แชร์

Capítulo 94

ผู้เขียน: Svaqq16
last update วันที่เผยแพร่: 2026-10-12 03:52:26
Al día siguiente, Rebeca fue llamada por Lena Falcón a una reunión de carácter urgente. El cuerpo entero le pesaba tras la punción ovárica. Serían un par de horas, así que dejó a Regina al cuidado de la niñera y de Zully.

​Vio su auto. No quiso cometer una imprudencia. Todavía no se sentía del todo bien y prefirió tomar un taxi que la dejara directo en la entrada de la empresa.

Luego de veinte minutos, llegó.

Entró al corporativo con sus ojos hinchados por el cansancio acumulado, y subió p
Svaqq16

Hola (⁠ ⁠╹⁠▽⁠╹⁠ ⁠) ¿Subo de uno por uno o mejor los guardo y subo los capítulos todos juntos? Por cierto tengo página en fac3bo0k, ¿les gustaría un grupo de F@ce?

| 6
อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป
บทที่ถูกล็อก
ความคิดเห็น (12)
goodnovel comment avatar
rosangelica del valle jimenez reyes
esto está muy buenaaa me tiene atrapada saldría bueno un mataron jejje
goodnovel comment avatar
Jesica Gauna
por favor ya que le digas a
goodnovel comment avatar
Sandra
Está es la tercera historia que me estoy leyendo tuya y de verdad te digo sufro sufrí con la primera y con esta no se diga y con la de Mía me tienes igual jajajaj
ดูความคิดเห็นทั้งหมด

บทล่าสุด

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 108

    Rebeca pasó la yema de sus dedos por la frente de Gael, perlada de sudor. En su mente se repetía una y otra vez el rostro lleno de pánico, el latir fuerte de su corazón sobre la palma de su mano. Esto de verdad los sobrepasaba a ambos. Ver a Regina inconsciente en una cama de hospital, ¿qué tan contraproducente sería contarle a un hombre así de devastado que su propia madre fue la causante de destruir a su familia? —Está dormido —le confirmó a Zully en un susurro. La enfermera asintió en silencio y Rebeca le hizo una seña sutil para que la siguiera hacia la cocina. —¿Qué pasa? ¿Estoy despedida? —preguntó Zully con las manos inquietas y el cabello sujeto en un chongo mal hecho. —No —le dijo Rebeca; apretó los labios un instante y luego prosiguió—: Zully, no podemos decirle nada a Gael sobre esto. —Tiene razón, así es mejor —la enfermera afirmó el comentario y soltó un largo suspiro de alivio. —Él… está muy cansado, muy ansioso por el estado de salud de nuestra Regina. Si le di

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 107

    —Tengo mucho sueño —le dijo Rebeca entre bostezos, con la voz apagada por el cansancio. Gael la guio con cautela hasta su habitación. —Me quedaré en la sala —le anunció al quedar frente a la puerta de la recámara. Rebeca asintió en silencio, entró al cuarto, pero apenas cinco minutos después se levantó del colchón y salió de nuevo en busca de Gael, empujada por una necesidad inconsciente de refugio. Lo vio sentado en la penumbra, con la espalda recargada en el respaldo del sillón y los ojos cerrados. Ella se acomodó en el sofá más pequeño que quedaba a un lado y, al cerrar los ojos, vencida por la fatiga física y emocional, cayó en un sueño profundo. Transcurrieron minutos o quizás horas; Rebeca abrió los ojos de golpe al sentir la firmeza de un contacto suave sobre sus hombros. Era Gael, quien cubría su cuerpo con una cálida frazada. —Tenías frío —le explicó él con voz baja al notar su mirada desconcertada. En el fondo, imaginó que ella le soltaría algún comentario hostil. Aun

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 106

    —Cuando algo se rompe… ya no se puede reparar —repitió Rebeca en voz alta en la soledad de la penumbra. Entonces más recuerdos crueles emergieron en su mente en una ráfaga despiadada. Gritos, reclamos, dolor contenido. —Cuando algo se rompe… Cerró los ojos y buscó refugio en el descanso, pero el sueño le fue imposible. Salió hacia la cocina en busca de otro vaso de agua. ¿Acaso transcurrió una hora o dos desde la partida de Ana Miller? No lo sabía; la noción del tiempo se le había extraviado por completo. Avanzó descalza sobre la baldosa fría. Bebió el agua con lentitud, trago a trago. Soltó un suspiro pesado que le quemó la garganta. —Ya no se puede reparar —se dijo en un susurro, con una resignación que le oprimió el pecho. —Qué bueno que estás despierta. Rebeca giró hacia el punto exacto de donde provino esa voz profunda. Era Gael. ¿De verdad se trataba de él o solo era otro fantasma de su memoria que venía a atormentarla? Ella lo vio avanzar a paso firme por el pasi

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 105

    Alfonso cruzó la entrada de la residencia con la única intención de verificar que Rebeca estuviera bien. La preocupación le contraía las facciones del rostro. —Rebeca, ¿qué pasó? —Hola, Alfonso —lo saludó ella con un hilo de voz cansado—. Bueno, mi bebé sigue en el hospital, pero yo confío en que estará bien… —Sí, verás que sí. Alfonso dirigió la mirada hacia la enfermera; en sus ojos había una muda exigencia de respuestas. La llamada que recibió de Rebeca minutos atrás le dejó un amargo sabor en la boca. Ella le preguntó si cuando algo se rompe resulta imposible de reparar, y después confesó que sentía un enorme hueco en el pecho, aunque intentó convencerse de que aquello debía ser normal. —Sí, bueno, tengo mucho sueño. Debo descansar porque el doctor me dijo que si quería que todo el proceso fuera bien, tenía que tener mucho reposo y estar tranquila. Así que me voy a dormir —Rebeca se levantó del sofá con lentitud; su piel lucía de un tono cetrino por la fatiga. Le extendió

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 104

    Rebeca dejó de escuchar las súplicas insistentes de Ana Miller; los ruidos del exterior se convirtieron en ecos lejanos y carentes de sentido. La presión arterial le bajó de golpe y su visión se volvió borrosa. El zumbido en sus oídos ahogó cualquier otro sonido.Ana Miller la agitó con fuerza por los antebrazos.—Tienes que darme algo por decirte la verdad —le exigía la mujer, mientras detrás de ella Zully forcejeaba sin descanso para que dejara en paz a la señora Urdiales.Entonces Rebeca parpadeó. De un movimiento brusco, se sacudió las manos de Ana de encima y, acto seguido, le estampó la palma con todas sus fuerzas en la mejilla.El sonido que hizo el golpe fue seco, rotundo, helado.Ana se quedó inmóvil; la piel del rostro le ardió al instante bajo la marca roja.—¿Quieres dinero después de todo lo que me hiciste? —logró articular Rebeca con la voz ahogada por la rabia y el asco.Zully abrazó a la señora por la cintura y le gritó a la intrusa que se fuera en ese mismo instante s

  • Divorciada del CEO mujeriego   Capítulo 103

    —Yo soy Ana Miller —dijo la mujer, segura de que la revelación de su nombre completo no le daría ningún indicio real a Rebeca de quién era ella—. Gaia Briggs me contrató para… hacer algo. Rebeca entrecerró los ojos. El nombre de su exsuegra resonó en su mente, pero la cara demacrada de la desconocida no le evocaba ningún recuerdo. —Bueno, ¿dime en qué puedo ayudarte? Ana se humedeció los labios resecos. —Necesito que me des dinero; si tú me das dinero yo te voy a contar un secreto sucio de esa mujer —Ana le reveló la desorbitada cifra que pedía por revelar dicha información. Rebeca parpadeó sin creerlo. La suma que escuchó era desmedida. —Yo no tengo ese dinero. —Necesito eso para salvar a mi hijo —suplicó Ana con la voz ronca. —Podemos llevarlo a consulta —le sugirió Rebeca. —No, en un hospital ordinario lo dejarán morir. Necesito ese dinero, ¡lo necesito ahora mismo! —Lo siento mucho, yo no tengo esa cantidad. —¡Entonces pídeselo al hombre de traje, al hijo de

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status