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Capitulo 18

Penulis: MIKEYLAHM
last update Tanggal publikasi: 2026-08-08 10:37:39
La noche en el puerto no era silenciosa. El mar golpeaba los pilotes de hormigón con una violencia rítmica, un sonido metálico y húmedo que se mezclaba con el chirrido de los contenedores de carga balanceándose bajo el viento costero. Era un lugar diseñado para esconder secretos, un cementerio industrial donde la ley no alcanzaba a tocar las sombras.

Nathan caminaba por el muelle número 4, con las manos hundidas en los bolsillos de su abrigo oscuro. Su paso era pausado, desprovisto de cualquier
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  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 56

    Los primeros rayos de luz del alba se filtraban a través de las persianas venecianas de la suite principal, dibujando finas líneas doradas sobre el desorden caótico de la cama. Las sábanas de seda oscura yacían arrugadas y semirotas, testigo mudo de una noche donde la línea entre el odio y la devoción se había borrado por completo a golpe de pulsiones y desafíos.Larissa abrió los ojos despacio. Su cuerpo entero era un mapa de sensaciones pesadas, una mezcla de dolor sutil y la endorfina adictiva de una tregua firmada en la clandestinidad de la piel. Tenía el rostro apoyado contra el hueco del hombro de Nathan, y uno de sus brazos cruzaba pesadamente el pecho firme del alfa, sintiendo el latido constante y rítmico de su corazón.Por un segundo, la ilusión de la domesticidad casi se coló en la habitación. Pero el mundo real no entendía de treguas nocturnas.Un zumbido sordo, casi imperceptible pero cargado de una frecuencia codificada, vibró desde la mesita de noche. Era el comunicador

  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 55

    El trayecto en la parte trasera del sedán blindado hasta la residencia privada de Nathan transcurrió en un silencio absoluto, pero el habitáculo entero parecía a punto de estallar por la fricción de dos auras dominantes que se negaban a ceder ni un milímetro. Fuera, la ciudad pasaba como una estela de luces borrosas; dentro, el aroma a jazmín silvestre y lluvia ambarina colisionaba de forma violenta con el cedro quemado y la tierra seca, saturando cada rincón del coche con una tensión insostenible.En cuanto el vehículo se detuvo en el aparcamiento subterráneo de la mansión, Nathan no esperó a que el chófer abriera la puerta. Descendió con una zancada firme, rodeó el coche y abrió la portezuela del lado de Larissa. Su mano grande y de dedos firmes se extendió hacia ella, no con gentileza, sino con la exigencia tácita de quien reclama lo que por derecho propio le pertenece.Larissa lo miró de reojo. Su expresión era una máscara de absoluta soberbia; levantó ligeramente la barbilla y co

  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 54

    El parpadeo incesante de las pantallas secundarias en el búnker no era más que la cuenta atrás de un temporizador invisible. Fuera de los gruesos muros de acero, el mundo corporativo y político se preparaba para dar el golpe definitivo. La señal encriptada lanzada por el cártel había activado los protocolos de intervención de la Comisión de Supervisión de Activos y Linajes, un organismo tan temido como corrupto que respondía directamente a los intereses de la alta élite. No enviarían comandos armados esta vez; utilizarían la ley como una guillotina, armados con mandatos judiciales dispuestos a confiscar el núcleo genético, congelar las cuentas corporativas y despojar a Nathan y a Larissa de cualquier tutela sobre la pequeña.Para el imperio Vaneck y las corporaciones de Nathan, una auditoría de esta magnitud significaba la muerte civil y la destrucción de todo por lo que habían luchado. Sin embargo, en el rostro de Larissa no había rastro de derrota. Su mente de estratega maestra ya h

  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 53

    El estruendo de la carga hidráulica rompiendo los últimos pernos de la puerta del búnker resonó como un trueno metálico, pero en el interior de la estancia el tiempo pareció detenerse en una fracción de segundo de absoluta lucidez táctica.Antes de que el humo del explosivo terminara de disiparse, Nathan se adelantó medio paso, convirtiéndose en un muro impenetrable de carne, hueso y furia alfa. Su rifle escupió una ráfaga corta y devastadora que barrió el umbral, neutralizando de inmediato a los dos primeros mercenarios que intentaron irrumpir en formación de asalto.A su flanco, con la elegancia letal de una sombra, Larissa se deslizó con una precisión quirúrgica. Su pistola silenciada trazó un arco perfecto, abatiendo al tercer intruso que intentaba flanquearlos por la izquierda antes de que pudiera levantar el cañón de su arma. No hubo vacilación, ni palabras de aliento; solo la sincronía perfecta de dos depredadores que conocían los movimientos del otro mejor que los suyos propio

  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 52

    El búnker privado del piso sesenta no era simplemente un refugio de concreto y acero, se había convertido en el último bastión de una familia acorralada, iluminado únicamente por el parpadeo constante de los monitores de seguridad. Fuera de los muros blindados, los ecos lejanos de las detonaciones y el zumbido de los drones de reconocimiento del cártel corporativo rival recordaban que la amenaza seguía acechando cada centímetro de la torre.En el centro de la estancia, sentada sobre una gruesa alfombra de lana, la pequeña jugaba distraída con un par de eslabones metálicos desprendidos del equipo táctico, riendo con una inocencia absoluta que contrastaba violentamente con la tensión eléctrica del ambiente.A pocos pasos, Larissa revisaba los mapas de calor en una pantalla táctil portátil. Su postura era recta, enfundada en un pantalón de combate y una blusa oscura que acentuaba su elegancia natural, aunque la cercanía de la niña había ablandado sutilmente la línea de sus hombros. Mante

  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 51

    El tic-tac del reloj de alta precisión en la oficina principal marcaba el paso de las semanas con una fría indiferencia, pero en el piso cincuenta, el tiempo se medía a través de las treguas forzadas y las sombras que acechaban desde el exterior. El salto temporal había endurecido los contornos de su guerra particular: la reestructuración de activos entre el Consorcio Vaneck y las empresas de Nathan ya no era un proyecto sobre el papel, sino una maquinaria en marcha que los obligaba a compartir espacio, despachos y silencios cargados de electricidad contenida.Sin embargo, el verdadero centro de gravedad de ese frágil ecosistema había cambiado por completo.La pequeña, ahora con unos meses más de vivacidad y una curiosidad imparable, se había convertido en el epicentro involuntario de la tregua. Sus risas cristalinas y sus pequeños pasos tambaleantes por las vastas extensiones de mármol negro del despacho de Nathan disipaban, aunque fuera por momentos, la pesada atmósfera de depredado

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