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C9. Un objeto

Autor: Kim Mari
last update Data de publicação: 2026-01-16 09:52:41

[EVA]

Me sobresalto al sentir una mano fría tocar mi rostro. Abro los ojos de golpe y con la vista borrosa logro divisar a un inquieto Jared, sentado a un lado del sofá.

—Estás despierta —susurró, pasando una mano por su cabello—. Nunca me dijiste que eras alérgica a la canela.

—Lo hice —objeto, soportando el dolor en la garganta por la resequedad. Me pasa agua, ignorando mis palabras.

—Yo lo si… —comienza a hablar. Sin embargo, traga saliva y se detiene—. Trata de descansar. Tengo que ir a trabajar —rápidamente se coloca una camisa y los zapatos y camina hasta la puerta—. Sobre la mesa están tus medicamentos. El doctor Harris dijo que estarás bien, solo necesitas descansar. Enviaré a Nancy para que te venga a cuidar un rato.

Y salió por la puerta.

Nancy era una de sus asistentes. Una mujer de casi cuarenta años, muy profesional y amable, que nunca me vio como el cero a la izquierda que Jared y su círculo me hacían ver.

Todavía me sentía mal, pero la medicina estaba haciendo su efecto. Tenía una espantosa pesadez y podría ser por el medicamento y todo ajetreo de mi alergia, o era mi cuerpo pidiendo descanso después de lo que había pasado entre Jared y yo en este mismo sofá. Las imágenes eran tan claras que sí cerraba los ojos todavía podía sentir sus manos recorriendo mi piel. Pensando en eso me quedé dormida.

Al cabo de dos horas la puerta principal se abrió. Era Nancy, tal como él lo indicó. Siempre tan formal y dedicada, se acercó con una sonrisa al sofá y me extendió la mano. 

—Buenas tardes, señora Martinez.

Débil y con el cuerpo un poco adolorido me senté en el sofá y le recibí el saludo. Noté que llevaba un folder azul en la mano, con el logo de la empresa de los Martinez.

—¿Se encuentra bien?

—Estoy bien. Solo estoy un poco mareada.

La amable asistente me dedicó una mirada de condescendencia.

—El Señor Martinez me pidió que le diera esto —extendió el folder en mi dirección—. Es un pequeño presente de su parte.

—¿Presente?

Me sentí rara. ¿Un presente de Jared? Este día se estaba poniendo más extraño. No lo voy a negar, incluso titubeo al momento de abrir el folder y revisar su contenido. Lo que encontré me dejó helada.

“Villa Martinez” 

Apenas ví mi nombre debajo de aquel encabezado en el papel, escrito en letras doradas, miré a Nancy con sorpresa y duda.

—¿Qué es esto?

—Ah —la asistente sonrió—. Es la mansión que el señor Martinez mandó a construir recientemente en el centro de la ciudad. Es suya ahora.

—No —niego de inmediato y le devuelvo el folder. Estoy a punto de rechazar esa locura, cuando la puerta principal se abre y tras ella entran varios tipos de esmoquin, cargando en sus manos varias cajas de apariencia lujosa, forradas en terciopelo y en su interior, una increíble cantidad de joyas caras. Mi rostro es de entera confusión y sorpresa. Mi boca está abierta, mas no logro gesticular ninguna palabra, en especial cuando tras de esos tipos entran otros más, llevando ropa, llaves de autos e incluso tarjetas de crédito.

Me quedo muda en mi sitio, sin saber cómo reaccionar.

No entendía a Jared. No sabía qué pretendía y por qué se comportaba de ese modo. Incluso ahora no lo logro descifrar. Solo sé que me siento una tonta. Siento que todo esto es como una manera de mantenerme controlada. ¿Jared Martinez obsequiando una mansión a Evangeline Woods? Esas cosas no pasaban a menos que tuviera algo que sintiera que se le salía de las manos. Seguro casi intoxicarme le movió alguna fibra sensible y pensó que tomaría alguna acción al respecto… y luego las joyas y los demás regalos. Todo eso era demasiado. Me sentía utilizada. Por primera vez sentí ganas de vomitar al pensar en la posibilidad de que aquello lo enviara como una especie de pago por haber tenido relaciones conmigo. Cómo si acabara de vender mi virginidad al mejor postor. Cómo si para él solo fuera un objeto, una adquisición más.

Cómo si me hubiera comprado.

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