Masuk—Mi apellido es Blackwood —explicó Chris con esa seriedad tranquila y madura que ya empezaba a distinguirlo, mirando fijamente a sus dos hermanitos a los ojos, como si quisiera grabarles cada palabra en el corazón—, así que seré yo quien herede y cuide con honor, fuerza y responsabilidad el gran imperio de la familia Blackwood: Empire Enterprise. El apellido de Zack es Valmont, por lo que cuando llegue el momento justo, él tomará las riendas y protegerá como nadie el legado de la familia de mamá: Valmont Enterprise. Y Tia lleva el apellido de la familia Hale, así que cuando crezca y esté lista, ella estará al frente de Hale Enterprise, cuidando todo lo que nuestro abuelo construyó con tanto esfuerzo. Por eso, en cierto modo, el tío Caleb trabaja para nosotros tres: para que todo esté ordenado, seguro y fuerte hasta que nos toque recibirlo. Tia frunció los labios con un gesto muy tierno, pero a la vez muy decidido, y negó con la cabeza mientras le acariciaba la mano a su tío: —Pero y
Sin perder un segundo, sacó su teléfono móvil y marcó el número de Nathan. Al escuchar que al otro lado atendían, se apresuró a hablar con tono angustiado y urgente: —¿Nathan? ¿Dónde estás ahora mismo? Yvonne la miró con los ojos muy abiertos, sin entender qué estaba tramando su amiga. —¡Es Yvonne!… ha sido atacada en el bar, un hombre ha intentado abusar de ella y ha resultado herida… No llegó a terminar la frase. Del otro lado de la línea estalló la voz de Nathan, ronca, temblorosa y cargada de un terror absoluto: —¿En qué bar están? ¡Dime la dirección ya mismo! ¡Voy para allá en este instante! Ariana le dio la ubicación exacta y colgó el teléfono despacio, clavando la mirada en su amiga: —Ahora tienes la prueba. No bebas nada más, mantente alerta. Cuando llegue, quédate con él, deja que te cuide, hablen y aclaren todo de una vez. Yo me iré ahora mismo para que puedan estar solos. En su corazón no había duda: Nathan y Yvonne se amaban desde hacía mucho tiempo, y deberían hab
Damian alzó la vista de inmediato; no le importaba en absoluto quedarse con sus hijos, al contrario, disfrutaba mucho de esos momentos de paz junto a ellos, pero su mirada se volvió atenta y profundamente protectora: —¿Con quién vas exactamente? ¿Estás segura de que estás bien? Ariana sonrió con ternura ante su preocupación, se inclinó y le dio un beso suave y prolongado en la mejilla: —No te preocupes, no saldré con ningún otro hombre. Solo es Yvonne, está muy alterada y necesita a una amiga en quien confiar. Se cambió rápidamente de ropa, eligiendo algo cómodo y sencillo, y salió al encuentro de su amiga. Mientras el coche avanzaba con calma por las calles iluminadas por las luces de neón, y el aire fresco de la noche entraba suavemente por la ventana entreabierta, sintió una calma extraña, una sensación de paz que pocas veces se permitía tener en medio de tantas responsabilidades y tensiones constantes. Al llegar al local, encontró a Yvonne ya sentada en una mesa apartada y di
—No tengo tiempo —dijo Jonathan con voz ronca y entrecortada, la mirada perdida y el corazón destrozado, intentando apartarla suavemente de sus brazos aunque cada fibra de su ser le gritaba que no la soltara. Se obligaba a mantenerse firme, aferrándose a sus miedos como si fueran su única salvación, aunque en realidad eran su propia condena. Pero en el preciso instante en que sus manos la soltaron, Crystal le rodeó el cuello con una fuerza desesperada, aferrándose a él como si fuera el único salvavidas en medio de una tormenta furiosa, y rompió a llorar con un llanto desconsolado que le partió el alma en mil pedazos: —¡Entonces yo tendré tiempo por los dos! Iré adonde tú vayas, te seguiré hasta el fin del mundo si es necesario. Estaré contigo, sin importar dónde estés, sin importar lo que pase… siempre estaré a tu lado, pase lo que pase, sin importar nada más. “Estaré contigo donde sea que estés…” Esas palabras resonaron en su mente como un eco lejano, doloroso y nítido al mismo t
Victoria se llevó la mano a la cara, totalmente aturdida, confundida y con la mirada perdida, balbuceando sin poder creer lo que veían sus ojos: —¿Quieres decir… que ella… que Joan es tu mujer? ¿Desde cuándo? ¿Cómo es posible que no me haya enterado de nada? —Desde este preciso instante, y hasta el último aliento de mi vida —respondió Lucas con una firmeza absoluta, sin titubear ni un solo segundo, mientras rodeaba con su brazo protectoramente los hombros de Joan y la atraía hacia sí, como si quisiera crear un muro impenetrable para protegerla de todo el mal del mundo. Llevaba años callando lo que sentía, guardando sus palabras y sus sentimientos en lo más profundo y oscuro de su corazón, temiendo ser rechazado o no ser lo suficientemente bueno para ella. Pero en ese momento, al verla tan humillada y atacada sin ninguna razón, supo que no podía seguir callando. La amaba con toda su alma, la aceptaba tal cual era, con sus luces y sus sombras, con sus miedos y sus verdades, y estaba
Damian se quedó sin palabras un instante, arrepintiéndose de haber entrado en esa conversación y de estar hablando de aquella mujer en un día tan importante. —Bueno… básicamente fingía ser una muchacha desdichada, indefensa, dulce e inocente, que necesitaba protección y ayuda. Pero yo nunca le presté la menor atención, nunca caí en sus juegos, así que ya casi ni recuerdo las cosas que hacía o decía. Cariño, no le des más vueltas, no merece que le dediquemos ni un segundo más de nuestro tiempo ni de nuestra atención. No tiene nada que ver con nosotros, y pronto se verá la verdad. Te aseguro que en cuanto Jason la lleve a su casa y su familia empiece a conocerla de verdad, su abuelo hará lo imposible para que se divorcien. Ese hombre es sumamente astuto, perspicaz y no se deja engañar por nadie ni por ninguna apariencia. —Está bien… ya veremos qué pasa —respondió Ariana, aunque no terminaba de quedarse tranquila ni conforme. Mientras conversaban en voz baja, vieron cómo Victoria, con







