ログインSe veía diferente: más delgado, más viejo. Su rostro mostraba arrugas que antes no existían. Tenía la mirada vacía, como si le hubieran arrancado todo por dentro, y no dejaban de temblarle las manos.—Scarlett —dijo cuando abrí la puerta.Pronunció mi nombre a secas, como una plegaria.No lo dejé pasar, sino que me quedé en el umbral con los brazos cruzados. La cadena seguía puesta.—Ya lo sé todo —dijo con voz áspera—. Sé lo que te hizo. Lo que yo te hice. Estaba ciego, y fui un estúpido que creyó todas sus mentiras.—Me arruinaste la vida —le reproché—. Me humillaste frente a millones de personas e hiciste que tus hombres me desnudaran en la calle. Ibas a mandarme a México.Se estremeció como si lo hubiera abofeteado.—Lo sé.—Casi logras que me maten.—Lo sé. —Se le quebró la voz—. Y pasaré el resto de mi vida intentando enmendarlo. Vuelve conmigo, deja que te cuide. Permíteme darte todo lo que debí darte desde el principio. Venderé la casa, dejaré la organización. Podemos ir a cual
Durante los días siguientes, las redes sociales me hicieron pedazos.Los influencers publicaron sus videos, rebosantes de furia justiciera. Las secciones de comentarios me crucificaron como si fuera el mismísimo diablo y las amenazas de muerte inundaron mis redes sociales. La gente exigía que cerraran mi negocio, y unos cuantos incluso se presentaron frente a mi edificio con pancartas.Me quedé adentro, no contesté el teléfono ni leí los comentarios. Me limité a esperar.Esperé a que Dominic descubriera la verdad.Entonces, una noche, estalló una noticia que sacudió a toda la ciudad.La esposa de Dominic Marretti y su tío Vincent fueron hallados muertos en la casa de Vincent. Ambos asesinados a tiros, al estilo ejecución. Primero las rótulas, luego la cabeza. El tipo de asesinato que envía un mensaje.Las noticias lo tildaron de homicidio por venganza. Relacionado con pandillas, decían, un ajuste de cuentas. La policía no tenía sospechosos.Pero todo el mundo lo sabía, todos susurraban
La policía lo cambió todo.Dominic, que había llevado la batuta toda la noche, de pronto era quien terminaba esposado. Le pusieron las manos a la espalda, y el metal hizo clic al ajustarse.Y yo, la mujer a la que estaba a punto de encerrar, fui quien los llamó.Julian corrió hacia mí antes de que pudiera pronunciar palabra. Me abrazó, me apretó contra sí y hundió el rostro en mi cabello. El cuerpo entero le temblaba.—Scarlett, lo siento muchísimo —dijo con la voz quebrada—. No me fui por no creerte. Me fui porque necesitaba buscar ayuda. Ayuda de verdad, del tipo que realmente pudiera detenerlo.No dije nada. Solo dejé que me abrazara.Siempre supe que Julian venía de una buena familia, una con contactos. Su padre conocía gente, su madre formaba parte de juntas directivas. Sin embargo, él nunca hablaba al respecto. Jamás presumía su dinero ni alardeaba de sus conocidos, solo vivía como una persona normal. Esa era una de las cosas que me enamoraban de él.Se apartó un poco y me miró.
La verdad saltaba a la vista. Era evidente que el médico estaba mintiendo.La multitud se volvió hacia mí. Todas esas miradas. Todo ese odio.A Dominic le ardieron los ojos, como si yo acabara de confesar un crimen.Las cámaras de los influencers iban y venían entre el doctor y mi rostro atónito. Ya no sabían a quién creerle, pero disfrutaban cada segundo del espectáculo.Evelyn rompió a llorar con mayor intensidad. Sabía muy bien cómo abrir las compuertas del llanto; llevaba toda la vida haciéndolo.—Scarlett, te he tratado como a una hermana. ¿Por qué me haces esto?»Durante todos estos años, ¿qué te he hecho de malo? Te prestaba el auto siempre que lo necesitabas, te permití quedarte en mi casa cuando no tenías adónde ir, te encubrí ante tus padres, le mentí a Dominic por ti… Hice de todo por ti. ¿Por qué no puedes simplemente ser una persona normal?»Ese bebé no tenía la culpa de nada. Me encerraste en esa habitación con los cobradores. Si el tío Vincent no hubiera llegado a salvar
El trayecto transcurrió en un silencio sepulcral. Nadie dijo ni media palabra, solo sonaba el motor y el roce de los neumáticos sobre el asfalto.Finalmente, Dominic rompió el silencio.—Disfruta tus últimas horas, Scarlett. Si descubro que de verdad mataste a mi hijo, me aseguraré de que desees no haber nacido.Después de lo ocurrido en mi vida pasada, no dudé de él ni un segundo. Había visto de lo que era capaz. Lo había sentido en carne propia.Pero había aprendido la lección, y no cometería el mismo error dos veces.Me limité a sonreír con frialdad y mantuve la boca cerrada. De todos modos, no había nada que decir. Pronto descubriría la verdad por sí mismo.Diez minutos más tarde, nos detuvimos frente a la casa de Vincent. Era una propiedad enorme en un vecindario tranquilo; el tipo de vivienda que aparentaba ser respetable. Sin embargo, yo sabía muy bien lo que ocurría tras esas paredes.Los guié hacia el interior, pues conocía el camino. Había estado allí antes, en mi vida pasada
En mi vida pasada, morí por culpa de esa mentira.No sabía nada al respecto. Cuando Dominic vino por mí, ignoraba por completo que llevaba semejante peso sobre los hombros. Intenté defenderme, pero él nunca me dio la oportunidad. Solo ordenó a sus hombres que me metieran en el maletero de un Cadillac y me enviaran a México.Pero esta vez era diferente.Esta vez, tenía testigos.Evelyn colgó. Dominic no vaciló ni un segundo.Me abofeteó con tanta fuerza que se me nubló la vista, y el sabor a sangre me llenó la boca.—¡Perra! Con razón te negabas a decirme dónde estaba. ¡Sabías exactamente lo que habías hecho!La bofetada me aturdió. Me zumbaban los oídos y sentía cómo empezaba a hinchárseme un lado del rostro.Lo miré a los ojos, como si hubiera perdido la razón. Tal vez así era.Sabía que Dominic era estúpido; de lo contrario, Evelyn no habría podido engañarlo a sus espaldas durante tanto tiempo. Llevaba años mintiéndole, y él se había tragado todas y cada una de sus palabras.¿Pero es







