaba a frustrarse con la sensación de avanzar en ciertos aspectos mientras otros parecían permanecer exactamente en el mismo lugar.Una tarde regresó de la agencia antes de lo previsto porque un vehículo desconocido había permanecido estacionado frente al edificio durante varios minutos y, aunque después descubrieron que pertenecía a un proveedor que esperaba instrucciones para descargar material, Victoria pasó el resto del trayecto con las manos heladas y la atención fija en cada automóvil que parecía seguirlos.Adrián no mencionó nada cuando llegaron a casa, pero esa noche despertó y descubrió que ella no estaba a su lado.La en
Dentro de la prisión, Daniel no tenía ninguna relación que pudiera reconstruir con la misma facilidad, y la presencia de su padre en el mismo complejo se convirtió en una molestia persistente desde el momento en que lo reconoció detrás de aquella reja, porque aunque intentó convencerse de que no significaba nada, terminó preguntando hasta descubrir en qué módulo se encontraba y dónde se encontraba.La oportunidad de hablar llegó varios días después, cuando un movimiento interno relacionado con asesoría legal y clasificación de internos permitió que ambos coincidieran en una zona común bajo vigilancia. Daniel supo que su padre también había solicitado verlo porque el hombre ya estaba sentado cuando lo hicieron entrar, sin interés por fingir una cercanía inexistente.—Así que sí querías hablar conmigo.Su padre apoyó los antebrazos sobre la mesa.—Quería comprobar si después de todo lo que escuché todavía eras capaz de hablar sin culpar a alguien más de lo que hiciste.Daniel tomó asien
Y aquel pensamiento continuó acompañándo a Victoria al llegar a la mansión, donde encontró a Camille y Mathis sentados en el suelo de la sala mientras Regina intentaba ayudarles a construir una torre que amenazaba con caerse cada vez que alguno colocaba una pieza nueva. La escena consiguió detenerla unos segundos en la entrada, no porque resultara extraordinaria, sino porque todavía le costaba relacionar a aquella mujer con la misma suegra que tantas veces había convertido cada diferencia entre ellas en una prueba de que Victoria no pertenecía realmente a su familia.Regina levantó la vista al notar su presencia.—Llegaste antes de lo que esperaba.—Mi cuerpo decidió recordarme que todavía tengo límites.Camille corrió hacia ella, aunque redujo la velocidad antes de abrazarla, como había aprendido desde que Victoria regresó del hospital.—La abuela dijo que si tiramos la torre otra vez tenemos que recoger todo.Victoria miró hacia Regina.—Veo que sigues imponiendo reglas.—Estoy int
Una parte de ella todavía quería reclamarle, preguntarle cómo había podido permitir que sus sentimientos pesaran más que tantos años de amistad. Sin embargo, cuando volvió a mirarla y encontró sus ojos llenos de lágrimas, comprendió que tampoco quería seguir haciéndole daño.Daniel ya les había arrebatado demasiadas cosas.—Estoy enojada contigo, Laura, y seguramente habrá momentos en los que vuelva a sentirme así cuando recuerde todo lo que pasó, pero eso no significa que haya dejado de quererte.—Después de lo que hice, no esperaba que todavía quisieras hablar conmigo.Victoria acercó una silla y se sentó a su lado para tomarle la mano.—Pues pensaste mal, tonta. ¿De verdad creíste que iba a olvidar tantos años de amistad?Laura soltó una pequeña risa entre lágrimas.—Te extrañé mucho, Victoria.—Yo también te extrañé, más de lo que imaginas.Victoria le acarició los dedos mientras intentaba encontrar la manera de explicarle algo que ni siquiera había terminado de comprender ella mi







