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CAPÍTULO 2

last update publish date: 2024-10-31 17:26:49

EL PUNTO DE VISTA DE AZRAEL

He perdido la cuenta de las veces que he puesto los ojos en blanco. ¿Cuántas veces voy a escuchar su estúpida voz alardeando de lo que quiere en la vida cuando dejó a mi padre con el corazón roto? Eso es algo que nunca le perdonaré. 

—Me alegro mucho de que hayas tenido una vida tranquila después de todo—. Dijo Merry. 

—Sí, me costó entender que mi primera hija ya no estaba con nosotros. Esté donde esté espero que sea feliz con la madre en la que me he convertido. 

No iba a permitir que la pusieran en un pedestal. Mi madre siempre trataba de hablar de mi hermana cuando se trataba de jugar la carta de víctima. 

—¿En serio?— Pregunté, Merry y mi mamá me miraron. —¡Porque que yo sepa sigues siendo la misma zorra que engañó a mi padre!

—¡Azrael, ya basta!— Ella levantó la voz. 

—¡Ya basta, madre celestial!—. Levanté las manos y me di la vuelta antes de que se atreviera a tocarme un solo pelo. 

La tensión me había subido, el pecho me subía y bajaba, sólo quería salir de aquí y eso fue un sueño hecho realidad cuando vi abrirse la misma puerta por la que habíamos entrado.

En cuanto el aire frío golpeó mi cara perdí el control de mi propio cuerpo cuando una imagen particular se dibujó frente a mí.

De repente mis ojos se fijaron en aquel hombre musculoso de pelo castaño oscuro con dos mujeres que parecían dispuestas a complacerle. 

Un dolor agudo en el pecho me obligó a mirar más. Estaba sonriendo. ¿Por qué siento esto con un hombre cualquiera que está delante de mí? 

Finalmente sus ojos se encontraron con los míos. No podía tener el corazón más roto cuando me miró con esos preciosos ojos marrón oscuro. 

El aire no era suficiente. Incluso el hombre parecía estar un poco sorprendido. 

—¡Eh, estás aquí!— Oí una voz que me llamaba. Era Merry.

Mis fuerzas se desvanecían.

—Eh, Amarok, ¿te importaría venir?— llamó Merry con una mano en la cintura. 

No muchos segundos después, el hombre se acercó. Cuanto más se acercaba, más difícil me resultaba. Me miraba como nadie lo había hecho en toda mi vida.

—Deja que te presente a mi amiga—, le dijo Merry —ella es Azrael, ¿verdad? —me preguntó Merry. —Y él es Amarok, el vaquero más duro de este pueblo y el CEO más poderoso de la ciudad.

Amarok me tendió la mano derecha. La acepté dubitativa. No pude evitar mirarle a los ojos cuando, de repente, todo se volvió negro y yo... me desmayé.

PUNTO DE VISTA DE AMAROK

Todo a mi alrededor había perdido sentido, el reloj en mi mundo había detenido su paso y frente a mí tenía los vivos ojos de una chica a la que el alma parecía habersele destruido cuando me vio frente a ella. ¡No, no! esto no podía ser, yo no podía tener una mate después de lo que hice, mi mate no podría tener el perfume de aquella loba, no podría, me negaba. ¡Me negaba!

De pronto, vi a Merry salir de la casa. Lo estaba entendiendo todo, esa chica frente a mis ojos y a quien mi lobo reconoció como mi Mate eran las visitas de mi amiga. 

—Eh, Amarok, ¿te importaría venir?— llamó Merry con una mano en la cintura. 

Solté a las mujeres, ni siquiera les di la mirada, no podía cuando me sentía tan avergonzado. ¡Esto no me hacía más hombre! Me pregunto, ella… mi mate, ¿pudo haber visto lo que hice con las mujeres? 

“¡Por supuesto que lo vio, imbécil! Estás dañando a mi mate, la dañaste, y esto nunca te lo perdonaré…” Reclamó Aaron, mi lobo.

—Deja que te presente a mi amiga—, Merry comenzó y a mí el cuerpo me temblaba. Estaba tan cerca de ella, era tan bella, más bella que cualquier mujer que haya visto en la vida. Sus labios pequeños, su mirada vacía, las mejillas rojas, el cabello un desorden pero todavía lucía como una reina. Y yo era un maldito bastardo que la dañó. Ella era mi mate, ¡malditas seas!

—Ella es Azrael, ¿verdad? —le preguntó Merry. —Y él es Amarok, el vaquero más duro de este pueblo y el CEO más poderoso de la ciudad.

Azrael, ese era su nombre. Diosa, ella era bellísima. Y este corazón que no lograba entender que hubiera una belleza tan superior como la de mi Mate. Quería tantas cosas, quería y necesitaba conocer el sabor de su boca, quería y necesitaba de su cuerpo. 

Le tendí la mano y ella la aceptó de manera dubitativa. No podía comprender si estaba molesta, si estaba dolida, ¡malditas seas! ni siquiera podía comprender si sentí el vínculo entre nosotros.

De pronto, sus ojos penetraron en mí, tomé su mano, las descargas eléctricas me recorrían el cuerpo entero, y en el momento menos esperado, ella cerró los ojos y… y… cayó… Mi cuerpo actuó y la logré tomar entre mis brazos. ¡Diosa Luna, ella era hermosa! Se veía tan bella con los ojos cerrados. Era una criatura inofensiva. 

—¡Oh! ¡No me hagas esto!— Expresé en cuanto tuve su cuerpo entre mis brazos. 

—¡Oh Dios mío! ¡Tráiganla!— Dijo Merry. 

Cargué a Azrael en mis brazos y entré a la casa. Esto no podía ser posible, ella no podía ser mi pareja. 

Mientras caminaba por el pasillo oí un grito. No tuve tiempo de darme la vuelta, todo lo que sabía y tenía en mente era la forma en que nos habíamos conocido y el hecho de que ella no podía ser mi pareja. 

—¡¿Qué le ha pasado a mi hija?!

En cuanto la puse en la cama otra de las mujeres que vivían aquí se acercó a ella. Era nuestra doctora. 

—¿Qué le ha pasado? Parecía estar bien—. Preguntó la mujer que la llamaba “hija”.

Merry me miró, que ni siquiera podía mirar a Azrael. 

—Mi hija estaba bien, ¿qué ha pasado?

—No lo sé, acaba de saludar a Amarok y... entonces... se desmayó—, Merry hizo una pausa mientras comprendía algo. —¡Dios mío! ¡¿Amarok?!

—¿Qué?

—Azrael... ¡Azrael puede ser tu mate!— Merry se llevó las manos a la boca.

La miré fijamente, por mucho que me doliera solo había una verdad. —¡No tengo pareja!— Y entonces, salí. 

Mi mente estaba llena de esto, no podía encontrar una idea lógica de lo que estaba pasando aquí. La bruja había sido clara, no había forma de que tuviera pareja después de lo que hice. Pero no es solo eso, el aura de Azrael y la de esa mujer eran similares. 

—Eh, Amarok, ¿qué te pasa?—. Merry vino detrás de mí. 

Suspiré. Ni siquiera sabía cómo empezar esto. Merry había sido mi amiga todo el tiempo, tenía derecho a saber la verdad...

—Ella es tu pareja, ¿no?

—¡Ya te he dicho que no tengo pareja! 

Merry sonrió con incredulidad. —Azrael es tu compañera y no hay nada que puedas hacer contra eso. No importa lo que te haya dicho esa bruja, ella es tu destino.

Bajé la mirada. Si Merry supiera la lástima que sentía por mí mismo. Al fin y al cabo, ella tenía derecho a saber la razón por la que tenía que rechazarla. 

—Merry, la loba que murió en mis manos era parte de su árbol genealógico.

Merry se llevó las manos a la boca. Merry se quedó muda. No dije nada más y salí, dispuesto a hablar con la única persona que podía darme una respuesta. 

Conduje mi coche durante más de treinta minutos, Las mujeres a mi alrededor no parecían ser tan interesantes como lo era Azrael. No podía dejar de pensar en ella, ¿cómo podía ser? ¿Por qué apareció justo en este momento? Es una chica tan joven. 

Finalmente el coche se detuvo en el mismo bosque que estaba fuera de la ciudad. La oscuridad no parecía temer a la luz del sol que iluminaba las últimas horas del día. 

Caminando entre la fuerza y los altos árboles, sin mirar atrás, solo escuchando el piar de los pájaros, vi la cabaña donde ella tenía que estar en ese momento. 

Llamé a la puerta de madera cuatro o cinco veces hasta que su voz hizo que la puerta se abriera. 

—Sabía que ibas a buscarme más pronto que tarde. Te estaba esperando—. Me dijo.

Mis ojos la buscaron. No necesité andar más de cinco metros cuando la vi. Estaba en el suelo, con tres velas rojas a sus pies, la capucha cubriendo al menos la mitad de su cara. Sólo esos labios rojos sonriéndome con sus manos huesudas y sus uñas negras. 

—¿Qué te trae por aquí, querido Amarok?—. Romina se levantó y se acercó a mí, quitándose la capucha. Su belleza no podía compararse con la de nadie. Entre las brujas más jóvenes, ella era la más hermosa. 

—¡Mentiste! 

—¡Shhh! No deberías gritarme, ¡ni siquiera siendo el Alfa de la manada más poderosa de esta ciudad!

—¡El único! 

Se rió. —Lo sé. 

Caminando a mi alrededor en círculos como si estuviera juzgando coon la mirada, finalmente rompió el hielo. 

—¿Conociste a Azrael?

—¡Ella no puede ser mi compañera! Me dijiste que no tenía pareja después de lo que hice.

—¡Lo siento, cometí un error!— Sus ojos rojos se iluminaron. Paso a paso se acercó a mí. —Sé que tú no fuiste el asesino. 

Mis ojos se abrieron de par en par. 

—Tranquila, no tienes que decir nada... al menos ahora.

—Azrael es...

—¡Tienes razón! Azrael es la hermana de esa pobre chica a la que mataste. Tus manos están manchadas con su sangre inocente. ¿Has pensado cuánto la vas a herir cuando le cuentes cómo murió su hermana? ¿Crees que podrá perdonarte? No lo creo—. Romina me señaló con su dedo asqueroso. —Tu compañera está a punto de sufrir el peor dolor que jamás haya sentido gracias a ti. ¿La salvación de tu omega sobre la de ella? ¡Elige! 

De repente aumentó el dolor en mi pecho. Nunca había sentido tanto dolor. Si estaba sufriendo así, ¿cómo voy a sufrir el día que tenga que rechazarla? Porque he elegido la salvación de mi omega por encima de la suya antes de que la verdad le duela más que nada. 

PUNTO DE VISTA DE AZRAEL 

Mis ojos se abrieron lentamente. Las blancas paredes y la mullida cama en la que me apoyaba me dieron la bienvenida. Me incorporé siendo asaltada por un terrible dolor de cabeza. 

—¿Mamá?— Llamé de inmediato. No había nadie en la habitación.  

Me vinieron recuerdos. Aquel dolor agudo, el hombre con las dos mujeres, la sensación de dureza en su mirada, ¿quién era? 

Paso a paso, respiración a respiración pude ponerme en pie de nuevo y abrir la puerta. El solitario pasillo me hizo caminar hasta encontrar a alguien y preguntar por mi madre cuando, de repente, oí que la voz de mi madre se alzaba un poco. Estaba peleando con alguien. 

—¿Cómo has podido alejarla de este mundo?

—¡Ya te lo he dicho, no quería que se metiera en esto!

—¡Eres una madre tan egoísta! ¿Acaso te atreves a llamarte madre?

—¡No iba a dejar que pasara por lo mismo que su hermana!

—¡El hecho de que tu primera hija muriera aquí no significa que Azrael vaya a ser asesinada también! 

—¡Los cazadores mataron a mi hija mayor! ¡Los cazadores estaban matando hombres lobo, lo sabes!

Una lágrima rebelde corrió por mis mejillas. Mi madre era una mentirosa. Mi hermana nunca desapareció con su novio... Mi hermana fue asesinada por criaturas que no existían en el mundo real.  

Lo negué con la cabeza infinidad de veces. Mi madre tenía que estar de broma. Los hombres lobo no existen, mi hermana no puede estar muerta, se escapó con su novio, tenía diez años más que yo, eso fue lo que dijeron mi padre y mi madre cuando desapareció.

Sin ser consciente del suelo que pisaba, salí corriendo de la mansión. Las lágrimas seguían corriendo. 

Cuando pude ver el atardecer frente a mí, el viento frío golpeando mi cara y el bosque invitándome a entrar, no lo pensé más y corrí hacia él.

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