LOGINEthan ingresó a su oficina seguido de Marley y los abogados.Apenas la puerta se cerró, Marley dejó caer la carpeta sobre la mesa.—En menudo lío nos has metido.Robert Adler permaneció sorprendentemente tranquilo.—Señor Parker, puede estar tranquilo. Los papeles están en orden. En el peor de los casos descubrirán que ambos poseen propiedades dentro de la productora. La auditoría será incómoda, pero eso no significa automáticamente una condena.Marley negó con la cabeza.—Incómoda es una forma elegante de decir que revisarán hasta la última factura.Ethan caminó hasta el ventanal.—¿Qué va a pasar con la casa de Malibú?Robert abrió otra carpeta.—La jueza probablemente acepte incorporar la propiedad al análisis patrimonial, pero antes ordenará una tasación oficial.Pasó una página.—Desde el punto de vista inmobiliario, la casa de Franklin Canyon es mucho más imponente visualmente, pero su valor de mercado sigue estando por debajo del de la casa de Malibú.Levantó la vista.—Si fina
—¿Qué significa complicado? —Que Ethan llegó hace veinte minutos acompañado por su socio. Victoria cerró los ojos un instante. —Perfecto. —Y Robert Adler viene acompañado por dos abogados más. —Mejor todavía. Nathan sonrió. —Por eso me caes bien. Te están demandando la paciencia y aun así haces chistes. —Es eso o llorar. Nathan le abrió la puerta. —Prefiero los chistes. Ingresaron al edificio. Los pasillos estaban mucho más concurridos que en las audiencias anteriores. Era evidente que el caso había despertado aun mas interés. La demanda contra Scarlett, la confesión pública de Ethan y el escándalo mediático habían convertido un divorcio privado en noticia internacional debido a la fama de Ethan. Victoria respiró hondo. —Solo quiero terminar con esto. Nathan la observó. —Y lo harás. —¿De verdad lo crees? —Sí. Comenzaron a caminar hacia la sala. Su mente ya no estaba en Ethan. Ni en Scarlett. Ni siquiera en la casa. Su mente estaba en Luisiana. En Irlanda. E
Con la idea de que se iría de viaje, Victoria decidió limpiar su clóset y sacar todo lo que ya no usaría.Abrió las puertas y se quedó observando la ropa durante unos segundos.Había vestidos de gala que Ethan le había regalado para premiaciones.Trajes sastre de la época en que lo acompañaba a reuniones.Tacones que apenas había vuelto a usar después del divorcio.Fue sacando prenda por prenda.Algunas las dobló con cuidado.Otras simplemente las dejó caer sobre la cama.Separó la ropa que sí llevaría: vaqueros, suéteres gruesos, vestidos de lana, botas y algunas chaquetas.Pensando en la diferencia entre el invierno de Beverly Hills y el de Irlanda, comprendió que necesitaría comprar ropa mucho más abrigada.—Allá sí voy a conocer el frío de verdad —murmuró para sí.Fue armando diferentes cajas.Una para donar.Otra para guardar.Otra para llevar a Luisiana antes del viaje.Después decidió limpiar el viejo cuarto donde durante años habían ido acumulando todo aquello que "algún día s
Victoria observaba el fuego crepitar en la chimenea.Finalmente había decidido no salir. Había invitado a cenar a Jace a su casa.Estaban tirados sobre el sofá; aún no había terminado de acomodar la sala después de que Ethan devolviera los muebles.A veces se sentía como un monito en exhibición y no tenia ganas de ser observada como tal.Jace dejó la taza sobre la mesa.—¿Irlanda?Victoria asintió despacio.—Serían seis meses... o un año.Él sonrió.—Me gusta la idea.Ella arqueó una ceja.—¿Así de fácil?—Claro.Se encogió de hombros.—Te tendré más cerca.Victoria soltó una risa.—¿Más cerca?Jace asintió.—No se dejan pasar oportunidades como estas.—Le tomó la mano entre las suyas.—Ve. Hazlo. Después discutiremos quién cruza el mar de Irlanda.—¿Tú estarás en Escocia?—Hasta febrero. Así que me verás seguido.Victoria lo miró con ternura.—No lo pienses tanto, nena.Deslizó lentamente la mano por su cuello.—Por cierto, me encantaría que pasaras Año Nuevo conmigo en Escocia. Daré u
Gabriel saco de su bolsillo la credencial.—¿La recuerdas?Victoria bajo la vista.Era la credencial de Consultora de Desarrollo Creativo.—Pensé que la habías tirado.—La guardé desde el día que la dejaste sobre mi escritorio junto a tu renuncia.La coloco delante de ella en el escritorio que solía usar.—Porque nunca dejé de creer que te la habías ganado.Por favor sientate.Victoria tomo asiento en una de las sillas, Gabriel tomo asiento a su lado.Después saco una carpeta mucho más gruesa.La giro hacia ella.— No quiero perderte.Victoria bajo la vista hacia la carpeta donde podia leerse.Las Crónicas de AetherEquipo de Avanzada – IrlandaVictoria frunce el ceño.—¿Qué es esto?—Un proyecto, en un país entero.Ella abre la carpeta.Mapas.Castillos.Cronogramas.Presupuestos.Su nombre aparece arriba.> Victoria Hayes Callahan Jefa de Avanzada InternacionalElla tarda unos segundos en reaccionar.—¿Quién dirige esto?Gabriel responde sin rodeos.—Tú, si aceptas mi oferta de trabaj
Victoria despertó en medio de la madrugada sobresaltada.El rugido del viento de Santa Ana golpeaba la casa con fuerza. Las ramas de los árboles rozaban las ventanas y, por un instante, el silencio pareció demasiado extraño.Se incorporó despacio.Iba a levantarse cuando sintió el brazo de Jace rodeándole la cintura.—¿Qué ocurre? —preguntó él con la voz todavía dormida.—El viento... nunca me ha gustado.Jace abrió apenas un ojo y la acercó contra su pecho.—Tranquila. Yo te cuidaré.Victoria apoyó la cabeza sobre su hombro.Durante unos segundos escuchó el viento.Después, el latido tranquilo de Jace.Y volvió a dormirse.La alarma sonó poco después de las cuatro.Victoria se incorporó.Jace también despertó.—Debo bajar.—Te acompaño.—No es necesario. Debe ser por el viento.En ese momento sonó el teléfono.La pantalla mostraba el nombre de la empresa de seguridad.Victoria atendió inmediatamente.—Señora Callahan, necesitamos corroborar una alerta.—No lo sé. Estoy bajando hacia







