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Capítulo 28

Autor: Svaqq16
last update Fecha de publicación: 2026-08-31 16:40:59

Al día siguiente, Gael Briggs estuvo desde temprano en la terminal VIP del aeropuerto. Llevaba el saco del traje sobre el brazo, la corbata ligeramente aflojada y el rostro fatigado por la falta de sueño.

El eco intermitente de los altavoces que anunciaban los vuelos internacionales resonaba en el amplio salón de cristales oscuros, pero su atención entera permanecía clavada en la pantalla de su teléfono.

—Necesito que me mantenga informado de todo —dijo a través de la línea telefónica a la en
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  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 39

    El silencio tibio de la habitación se quebró en un instante. Regina estaba sentada en la orilla de la cama, descansando del dibujo, mientras Rebeca le daba en la boca pequeñas uvas peladas y picadas a la mitad. La niña reía suavemente por un chiste torpe de los dibujos animados que sonaban en la televisión. Zully, su enfermera a cargo, revisaba el puerto intravenoso y la hidratación de rutina de Regina a un costado de la cama, atenta a cada detalle de la pequeña paciente. Fue un segundo de distracción: Regina tomó una de las uvas por su cuenta, inhaló entre risas para responder a algo en la pantalla y el trozo de fruta se le fue por el camino equivocado. El sonido de la risa se cortó de golpe. Regina soltó los crayones, se llevó ambas manos al cuello y abrió los ojos de par en par, invadida por un pánico mudo y repentino. Su pecho se contrajo en un intento desesperado por jalar aire, pero ningún sonido salió de su garganta. El rostro de la pequeña comenzó a tornarse rojo en cuestió

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 38

    Gael terminó el trago de whisky de un solo sorbo y dejó el vaso sobre la barra del minibar con un golpe seco que resonó en la suite en penumbras. La voz metódica del investigador aún retumbaba en sus oídos, pero la necesidad de acallar la paranoia y el orgullo herido le pesaban demasiado. Necesitaba salir de ese encierro, despejar la mente y recordar quién era.Bajó al exclusivo bar del hotel, un espacio envolvente de luces tenues, persianas de madera oscura y un hilo tenue de jazz que se amortiguaba entre las alfombras espesas. Se acomodó en una de las banquetas altas de cuero y pidió una ginebra con hielo. El cristal sudaba en su mano mientras el perfume a granadina y licores caros impregnaba el ambiente. Apenas dio el primer trago, una presencia femenina ocupó la banqueta contigua.—Un lugar bastante tranquilo para alguien que parece traer el mundo sobre los hombros —comentó una voz seductora y pausada.Gael giró el rostro despacio. Se topó con una mujer despampanante, de melena os

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 37

    El ambiente en la habitación del hospital era pacífico por primera vez en días. El sol de la tarde filtraba una luz cálida a través de la ventana, iluminando la pequeña mesa donde Regina dibujaba concentrada. Rebeca la observaba desde el sillón con el rostro relajado y una sensación de alivio en el pecho; Gael no había vuelto a enviar un solo mensaje desde la discusión en el pasillo, y ese silencio, aunque frágil, le devolvía un poco de paz. El teléfono de trabajo sonó con una melodía suave. Al ver la pantalla, Rebeca comprobó que era una llamada de video dirigida a la niña. Aceptó la señal y le acomodó el aparato a Regina en un soporte sobre la mesa. —¡Papá! —exclamó la pequeña con una sonrisa enorme en cuanto vio el rostro de Gael. —Hola, mi princesa. ¿Cómo estás hoy? ¿Qué estás haciendo? —preguntó Gael, suavizando la voz por completo, mostrando esa faceta afectuosa que reservaba únicamente para su hija. —Hago un dibujo de nosotros en el parque —respondió Regina, mostrando con o

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 36

    Alfonso aflojó el nudo de su corbata, se reclinó sobre el sillón de piel de su oficina y contempló la pantalla del teléfono. Una sonrisa involuntaria, casi imperceptible, se le dibujó en el rostro. Los números y la lógica impecable con la que Rebeca desglosó el caso le rondaban la cabeza. Sin pensarlo demasiado, desbloqueó el aparato y le redactó un mensaje directo:“Rebeca, solo quería reiterar que tu análisis de hoy fue brillante. Tienes una inteligencia analítica impresionante. No dudes de tu capacidad”.Presionó enviar y dejó el aparato sobre el escritorio. Al levantar la mirada, se topó de frente con Alán, de pie junto al marco de la puerta con los brazos cruzados y una sonrisa burlona.—Estás loco —soltó Alán sin preámbulos. Caminó hacia uno de los sillones de visitas y se dejó caer en él—. ¿Qué carajos te pasa estos días? Te noto más tonto que de costumbre. Te pasas las horas con esa sonrisa de adolescente frente al teléfono.Alfonso se acomodó las gafas con parsimonia, recuper

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 35

    A los quince minutos de haber regresado a la habitación, Rebeca acomodaba con delicadeza la manta sobre los hombros de su hija para que durmiera plácidamente, todavía no despertaba de su siesta. El silencio del cuarto se rompió cuando la señora Zully se le acercó a pasos cautelosos y le extendió el teléfono móvil de trabajo con la mano temblorosa. —Es el señor Briggs —informó la mujer con evidente nerviosismo en el rostro. En ningún empleo anterior le pidieron convertirse en una especie de espía, y la presión de estar atrapada en medio de semejante conflicto la superaba por completo. Rebeca observó el aparato por un segundo, recordó los insistentes mensajes y se dijo que debía parar eso de una buena vez. Suspiró con pesadez y tomó el teléfono sin perder la calma. Caminó a paso firme hacia el pequeño pasillo exterior del cuarto para no perturbar el descanso de la niña y presionó la bocina contra su oído. —¿Sí, Gael? Dime —respondió ella con un tono plano, casi aburrido. —Tienes

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 34

    Gael permaneció de pie junto a la ventana de la suite, apretando el teléfono en la mano hasta que sus nudillos se tornaron blancos. Un sonido seco cortó el silencio de la habitación: la pantalla se iluminó con un mensaje entrante de la enfermera Zully. «Señor Briggs, la señora Rebeca acaba de salir. Se veía bastante más arreglada de lo acostumbrado. Traté de sacarle a dónde iba, pero no me dijo». El rostro de Gael se endureció de golpe. Presionó la opción de llamada sin perder un solo segundo. —Cuénteme exactamente todo lo que sabe —exigió él con voz áspera al primer tono, sin preámbulos. —Señor, no sé mucho más —respondió Zully al otro lado de la línea, con evidente cautela—. Salió hace unos veinte minutos. Llevaba una carpeta de documentos en las manos, un vestido bonito y se peinó diferente. Solo me dejó dicho que volvería antes de que la niña despierte de su siesta. —Bien. De ahora en adelante, cualquier movimiento como ese, por mínimo que parezca, me lo informa de inmediato.

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