Inicio / Romance / Desliz / Capítulo 1

Compartir

Desliz
Desliz
Autor: Paola Arias

Capítulo 1

Autor: Paola Arias
last update Fecha de publicación: 2024-11-20 21:00:40

—¡Hagamos un brindis! —gritó Jolie, tomando la botella de whisky que la mesera recién había traído unos minutos antes—. Hace un año cuando Jeray decidió crear su propia empresa, he de confesar que tenía muchas dudas, pero hoy en día puedo decir que me siento muy orgullosa de los logros de mi primo hermano y de todo lo que ha logrado en tan poco tiempo.

—No le atribuyas todo el éxito solo a él, que nosotros también hemos aportado bastante —se quejó un Darius risueño.

—Ustedes solo han aportado dinero, pero Jeray ha usado todo su gran cerebro y sus grandes dotes como empresario para crecer.

—Deja de alabarlo tanto mujer que se las va a creer y después nos va a pisotear como si nos tratáramos de insignificantes hormigas —le recriminó de nuevo el castaño—. Además, tú también pusiste dinero de tu herencia para que la empresa de él alzara vuelo.

El aludido escuchó a sus amigos ser tan ruidosos como de costumbre y sonrió. En ese momento tenía todo lo que deseaba y no descansaría ni un instante para hacer crecer su empresa día a día y devolverle todo el dinero que sus amigos habían invertido.

—Dejen de quejarse, señoritas —resolvió Jolie, sirviendo cuatro tragos e instándolos a ponerse de pie—. Por un imperio que solo se hará más grande con el paso de los días.

Los cuatro amigos chocaron sus copas y se las bebieron de un solo golpe, antes de que Jolie volviera a servir y siguieran bebiendo sin parar.

Todos estaban demasiado felices y ebrios como para comprender lo que estaba sucediendo. Kian encontró una chica en la barra y se enrolló con ella al instante. Jeray, como de esperarse, se mantuvo en silencio y riendo una que otra vez por lo que decía su prima y sus amigos. Y, aunque varias mujeres hermosas le coquetearon, ninguna despertó su interés.

Por otro lado, Darius estaba decidido a no dejar pasar más el tiempo. Ya no podía seguir negándose todo lo que la rubia despertaba en su interior. No solo era la química que existía entre ellos, la forma en que se coqueteaban con tanto descaro y las miradas furtivas que se dedicaban de vez en cuando y decían más de lo que estaban dispuestos a aceptar.

Jolie no solo lo seducía y lo tentaba, también lo hacia pensar en una relación más seria entre ellos. No recordaba cuándo se había enamorado de ella, pero podía dar fe de que, desde el primer día en que la vio, quedó flechado con su belleza, su forma de ser tan natural y suelta y su inusual y ácido sentido del humor.

—Joder, esto parece más un inquilinato que una celebración, peor aún, un velorio y yo no veo el muerto por ninguno lado. El único que está disfrutando y tiene ligue es Kian —Jolie resopló, descansando la cabeza en el hombro de Darius—. ¿Por qué no bailamos?

—No —zanjó Jeray sin dar tregua a objetar.

Darius rodó los ojos y le dio una mirada divertida a la chica. Aunque estaba decidido a ir por toda con ella, su mejor amigo lo frenaba. Para Jeray, Jolie era como una hermanita pequeña, alguien que debía proteger a toda costa y de todo aquel que quisiera acercarse a ella con una mala intención.

—Bailemos, entonces —Darius se puse de pie y le tendió la mano como todo un caballero—. ¿Me concederías esta pieza?

—Esta y muchas más —le guiñó un ojo coqueta y, sonriendo con picardía, dejó su mano sobre la de él y se encaminaron juntos hacia la pista de baile.

Jolie de inmediato rodeó el cuello del hombre y lo apresó entre su cuerpo y sus brazos, acercándolo lo más que pudo hacia sí para embriagarse de ese aroma tan masculino y envolvente que desprendía.

Darius apoyó las manos en sus caderas y se dejó guiar por ella, bailando lentamente y a un mismo son, disfrutando de la cercanía y sintiendo que su corazón iba más rápido de lo normal. La tenía tan cerca, pero a la vez la sentía muy lejos de su ser.

Moría de ganas por cortar el poco espacio que los separaba y devorar sus labios carnosos y rojos. Deseaba no solo probar sus labios, sino aquella piel tan hermosa y blanca que se veía a la vista de su diminuto vestido. Sus curvas lo estaban enloqueciendo y desde las alturas el valle de sus senos lo tentaba a hundir el rostro entre ellos y embriagarse de su aroma y sabor.

La chica, por lo contrario, observó fijamente al hombre con el que estaba bailando y volvió a confirmar lo asquerosamente atractivo que era. Lo alto que era hacia que su porte se viera más distinguido, más atlético, más sexi. Sus brazos anchos, sus ojos oscuros y su cabello perfectamente peinado. Sus labios eran delgados, pero tenían algo que la llamaban a desviar la vista constantemente hacia ellos.

Kian era guapo, incluso su mismo primo lo era y Asier no se quedaba atrás, pero Darius tenía un aura diferente a la de ellos. No solo era atractivo, su mirada acechaba paciente como un león a su presa. Sus ojos tenían una ferocidad que estaba logrando encenderla poco a poco.

Aunque nunca imaginó sentir algún deseo por alguno de los amigos de sus primos, lo cierto es que Darius despertaba todo su interés. Era el tipo de hombre que le gustaba, y si no fuera porque era uno de los mejores amigos de Jeray, hacia mucho se habría dado el gusto de probarlo a lentitud y profundidad.

La canción acabó y siguió una más sensual, por lo que Jolie se dio la vuelta y bamboleó la cadera de un lado a otro, realizando movimientos sutiles y provocadores que pusieron en aprietos al hombre.

El roce de su trasero en su bragueta estaba despertando sus deseos de una manera que no debía. Le daba vergüenza que allí mismo tuviera una erección, pero era difícil de controlarse cuando la chica parecía moverse con toda la mala intención de provocarlo. Aunque él intentaba alejarse un poco de ella para que no sintiera lo que estaba causando, lo cierto es que Jolie estaba haciendo dichos movimientos a propósito, todo para sentir qué tan buena era la herramienta entre las piernas de Darius.

Se mordió los labios al sentir el roce duro de su verga y su coño empezó a palpitar de deseos. Sentía la tentación de llevar sus dedos y frotarse mientras sentía la dureza en su trasero, pero no quería ser tan desvergonzada. El único problema era que la calentura y el alcohol que había en su sistema no la dejaba pensar con inteligencia.

Tomó las grandes manos del hombre y las aceró un poco más hacia su vientre bajo, sintiendo un intenso calor en su cuerpo y un cosquilleo que no dejaba de sentir entre el medio de sus piernas.

—¿Qué estás haciendo? —le susurró él con voz ronca y profunda, pellizcando sus caderas con suavidad, y provocando un ligero latigazo de placer en ella—. No juegues sucio.

—¿Qué estoy haciendo de que? —inquirió ella y Darius sonrió, llevando una de sus manos por el costado de su cuerpo—. Ten mucho cuidado por dónde pasas esas manos. Si llegas a tocar mal, puede que te las arranque.

La carcajada de Darius la hizo estremecer, pero no más que la caricia que estaba dejando el recorrido de su mano que se detuvo a unos cuantos centímetros de sus senos.

—Si te acercas demasiado a la candela, terminarás quemándote, brujita —realizó un círculo con su dedo pulgar, haciendo que ella se mordiera los labios y tragara saliva.

—Puede que me arrime y salga bien librada.

—No me provoques si después no vas a hacerte cargo de lo que provocas.

Darius estaba dispuesto a alejarse, pero Jolie no se lo permitió. Se dio vuelta y lo agarró de la camisa, acercándolo y rozando sus alientos cálidos. Sus cuerpos encajaban a la perfección y seguían los movimientos de una canción mucho más lenta.

—Y si quisiera hacerme cargo, ¿tienes algún problema con ello?

Se miraron largo y tendido hasta que el deseo y las ganas los superaron.

Sus bocas se unieron hambrientas y desesperadas, sin importar en el lugar en que estaban y desfogando todo lo que se habían contenido hasta entonces.

No existía dulzura y lentitud entre el movimiento de sus bocas. Darius se la quería beber de un soplo y Jolie necesitaba seguir probando una boca deliciosa que sabía besar a las mil maravillas y la estaba dejando derrotada en el suelo.

Darius llevó sus manos a sus nalgas y las apretó como tanto lo deseaba, masajeando y acercándola un poco más a su cuerpo, haciéndola sentir lo duro que estaba a causa del roce frenético de sus labios y la intromisión maliciosa y perversa de su lengua. Pero más que nada, porque hacía mucho no estaba con una mujer y necesitaba desfogarse.

Por su parte, Jolie se dio el gusto de palpar su duro pecho y de sentirlo estremecer en cada caricia que sus manos dejaban cada vez que iban en descenso por su torso.

Se separaron y respiraron agitados, pero ninguno de los dos detuvo el movimiento de sus manos. Jolie sonrió al tocar directamente su prominente erección por encima de la tela de su pantalón y Darius guio una de sus manos bajo su vestido, deleitándose con su suave piel.

—Nos meteremos en problemas si nos llegan a ver haciendo esto.

—Deberíamos seguir la fiesta en mi apartamento o en algún lugar donde podamos coger —propuso la chica sin ápice de vergüenza ni duda.

A él no tuvo que insistirle mucho, ya que estaba completamente excitado y la rubia le gustaba a más no poder. Tanto tiempo deseando a la prima de su amigo, y ahora que se le presentaba la oportunidad, no la dejaría pasar por nada del mundo.

Así que la tomó de la mano y, sin que Jeray y Kian los vieran, salieron del club y subieron al primer taxi que detuvo.

De camino a algún lugar que ni siquiera ellos mismos sabían, se besaron y se tocaron sin reservas. Estaban ebrios, calientes y sin intención alguna de frenar lo que estaban haciendo. Incluso entre beso y caricia furtiva.

***

Jolie despertó resacosa, con el cuerpo adolorido y algo desorientada al no reconocer la habitación en la que se encontraba.

Se fijó en el cuerpo masculino que tenía a su lado y se frotó el rostro con fuerza. La noche anterior había bebido tanto que ni siquiera lograba recordar todo lo que había hecho con Darius y si seguían en el hotel o en dónde estaba, pero tenía en su mente algunos besos y caricias que eran difícil de olvidar, así como le era imposible de olvidar el buen sexo que le había dado.

—Buenos días, Sra. Rowe —saludó, dejando a la mujer sorprendida por unos cuantos segundos, antes de que estallara en una ruidosa carcajada.

—Que haya amanecido a tu lado no quiere decir que sea tu señora.

Darius se incorporó en la cama y sonrió ladeado, tomando la mano de Jolie y acariciando el hermoso anillo que rodeaba su dedo, quedando esta tan perpleja ante la piedra que tenía puesta en su mano y hasta ahora reparaba en ella.

—Aceptaste ser mi esposa.

—No deberías creer las palabras de una mujer ebria —resolvió, tratando de quitarse el anillo mientras se levantaba de la cama a toda velocidad—. Una mujer ebria y caliente no sabe lo que dice y piensa, así que...

—Nos casamos justo antes de venir a mi apartamento y darte el tercer orgasmo de la noche. No me vengas ahora con que no recuerdas lo que pasó anoche.

El corazón de la mujer se detuvo y terminó riendo, pero la seriedad de Darius mas esa mirada insistente y segura le dejaba en claro que no estaba bromeando. Recordaba muy pocas cosas, ya que después de salir del hotel habían bebido en algún bar de la ciudad, de ahí en adelante su mente se encontraba en blanco y no recordaba lo que había hecho.

—Oh, m****a —soltó todo el aire con brusquedad—. ¿Qué demonios hice anoche?

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Desliz    Epílogo

    En vista de que Jolie tenía bastante trabajo en su firma y Darius debía trabajar en el próximo modelo de prótesis, decidieron no tener luna de miel.Su fin de semana fue largo y apasionado en la casa de campo de los padres de Darius. Pasaron el tiempo juntos recorriendo el lago, teniendo cenas en el jardín y disfrutando de un momento en pareja que desearon volver eterno, pero que guardaron en sus corazones como lo mejor en sus vidas. Tuvieron una boda que jamás se llegaron a imaginar del todo, pero que fue mágica y perfecta para ellos.Un mes había pasado demasiado rápido para ellos, que entre responsabilidades y estando sumergidos en su burbuja de amor, los días pasaban volando. O quizás era la urgencia de que el tiempo pasara demasiado rápido, anhelando la llegada de su bebé, porque los dos y Loana estaban felices y deseosos de tener en sus brazos al bebé que hacía de sus días y de su familia muy felices y completa.Por otro lado, tanto Jolie como Darius estaban muy emocionados y fe

  • Desliz    Capítulo 48

    Jolie recordó su primer embarazo y, aunque al principio lloraba y solía comer bastante y tener pocos malestares como vómitos, en este apenas vio el resultado positivo, fue como si los síntomas se revelaran con una fuerza avasallante.Habían pasado dos días, pero sentía toda una eternidad cuando despertaba y lo primero que hacía era vomitar. Sentir el olor a la comida la hacía vomitar el doble, no importaba la hora o el lugar en el que se encontraba, pero incluso hasta el aroma de su perfume le provocaba náuseas. Sentía cansancio, mucho sueño y mucho mareo.Estaba feliz de ser madre, pero los malestares la estaban matando y aun debía soportar algunos meses más para que desaparecieran.Salió del baño con las mejillas sonrojadas, el sudor corriendo su frente y limpiando su boca con un pañuelo. Apenas despertó y el olor a la comida que preparaba su esposo como cada mañana desde hacía tres días, descargó lo poco que tenía en el estómago. Se sentía débil y la cama la incitaba a enrollarse e

  • Desliz    Capítulo 47

    La emoción que sentía Darius no podía compararla con nada en la vida. Jamás se había sentido tan ansioso y temeroso de una respuesta. Jamás había pasado una noche en vela, pensando y haciéndose ilusiones en la cabeza y el corazón.No había pensado en ser padre nuevamente, es decir, hasta ahora estaba viviendo la experiencia con su pequeña Loana, por lo que veía muy lejano la llegada de otro hijo. Pero no iba a mentirse a sí mismo, la idea de ser padre lo hacía tan feliz como lo llenaba de miedo.Él tenía nula experiencia con bebés. Si bien con su pequeña era todo más sencillo porque ya estaba grande, lo cierto era que de vez en cuando le frustraba no entenderla por completo. Hasta ahora empezaba a conocer lo que le gustaba y lo que no, lo que la hacía reír y lo que la hacía enfadar. Un bebé era mucha más responsabilidad, aun así, le emocionaba la idea de ser padre. Lo que tanto había deseado parecía que al fin se iba a hacer una realidad, pero a la vez, se decía a sí mismo que no se h

  • Desliz    Capítulo 46

    La sonrisa en el rostro de Jolie era tan grande y llena de felicidad que nadie podía apartar la mirada de ella y sonreír por igual. Junto a ella, en ese día tan importante y especial donde al fin podía abrir su firma al público, estaba toda su familia y sus amigos, siendo testigos de uno de sus más grandes sueños.Largos meses de trabajo valían la pena cuando miró a su alrededor y la satisfacción le llenó el pecho. El bufete estaba ubicado en el piso más alto de uno de los edificios pertenecientes a los padres de Kian y era tan perfecto como lo había imaginado. Tenía una vista privilegiada de la ciudad, lo que lo hacía aun más maravilloso. Los primeros cinco abogados que trabajarían de su mano estaban allí con su familia, igual de emocionados y ansiosos por empezar a trabajar.El bufete era grande y aun sobraban oficinas, por lo que Jolie no se preocupaba por el personal, después de todo, allá afuera había cientos de abogados esperando por una oportunidad y ella estaba más que feliz d

  • Desliz    Capítulo 45

    Los meses empezaron a pasar con gran rapidez, con tanta, que Jolie ni Darius fueron conscientes de lo que pasaba a su alrededor. Vivían en una inmensa burbuja de amor, disfrutando de los días juntos en familia, de los instantes apasionados de pareja y todos los momentos que pudiesen absorber estando juntos. Vivian todo aquello que se habían perdido por largos años, por lo tanto, eran ajenos incluso al tiempo.Seguían asistiendo a las terapias con Tamara e iban una vez por semana a las sesiones del grupo de ayuda que esta misma les recomendó. Había días en los que Darius se ponía de mal humor y ansiaba un trago, pero poco a poco empezaba a controlar su ansiedad y prefería salir a correr cuando esa necesidad de beber lo azotaba. Ahora descargaba todas sus frustraciones haciendo ejercicio, quemando calorías y de alguna manera destrozando la ansiedad que lo dominaba.Si bien se habían comprometido y Jolie llevaba un hermoso anillo adornando su mano, lo cierto era que no habían establecido

  • Desliz    Capítulo 44

    Monse se bajó a toda prisa del escritorio, maldiciendo a la mujer que había interrumpido el único momento en que había podido tener a su jefe tan cerca. Se dio la vuelta con una expresión compungida, abotonando los dos botones de su camisa que había soltado minutos antes, un hecho que Jolie no pudo ignorar.—No es lo que estás pensando —se excusó Darius, ahora sí siendo muy consciente de la posición comprometedora en la que estaba con su secretaria—. Ayudaba a Monse.—Desde luego, la ayudabas a quitarse la ropa por el calor que hace en la oficina. Tenías las manos en su cuello y a punto de besarla por mera consideración y causalidad, ¿no?—No la iba a besar —dijo, acercándose a su mujer, pero está retrocedió, con el ceño fruncido y esperando una explicación que no llegaba y empezaba a molestarla aún más—. Lo que sea que estés pensando, no es verdad.—Lo que sea que yo esté pensando vale mierda. Lo que cuenta aquí es lo que acabo de ver y créeme que a ojos externos estaban a punto de t

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status