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Capítulo 3

Author: Summer
Dominic hizo un par de llamadas. Sabía muy bien a quién contactar: a los influencers de mayor alcance, a los reporteros mejor conectados.

Aparecieron en cuestión de minutos, con sus teléfonos en alto y las cámaras grabando, transmitiendo en vivo para miles de personas.

—No lo van a creer —dijo uno de ellos, apuntándome a la cara con la cámara—. Miren a esta mujer. ¿La ven? ¿Sencilla, común, de aspecto inofensivo? Está podrida hasta la médula.

»Lleva años viviendo a costa de su mejor amiga. Le saca dinero, favores, lo que se le antoje. Y la amiga está embarazada, pero ella la sigue tratando como a una sirvienta. Le hace los mandados y le sujeta el pelo cuando se emborracha.

»¿Y cómo le paga semejante lealtad? Derrocha el dinero de su amiga como si fuera agua. Cuando se le acabó el efectivo, la obligó a vender su anillo de bodas y la hizo robarle a su propio esposo. Todo para saldar deudas de apuestas y pagar a acompañantes.

»Por si fuera poco, su vida personal es un desastre. Está comprometida, pero se acuesta con cualquiera a cada rato. Escuché que se contagió de una ITS. Quedó embarazada, pero no sabía ni quién era el padre y abortó a espaldas de su prometido. Obligó a su mejor amiga embarazada a acompañarla al hospital.

Los influencers continuaron echando leña al fuego, tergiversando todo para hacerlo sonar cada vez peor y más retorcido.

Los comentarios estallaron:

@ChicagoRealTalk: Esperen, a ver... ¿así que la amiga está EMBARAZADA y de todos modos le hace de enfermera a esta tipa? ¡Ni de broma!

@SweetLikeHoney: Estoy temblando de verdad. ¡¿Cómo puede existir alguien con tanta maldad?! La amiga y el prometido tienen que huir muy lejos.

@SouthSideSally: No puedo con lo del aborto a espaldas del prometido 💀 esta tipa es una basura.

@WindyCityWatcher: Oye, ¿la amiga vendió su ANILLO DE BODAS por ella? ¿Y ASÍ le paga? ¡INCREÍBLE!

@ChiTownMom: Qué asco me da. No deberían dejar que se acerque a gente decente nunca más.

@BeautyByBella: Yo NUNCA le haría algo así a mi mejor amiga. Esto va más allá de lo repugnante.

@LurkerDan: Alguien tiene que poner a esta tipa en su lugar, en serio.

@CubsFan101: Nooo, esto es una locura. Pobre de su amiga. Pobre prometido. Pobre cualquiera que esté en su vida, la verdad.

Mi rostro estaba en todas partes. En cuestión de horas, me convertí en tendencia bajo apodos como «La sanguijuela», «La amiga tóxica» y «La parásita».

Los influencers continuaron avivando las llamas, y la rabia de la multitud iba en aumento. La gente empezó a arrojarme huevos y verduras podridas.

Unos sujetos que comían cerca me lanzaron botellas de cerveza a los pies. El cristal estalló en pedazos por todos lados.

Me quedé de pie en medio de la basura, como una prisionera a la espera de su ejecución, soportando todos y cada uno de los insultos.

Entonces, Julian se abrió paso entre la multitud, y se me oprimió el pecho.

Julian era mi roca. Me amaba y confiaba en mí sin importar lo que pasara. Cuando el mundo me tumbaba, él me acariciaba el pelo y me hacía sentir mejor.

Yo confiaba en él; era mi refugio.

En ese instante, lo necesitaba más que a nada en el mundo.

—¡Julian! —grité.

Me vio. Palideció al instante y echó a correr hacia mí.

Pero los hombres de Dominic también lo notaron.

—Agarren a ese tipo —ordenó Dominic. Ni siquiera volteó a mirar; se limitó a agitar la mano como quien espanta una mosca.

Dos de sus hombres atraparon a Julian antes de que pudiera acercarse a menos de tres metros de mí. Uno de ellos le plantó una mano en el pecho, pero Julian intentó abrirse paso a empujones.

—¡Scarlett, ¿estás bien?! —gritó—. ¿Qué sucede? ¿Qué te están haciendo? —le exigió a los matones—: ¡Quítenme las manos de encima! ¡Soy su prometido, déjenme pasar!

El más corpulento sonrió y, acto seguido, le dio un puñetazo en el estómago.

Julian se encorvó, jadeando en busca de aire.

—¡Julian! —chillé.

La multitud estalló en risas.

—¡Miren a este idiota! —gritó alguien—. ¿La sigue defendiendo después de todo lo que hizo?

—¡Qué arrastrado! —se burló otro—. Lo han estado engañando y todavía intenta salvarla. ¡Patético!

—Algunos de verdad no captan las indirectas. ¡Ella es basura, amigo! ¡Vete mientras puedas!

Los hombres de Dominic arrastraron a Julian hacia un costado del edificio. Él intentó defenderse, pero eran demasiados y muy grandes. Uno de ellos lo agarró del pelo y le estrelló la cara contra la pared de ladrillo. Un hilo de sangre le escurrió por la barbilla.

—No te metas en esto —le advirtió uno de los hombres—. O la próxima vez no seremos tan amables.

Julian me miró con los ojos llenos de confusión y terror. Abrió la boca para decir algo, pero otro empujón lo hizo caer de rodillas.

Las risas de la multitud arreciaron.

Dominic se acercó a mí, pasando por encima de una botella rota. Me clavó la mirada y observó mi ropa desgarrada, mis manos ensangrentadas. Se estaba divirtiendo.

—Tu noviecito —dijo, haciendo un gesto con la cabeza en dirección a Julian— vino hasta aquí solo por ti. Qué imbécil. ¿Acaso no sabe la clase de persona que eres?

No respondí.

Dominic se volvió hacia la multitud.

—¿Lo ven? Ni siquiera su prometido sabía cómo era en realidad. Creía que iba a casarse con una buena mujer, pero se topó con una mentirosa. Una ladrona. Una puta.

La multitud enloqueció y hubo más vítores, más insultos.

Miré a Julian, arrodillado, sangrando y rodeado de extraños que lo veían como un hazmerreír, y el corazón me dolió más de lo que el cuerpo jamás podría hacerlo.

Pero ahora no podía ayudarlo. La única manera de salir de esto era resistiendo hasta el final.

Sonó el teléfono de Dominic. Era Evelyn.

Al contestar, la voz de ella se escuchó débil y llorosa:

—Dominic... perdí al bebé.

A él se le enrojecieron los ojos.

—¿Qué pasó?

La voz de Evelyn tembló:

—Fue Scarlett. Le debe dinero a unos cobradores y me acorralaron a mí por error. ¡Ella me empujó hacia ellos y salió huyendo! Me caí. El bebé... ¡perdí al bebé!

Al escuchar esas palabras, solté el aire retenido. Fue un suspiro largo y profundo.

«Al fin. Esto está a punto de terminar».

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