INICIAR SESIÓNCAPÍTULO 3
La campana que anunciaba el final del almuerzo sonó. Los estudiantes comenzaron a levantarse de sus mesas y la cafetería volvió a llenarse de voces. Yo guardé mis cosas rápidamente. Tyler hizo lo mismo. —¿Tienes clase ahora? —preguntó. —Sí. Economía. —Yo también. Lo miré sorprendida —¿En serio? —Eso parece. Sonrió. —Supongo que tendremos que sobrevivir juntos. Por cierto como te llamas? Solté una pequeña risa. —No prometo ayudarte. Mi nombre es enya. —Entonces estoy en problemas. ENYA Mucho gusto Tyler Jackson. - Creo que todos saben tu nombre, TYLER JACKSON. El soltó una carcajada. y de repente todos nos miraban. Comenzamos a caminar hacia el salón. Intenté no pensar demasiado en el hecho de que ahora caminaba junto a él. Pero era difícil. Incluso escuché a alguien decir: —¿Desde cuándo ellos dos son amigos? Bajé la mirada. No quería que comenzaran los rumores. Ya había tenido suficiente con Steicy. —¿Te molesta que nos miren? —preguntó Tyler. —Un poco. —¿Por qué? —Porque no me gusta llamar la atención. Tyler guardó silencio unos segundos. —Entonces quizá debí sentarme en el otro asiento. Lo miré. —¿Por qué? —Porque desde que me senté contigo, todo el mundo parece tener algo que decir. —Créeme, no eres tú. —¿Entonces? Suspiré. —Soy yo. Tyler frunció ligeramente el ceño. Llegamos al salón. Entré y fui directamente hacia mi lugar habitual. Tyler caminó conmigo, ya que todavía no conocía a nadie más. Steicy estaba sentada unas filas atrás junto a Chloe y Sasha. Al vernos llegar, levantó la mirada. Tenía una sonrisa peculiar en el rostro. No era exactamente una sonrisa amable. Parecía seguirnos con la mirada mientras caminábamos hacia nuestros asientos. Intenté no prestarle atención. Después de todo, yo solo quería que terminara el día sin más problemas. El profesor todavía no había llegado. Dejé mi mochila junto a mis pies y saqué el cuaderno. Pero justo antes de que pudiera sentarme, Tyler reaccionó. —¡Enya! Su mano tomó rápidamente mi brazo y tiró de mí hacia él. Todo ocurrió tan rápido que terminé chocando contra su pecho. Tyler me sostuvo y me jaló hacia él para evitar que perdiera el equilibrio. —¡Espera! Miró mi asiento. Me quedé inmóvil. Un puñado de chinches, con las puntas hacia arriba. Sentí un escalofrío. —¿Qué...? Tyler las señaló. —Casi te sientas encima de eso. Levanté lentamente la mirada hacia él. —Gracias. —De nada. Solo entonces ambos nos dimos cuenta de cómo estábamos. Sus brazos todavía me rodeaban y yo estaba prácticamente pegada a él. Tyler me soltó inmediatamente. —Lo siento. —No pasa nada. Me acomodé el cabello, intentando disimular los nervios. Entonces miré hacia el fondo del salón. Steicy seguía sentada junto a Chloe y Sasha. La miré de reojo. La sonrisa había desaparecido de su rostro. Ahora parecía molesta. No necesitaba ver más. Entendí perfectamente quién había puesto aquellas chinches allí. No dije nada. q —¿Esto pasa seguido? —preguntó en voz baja. No respondí. No quería darle el gusto de saber que había entendido lo que había hecho. El profesor entró en ese momento y el salón quedó en silencio. Me senté en el borde de la silla, todavía incómoda. Pero ya era demasiado tarde. Todos habían visto a Tyler jalarme hacia él. Y los murmullos comenzaron apenas el profesor se dio la vuelta para escribir en la pizarra. —¿Viste eso? —La abrazó. —La salvó de las chinches. —¿Será que ya están juntos? Cerré los ojos por un instante. Perfecto. Justo lo que quería evitar. Llamar la atención. Tyler se inclinó un poco hacia mí. —Creo que ahora sí entiendo por qué no te gusta llamar la atención. Lo miré. No pude evitar sonreír. —Te dije que era mejor no sentarte conmigo. —Empiezo a creer que tienes razón. Pero también sonrió. --- Una hora después Cuando terminó la clase, guardé mis cosas rápidamente. Necesitaba ir a la biblioteca, por unos libros. Salí del salón antes que Tyler. No quería que me acompañara. Después de lo que acababa de pasar, estar a su lado solo iba a provocar más comentarios. Así que aceleré el paso. Doblé por uno de los pasillos y entré en otro edificio. Pero cuando llegué al final del corredor escuché su voz. —Enya. Me detuve. Me giré lentamente. Tyler venía caminando hacia mí. —¿Vas a la biblioteca? —preguntó. —Sí. —Yo también. Suspiré. —Claro. Comenzamos a caminar. Esta vez ninguno habló. Seguimos caminando en silencio. Yo intentaba mantener cierta distancia, aunque no sabía muy bien cómo hacerlo sin parecer grosera. No quería que Tyler pensara que tenía algo contra él. Simplemente había comprendido que estar a su lado podía traerme más problemas de los que necesitaba. Él, por su parte, no insistió en hablar. Y agradecí que respetara mi silencio. Al entrar en la biblioteca, levanté la mirada. Y entonces la vi. Steicy. Estaba sentada con Chloe y Sasha en una de las mesas del fondo. Nuestros ojos se encontraron durante un instante. Inmediatamente sentí que toda la tranquilidad que había conseguido recuperar desaparecía. No quería volver a pasar por otra situación como la del salón. Me giré hacia Tyler. —Espera. —¿Qué pasa? Mi teléfono vibró. Lo saqué rápidamente del bolsillo, fingiendo sorpresa. —Es mi mamá. Contesté, aunque la pantalla ni siquiera estaba en una llamada, solo era una notificación de tikitoki. —¿Mamá? Esperé unos segundos mientras fingía escuchar. —¿Ahora? ¿En serio? Tyler me observó en silencio. —Sí, mamá. Ya voy para la casa. Colgué. —¿Todo bien? —preguntó. —Sí. Mi mamá necesita que vuelva a casa. —¿Y los libros? —Investigare en casa. Tyler miró hacia donde estaba Steicy. Después volvió a mirarme. No dijo nada. Solo asintió. —Está bien. No insistió. Y eso me hizo sentir todavía peor. Porque había entendido perfectamente que no era mi mamá lo que me hacía querer irme. —Nos vemos mañana —dije. —Nos vemos, Enya. Me di la vuelta y salí de la biblioteca. Solo cuando estuve lejos pude respirar tranquila. Aunque, mientras caminaba hacia mi casa, algo me decía que quizá estaba cometiendo un error. Había decidido huir de Tyler para evitar problemas. Pero ahora no podía dejar de pensar en él, y en lo cobarde que me ví, al huir así. --- Llegué a casa un poco tarde. Dejé la mochila sobre una silla y entré a la cocina. Mi mamá estaba preparando la cena. En cuanto me vio, sonrió. —¡Enya! Ya llegaste. —Sí, mamá. —¿Y cómo te fue en tu primer día? Me quedé quieta por un instante. Pensé en Steicy. En las chinches. En Tyler. Y en la forma en que había terminado entre sus brazos delante de todo el salón. —Bien —respondí finalmente. Mi mamá me miró con curiosidad. —¿Solo bien? Sonreí. —Fue un día largo. Ella dejó lo que estaba haciendo y se acercó. —¿Hiciste amigos? Negué con la cabeza. —Todavía no. —¿Conociste gente nueva? Pensé nuevamente en Tyler. —Sí. —¿Algún chico interesante? —preguntó mi mamá con una sonrisa. Sentí que mis mejillas se calentaban. —¡Mamá! Ella soltó una carcajada. —Solo preguntaba. Subí los ojos al techo. —No hay ningún chico. Pero mientras lo decía... la imagen de Tyler volvió a aparecer en mi mente. Mi primer día de universidad había sido mucho más complicado de lo que esperaba. Y Tyler Jackson tenía bastante que ver con eso.Capítulo 13 — Enya y Tyler caminaron juntos hasta la entrada de la universidad.El chófer se encontraba junto al automóvil, esperando.Al verlos acercarse, se enderezó.—¿Ya terminaron, joven Tyler?—Necesito preguntarle algo —respondió Tyler—. Es sobre lo que ocurrió con Enya.El hombre dirigió la mirada hacia ella.—¿Sobre la puerta del baño?Enya asintió.—¿Qué pasó exactamente? —preguntó Tyler.El chófer respiró profundamente antes de responder.—Cuando llegué donde la conserje, le expliqué que había una estudiante encerrada en el baño y que necesitábamos abrir la puerta.Enya permaneció atenta.—Entonces ella me dijo algo que me pareció extraño.—¿Qué le dijo? —preguntó Tyler.—Me contó que, varias horas antes, tres chicas habían ido a pedirle una llave.Enya frunció el ceño.—¿Tres chicas?—Sí. Según la conserje, dijeron exactamente lo mismo: que había una estudiante encerrada en el baño y que necesitaban abrir la puerta.Tyler intercambió una mirada con Enya.—¿Y se las dio?—
Capítulo 12 — A Steicy le incomodó ver a Tyler alejarse detrás de Enya.Durante unos segundos permaneció inmóvil, observando cómo desaparecía entre los pasillos.Sin embargo, cuando el padre de Tyler se acercó, recuperó su expresión amable.—Steicy, ¿me acompañas hasta la salida?—Por supuesto, señor Jackson.Caminaron juntos hasta la entrada de la universidad. El automóvil ya los esperaba y el chofer descendió para abrir la puerta.Antes de subir, el padre de Tyler se volvió hacia ella.—Steicy, quiero pedirte algo. Ayuda a Tyler a mantenerse enfocado. Él tiene un futuro importante por delante y necesita recordar cuáles son sus prioridades.Ella sonrió con seguridad.—Puede confiar en mí. Haré todo lo posible para ayudarlo.El hombre asintió satisfecho.—Sabía que podía contar contigo.Después subió al automóvil y se despidieron.Steicy permaneció observando cómo el vehículo se alejaba.Su sonrisa desapareció.Tyler había corrido detrás de Enya.Y eso era algo que no estaba dispues
Capitulo 11--¿Cómo responderían ante una modificación inesperada en los acuerdos comerciales que afectara directamente la estrategia propuesta? Steicy sostuvo el micrófono entre sus manos. Por primera vez desde que había subido al escenario, su seguridad pareció tambalearse. Miró brevemente a Tyler. Él comprendió de inmediato. —En ese escenario —intervino con tranquilidad—, nuestra propuesta tendría que adaptarse sin perder el objetivo principal. Una de las fortalezas de nuestro planteamiento es precisamente la posibilidad de ajustar las estrategias según las condiciones del mercado... Su respuesta fue clara y segura. El jurado tomó algunas notas. Steicy recuperó la compostura y añadió algunos argumentos que había repasado con Tyler minutos antes. Poco después, llegaron las últimas preguntas. Esta vez ambos respondieron. Cuando finalmente el presentador anunció el cierre de su participación, los aplausos llenaron el auditorio. Tyler soltó discretamente el aire que había e
Capítulo 10 —Enya volvió a tirar de la manija.Nada.La puerta seguía inmóvil.—¡¿Hay alguien ahí?! —gritó, golpeándola con ambas manos—. ¡Por favor, ayúdenme!Su voz se perdió entre el bullicio que llegaba desde el salón principal. El concurso estaba a punto de comenzar y cientos de voces se mezclaban detrás de aquellas paredes.Enya sintió que el pecho comenzaba a oprimirle.Estaba prácticamente desnuda, y encerrada en un baño del que no encontraba forma de salir.—No puede estar pasando esto...Se repetía una y otra vez.Entonces escuchó unos golpes.—¿Señorita Enya?Se quedó quieta.—¡Sí! ¡Estoy aquí!—Soy el chofer del señor Tyler. Él me envió con un traje para usted. Quiere que pueda cambiarse antes de la presentación.Enya cerró los ojos con alivio.—Estoy encerrada... No sé cómo ocurrió. Intenté abrir, pero no puedo.—Tranquila, señorita. Voy a buscar ayuda. No se preocupe, voy a sacarla de ahí.—Por favor... tengo que presentar con Tyler.—Lo sé. Haré todo lo posible.Los pa
CAPÍTULO 9La universidad parecía distinta aquella mañana.El edificio principal había sido transformado para recibir a los participantes del concurso. Banderas, paneles informativos y pequeños espacios de exhibición ocupaban los pasillos, mientras estudiantes de distintas universidades comenzaban a llegar acompañados por sus profesores.Enya contempló todo aquello desde el asiento del vehículo.—Creo que todavía podemos fingir que nos perdimos —murmuró.Tyler soltó una risa.—Demasiado tarde. Además, después de todo lo que has trabajado, no pienso dejar que huyas ahora.Ella respiró profundamente.—¿Y si olvidamos algo?—Entonces improvisaremos.—Eso no me tranquiliza precisamente.Tyler la miró de reojo.—Enya, llevamos semanas preparándonos. Conoces la investigación mejor que nadie. No necesitas demostrar que eres perfecta. Solo tienes que hablar de algo en lo que realmente crees.Aquellas palabras consiguieron arrancarle una pequeña sonrisa.—Cuando hablas así, parece sencillo.—N
CAPÍTULO 8Los días siguientes adquirieron un ritmo casi constante.Entre clases, apuntes y largas horas de investigación, Enya y Tyler terminaron convirtiendo aquel trabajo en una parte habitual de sus vidas.La propuesta de su madre no tardó en convertirse en una costumbre.—Si necesitan estudiar, pueden hacerlo aquí —le había dicho una tarde a Enya—. No tiene sentido que regreses tan tarde de la universidad si pueden trabajar tranquilos en casa.Enya se lo comentó a Tyler.Él aceptó sin demasiadas objeciones.Desde entonces, varias tardes terminaron reunidos en la sala de los Brider, rodeados de libros, documentos y una cantidad considerable de hojas llenas de anotaciones.Al principio, los padres de Enya apenas intervenían.Con el paso de los días, sin embargo, Tyler dejó de ser simplemente el compañero de universidad de su hija.Su padre disfrutaba conversar con él sobre los mercados internacionales y su madre había descubierto que, detrás de aquella apariencia segura, había un j







