INICIAR SESIÓNMuy lejos de la mansión, otra camioneta distinta a la que se habia llevado a Victoria avanzaba por calles cada vez menos transitadas mientras Camille permanecía pegada a Mathis en el asiento trasero, intentando sostener la mano de su hermano sin llamar la atención de los dos hombres que viajaban frente a ellos y vigilaban cualquier movimiento que pudieran hacer.La pequeña todavía tenía demasiado presente el momento en que los hombres entraron a la casa, los gritos de Regina, los disparos en los corredores y la manera en que uno de ellos los sacó mientras otro discutía con seguridad. No entendía dónde estaban ni por qué los habían llevado, pero sí sabía que debía mantenerse cerca de Mathis porque Victoria siempre les había dicho que, si alguna vez ocurría algo que los asustara, tenían que permanecer juntos hasta encontrar a un adulto en quien confiaran.Ninguno de los hombres dentro del vehículo pertenecía a esa lista.—¿Mamá y papá sabe dónde estamos? —pregunto Mathis.Camille quiso
Asi que durante varios minutos aquella convicción fue lo único que consiguió mantener a Adrián sentado sin arrebatarle el volante al hombre que conducía, porque las luces de la camioneta continuaban visibles unas calles adelante y, mientras pudiera seguirlas, podía repetirse que Victoria todavía estaba al alcance, que no había vuelto a fallarle y que aquellos dedos que había perdido segundos atrás terminarían otra vez dentro de su mano.La camioneta atravesó una avenida congestionada justo antes de que cambiara el semáforo y tomó una salida lateral, mientras el vehiculo en el que iba Adrián quedó atrapado algunos segundos detrás de varios vehículos cuyos conductores intentaban apartarse al escuchar las sirenas.—No pueden perderla —advirtió Adrián, inclinándose hacia delante mientras el conductor aceleraba en cuanto se abrió espacio.Doblaron detrás de la patrulla, pero al llegar a una intersección encontraron dos caminos posibles y ninguna señal del vehículo.El conductor eligió uno
Adrián tiró de Victoria con toda la fuerza que tenía mientras ella intentaba impulsarse hacia afuera de la camioneta, pero uno de los hombres la sujetaba desde el interior y otro apareció desde un costado para golpear a Adrián en el brazo con la culata de un arma, sin conseguir que aflojara los dedos en el primer intento porque en ese momento no existía nada más importante que mantener aquella mano unida a la suya.El segundo golpe alcanzó su rostro y le abrió la piel cerca de la ceja, aunque el dolor apenas consiguió atravesar la desesperación que lo dominaba, porque durante un instante volvió a verla en una cama de hospital, escuchó nuevamente a los médicos hablar del riñón, recordó el miedo que había sentido cuando supo que el embarazo podía ponerla en peligro y todas las veces que había creído que siempre existiría otro día para corregir aquello que había hecho mal.Después de tantos años creyendo que Victoria permanecería a su lado sin importar cuánto la descuidara, ahora entendí
La revisión de los registros se extendió hasta entrada la tarde, pero antes de salir finalmente, Adrián alcanzó a Victoria junto a la puerta y acomodó con cuidado un mechón de su cabello detrás de la oreja, aprovechando esos pocos segundos de tranquilidad para besarla con la familiaridad con la que últimamente había aprendido a demostrarle afecto sin necesidad de esperar una crisis.—Ya quiero llevarte a casa y pasar unas horas contigo sin mencionar a Daniel, William, los policías ni investigaciones.Victoria sonrió mientras colocaba una mano sobre su pecho.—Eso suena casi demasiado normal para nosotros.—Por eso quiero hacerlo.Ella se puso de puntillas para ser quien lo besara esta vez y después salió junto a él, sin imaginar que aquella breve promesa sería lo último parecido a normalidad que tendrían durante un largo tiempo.Porque mientras Laura y Camila caminaban apenas unos pasos detrás, un estruendo rompió el ruido habitual de la calle y el vidrio de una camioneta estacionada
Esa misma tarde, los investigadores pidieron que Laura acudiera a la estacion de policias porque varios de los nombres y números encontrados alrededor de las sociedades relacionadas con William podían resultarle familiares por el tiempo que pasó cerca de Daniel. Su presencia no significaba que hubiera recuperado la confianza de Victoria ni su lugar dentro de la agencia que compartia con ella y Victoria; simplemente era una de las pocas personas capaces de reconocer contactos útiles para la investigación.Cuando Victoria pasó junto a Adrián para sentarse, él apoyó brevemente una mano en su cintura y ella respondió rozándole los dedos antes de ocupar su lugar, un gesto cotidiano que no necesitaba explicaciones entre ellos.—Los investigadores quieren que revises algunos nombres —explicó Victoria—. Si reconoces alguno, necesito que digas de dónde lo recuerdas y en qué contexto lo escuchaste.Laura asintió.—Lo haré, y no voy a acomodar nada para que me favorezca.Uno de los agentes coloc
Tras mucho intentar Victoria finalmente recordo de donde se le hacia tan conocido el nombre de William Harrignton. Lo que no entendia era porque sus abuelos “aparentaban no saber” o “hacerlo a medias” Aun asi continuó observando las fotografías de algunas de sus vacaciones en Londres durante su niñez, mientras Adrián revisaba cada imagen con una atención que ya no estaba centrada solamente en reconocer a William, sino en medir cuántas veces aparecía cerca de Fernanda durante aquellas visitas.—Aquí está otra vez —señaló.Victoria amplió una fotografía tomada durante una cena en el club al que pertenecian sus abuelos. Fernanda aparecía conversando con una grupo de niñas, mientras William permanecía a poca distancia mirando hacia ella.—Puede ser casualidad.—Puede serlo.Adrián pasó a la siguiente sin insistir. En esa imagen, varias familias posaban frente a una terraza y William aparecía detrás de Fernanda.—Eso tampoco demuestra nada.—No estoy diciendo que demuestre algo sobre él. E






