Share

2-Intercambio.

Author: Andry07
last update publish date: 2024-04-07 04:28:22

—¿Cuánto tiempo falta para llegar al jodido lugar? —Le pregunta Dominik a su chofer, mientras observa el reloj en su muñeca—Tengo una reunión de negocios en una hora.

—Un par de minutos jefe, ya casi llegamos.

Deja salir un suspiro nasal.

—Al imbécil de Petrov, le fascina hacerme perder el tiempo.

—Ya llegamos—Le informa el chofer.

Dominik arregla su corbata y se colocó unos lentes oscuros antes de bajarse del auto. Camina unos cuantos pasos y es seguido por diez de sus guardaespaldas, quienes venían en otros autos, justo detrás del de él.

“¿Qué es este basurero?” —Pensó el pelinegro torciendo los labios, al ver el lugar al que Petrov lo había citado.

Era un galpón antiguo, a simple vista abandonado, excepto por los dos hombres que estaban parados junto a la oxidada puerta. 

—El señor Dominik está aquí—Informa uno de ellos, tocando un auricular en su oreja, y a los pocos segundos dice—El jefe ha dicho que pasen—Empuja la puerta con una sola mano.

—Espero que no me hayas hecho perder el tiempo, y que tengas mi dinero—Es lo primero que suelta el pelinegro, al ver a Petrov.

—Mi apreciado colega—Se levanta de la silla con los brazos abiertos—¿Ni siquiera vas a saludar?

—Tu y yo no somos colegas…—Le hace una seña con la mano—Mi dinero.

—Bien, bien—Pone los ojos en blanco—Que materialista eres, y yo que he guardado lo mejor de mi mercancía para ti.

Dominik aprieta la mandíbula al escuchar esas palabras.

—Sabes muy bien que yo solo acepto pago en efectivo, nada de intercambios.

—Espera, espera, no me rechaces antes de ver lo que te estoy ofreciendo, no te vas a arrepentir—Le asegura Petrov, haciéndole una seña con la mano a uno de sus hombres, y este se aleja para regresar segundos después, trayendo consigo a una chica, atada de manos, y casi a empujones—Mira esta preciosura, está algo escuálida porque al principio no quería comer, nos dio pelea, pero después de un buen escarmiento, empezó a cooperar.

Dominik la observa detalladamente, se encontraba a unos metros de distancia. Él, odia darle la razón al desgraciado de Petrov, pero, la tenía, la mujer es hermosa, piel clara, un tanto amarillenta, quizás por falta de sol, pero su tono de piel era irrelevante, lo que verdaderamente llamó su atención fue su cabello cobrizo, sus delicadas facciones y esas largas pestañas que resguardan unos ojos azules como el cielo.

De inmediato se imaginó plasmando tal belleza en un lienzo, sería la musa perfecta, daría como resultado una magnifica obra de arte, aunque… no, no, esa mujer está en ese lugar en contra de su voluntad, la personas que Petrov trafica, siempre lo están.

“¿Hacer que nazca una pintura de una desgracia?” —Pensó Dominik, sin dejar de estudiar a la chica con la mirada, y su respuesta inmediata, para si mismo, fue un rotundo “NO”.

—Veo que esta bruja te ha hechizado como a todos nosotros—Asegura Petrov, al percatarse de sus gestos—Su nombre es Nastacy, y nos costó mucho hacer que nos lo dijera, quizás al principio se porte como una fiera salvaje, pero con mano dura, aprenderá a obedecerte.

—Mis obras de arte jamás te darían dolores de cabeza, ¿Cómo esperas que acepte el intercambio de una insignificante mujer, por la pieza invaluable que te entregue?

Petrov se ríe, mostrando sus dientes de plata, y luego se acerca para susurrarle a Dominik.

—Mi doctor la reviso y se percató de que aun nadie la ha tocado, y no tienes idea de lo que me costó contenerme para no hacerlo yo—Se estaba refiriendo a que la chica aun es virgen, y Dominik le dio una mirada fulminante—Es mayor de edad—Le asegura, al comprender el porqué de su mirada—Tiene más de veinte, pero no más de veinticinco.

—¿Y dónde vivía, en una cueva?

—Yo pensé lo mismo, tal vez es una de esas chicas que se guardan hasta el matrimonio—Petrov suelta una risa burlona al decir esas palabras.

El pelinegro se alejó del despreciable hombre, sintiéndose algo frustrado. Estaba seguro de que se negaría a aceptar a la chica, pero al mirar de nuevo en su dirección, se sintió intrigado porque esos ojos azules no decían nada, incluso su rostro estaba sin expresión alguna, alguien en su posición estaría suplicando auxilio, ¿Por qué ella no lo hacía?

—La voy a aceptar, solo por una razón…—Le informa Dominik a Petrov, y este último hace un gesto de celebración con los brazos—Para que tu deuda quede saldada, y no tener que volver a ver tu despreciable cara.

—¡Ese es el Dominik que conozco, todo un desgraciado! —Se ríe—No me importan tus razones, solo llévatela, y bórrame de tu lista.

El pelinegro le hace una seña a sus guardaespaldas para que lo sigan, he irse del lugar, pero antes le indica a su hombre de confianza:

—Que se suba en mi auto.

—Jefe, puede ser peligroso para usted.

—¿Un asesino como tú le tiene miedo a una simple chica?

—No jefe, pero, ¿Y si es algún truco sucio de Petrov?, puede atacarlo en el camino.

—En ese caso no desates sus manos, y tú, nos acompañaras en el asiento del copiloto.

—Como ordene, señor...

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • EL ARTE DE LA MAFIA.   48—El camino de regreso.

    El puerto estaba envuelto en la oscuridad de la madrugada. Dominik permanecía de pie junto al muelle, con una mano dentro del bolsillo del pantalón y la otra sosteniendo un cigarro que se consumía lentamente entre sus dedos. Llevaba casi media hora esperando. Media hora mirando el horizonte e imaginando todos los escenarios posibles. Cada pocos segundos observaba el reloj, después el mar y luego el reloj otra vez. Le costaba mantenerse quieto, hasta que finalmente distinguió una silueta familiar aproximándose entre las aguas oscuras. Su yate. Sin pensarlo demasiado, arrojó el cigarro al suelo y lo aplastó con la punta del zapato antes de comenzar a caminar hacia el muelle. El primero en bajar fue Teo. Dominik no esperó a que dijera una sola palabra. Simplemente avanzó hasta él y, para sorpresa de ambos, lo abrazó brevemente. Teo se quedó inmóvil durante un segundo. Era probablemente la primera vez que eso ocurría. Cuando se separaron, el hombre simplemente asinti

  • EL ARTE DE LA MAFIA.   47- Traiciones cercanas.

    Nas caminaba junto a Oshlo por el patio trasero, sintiendo que cada paso la alejaba más de la seguridad de su hogar. Avanzaba con calma, como si estuviera dando un paseo cualquiera, mientras luchaba por contener el temblor de sus manos. Su madre seguía arriba, dormida, ignorando por completo el peligro que acababa de atravesar la puerta de su casa. —Más rápido —ordenó Oshlo sin mirarla. Nas apretó los dientes. No quería ir con él. Pero tampoco podía arriesgar la vida de su familia. Cuando estaban a pocos metros de la cerca trasera, un sonido seco rompió el silencio. ¡Bang! Oshlo se quedó inmóvil. Por una fracción de segundo pareció confundido, luego bajó la vista hacia su abdomen y notó la sangre que comenzó a extenderse sobre su camisa. Cayó de rodillas. Nas soltó un grito ahogado. Antes de que pudiera reaccionar, una figura emergió entre los árboles cercanos. —¡Nas! Reconocería esa voz en cualquier lugar. —¡Teo!, Gracias, gracias. El hombre corrió hac

  • EL ARTE DE LA MAFIA.   46-De vuelta al infierno.

    La pantalla del teléfono marcaba las 2:17 de la madrugada cuando finalmente comenzó a vibrar sobre la mesa de noche. Nas reaccionó de inmediato. Llevaba más de una hora esperando la llamada de Dominik, caminando de un lado a otro por la habitación, incapaz de tranquilizarse desde la cena con Rachel y Oshlo. Respondió tan rápido que casi dejó caer el teléfono. —¿Por qué no habías llamado? —soltó alterada apenas escuchó la respiración de él—. Dom… lo vi. Estuvo aquí. El tono de Dominik cambió al instante. —¿Quién? Nas tragó saliva, sintiendo otra vez el miedo subirle por el pecho. —El secuestrador. El hombre que me secuestró. Estoy segura de que era él. Se llama Oshlo… o eso fue lo que dijo Rachel. Pero era él, Dom. Nunca olvidaría ese rostro. Hubo un silencio corto. Demasiado corto. Luego la voz de Dominik salió fría. Peligrosamente fría. —¿Estás bien? —Sí… sí, pero… —¿Dónde está ahora? —Ya se fue. Es el novio de mi prima. Estuvo cenando aquí como si nada hu

  • EL ARTE DE LA MAFIA.   45-El rostro de mis pesadillas.

    El mundo pareció inclinarse bajo los pies de Nas. Pero solo por un segundo. Rachel no pareció notar nada extraño. Sonreía tranquila, completamente ajena al caos que acababa de instalarse dentro de ella. —Nas, él es Oshlo —dijo con naturalidad mientras tomaba al hombre del brazo—. Mi novio. El chico sonrió apenas, manteniendo una compostura rígida, escalofriante. —Mucho gusto. Rachel habla mucho de ti. Nas sintió un frío brutal recorrerle la espalda. Era él. Ella estaba completamente segura. Quizá no había podido verle bien el rostro aquella noche entre el alcohol, el miedo y la oscuridad… pero esos ojos sí los recordaba. Esa sonrisa falsa también. Era el hombre del bar. El hombre que apareció justo antes de que todo su infierno comenzara. Y aun así… fingió. Porque su padre estaba detrás de ella. Porque Rachel sonreía ilusionada. Porque cualquier reacción equivocada podía desatar algo que todavía no entendía. Así que forzó una sonrisa. —Mucho gusto. Pasen.

  • EL ARTE DE LA MAFIA.   44-Un rostro conocido.

    Dom Atravesó el pasillo privado hasta llegar a su despacho. Apenas cerró la puerta detrás de sí, el ambiente elegante y silencioso le permitió bajar un poco la guardia. Aflojó el nudo de la corbata y tomó el teléfono inmediatamente. La llamada apenas sonó dos veces antes de que ella respondiera. —¿Dom? Solo escuchar su voz hizo que la tensión de sus hombros disminuyera ligeramente. —¿Estás sola? —preguntó él mientras servía un poco de whisky. —Sí. Hubo un pequeño silencio. Nas respiró hondo antes de decirlo. —Hice las pruebas. Ambas. El vaso quedó suspendido unos segundos en la mano de Dominik. —¿Y? Ella tardó apenas un instante en responder. —Dieron positivo, las dos—Nas soltó esas palabras con la voz quebradiza acompañada de un llanto inmediato. —Ey, calma, te prometí que todo va a estar bien—su tono fué más bajo de lo habitual, casi como si quisiera arrullarla. —Es que... estoy aterrada Dom. Dominik apoyó lentamente el vaso sobre el escritorio, mirando e

  • EL ARTE DE LA MAFIA.   43-Respeto o miedo.

    La música de jazz llenaba el ambiente con elegancia enfermiza. El piso número cinco del edificio brillaba bajo luces doradas y humo de cigarros caros. Las paredes estaban cubiertas por esculturas, cuadros millonarios y piezas extravagantes que servían como fachada perfecta para los verdaderos negocios que ocurrían allí dentro. El Arte de la Mafia. Así lo llamaban. El reino nocturno de Dominik. Hombres importantes caminaban entre copas de whisky y obras imposibles de pagar para cualquier persona común. Políticos, empresarios, traficantes, coleccionistas… todos mezclados bajo la misma mentira refinada. Y en el centro de aquel mundo, Dominik permanecía sentado en uno de los sillones de cuero negro, impecable en su traje oscuro, con una copa en la mano y el rostro tan frío como siempre. Nadie habría imaginado que hace poco más de un mes atrás había destruido su propia habitación consumido por la rabia. Porque allí, bajo las luces elegantes del Arte de la Mafia, Dominik par

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status