MasukEthan estaba en casa de sus padres cuando su teléfono sonó.Había decidido ir a visitar a su madre después de que esta lo llamara furiosa para reclamarle por las declaraciones de Scarlett diciendo que tendrían un hijo.—La madre de mis nietos debió ser Victoria, no esa cosita. ¿Qué valores puede darles a sus hijos una mujer que empezó siendo una amante? Con las amantes no se forma una familia —dijo Susan.—Puedes estar tranquila, no habrá ningún nieto —le aseguró Ethan.—Tranquila estaré el día que recobres el sentido común y regreses con Victoria.Ethan se paso una mano por el pelo, su vida era un caos.El teléfono de Ethan volvió a sonar.No reconoció el número.Era un oficial de policía que se había acercado a su casa de Malibú porque la alarma del Audi R8 no dejaba de sonar.—Según la empleada, la señora Collins fue quien vandalizó su coche.Ethan no podía creerlo.Se llevó una mano al puente de la nariz.—No presentaré cargos. Lo manejaré como lo que es: un asunto privado.Cortó
Gabriel observó a Victoria por encima del monitor.Ella permanecía sentada en su escritorio, completamente concentrada.Si era sincero consigo mismo...Extrañaba a Vicky.Extrañaba su caos.Ya no se quitaba los zapatos.Ya no ponía heavy metal a todo volumen.Ya no discutía con personajes imaginarios ni se burlaba de su café.Todo era educado.Respetuoso.Y frío.—Señor Knight, a no ser que necesite otra cosa, iré a revisar la agenda de mañana —dijo ella sin apartar la vista de la tableta donde organizaba el cronograma.Gabriel iba a preguntarle por un documento.Ella se adelantó.—Ya se lo envié por correo hace unos minutos.Él soltó el aire con resignación.—Puedes ir.Victoria asintió, guardó la agenda, el portátil y el teléfono en el bolso.Estaba a punto de salir cuando la voz de Gabriel volvió a detenerla.—Victoria.Ella giró apenas.—Te quiero en una hora en el estudio tres.—Como ordene, señor Knight.La puerta se cerró.Gabriel dejó caer la cabeza sobre el escritorio.—Extra
Victoria abrió las cajas con los adornos de Navidad.Aunque tenía dinero suficiente para contratar a cualquier empresa de decoración de lujo para vestir toda la casa, siempre había preferido hacerlo ella misma.Se arrodilló frente a una caja más pequeña.La abrió con cuidado.Allí estaban.Los adornos especiales.Uno por cada año de matrimonio.Dieciocho.Cada uno llevaba una fecha, un viaje, una fotografía diminuta o un detalle que habían elegido juntos.Victoria apretó los labios.—Maldito Ethan...Mientras él planeaba su futuro y hablaba de formar una familia, ella solo tenía trozos de una vida inconclusa.Cerró la caja de golpe.La arrojó hacia un rincón del cuarto.El cartón golpeó la pared.Cerró la puerta con un portazo y caminó hasta el despacho improvisado.Necesitaba irse.Lejos.Encendió el ordenador y comenzó a redactar correos.Vancouver.Londres.Cualquier lugar donde pudiera empezar de nuevo.El teléfono vibró.Era su hermana.No había respondido las llamadas de su madr
Ethan estaba furioso en su oficina. La copa rota del sábado por la noche seguía apareciendo una y otra vez en su cabeza. Su secretaria golpeó la puerta. —Señor Callahan, la señorita Collins insiste en verlo. Ethan respiró hondo. —Que pase. Scarlett entró con gafas de sol, un abrigo claro sobre los hombros y el mentón en alto, como si aún estuviera frente a las cámaras. Cerró la puerta detrás de ella. El silencio duró apenas un segundo. —¿Qué tienes en la cabeza? —preguntó Ethan sin levantarse de la silla. Arrojó una carpeta sobre el escritorio. —Tengo inversionistas con un ataque de nervios. Tu representante me llamó. El estudio quiere saber si estás embarazada, si vas a quedar embarazada durante el rodaje o si pienso cambiar el calendario de producción. Scarlett cruzó los brazos. —Es lo que yo quiero. —¿Desde cuándo? Ethan se puso de pie.—Hablas conmigo, Scarlett. Te conozco. La señaló con el dedo.—Tú solo quieres tener lo que no le di a Victoria. Ella abrió los ojos
Gabriel acompañó a Valeria hasta una de las mesas del jardín.Las luces cálidas colgadas entre los árboles comenzaban a encenderse, mientras el aroma del pavo, la carne ahumada y el romero flotaba en el aire.—¿Quieres una bebida? —preguntó él.Valeria le sonrió con dulzura.—Tomaré lo mismo que tú.—Gin tonic.Ella asintió.—Perfecto.Gabriel le rozó suavemente la mano antes de alejarse hacia la barra improvisada donde preparaban las bebidas.Victoria estaba allí junto a Eric.Una enorme pantalla transmitía el partido de fútbol americano.Varios invitados discutían una jugada mientras sostenían cervezas y copas de vino.Eric levantó una botella y le pasó otra.—Toma.Victoria sonrió.—Gracias.En ese momento apareció Gabriel.—¿Todo bien?—Perfecto.Él la observó unos segundos.—No lo parece.Victoria arqueó una ceja.Levantó la botella de cerveza.—Entonces hoy estamos los dos interpretando mal a la gente.Hizo una breve pausa.—Gracias por la cerveza, Eric.Sin esperar respuesta, c
El miércoles Victoria se encontraba en la oficina cuando golpearon la puerta.—Adelante —dijo ella.Jean Paul ingresó con una sonrisa. Quería ver cómo marchaban los libretos.—Espero tener todo listo para el fin de semana.—Ya tenemos el equipo fijo. Ahora veremos a los actores que interpretarán a los asesinos. El lunes comenzaremos con eso.—Tengo algunos candidatos y, como sabía que el lunes empezarían las pruebas, ya están citados —dijo Victoria, entregándole una lista.Jean Paul la recorrió con la mirada y silbó por lo bajo.—Bonita e inteligente.Victoria levantó una ceja.—Soy muy inteligente. Gracias.Él soltó una carcajada.—Ahora dime que eres soltera y eres justo lo que el doctor me recomendó que le presentara a mamá.La puerta había quedado abierta.—¿A tu mamá? Juraría que nunca escucharía esa palabra salir de tu boca.—Es lo que hacen decir esos ojazos que tienes.Victoria se rio abiertamente justo en el momento en que Gabriel ingresó con el ceño fruncido.Jean Paul cambi







