FAZER LOGINDominic, a tu servicio...
Victoria... Dominic, a tu servicio. Mientras saludaba a Walter, el casero de la estancia y guardia de confianza de la familia, no dejaba de darle vueltas a lo ocurrido minutos atrás. Señalándole mi dedo en signo de silencio, me dio su voto de certeza que "aquí no vi a nadie, nadie llegó en puntillas de pie, mucho menos como delincuente, y... No señor Anderson, su hija volvió temprano y radiante." Sin dudas amaba a Walter. Me conocía desde que andaba en pañales y fue una figura paterna... Mucho más que mi propio padre. Desde siempre cubría alguna que otras de mis travesuras y ésta no sería la excepción. Descalza y en el más completo mutismo, fui subiendo poco a poco las escaleras para dirigirme a la habitación que portaba el nombre de cautiva Victoria Anderson. Una vez estuviera segura en mi refugio podía considerarme libre del juicio final. Feliz por el éxito sigiloso, estudiado y alcanzado con plenitud... Suspiré con alivio, cansancio y también... Felicidad. Tomaría sin dudas una buena ducha puesto que todo mi cuerpo estaba pegajoso por la desagradable exudación de horas y horas de baile alocado. Sonreí para mis adentros evocando cada segundo transcurrido... Si bien el agotamiento ganaba terreno, una oleada de buen humor implacable que sentía me convenció de poner un poco de música a un nivel audiblemente bajo. "Just a beautiful liar..." Comencé a tararear... La ducha rápida y fugaz, antecesora de una ensoñación plácida estaba de maravilla. Lavé el cabello y mi cuerpo repitiendo el proceso de frotar en más de una ocasión. Sintiéndome no sólo limpia y fresca sino renovada y con el sueño latente. Envolviéndome en el albornoz finalmente caí cuasi costal de papas sobre la enorme cama, rememorando los hechos que me dejó la noche. La música en modo repetición lenta, erótica y pausada resultaba meramente reconfortante. Adoraba asociarlas a la vida cotidiana. "...Él dice , soy digna de él, su deseo del capricho..." Inconscientemente... O quizá muy consciente vino a mi cabeza la sola idea de Dominic. Divagues producto del cansancio podría ser, pero la mezcla de Beautiful Liar con el hombre más misterioso y caliente que he podido conocer daban como resultado uno bastante peligroso. Uno que podría hacer subir la temperatura hasta del más frío témpano de hielo. "...Deja, no mates el Karma, Deja, no comiences la batalla, No somos dignas del drama, que provoca un mentiroso y hermoso... " No me molestaría en absoluto iniciar una batalla con un sujeto tan imponentemente atrapante... Así resultase un mentiroso. Tan sólo rememorar sus ojos lograba que la piel se me pusiese de gallina. Rasgados, duros y amenazantes, pero qué hipócrita sería si no dijera que los encontré de un azul tan profundo con tonalidades grises, espectaculares, desafiantes y lujuriosos. Dominic, un nombre que hacía total justicia a tal porte de hombre. "...yo quiero que tú te liberes, de todo el daño y el dolor, pero la respuesta es sencilla, es él quien tiene la culpa..." Miles de preguntas atravesaban mi mente, entre ellas si sus labios sabrían como los imaginaba, tan apetecibles e insaciables. El desbordante oscuro anhelo de acariciar su barba incipiente y hasta quizá susurrarle al oído lo arrogante que era apoderaba mis emociones de pies a cabeza. Dios, debería dejar de mirar tanta serie con contenido erótico o me volvería una maldita pervertida. Intentando quitar de la mente todo pensamiento indecoroso, me dispuse a apagar la música y antes de dormir un poco, encender mi teléfono móvil. Al instante comenzaron a caer cientos de textos. Varios eran de Emma diciéndome que estaba bien, que el sujeto con el que se había marchado no quería robar sus órganos y que era un envidiable casi actor de películas para adultos. Solté una pequeña risita. Mi amiga resultaba una maldita suertuda con cero filtro. Salía con quién le apetecía y le importaba un comino enfrentarse al qué dirán del resto del mundo con tal de sentirse plena y satisfecha. El cansancio se estaba apoderando de mi sistema en tanto respondía sus textos, sin embargo la innumerable cantidad de mensajes que me había enviado mi novio falso, el infiel, traidor y baboso Nicolás, lograron que me espabilara un poco más. " Perdóname." "Vicky, pequeña... Estoy loco por ti." Ese último lo catalogaba en repulsivo, asqueroso e inmundo. Vicky era un diminutivo que adoraba utilizacen las personas que significaban algo importante para mí, y ello definitivamente no le incluía. Leer que estaba loco por mí aumentaba las ganas de comenzar a reír como maniática. Porque literalmente, simulaba una broma de muy mal gusto. Corrección el bastardo infiel se sentía enloquecido por el dinero de mi familia, por lamerle los mocasines a Mark Anderson para hacerse de un prestigioso lugar en este mundo. Y tan solo añoraba que el maldito día que tuviese que asumir las labores empresariales la Victoria sumisa, obediente y capaz de agachar la cabeza ante todos quedase en el olvido. Esa chica, se iría al demonio y cuando llegase el momento, no tendría ningún tipo de piedad con el cerdo de Nicolás. Obviando mi instinto vengativo proseguí a leer un par mas de sus ridículos mensajes., "Espero que podamos hablar y arreglar esta situación, a tu padre le disgustaría saber que hemos peleado." "¿Has llegado bien amor mío?" Que hipócrita. Imbécil de m****a. Era tan capaz de tergiversar la historia y llenarle de porquerías la cabeza a Mark, que el simple hecho de imaginarlo me daba arcadas. Siempre se presentaba ante mi padre como el ángel de la guardia, perfecto, educado y sumamente enamorado de su pequeña y única hija. Sin dudas un auténtico hijo de puta... Mientras me cortejaba el ejemplo de partido ideal se acentuaba en mi cabeza y si no fuere porque me obligaron a salir con él, hasta agradable hubiese caído. Y esa misma fachada de "no mato ni una mosca " fue lo que cautivó a Mark, como para insistir en presentárselo a su pequeño retoño. ¡Canalla!, una vez que me pidió formalizar la relación hace seis meses, todo se fue al mismísimo traste. Recuerdo con la mayor vergüenza del mundo cómo delante de toda mi familia, por no decir mis amigos también, me acorraló hasta que aceptara ser su novia oficial. Mis padres bailoteaban de felicidad, y yo sufría en silencio por la humillación recibida. Después de ese día todo cambió radicalmente y si Nicolás me repelía, ahora lo odiaba de verdad. Se sintió el gilipollas dueño del universo entero. Salía con cuanta prostituta había, consumía cocaína con el cabrón de su amigo y colega., incluso en varias oportunidades, tenía el descaro de presentarse en mi casa en el peor estado de drogadicción. Nunca había considerado la posibilidad de entregarme en cuerpo y alma a un bastardo de tal magnitud y eso lo frustró enormemente. Acudiendo así a las putas de más baja calidad con tal de refregarme en la cara lo poca mujer que resultaba para él, ya que me negaba a complacerle. Me importó un pepino su millón de infidelidades e incluso sus maneras turbias de manejarse en el entorno de las drogas, pues en mi fuero interno sabía con mucha convicción que el infierno con él terminaría cortándolo de tajo una vez asumiera lo que por herencia, me correspondía. Sin embargo el calvario estaba recién comenzando. Varias veces recalcaba que le hacía sentir miserable tener una relación con una ex alcohólica de m****a que había intentado varias veces suicidarse -irónico ¿verdad?- me llamaba cobarde y blandengue por no haber podido lidiar con la presión que Mark ejercía sobre mí. Y eso hacía que el autocontrol que con años me había costado adquirir trastabillara un poco. Se sentía amo, dueño y señor de Victoria Anderson. Incluso en dos oportunidades me abofeteó excusándose en que me había insinuado al tipo del correo... Cuando en realidad era un ex compañero de primaria, al que saludaba cortésmente. Sí, mi vida se había convertido en una auténtica m****a. Nadie estaba al tanto de las veces que arañaba las paredes de la habitación pidiendo auxilio en silencio. Nicolás manejaba a todos como títeres, movía las cuerdas a su disposición y era tal la hipocresía del hombre en cuestión, que nadie se atrevería, jamás nunca, a poner en tela de juicio lo mucho que veneraba y amaba a su adorada Victoria. Tampoco podía hablarlo libremente con Emma. Conociendo a mi mejor amiga no dudaría un instante en decapitarlo para luego hacer una fiesta en honor a lo hijo de puta que era. ¡Exacto señores! esa resultaba Emms. Nunca permitiría que nadie jugara con la integridad de su colega y aunque moría de ganas de develarle cada uno de los infiernos en los que vivía, jamás consentiría que ensuciara sus inocentes manos en un maldito desgraciado. ¿Cuánto estuve mirando el techo rebobinando la misma secuencia?, realmente no tuve idea, solamente fui consciente de toda la repulsión que deposité en cada letra que el teclado marcaba. Una respuesta seca era lo más agradable que podía recibir Nicolás del retoño Anderson. Estoy bien. Y mientras el resentimiento acoplado con una creciente furia invadía cada poro de mi piel... Los párpados fueron cerrándose para abrirme paso a los brazos de Morfeo. Morfeo... ¿Sería tan sexy como Dominic?... M****a Victoria ni siquiera en el limbo de tus sueños puedes dejar de ser indecente ¿verdad? Y cómo no serlo si el extranjerito lo ameritaba...Ahí me encontraba escapando del dolor y también de la felicidad...Derramando lágrimas propias de un corazón roto y de un amor que abandonaba sin reparos.Pero la verdad era que... No estaba dispuesta a desconfiar una eternidad al lado del lobo feroz, porque aún comprendiendo que me amaba y que el sentimiento era recíproco, no deseaba vivir en la incertidumbre.Quizá me arrepentiría por el resto de mis días o quizá no.Tal vez volvería a su lado diciéndole lo tonta que resultaba, ya que el lazo que nos unía era más fuerte que cualquier traición, venganza o mentira.Pero no era éste el caso.El dolor y la amarga sensación del engaño punzaban en mi pecho, la idea de que absolutamente nadie resultaba lo que en apariencias dictaba era desconcertante.Y aunque la tristeza me inundaba sonreí, sonreí porque a pesar de que dolía el alma, la vida me estaba haciendo un favor.😍😍😍😍😍Cambié rotundamente y determiné alejarme de ese mundo el cuál un día formé parte.Mi padre al igual que Domi
DOMINICConduje como si la vida dependiera de ello.Saltee cada uno de los semáforos, importándome menos que una mierda las multas de tránsito.La sensación de pérdida que se apoderaba de mi mente no permitía siquiera que razonase.Porque todo orientaba a que caperucita no solamente estaría en mi apartamento, sino que también la vería nadando en odio y maldiciendo mi existencia a sabiendas de conocer una verdad a medias.Un motivo, plan y objetivo cuyos resultados fueron todo, menos lo esperado desde el inicio.El miedo ante el huracán inminente me destruía los sesos, ya que de nada me servirían las excusas, el perdón, el hacerle creer que verdaderamente la amaba con mi vida entera.Ruega Dominic... Ruega que esa cerradura no haya cedido.Casi derrapando el coche en la acera, estacioné y salí del automóvil con la rapidez que hasta hoy, desconocía era portador.El elevador no ayudaba en velocidad, y las escaleras eran una pésima opción, ya que subir treinta pisos a las corridas result
VICTORIALas palabras de ese hombre se asentaban en mi interior con avidez y mucha fuerza.Quizá serían la única posibilidad de conocer la verdad acerca de Dominic. No era mi deseo invadir su privacidad, hurgar dónde él no había dado permiso de inmiscuirme, pero la vocecita traviesa y fisgona interior dictaba que debía ir allí.Saber de una vez por todas quién resultaba ser el lobo feroz. Porque incluso sin desearlo las indirectas de Dominic todo éste tiempo ahora parecían elocuentes.Una vez me abra a ti desearás no haberme conocido jamás…Soy malo oscuro y ruin... No te merezco.Prométeme que cuando lo sepas todo no vas a dejarme...No podría vivir con tu desprecio...Perdóname...Todas ellas, sumadas a las palabras intercambiadas con el señor Mikhailov eran claras señales de lo que podría llegar a descubrir.Mi mente y alma se encontraban en disputa ante la indecisión, porque anhelaba que Dominic confiase lo suficiente como para decírmelo todo, sin embargo la parte racional clamaba
DOMINICMi cabeza no dejaba de darle vueltas y vueltas al mensaje de caperucita, estaba comportándome como un gran cretino, ella tenía razón.Y aunque reconocía el peligro que ocasionaba estar a su lado me era inevitable, porque la extrañaba como un demente. Necesitaba de sus abrazos, de la calidez que proporcionaban nuestros cuerpos fundiéndose al unísono. Anhelaba escuchar su dulce timbre de voz.Con esa idea en mente, la recurrente de rogarle perdón., a media tarde decidí ir hasta el apartamento que ahora compartía con mi mejor amigo.Eran pasadas las seis y sabiendas de que mi gatita se comportaba como una madre sobre protectora para con Iván, aseveraba que estaría en el hogar haciéndole compañía.Teniendo la copia del juego de llaves no reparé en tocar timbre, ingresé sin más.Para mi sorpresa Iván estaba allí ... sólo.Ante el ceño fruncido del marica , ojee el reloj, ya eran pasadas las siete y Victoria aún no estaba aquí.—¿Qué mierda quieres Dom?— Espetó un molesto ruso mient
VICTORIA—Vicky … ¿Me preparas tostadas?— Preguntó Iván prendado del televisor.Rodé los ojos, el muy cretino pensaba que era un niño de seis años al que se le debía consentir cada capricho.—Iván tienes dos manos, ¿sabes?— Respondí desde mi habitación mientras sujetaba el cabello en un alto moño y me alistaba para concurrir a la editorial.—Eres una cruel amiga sin escrúpulos, una desgraciada.— Gritó desconsolado y cómico con la equivocada intención de hacerme sentir culpable.—Cierra el pico.Observando el ojeroso rostro de Levedev mientras entraba en la sala, deposité un beso de buenos días en uno de sus pómulos.Me sentía notoriamente satisfecha del acuerdo al que ambos habíamos llegado, uno en el que él prometía dejar el alcohol y la depresión. Uno en el que ya no existirían más lágrimas... Recordaríamos a Emms en el apogeo de los días tal y como era ella... Sonriente, alegre, graciosa y feliz.Porque así se caracterizaba mi amiga, amante de la vida y enamorada del amor... No se
DOMINICEl martirio resultaba enloquecedor, llevaba una semana conviviendo prácticamente con caperucita e Iván y ninguno de los dos parecía dar señales de salir adelante.Victoria a duras penas probaba bocado, su rutina se redujo de la editorial a la amplia cama de la habitación. Muy rara vez se le escuchaba profesar palabra alguna, simplemente con las hermosas orbes caramelo que lucían un tanto apagadas rogaba que le hiciera compañía y velara sus sueños.Sueños que más allá de serlos, se convertían en tortuosas pesadillas de las que debía despertarla a media noche empapada en lágrimas y con el sollozo de Emma en sus labios.En tanto mi mejor amigo, pasaba los días enteros desplomado en el sofá de la sala de mi novia, curtiéndose en alcohol y ahogando las penas en varias botellas de whisky.Padecía y sufría en partes iguales al reparar en que las dos personas que más amaba en el mundo, se hundían cada día más en un profundo pozo depresivo.—Mi amor— vociferé mientras movía el delicado







